El equilibrio es imposible

Esta canción llegó a mí de forma casual y eso me hizo descubrir un nuevo grupo que hata entonces, aunque sabía de su existencia, me había pasado desapercibido. Ocurrió hace ya algunos años cuando me propusieron preparar la música para nuestras fiestas en la Residencia Universitaria Bartolomé Cossío en Cuenca, para nuestra discoteca particular. José Luis, ese chaval que las tenía a todas locas (nunca se me olvidarán los gritos de Marisa bajando las escaleras como loca diciendo lo bueno que estaba cuando le vio por primera vez) me pidió que insertase esta canción y así lo hice como las peticiones de algunos más.

Cuando sonó en la discoteca se creó un ambiente muy especial, yo apenas me había podido aprender más que el estribillo, como una pequeña balada donde la gente comenzó tarareando y terminamos como locos todos. Un momento irrepetible e inolvidable, de esos que se quedan siempre en el recuerdo.