Goodbye Peter

Mañana toca una nueva despedida y esta es de las más difíciles en los últimos seis años, aunque aún nos queda una última sorpresa para él, algo que no espera. Y es que seis años dan para mucho, para compartir cambios de turno, para competir con “espejo”, para intercambiar aficiones, para verle pasar por malos y muy buenos momentos, para verle ser papá, ahora por segunda vez, para darle algún que otro sonoro golpe en la espalda, para compartir descansos de esos de las tres de la tarde y horario de trabajo, para aprender y para divertirnos.

Peter, la única persona con quien en todo este tiempo jamás he discutido a pesar de todo el tiempo que hemos compartido, se va. He de ser realista y sé cuándo no voy a volver a ver a alguien a no ser que sea por casualidad y porque el destino decida unir de nuevo lo que separa, que a veces lo hace magistralmente y de qué forma. Sólo tendré unos segundos para despedirme, tan poco tiempo después de tanto vivido, pero creo que le dejaré algo que un amigo me dejó hace tiempo y de lo que aún hoy no puedo olvidarme, el recuerdo de aquello con lo que más nos reimos en uno de los mejores días.