Objetos perdidos

La entrada del cine de aquella película inolvidable, ese peluche que alguien importante en tu vida te regaló, el billete de autobús que te llevaría a conocer a las personas que hoy para ti son especiales, esa figurita que siempre estaba en tu mesilla cuando te despertabas, tu colección de monedas, las pinturas con las que comenzaste a dibujar por primera vez…

…son objetos perdidos, en el tiempo y en el recuerdo. Cuando vuelven a encontrarse contigo se convierten en objetos mágicos capaces de transportarte a aquel momento en que todo ocurrió, a traerte el aroma que impregnaba el ambiente, a regalarte una sonrisa imborrable.

fotografía de Jesh Hahn Demaria

En los sueños comienza tu responsabilidad

Hoy me apetece poner como título de una entrada, un titular para criticarlo directamente, para ir en su contra. Es precisamente en los sueños donde uno puede dejar de ser responsable, donde puede huir y escapar a veces de algo que le oprime, donde no hay la necesidad de aparentar ni sufrir por cosas que en la vida real no queda más remedio, por necesidad o por no hacer daño.

Quiero cambiar la frase, en los sueños ACABA tu responsabilidad, porque nada de lo que hagas en él podrá jamás perjudicar a nadie, porque todo es ficticio, porque es tu mundo inventado, de miedos o pasiones, donde nadie más puede entrar, donde no rindes cuentas a nadie y siempre serás libre.

El nuevo disco de EBS “Despierta”

Ya lo tengo en mis manos, un trabajo esperado desde hacía 9 años.

Una dura jornada de trabajo en la que estaba deseando salir y encender el móvil, donde me había llegado el mensaje de la reserva del disco. Media hora de camino a los grandes almacenes y allí estaba, esa portada que quedó desvelada hace escasos días. Parece mentira (diría la canción) que hace apenas un mes no supiese de la existencia del regreso de EBS, mientras ellas estaban ultimando todo lo que ahora ya tenemos.

Aunque me ha costado quitar el maldito plástico de la cubierta, deseoso de ver el contenido, ya se apreciaba que la cubierta del disco era de cartón flexible y plástico para el CD, como en el último trabajo de Marta Botía en solitario. La portada, la que ya sabíamos, la contraportada con una de las fotografías que hemos podido admirar estos días pasados y los títulos de cada una de las 11 canciones que lo componen:

1. baldosas (tema de Rocío Pavón)

2. sentir (tema de Marta Botía)

3. te vas (tema de Marta Botía)

4. tiene sentido creer (tema de Marta Botía)

5. donde más lejos (tema de Rocío Pavón)

6. como un narco (tema de Rocío Pavón)

7. ya está bien (tema de Marta Botía)

8. la silla marcada (tema de Gonzalo Benavides)

9. la parada del 6 (tema de Rocío Pavón)

10. tequila (tema de Rocío Pavón)

11. confianza (tema de Marta Botía)

Un libreto sencillo de 8 páginas con una foto de portada de estudio que ya vimos, una foto central de doble página y una fotografía exclusiva inédita de cierre bastante graciosa (todas las fotografías son de Isaac Morel), junto al resto de páginas con las letras de las canciones, entre las que sorprende por primera vez en la historia del grupo, una no compuesta por una de las dos componentes, en este caso por Gonzalo Benavides y los agradecimientos, extensos agradecimientos de ambas artistas.

Si hay algo que siempre me ha llamado la atención de los trabajos de Marta y Marilia eran los agradecimientos finales. Eran como una firma irremplazable que les caracterizaba. Mientras Marilia se despedía diciendo “Besos y vueltas de campana”, una vez más Marta nos regala su “Peace & Love”. Queda por cuenta del verdadero fan descubrir cómo se despide Rocío Pavón, una forma muy simpática y a la vez profunda y emotiva, descubridlo por vosotros mismos.

Cuando escribo estas líneas, aún no he escuchado el disco, he llegado exhausto, a la carrera por hacerme con él tras salir de trabajar y he preferido compartir conmigo mismo ante todo y con los fans, o gente que descubra por primera vez estos sonidos, las primeras imágenes que he podido tomar y los primeros detalles, no todos, ya que en el misterio está la mejor de las virtudes. A los recién llegados, les deseo que se dejen llevar por la música y que la redescubran de nuevo en estas voces. A los fans… qué decir, que comienza una historia que seguro deseamos que perdure más en el tiempo que la anterior etapa que nos dejó un recuerdo breve pero imborrable.

La música vuelve a sonar… sentir de nuevo.

De Infinito a Sentir

Hace ya aproximadamente 9 años cuando una tarde de sábado, tal día como hoy, estaba a punto de salir a la venta el que sería el tercer trabajo en la discografía de Ella Baila Sola. Apenas quedaban 2 días para el lunes del lanzamiento. La historia vuelve a repetirse.

Entonces la salida de aquel disco me pilló en Cuenca, estudiando la Ingeniería Técnica de Telecomunicación en Sonido e Imagen y era mi segundo año en la ciudad. Hace 9 años, aunque ahora parezca algo poco normal, había tiendas especializadas en la venta de discos, sí, las había, ahora que sólo es posible encontrarlos en grandes almacenes y por descarga digital.

Normalmente en la residencia de estudiantes de Bartolomé Cossío, los fines de semana la gente huía a sus casas, sobre todo los que más cerca estaban de su ciudad. Pero mi suerte era otra, justo ese fin de semana no me tocaba regresar a casa, algo que solía hacer cada dos semanas o tres, por la larga duración del viaje que entre ida y vuelta me llevaba más de medio día. Esa tarde tranquila, sin nada que hacer prácticamente, recordando que el día antes de salir de mi casa hacia esta ciudad en la que estaba, la canción “Despídete” había sido como una especie de canción de mi propia vida y mi futuro, sentí la necesidad de intentarlo, de bajar a la ciudad cruzando el descampado del campo de fútbol, bajando esas escaleras, cruzando el puente de entrada a la ciudad y la Avenida Argentina y torcer hacia la primera tienda de discos cercana a la Calle Carreterías.

Y la necesidad se hizo realidad, me enfundé en mi abrigo, me puse las zapatillas y me lancé. Entré en la tienda y me saludó una amable chica, de la que ya no conservo el recuerdo de sus facciones. Le pregunté si ya había salido a la venta el disco de Ella Baila Sola “Marta & Marilia” (ya sabía que no, pero tenía que intentarlo). La chica pudo haberme dicho simplemente que aún no, sin embargo lo que me dijo me dio pie a intentar otra estrategia, “no ha salido a la venta pero ya nos ha llegado”. Obviamente mi siguiente súplica fue que si podía vendérmelo y para dar más emoción al asunto le dije que me iba a mi ciudad el lunes y probablemente no me daría tiempo a comprárselo a ellos. La chica aún así, no dudó, no podía vendérmelo.

He de reconocer que lo que hice a continuación puede sonar un poco ridículo ahora que estamos en pleno 2009, pero antes no había tanta información en internet como ahora y ni siquiera había podido ver la portada, para mí permanecía en un halo de misterio que necesitaba desvelar fuera como fuese esa tarde aburrida. Le pedí que si me dejaba ver la portada del disco. No sé qué pensaría de mí la dependienta, pero entró por la puerta del almacén, abrió una caja y me tendió en la mano el disco. Ahí estaba, con Marta sentada en una silla blanca y Marilia posando de pie con un paso al frente.

Le di la vuelta, ni siquiera sabía el número de canciones que tenía el disco… y ahí estaban también, esos títulos que en un futuro se convertirían en imprescindibles y cuyo contenido cantaría una y otra vez.

Hoy sábado 24 de octubre, a dos días de la salida del renacer del grupo, algo con lo que soñaba desde hace años, la misma emoción sigue estando ahí, aunque esta vez no hay una Residencia de estudiantes solitaria por la llegada del fin de semana, no hay una ciudad como Cuenca ni una tienda donde tengan ya en su caja el disco para que alguien me enseñe la portada. 9 años más tarde, la tecnología me ha permitido saber cómo es antes de tenerla, cómo son parte de sus canciones antes de escucharlas.

Mañana domingo por la noche hacía casi 9 años que en los40, el desaparecido Joaquin Luqui dedicaba un especial al grupo de casi dos horas de duración. Cuando en mi habitación doble compartida intentaba captar con mi radio la señal de la emisora que no llegaba entonces y cuando, de forma entrecortada, girando la antena para uno y otro lado y poniendo las posturas más absurdas conocidas, intentaba escuchar esos adelantos del nuevo disco.

Una radio donde al día siguiente, un lunes al mediodía, tras salir de las clases de la Universidad y antes de comer, sonaría el disco entero, mientras yo paseaba contento por el reducido espacio de la habitación y me tiraba boca arriba en la cama, con los brazos detrás de la cabeza, disfrutando de aquella música deseada que acabó en Infinito y que un lunes por la mañana de nuevo volveré a Sentir.