Los bizcochos de mamá

Hoy me he levantado un punto entre nostálgico y alegre, una mezcla de sentimientos en la que he recordado aquel día que por primera vez te vi. Me he despertado más temprano de lo normal, aprovechando la conjunción que se ha presentado curiosa 16 años después una vez más, en la que entraba a trabajar una hora más tarde y he desayunado con tranquilidad mientras el día ha trascurrido con altibajos pero contento,  por ese destino que me dejó vivir 13 años felices.

Esta noche vienen a cenar mis hermanas, mis cuñados y mis sobrinos y como postre, mi madre ha preparado uno de esos estupendos bizcochos que suelen durar poco en la cocina porque desaparece con una rapidez pasmosa. Aquí está, en plena coción dentro del horno, esponjoso y suave a 130º y desprendiendo un olor que hace desear comérselo ya mismo.