El lugar donde las bicicletas mueren

En la esquina que ahora doblo todos los días tras salir de casa, pared negra y con acera, se atesoran recuerdos de la infancia que lamentablemente ni tan siquiera conservo en fotografía, sólo en esa cámara llamada memoria.

Esa esquina antes cerrada era un pequeño establo, uno de los varios repartidos en hilera en una calle que antes estaba cerrada, el más pequeño de todos. Bajaba con mis hermanas cada tarde cuando hacía buen tiempo, no recuerdo si tenía llave o candado, sólo sé que ellas abrían la puerta de madera que estaba muy deteriorada y en del pequeño habitáculo sacábamos nuestras bicicletas, una blanca para ellas y la mía una roja a la que enseguida quité las ruedas de guía y a la que enseguida también se le rompió el faro bajando la cuesta de la calle que ahora está a mis espaldas.

Esa pequeña habitación ya no existe, ni la arena donde jugábamos cada tarde, tampoco existen esas bicicletas que tienen su propia historia de aventuras, de robos y pérdidas, de rivalidades. Objetos que forman parte de un mundo que ya no existe.

El salto de los tiburones

Son seres temibles bajo el agua, o tan temibles como el cine nos ha querido enseñar desde hace décadas aunque la realidad sea otra bien distinta. Toda fiereza queda casi totalmente diluída y deja paso al más absoluto asombro al observar los saltos sobre el agua de estos temibles escualos. Maravillosos movimientos naturales en pos de la supervivencia que dejan con la boca abierta.

Bolita

Bolita es la mascota de José María, el pequeñín, auqnue ya no el más pequeñín de la familia que ha llegado Sofía para quitarle el puesto de bebito. A mí oersonalmente me gusta más Crestita, quizá porque es más pequeño y más ingénuo, al fin y al cabo son cobayas que listas son un rato.

Bolita ya ha aprendido a hacer esos sonidos característicos que me ponen los pelos de punta, porque me recuerdan al humo negro de Perdidos. La primera vez que se los escuché se me pusieron los pelos de punta porque no sabía yo que ese ruido podían hacerlo las cobayas (en qué se inspirarían, además de en los números, los guionistas de la serie para ese ruido característico). Al contrario que Crestita, Bolita está más grande y come bastante, se sube a la jaula cuando escucha el sonido de la comida caer al cuenco y en cuanto lo tiene a “mano” lo tira para quedarse con la mejor parte.

Sin embargo su actitud es un poco desconfiada, es lo que tiene ser un poco más mayor. No se deja acariciar igual a no ser que la pongas en una situación nueva para ella y no sé lo que pasa por su cabeza cuando se le acerca a Crestita, a veces no sé si es que le está comunicando algo o es que se lo quiere comer. Da un poco de respeto la verdad.

Crestita

Dos cobayas han venido a casa de invitadas. No suelo fijarme mucho en estos animales que como yo digo “no tienen sentimientos”, vamos, que parece que ni sienten ni padecen por lo que ocurra a su alrededor, muy diferentes a los perros por ejemplo, aunque poco a poco les voy viendo el puntillo, sobre todo cuando les junto a las dos, los sonidos característicos, las ansias cuando por las mañanas se les da de comer…

Bolita negra es la que más me gusta, su nombre: Crestita, es un macho totalmente negro pero muy gracioso porque tiene una cresta que parecen cejas blancas sobre la cabeza, es apenas un bebé, duerme mucho y come poco (casi siempre cada mañana tiene medio cuenco lleno y al rellenárselo no le da por volcarlo). Por su actitud parece que aún tiene mucho que aprender, se asusta con facilidad de los de su propia especie y se detiene a mirar el mundo con sus pequeños ojos de “esto qué es, esto es nuevo para mí”.

J. K. Rowling presenta Pottermore

Así, como su propio nombre indica, tendremos más sobre Harry Potter. Hace unos años terminaron las aventuras del joven mago en los libros, ahora en julio, sus aventuras tocarán fin en los cines del todo el mundo para decir adiós.

Pero J. K. Rowling no quiere que Potter caiga en el olvido, han sido dos décadas de intenso trabajo y mucho material como para dejar que muera perdido en algún rincón. Por eso la autora en colaboración con SONY ha anunciado Pottermore, una experiencia online alrededor de los libros que nada más ser anunciada recibió la visita de más de un millón de personas. En la web que se abrirá el próximo mes de octubre, podremos encontrar nuevo material totalmente inédito para leer acerca de los personajes, lugares y objetos e incluso se podrán adquirir productos y los ebooks de la serie. Y no habrá que temer por el idioma, afrotunadamente llegará en completo castellano.

Esta experiencia interactiva gozará de una versión de prueba beta el próximo 31 de julio, el día del cumpleaños de Harry POtter, para quien no lo sepa, donde podremos comenzar la lectura de Harry Potter y la Piedra Filosofal pero de una forma totalmente novedosa, ya que seremos nosotros los que nos sumerjamos como protagonistas en la aventura, además de disfrutar de nuevos contenidos inéditos mientras leemos.

Descubre en el siguiente enlace Pottermore la página oficial, registra tu correo para recibir información y clica sobre el vídeo a la izquierda traducido al castellano:

Enlace a Pottermore en español

En palabras de J. K. Rowling: “Quería devolver algo a los fans que han seguido a Harry con tanta devoción a lo largo de los años, y llevar las historias a una nueva generación digital. Espero que los fans y todos aquellos recien llegados se divertirán tanto dando forma a Pottermore como yo lo he hecho. Para ayudar a mi aportación en el website, cualquiera podrá unirse enviando sus propios comentarios, dibujos y otro contenido en un ambiente seguro y amistoso – Pottermore ha sido diseñado como un lugar para compartir las historias con tus amigos mientras viajas a través del site.”

Celebrando el solsticio de verano por el mundo

Uno de los monumentos en los que uno piensa al hablar de la palabra “solsticio” no es otro que Stonehenge en el Reino Unido. Alrededor de las míticas piedras se dan cita numerosos espectadores para celebrar algo que en la antiguedad tuvo una importancia mucho más relevante que una simple fiesta y diversión, el solsticio de verano. Una fiesta pagana de una religión aún no reconocida, la de los druidas.

Tazumal, las antiguas ruinas mayas, es el otro lado del mundo donde el solsticio tiene una repercusión especial. Una ceremonia que pone en la balanza la energía de la Madre Tierra y a la que los asistentes imploran para tener una buena cosecha.

Times Square en Nueva York no se quiere perder ni un solo segundo tampoco. En este lugar no existe una celebración como en el resto de lugares del mundo, no hay tradición, su diversidad cultural hace que la llamada al solsticio sea una oleada humana de gente que se inclina ante el sol dándole las gracias por existir.

Europa se sume en una fiesta sin descanso en la madrugada. Hogueras, festivales de música y sorpresas que nadie sabe dónde le conducirán.

Y mientras las celebraciones recorren el mundo, la Tierra sufre un balance desigual, mientras en el Polo Norte es el día más largo del año, en el Polo Sur la noche se cernirá antes que nunca.

Noddy sobrevive. Los maltratadores de animales no descansan en verano.

Ayer cuando mi cuñado se acercó a ver a los perros en la parcela, a Noddy, a las dos perras y al Husky Siberiano, se encontró un escenario dantesco. Lleno de bultos en la cabeza y otras partes del cuerpo el Husky yacía inmóvil y solitario en el terreno. Algún hijo de puta maltratador que no tenía nada mejor que hacer, se cebó con él. Al ir a recogerlo, se le derramó la sangre por los oídos, le habían reventado por dentro a base de golpes. Ahora descansa en paz junto con Lobito.

Todos los demás perros, las dos hembras y Noddy, habían desaparecido y no habían dejado rastro. Esta mañana temprano, al regresar, al menos no todo fueron malas noticias, no se sabe de dónde, Noddy había regresado totalmente sano y a salvo, aunque las otras dos perras están en paradero desconocido, quizá se las llevaron o quizá también terminaron huyendo del hijo de puta ese.

De Noddy no era de extrañar, pequeño, ágil y veloz como ya pude descubrir el pasado verano inolvidable que pasamos juntos, ha conseguido salvar su vida. Volver al piso ya no es una opción, todo este tiempo al aire libre con mucho terreno para correr y jugar, lo han adaptado a ese estilo de vida. Habrá que seguir soñando con esos mordiscos en los talones y con su manía de subirse a todos los bancos de la calle.