Contando las horas

Ya está todo preparado… no, mentira, la verdad es que no tengo nada preparado, e inmediatamente cuando termine de escribir estas líneas me dedicaré a maldecir el por qué no lo hice ayer, vamos, lo que suele pasar ante un viaje.

No, no ha sido una buena semana, llena de dejavús de esos, demasiado repetitiva, monótona y sinsentido, de hecho cada vez le encuentro menos sentido a nada. Sin embargo estaba ahí esa pequeña ilusión que ha ido creciendo a lo largo de la semana y que hoy está ya en su punto máximo, donde uno se para a contar las horas que quedan para el reencuentro.

Sólo tengo un billete y un destino y en el destino me espera una de las cosas más importantes de mi vida, mis amigos. Serán unas pocas horas pero intensas espero, como coger ese pedazo de Cuenca, esa familia Cossiera que nació entre la época de exámenes y una sala de prensa y llevarla a Toledo, aunque no estaremos todos los que somos, tarea casi imposible porque somos muchos.

Ha pasado mucho tiempo, demasiado, es hora de dejar de contar y volver a vivir.

Único e irrepetible

Hace pocas horas que se cumplían 3 y 5 años desde que su hermano y su madre decidieron dejar de sufrir y se marcharon, así, cómo quiere el destino, el mismo día. Hoy hubiera sido (y es) el 28 cumpleaños de su hermano.

Convierto hoy mi blog por primera vez en un amplificador de la voz de esa persona que tantos momentos divertidos me hizo pasar, compañero y casi amigo, superviviente, amante de los animales y la naturaleza, un gran artista, divertido y maravillosamente inteligente.

Para Adri, también desde esta parte del mundo…

Escucha la lluvia en el tejado

Cada tormenta, trae consigo la esperanza de que, de alguna manera, al amanecer, todo estará bien, y de que hasta las manchas más perturbadoras habrán desaparecido con el agua de la lluvia, como las dudas sobre la inocencia o las consecuencias de un error, como las cicatrices de una traición o el recuerdo de sus besos.

Así que aguardamos que pase la tormenta, esperando lo mejor, aunque en el fondo de nuestro corazón sepamos que algunas manchas son imborrables y nada podrá hacerlas desaparecer.

Tocar las estrellas

Parece tan sencillo en los cuentos, estrellas al alcance de la mano, sólo hace falta estirar un brazo y tocarlas con la yema de los dedos para sentir su calor y su luz, algunas tienen voz y hablan y junto con las otras iluminan las noches oscuras haciendo que el miedo y la incertidumbre de evaporen como si tal cosa.

Space Oddity – David Bowie

Nunca dejará de sorprenderme la facilidad con la que el destino prepara las cosas, este post es para alguien que un día consiguió algo más difícil que lo que relatan los cuentos, tocar una estrella, y que hoy se ha convertido en una de ellas.

Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”

Aún faltaban muchos años para que yo naciese, cuando la gente se reunía con vecinos y amigos en aquella noche de 1969 frente a los pocos televisores en blanco y negro para ver pisar la luna por primera vez, escuchando esas palabras, ya leyenda, de un hombre que nos abandona hoy, Neil Armstrong, a la edad de 82 años, algo que deja constancia de que los viajes al espacio al menos no son tan nocivos.

Aquella frase, estuviera o no preparada para cuando se pisase el suelo lunar, significó el primer paso de un rumbo, un camino que continúa para el hombre, abriéndose paso por el universo, incluso llegando a sus orígenes. Miramos al cielo y sólo vemos un vacío inmenso salpicado de estrellas, pero allá arriba, invisibles a nuestros ojos porque no brillan, hay satélites que siguen indagando en la vida desconocida, naves que van en busca de respuestas a preguntas.

Al final todo es roca, agua, elementos, y las respuestas que buscamos las tenemos tan cerca como que somos nosotros mismos la composición de aquello que podamos encontrar ahí fuera por muchos años luz que haya de diferencia. Aún así, la ilusión sigue intacta, porque aunque podamos encontrar parecidos allá afuera, nunca se sabe lo que el tiempo y el espacio han podido hacer a su antojo y albedrío.

American Horror Story Asylum, regreso al terror

Una auténtica locura, una genialidad, una vuelta de tuerca al género de las series y, en concreto, al terror, tan irresistible como comer pipas una detrás de otra sin parar. Y es que definir American Horror Story en su primera vuelta no es tan sencillo, algo inimaginable cuando ya estamos pasados de rosca con géneros tan trillados y que apenas sorprenden, después de haber dejado por el camino a ciertas Mujeres Desesperadas y algunos Perdidos.

Con temporadas cada vez más cortas (que la BBC puso tan de moda hace unos años), son de agradecer esos magníficos 12 episodios, que aunque intentase alargar en el tiempo, uno por semana o a veces incluso uno cada dos semanas alternando a Dexter y Smallville entre otras, se hicieron cortos, pero bien intensos. Ya desde el principio logró llamarme la atención una historia común, la de aquellos niños cercana la década de los 80 en la casa del crimen. Fueron sus personajes, la niña con Síndrome de Down, Addie, tan misteriosa y sin embargo nada tan sencillo e inocente, y posteriormente esos brillantes papeles de personajes que se entremezclaban tras el salto temporal, cada uno con su misterio a cuestas.

Lo que más aprecio en una serie es que todo esté hilvanado, que desde el principio uno se dé cuenta de que la historia ya está escrita y tendrá un principio y un final, que no haya personajes satélite de estos que aparecen de la nada para crear otra línea argumental ajenos a la historia que interesa de verdad. En American Horror todo pasa por un motivo, la casa del terror en la que el pasado se hace presente y en la que no existe un futuro hacia el que mirar más allá de la muerte.

Cuento los días para disfrutar de otra maravillosa temporada a la que han nombrado Asylum. Será la primera vez que una serie de nueva generación (y dudo si alguna vez alguna otra serie no procedimental ha hecho esto), cuente con muchos de sus protagonistas de la primera temporada haciendo distintos papeles. Otra genialidad y otra vuelta de tuerca para hacernos disfrutar. La primera noticia llegó al saber que Asylum contaría de nuevo con Jessica Lange (nuestra querida Constance) en el papel de monja en un hospital siquiátrico, con la cantidad de historias que un hospital lleno de menbtes enfermas puede aportar. Sólo espero que no recurran a los sustos fáciles y sepan mantener el nivel de “agobio” y misterio que destiló la primera entrega.

Durante estos días nos han asaltado varios teaser trailers de lo que nos depara el mes de octubre, cuando sará comienzo, pocos días después en FOX España. Seguro que detrás de cada uno de estos teaser hay una historia escondida que descubriremos en menos de tres meses.

Érase una vez (II) – Si a alguien me parezco más que a nadie en el mundo

Esta mañana me levanté como cada día, el cerebro ya se encargó de llevar a cabo las tareas rutinarias de antes de las 7 de la mañana, desayuno y ducha, aunque después de las 7 parece que soy yo el que toma el control de la situación para vestirme, echarme gomina en el pelo y peinarme y dejarme “to wapo”.

Todas las luces apagadas dispuesto a salir y una voz suena de repente: “nos vamos a Madrid”. Vuelta a deshacer el camino, aún sobra tiempo, siempre sobrará tiempo y si no se crea. Dos besos de felicitación de cumpleaños en la más absoluta oscuridad pero aún faltaba algo, total, mi cerebro no me había avisado de lo que hace este día diferente a los demás. Un regalo que tenía preparado a medias, con ilusión lo saco y se lo entrego cuando aún está tumbado y le digo “no te me duermas con él en las manos”.

Ella de fondo me recuerda que ha dejado algo de comida en el frigorífico. Mientras abro la puerta y salgo, todavía sigue enumerando nombres de comida.

No puedo negar que soy como él, que hago lo mismo que él, que sus gestos son los míos y sobre todo que somos físicamente un calco casi exacto, de mirada penetrante y ojos grandes, nariz prominente, bonita sonrisa y un porte de modelo.

Feliz cumpleaños papá.

El Ecce Homo que revolucionó todo un país

Va, mínimo, camino de ser tan popular como la mismísima Giocconda, gracias a esta revolución en que un simple fresco se ha convertido en noticia fresca y en burla en todo el país. Nos situamos en la iglesia del Santuario de Misericordia en Borja, una localidad de Zaragoza, donde en uno de sus murales hay un Ecce Homo que debido al paso del tiempo estaba perdiendo la pintura. Cecilia Jiménez, una señora residente en la localidad, ha sido la encargada de convertir ese Ecce Homo en una pintura muy pero que muy fresca, tanto que podría competir contra Pocoyó o los Teletubbies, porque en lugar de la imagen que debería ser, lo ha convertido en algo que no se sabe si es “Kiko ay mi Kiko”, el niño de la Pantoja o un esquimal con la cara emborronada.

La anciana asegura que no lo hizo sin permiso y que cualquiera que entrase en la iglesia podía ver cómo pintaba. Al margen de todo esto, el mural ya es toda una sensación en internet y ha dado pie a que muchos decidan convertirse en verdaderos artistas recreando en el rostro, desde el propio Kiko Rivera hasta prsonajes de otros cuadros e incluso de Barrio Sésamo y tomando buena nota para hacer de otras grandes obras mejores obras si cabe 😛

Y nadie duda de las buenas intenciones de esta buena mujer, al menos una pintura menos se quedará sin sufrir el desgaste del tiempo. En los tiempos que corren no está ni tan mal, que faltando el pan sobren las sonrisas.

El mundo de los corazones locos

Durante medio segundo (bueno, quizá uno si se me ponen pesados) he pensado “qué puedo escribir que me haga sentir mejor”. Sí, todo esto se puede pensar en un segundo. Y la mejor forma es escribir sobre este mundo loco lleno de corazones, la mayoría locos también.

Algún día contaré la historia de la primera vez que me dejaron plantado, historia melancólica y triste, en mitad de una nevada en la ciudad sin ley. Hacía tanto tiempo que no me ocurría otra vez, que había perdido esa sensación de vacío, de hundimiento, como que de repente te dejan sin nada y te conviertes en un cuerpo andante sin rostro, sin contenido, pero todo corazón, hundido pero aún con vida. Y toca volver a llenarse de ilusión como sea. Verdaderamente es aquí donde se demuestra lo que hemos crecido, lo que hemos madurado a través del tiempo.

Aunque la sensación que queda es la misma y el nudo en la garganta no lo quita nadie, creo que algo ha cambiado. La primera vez me costó reponerme bastantes semanas, era la primera vez. Pero ahora busco, quizá como alguien ayer me dijo, “que de pendejo uno se compara con el jodido”, aunque ahora me escudo en una realidad.

Este es un mundo de corazones locos, donde el que tú quieres no te quiere, donde el que quieres lo quiere otro, donde el que te desea tú no deseas. Y así van dando vueltas unos y otros, liándose guiados por extraños hilos en una entramada red en la que no merece la pena buscar ni pedir ya explicaciones cuando suenan esas palabras que saben a despedida: “Ya hablaremos…”.

“Las lágrimas de un hombre no son porque sea débil, sino porque ha sido fuerte durante demasiado tiempo”

Indiferencia

A veces, la indiferencia y el frío hacen más daño que la aversión declarada – J.K. Rowling

El peor pecado hacia nuestros semejantes, no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia, es decir, la esencia de la humanidad -William Shakespeare

Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende – Miguel de Unamuno

El silencio es, a veces, una mala respuesta, una respuesta amargadísima – Gar

Érase una vez (I) – Podrían pasar por actores de Hollywood

No me canso de mirar de vez en cuando aquellas fotografías antiguas en blanco y negro que se conservan en uno de los álbumes más viejos de la casa. La vida de cualquier persona no deja de ser como ese cuento de hadas que cualquier niño podría abrir por la primera página y comenzar a leer sintiéndose identificado y sorprendiéndose, aún cuando la historia fuese lo más normal del mundo.

Para abrir este, mi cuento personal, me quedo con esta, una de las fotografías que más me gusta de todas, aunque el paso del tiempo no perdone y más de 30 años desde entonces ahora son más bajitos y menos estilizados, así seran mi padre y mi madre. Podrían hacerse pasar por actores de Hollywood de los años 60. Destacan sus rasgos faciales totalmente angulosos y estilizados, el porte y el brillo de sus ojos, rasgos a los que les he de dar gracias porque ahora forman parte de mí.

La casi sonrisa o media sonrisa tímida ante la cámara, que tanto reconozco, o esa prominente nariz, boca y labios. Aún no les pregunté quién les había peinado o si eran ellos mismos quienes tomaban la iniciativa y ya iban preparados para la sesión fotográfica. Si todo fue idea suya, lo hicieron más que bien.

Este es sólo el principio del cuento, aún quedan fotografías en lugares que también fueron parte de mi vida en el futuro, galerías de tiro en ferias inolvidables, el tiempo en la lejanía y tantas historias…

El más fuerte no es el mejor

Que el más fuerte es el mejor anda rondando, en general, demasiado tiempo la cabeza de la humanidad, tanto que se llegó a la horripilante idea de aquella raza rubia de ojos azules sin que nada que fuese diferente mereciese vivir.

El más fuerte quizá sobreviva mejor, es un hecho innegable, la fortaleza contra la debilidad no se puede rebatir, pero nunca será el mejor. Nunca será el mejor, porque para supervivir necesita hacer daño, necesita dejar de lado la parte racional de su consciencia, perderla, extirparla momentáneamente para hacer lo que hace, porque destroza, sacrifica y no piensa en las consecuencias.

El que sufre y agoniza es superviviente a su manera, vive, disfruta, comparte y trata de dejar hacer lo mismo a los demás. El otro es más fuerte, sí, es un superviviente también a su manera, pero no, no es el mejor.

Hey Girl con Zooey Deschanel de ‘New Girl’

Nueva comedia por la noche, no estaba interesado, pero mientras me comía las galletas con leche, por qué no echarle un vistazo. Chica nueva en un piso compartido por tres chicos. ¿Convencional? Algo estaba a punto de ocurrir, esto…

No pude evitar quedándome con la boca abierta y partirme de risa mientras la galleta pringada de leche caía desmenuzada al tazón, ¿este opening era real? Sin duda que me llamó la atención por su frescura y sentido del humor, sin duda si algo no era es convencional, sobre todo la cara del payasete de Fred Schmidt, interpretado por Max Greenfield, uno de los actores de la serie con mayor recorrido. De hecho hemos podido verle en Veronica Mars, The O.C. o Melrose Place, si bien se le recuerda más recientemente por su papel en Betty.

Hace relativamente poco, supe que la cabecera era simplemente la porción de una canción más larga, y que quien la canta no es ni más ni menos que Zooey Deschanel, la actriz protagonista que interpreta a la payasa de Jess, y es que si por algo me enganchó la serie es por su papel, completamente original, diferente a lo visto hasta ahora. Una magistral actuación, sencilla y a la vez coplicada por el simple hecho de que es inimaginable la cantidad de tonterías que hace por minuto. Rasgo que destaca también en alguno de sus compañeros de piso, a cada cual más peculiar, algo que me recuerda a la antigua serie de “Apartamento para tres”.

Y aquí está la canción que ahora ocupa mi cabeza y que hace que tararear y mover los pies sea un acto reflejo.

Don’t let the sunshine fall from the sky;
Just find the sunshine in your own eyes.
You’re a lollipop, no second prize;
An apple somewhere, in somebody’s eyes.

Hey girl, whatcha’ doing?
Hey girl, where you going?
Shot in the arm, a twinkly eye
She could have fell, fell out of the sky;
She could have fell right out of the sky.
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

Don’t let the moonshine cry up the night.
Step from your shadow, and make it bright.
You’re a lollipop, no second prize;
An apple somewhere, in somebody’s eyes.

Hey girl, whatcha’ doing?
Hey girl, where you going?
You get down, and make a frown;
She’ll come turn, turn, turn it around;
She’ll come turn, turn, turn it around
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

Hey girl. Whatcha’ doing?
Hey girl. Where you going?
You get down, and make a frown;
She’ll come turn, turn, turn it around;
She’ll come turn, turn, turn it around
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

It’s JESS !

Así fue la Ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012

Sí, seguro que eres de los que sientes ese pequeño vacío que costará llenar, que has ido a encender hoy el televisor y has caído en la cuenta de que hoy ya no echan esos deportes que sólo pueden disfrutarse cada cuatro años. Las llamas olímpicas se extinguieron dejando un nudo en la garganta, aunque renacerán en otro lugar, cuando pase un tiempo, porque todo final tiene un principio.

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Hacer de algo que tradicionalmente siempre había sido aburrido, algo divertido. Ese era el propósito de la ceremonia de clausura de estos trigésimos juegos de Londres 2012. La música una vez más tomó el mando con numerosos artistas del país, algunos de ellos leyendas que ni siquiera estaban presentes por no estar ya entre nosotros, pero no se limitaron a hacer de esta una ceremonia al uso, donde sobre un escenario se fuesen turnando para dar un concierto. No.

Demasiados países y culturas pendientes de esa noche como para hacer ese tipo de desfile de cantantes sin más. No me imagino una clausura de unos juegos en los que tuviera que soportar a cantantes que no conozco de un país remoto. Por supuesto para ellos sería divertido, pero para una persona que no le gustase ese tipo de música, no. Para evitar esto, cambiaron el típico escenario estático por un escenario múltiple móvil, cantantes que eran traladados en vehículos recorriendo esa carretera que hacía unas horas fue pista para records mundiales, coches que explotan, autobuses de la época de los 70, taxis de lujo, todo un espectáculo visual para que nadie se aburriese.

Uno de los primeros momentos más impactantes fue ver esa Londres en miniatura, congelada, en la que se daban cabida los principales monumentos y lugares turísticos, recobrando la vida y el color con música de percusión. Inexplicable la sensación de ver a todo un estadio contar las campanadas del big ben a las nueve en punto, puntualidad británica para dar comienzo a todo lo que estaba por llegar.

Algunas viejas glorias de la música ya fallecidas tuvieron su merecido homenaje, como John Lennon. Mientras sonaba su música, multitud de voluntarios, portaron piezas llevándolas hacia el centro del estadio para formar una sorpresa que no se desvelaría hasta el final, una sorpresa de la que apenas disfrutamos dos segundos, efímera, todas aquellas partes formaban el rostro del artista y de repente se difuminaban para volver a sumergirlo en el recuerdo.

El estadio siguió llenándose de luces y colores, mención especial al espectacular trabajo infográfico que se paseó entre los espectadores durante las cuatro horas que duró el evento, aquellas luces que siempre habían estado ahí al lado de cada asiento, fueron más importantes que nunca, por ellas vimos pasar olas, aves, modelos de pasarela, ondas musicales, fundiéndose con la acción que tenía lugar más abajo, el estadio se convertía en un todo visual.

Muchos las esperaban y estaban llegando, varios taxis recorrieron la pista y cinco de ellos se adentraban en la Union Flag convertida en pasarela de lujo. Allí estaban cantando el single que les dio la fama hace ya muchos años, inmortal e imperecedero, las Spice Girls y un rugido de aplausos y gritos. A uno le da por pensar si estas chicas hubieran tenido ese éxito ahora, qué habría sido del twitter y otras redes sociales, hubieran dejado al Justin Bieber en bragas. Impresionante el paseo que se dieron montadas sobre los techos de los taxis y entonando otra de sus canciones. Ya hicieron un intento, están un poco más mayores y más centradas, pero nunca se sabe, quizá cuando vean la repercusión, decidan darse otra oportunidad, muchos se lo agradecerían. Oportunidad que aprovechan muy bien ahora otros grandes chavales que están naciendo como quien dice, One Direction, grandiosos y espectaculares voces.

He de reconocer que me aburrí después un buen rato, quizá porque esperaba mucho más de la presentación de Brasil, que no fue capaz de sorprenderme con esa puesta en escena más que trillada, quizá porque me daba cuenta en ese momento que los juegos de Londres son los que más me han gustado de esta mi pequeña historia, porque han desprendido intriga, inteligencia y sobre todo han demostrado que el derroche de imaginación se queda pequeño cuando piensas, que hay que dejarse llevar y hacer que esas figuras que nacen en tu cabeza cobren vida, y que vivan por sí solas, que se conviertan en lo que quieran convertirse, en algo especial.

Si este ha sido el pebetero más imaginativo y sorprendente de la historia, capaz de dejarme embelesado cada vez que en directo lo ponían ante falta de señal de algún deporte, sin ganas de apartar la vista de él, más sorprendente y emotiva fue su despedida. Antes de extinguirse, las llamas olímpicas se esparcieron sobre el cielo y crearon un ave fénix, el que renace de sus cenizas una y otra vez, inmortal como la llama que nunca se apaga en los corazones. Las llamas de cada pequeño pebetero se apagaban y todo volvía a ser como empezó, el pebetero se convirtió en cenizas, pero ese fuego que ardió durante tantos días seguía allí sobrevolando el cielo, tomando otra forma, preparándose para viajar a otro lugar al que llevar su magia.

Fotografía Olímpica Londres 2012 – Días 14 y 15

Comienzo a sentir ya esa especie de nostalgia que te provoca un nudo en algún lugar, al saber que mañana al encender la televisión no habrá un equípo dejándose los restos en la cancha, una selección dándolo todo en el agua, deportistas dejándose la piel. Esta noche se evadirán el color violeta rosáceo y azul representativos de estos juegos y todo habrá terminado, no antes sin ser testigos de la sorpresa que nos tienen reservada, porque tras cada final, hay un nuevo comienzo y se abrirá un nuevo camino que nos llevará muy lejos dentro de otros cuatro largos años. Cuatro largos años que permanecen ocultos al mundo, en que miles de deportistas de todas las nacionalidades se estarán preparando para el gran momento.

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Las últimas imágenes de Londres 2012 dejan ese sabor a fin. Multitud de deportes y disciplinas llegan a su término y los podios y escenarios se convierten en auténticas obras de cine, porque cuatro años de preparación y en algunos casos mucho más tiempo, invitan a volcar sobre ellos todas las ilusiones. Imágenes que muestran el dolor de la derrota, pero también las lágrimas de alegría. Momentos irrepetibles.

Dos últimas jornadas en las que las “chapas” le llovían a España, y de todos los colores, una nueva de bronce en natación sincronizada por equipos y otra más en balonmano femenino, más medallas en taekwondo y un nuevo oro de ellas, las chicas olímpicas, las protagonistas, como peces en el agua como no podía ser de otra forma, en una regata a cinco mangas donde se mantuvo la emoción casi hasta el final. Una maratón que por primera vez rompe con todas las tradiciones y no acaba dentro del Estadio Olímpico y esas últimas horas vividas con un inteso partido de baloncesto donde la plata sabe a oro.

Ya sólo queda la despedida, se ha vivido tan intensamente que parece que aquellos momentos en que se encendían los más de 200 pebeteros olímpicos queden lejos, muy lejos en el tiempo. Ahora toca ver cómo se apagan y ponen rumbo a otro destino.

Fotografía Olímpica Londres 2012 – Días 12 a 13

Pasa tantas veces que queremos destacar en aquello para lo que no estamos preparados, o para lo que no somos tan buenos, mientras descuidamos esa faceta para la que sí tenemos cualidades. Cuando veo los Juegos Olímpicos, esta idea me ronda la cabeza constantemente, con deportes en los que ganamos medalla fácilmente y sin embargo nos pasan desapercibidos, como el judo, el taekwondo e incluso el waterpolo, mientras que otros en los que queremos, se convierten en un quiero y no puedo.

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Aunque cada vez la vea más difusa, todo sea dicho. La constancia, la perseverancia y el trabajo duro hablan por sí solos, por ejemplo, a pesar del traspiés en estos juegos, uno de los países donde el fútbol es el verdadero deporte rey aunque no pasásemos de cuartos, por fin tuvo su recompensa y aún vivimos en una nube, consiguiendo que se sacasen por todas las calles las banderas con esos colores que antes nos parecían tan cursis. Lo mismo ocurre con la natación, deporte que nos ha sorprendido gratamente, así como otros deportes de agua que quedan sumergidos por los típicos grandes como el baloncesto. Y por qué no unir a esta fiesta el voley playa, con tantos seguidores que al final consiguió desde hace relativamente poco, ser deporte olímpico.

Las nuevas jornadas nos dejan un sabor agridulce, con las derrotas en algunos deportes de equipo en los que esperábamos salir mejor parados, pero con otras victorias que nos permitieron seguir adelante. Medallas inesperadas en deportes minoritarios y más “chapas” de plata que caen en el agua gracias a ellas, las chicas de waterpolo que comienzan su andadura en unos juegos haciéndose notar o el dúo de natación sincronizada a la espera de ver lo que hacen en grupo. También nos dejan estas jornadas uno de los gestos deportivos más feos que he visto jamás, la actitud de dos de los jugadores del equipo francés de baloncesto, que cuando iban perdiendo sin posibilidad de remontada, decidieron salir al campo con el puño cerrado y darnos en nuestras partes nobles literlamente, gesto que los árbitros permitieron aún siendo anti deportivos, así que seguirán haciéndolo cuando les venga en gana.

Todo va llegando a su fin y en dos días la fiesta del deporte habrá terminado hasta una nueva cita, pero mientras tanto podemos disfrutar de estos nuevos y espectaculares entornos y momentos.

Goodbye Peter

Mañana toca una nueva despedida y esta es de las más difíciles en los últimos seis años, aunque aún nos queda una última sorpresa para él, algo que no espera. Y es que seis años dan para mucho, para compartir cambios de turno, para competir con “espejo”, para intercambiar aficiones, para verle pasar por malos y muy buenos momentos, para verle ser papá, ahora por segunda vez, para darle algún que otro sonoro golpe en la espalda, para compartir descansos de esos de las tres de la tarde y horario de trabajo, para aprender y para divertirnos.

Peter, la única persona con quien en todo este tiempo jamás he discutido a pesar de todo el tiempo que hemos compartido, se va. He de ser realista y sé cuándo no voy a volver a ver a alguien a no ser que sea por casualidad y porque el destino decida unir de nuevo lo que separa, que a veces lo hace magistralmente y de qué forma. Sólo tendré unos segundos para despedirme, tan poco tiempo después de tanto vivido, pero creo que le dejaré algo que un amigo me dejó hace tiempo y de lo que aún hoy no puedo olvidarme, el recuerdo de aquello con lo que más nos reimos en uno de los mejores días.

Fotografía Olímpica Londres 2012 – Días 10 a 11

Recortando distancias, acercándonos al final, demasiado bonitas como para dejar pasar más tiempo entre serie y serie de fotografías, nuevos deportes, nuevas disciplinas olímpicas, nuevos escenarios y nuevas emociones. Por fin España se hace con su primer oro y llega otra vez de una mujer, ellas son las dueñas de la pista, o mejor dicho, del agua, porque siguen lloviendo “chapas al cuello” gracias a ellas y todas llegan por medio acuático, a las dos platas de Mireia Belmonte, sumamos el primer oro de nuestro país en estos Juegos Olímpicos gracias a Marina Alabau en vela y otra plata más pasada por agua y embadurnada con un poco de maquillaje resistente al líquido por el dúo de natación sincronizada formado por Andrea Fuentes y Ona Carbonell, sin olvidar que el jueves las chicas de waterpolo lucharán por otro oro.

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Aunque ellas son las reinas, ellos no se quedan atrás y lo siguen intentando, si bien la jornada 12 nos deja al equipo masculino de waterpolo y al de balonmano fuera de la lucha por las medallas, el primero debido a la mala suerte con dos goles casi propios, uno de mano y otro de cabeza hacia atrás del portero (que ya es complicado) y el segundo igualado contra Francia hasta que encajaron gol en el último segundo por 23-22.

No sé si coincidiréis una vez más en que hay jornadas en las que todo parece estar conectado de una forma cuanto menos extraña, días en que todos los árbitros parecen ir en nuestra contra (uno de ellos amonestado y no podrá arbitrar más, auqnue hubiéramos preferido el gol, decisión que en waterpolo ha marcado un destino y nos ha echado de los juegos) y otros como en la jornada 10 en que todo parecía ir al palo, cualquier gol o canasta. Una jornada para olvidar donde casi justo al mismo tiempo, los equipos de balonmano, waterpolo y baloncesto (este iba incluso con una renta de más de 8 puntos) perdían sus respectivos encuentros.

Estas jornadas tienen como protagonista indiscutible el Estadio Olímpico, ver la prueba de los 100 metros lisos en atletismo en pleno prime time es todo un lujo, un ganador Usain Bolt que parece que va de sobrado, pero nada más lejos de la realidad, un showman de la pista. Comienzan nuevas disciplinas como los saltos o el taekwondo, que nos permiten disfrutar de cosas que no vemos a menudo, mientras van llegando a su final otras cuantas. Por cierto, un talaverano, penúltimo, pero luchando hasta el final en piragüismo, buen esfuerzo.

Esta es la situación de nuestro medallero, 7 medallas de momento.

Estas son las imágenes que nos dejan las jornadas previas al fin.