Regreso a la “Vida de Pi”

Que haya pasado casi una década desde que el libro salió a la luz y nadie haya decidido, hasta este momento, trasladarlo a la gran pantalla, sólo puede significar que, o bien los que lo leyeron y podían convertirlo en celuloide prefirieron dejar entre las páginas de un libro su esencia o que los que podían hacerlo, nunca llegaron a leerlo.

La primera vez que vi “Vida de Pi” fue entre las páginas de una de las revistas de Círculo de Lectores. Aunque no confiaba en el título, su argumento ya me pareció alentador. Tenía miedo de aburrirme enseguida, una historia desarrollada en una sola localización, donde no hay conversación posible porque sólo hay un ser humano que ha de sobrevivir con y a los animales que le acompañan. Todo se disipó cuando comencé a pasar las páginas y asistí al comienzo de un gran relato, corto y capaz de conmover y a la vez enseñar para el que quiera ver en ello un aprendizaje de la vida.

Me alegra volver a hablar de este libro que ahora será convertido en película, del que apenas recuerdo algunos retazos, lo que hace que pudiera ponerme a leerlo con la misma incertidumbre de hace años.

Con un beso de amor verdadero

“Y un día se encontraron atrapados en un lugar en el que la felicidad les había sido robada, nuestro mundo. Así es como sucedió…”

Crecí a mis espaldas con las historias de Pinocho, ese muñeco de madera hecho con tanto mimo por Gepetto, que de repente una noche mágica cobró vida, disfruté de sus aventuras, de esa nariz que crecía con sus mentiras y que nos dejó ese “te va a crecer la nariz como a Pinocho”, y de cuando finalmente un hada lo convirtió en el hijo de carne y hueso que aquel hombre deseaba.

Hansel y Gretel que cayeron en la tentación de la dulce casa de chocolate, el despistado Pulgarcito, la niña que no quería ver la realidad de su mundo y se internaba en aquel país de las maravillas con el sombrerero loco y su té en la eterna fiesta del feliz no cumpleaños.

La imagen de la bruja en el libro de cuentos, gorro puntiagudo, cara demacrada, alargada nariz, una verruga, vestida toda de negro y con una roja y envenenada manzana en sus manos, preparada para vengar su odio hacia la mujer que el espejo consideraba la mujer más hermosa del mundo. Un ataud de cristal velado por siete enanitos, donde yace Blancanieves. Un príncipe roto de dolor que, con lágrimas en los ojos, da a su amada el último beso de amor verdadero.

Allá donde acabaron aquellos cuentos, sólo quedaba vivirlos una y otra vez, generación tras generación, millones de niños creciendo, como yo, con sus historias, sus finales felices y moralejas que uno no lograba entender hasta que pasaba el tiempo. Pero nunca nos preguntamos tras ese “vivieron felices y comieron perdices” qué ocurrió. ¿Qué cúmulo de casualidades hicieron que Pepito Grillo llegase a ser la voz de la conciencia? ¿Por qué Gepetto nunca pudo tener el hijo deseado hasta que apareció Pinocho? ¿De dónde nació esa manzana roja envenenada? ¿Por qué la malvada bruja tenía aquel odio tan grande hacia Blancanieves como para desear su eterno suspiro? ¿Qué hubo antes y que pasó después de las historias que nos contaron y leímos?

No podré agradecer lo suficiente a Adam Horowitz y Edward Kitsis que hayan recogido todos esos cuentos de nuestra infancia, a todos los personajes que tan bien conocemos, como si fuesen parte de nuestras vidas, tanto que no necesitan presentación, hayan decidido contestar a todas esas preguntas que jamás nos hicimos y mezclarlas y entrelazarlas como piezas de un complejo puzle para dar vida a una obra de arte llamada “Érase una vez”.

Ojala pudiéramos recuperar todo lo perdido con un beso de amor verdadero, aunque si uno lo desea muy muy fuerte, quizá, aunque no sea como lo imaginamos, consigamos traer de vuelta de ese mundo de fantasía, un suspiro que bien vale una vida.

American Horror Story Asylum, regreso al terror

Una auténtica locura, una genialidad, una vuelta de tuerca al género de las series y, en concreto, al terror, tan irresistible como comer pipas una detrás de otra sin parar. Y es que definir American Horror Story en su primera vuelta no es tan sencillo, algo inimaginable cuando ya estamos pasados de rosca con géneros tan trillados y que apenas sorprenden, después de haber dejado por el camino a ciertas Mujeres Desesperadas y algunos Perdidos.

Con temporadas cada vez más cortas (que la BBC puso tan de moda hace unos años), son de agradecer esos magníficos 12 episodios, que aunque intentase alargar en el tiempo, uno por semana o a veces incluso uno cada dos semanas alternando a Dexter y Smallville entre otras, se hicieron cortos, pero bien intensos. Ya desde el principio logró llamarme la atención una historia común, la de aquellos niños cercana la década de los 80 en la casa del crimen. Fueron sus personajes, la niña con Síndrome de Down, Addie, tan misteriosa y sin embargo nada tan sencillo e inocente, y posteriormente esos brillantes papeles de personajes que se entremezclaban tras el salto temporal, cada uno con su misterio a cuestas.

Lo que más aprecio en una serie es que todo esté hilvanado, que desde el principio uno se dé cuenta de que la historia ya está escrita y tendrá un principio y un final, que no haya personajes satélite de estos que aparecen de la nada para crear otra línea argumental ajenos a la historia que interesa de verdad. En American Horror todo pasa por un motivo, la casa del terror en la que el pasado se hace presente y en la que no existe un futuro hacia el que mirar más allá de la muerte.

Cuento los días para disfrutar de otra maravillosa temporada a la que han nombrado Asylum. Será la primera vez que una serie de nueva generación (y dudo si alguna vez alguna otra serie no procedimental ha hecho esto), cuente con muchos de sus protagonistas de la primera temporada haciendo distintos papeles. Otra genialidad y otra vuelta de tuerca para hacernos disfrutar. La primera noticia llegó al saber que Asylum contaría de nuevo con Jessica Lange (nuestra querida Constance) en el papel de monja en un hospital siquiátrico, con la cantidad de historias que un hospital lleno de menbtes enfermas puede aportar. Sólo espero que no recurran a los sustos fáciles y sepan mantener el nivel de “agobio” y misterio que destiló la primera entrega.

Durante estos días nos han asaltado varios teaser trailers de lo que nos depara el mes de octubre, cuando sará comienzo, pocos días después en FOX España. Seguro que detrás de cada uno de estos teaser hay una historia escondida que descubriremos en menos de tres meses.

Comienza American Horror Story

Mmmm… saber que existe una nueva serie, no leer nada acerca de ella y sentarse para disfrutar de algo nuevo que nunca sabes dónde te puede llevar, como aquel día en que de mala manera me senté a comerme unas tostadas de queso encima de la máquina de coser de mi madre viendo PERDIDOS, o cuando comencé a ver Mujeres Desesperadas en el televisor grande del salón “a lo grande”. Series que sin saberlo (obvio, cómo lo iba a saber entonces), se han convertido en mis favoritas e imprescindibles.

Nunca se sabe dónde te puede pillar una buena serie de esas, que quizá se queden por el camino y te dejen un buen sabor de boca lamentando que no a todo el mundo se lo dejase, de esas que nunca llegan a convencerte, o que quizá te convencen pero notas que les falta algo, llámese movimiento, acción, personajes definidos…

Comienza American Horror Story. No sé de qué va, no sé cómo es, sólo imágenes de tráilers. Comienza algo nuevo y no sé si se convertirá en algo grande para mí.

Caballo de batalla, vuelve Steven Spielberg

No hay muchas palabras, una vez más Steven Spielberg se pone el traje de director para conducir una película, “Caballo de batalla”, que volverá a tocarnos el pedazo de corazón más sensible. En el contexto histórico de la I Guerra Mundial, la historia de un chico y su caballo, una historia que nace, se rompe y que culmina en una intensa búsqueda en un océano de dificultades y peligros. Spielberg sabe hurgar muy bien dentro de nuestros sentimientos y volverá a conseguirlo igual que ya hizo entre un humano y otro ser.

Falling Skies se aproxima

Están de moda las series con pocos episodios. Algunos piensan que así tienen mejor calidad, como si fuera imposible que una serie con 24 episodios por temporada no la tuviese. Al fin y al cabo, cuando una serie de pocos episodios llegue a esos 24, tendrá la misma calidad que si todos los hubieran emitido de seguido, es algo que por lo menos a mí no me encaja y nunca lo hará. Recordemos esas grandes series, esas primeras temporadas de Perdidos, de Mujeres Desesperadas, derrochando calidad por los cuatro costados. No tiene sentido.

Muy pronto, en pocos días, Steven Spielberg (que por cierto quedan apenas dos meses para el estreno de Super 8 ) estrenará Falling Skies, cinco días después estreno en España todos los viernes por la noche, una serie dramática y de ciencia ficción que tendrá 10 episodios y guardará un curioso parecido con la historia de V, por eso de la invasión alienígena, aunque contará con otros ingredientes narrativos más allá de acabar con esta horda de visitantes. Una vez más Steven Spielberg muestra su pasión por los seres extraterrestres y este año por partida doble, además de rescatar a los dinosaurios en el próximo Terranova de cara al otoño. Quizá es que le ha imbuído el espíritu de J. J. Abrams, lo cual me parece perfecto. Todavía quedan en mi mente los maravillosos episodios de Tierra 2 que inexplicablemente fue cancelada a pesar de su calidad.

Una de las series para no perderse este verano. Esperemos que por su apariencia a simple vista, diste mucho de Jericho.

Super 8, esa nueva pieza de J. J. Abrams

Estoy seguro de no ser el único que cuando escucha el nombre de J. J. Abrams le recorre por el cuerpo una especie de sentimiento de ilusión. Este genio del mundo moderno es como mi alter ego en el mundo de la televisión, porque consigue plasmar en todo lo que toca calidad, misterio y sorpresa como nunca antes nadie ha conseguido.

Mi primera toma de contacto con su obra no empezó muy bien, digamos que el encuentro casual con Alias no llegó en el momento oportuno, aunque ahora es una de esas series pendientes para ver en profundidad como se merece. Sería años después, con el inicio de las series de nueva generación, que llegó con Perdidos y le dio un vuelco a la forma de entender el género, unido después al intenso y admirable trabajo de los guionistas y directores que la serie ha visto pasar por sus capítulos. Memorable Fringe que no puede pasar desapercibida y que da otro giro nuevo a las series.

Aunque muchos son muy críticos con sus obras, películas tan diferentes como Monstruoso, un nombre horriblemente traducido en España que pudo haberse quedado en su título original sin problemas, fueron para mí memorables, esa mezcla de misterio unida a tintes de antiguas obras del cine oriental que llenaban nuestras noches con seres gigantescos como King Kong o Godzilla y cámara en mano cual Proyecto de la Bruja de Blair, acrecentando la sensación de agobio, eran perfectas.

Intentar recopilar elementos que unen series y películas es una tarea muy complicada y que seguramente queden ahí sin más, pero saber que existe una relación entre Monstruoso y Lost de cierta forma, es algo maravilloso. Y es esto lo que J. J. sabe hacer a la perfección, recrear un mundo paralelo que tiene una historia y un trasfondo que se queda más allá de lo que vemos y que invita a seguir imaginando, lo que le otorga a cada obra el don de la inmortalidad.

Tráiler en castellano

Con varios proyectos en mano y cerrando la trilogía de lo nuevo de Star Trek en el cine, otra obra a tener en cuenta, ahora nos sumerge en un nuevo capítulo, el de Super 8, a la que ha dedicado las palabras de “es graciosa, tierna y terrorífica”. Esta cinta pretende convertirse en un homenaje al cine de los 70 y a la ciencia ficción en especial de Steven Spielberg, ese gran director que nos toca el alma con E.T. por muchos años que sigan pasando y que además se convierte en productor, una mezcla explosiva que esperemos no sea la última colaboración.

De nuevo cámara en mano, nos situa en 1979, en Ohio, donde un grupo de niños graba un espectacular accidente de tren, un tren del que escapa algo y tras cuyo accidente se suceden desapariciones misteriosas.