Safe & Sound

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Soy uno de aquellos a los que le molesta el final de una película en el cine, cuando salen las primeras letras de los créditos finales, las luces se encienden y no se puede saborear ese último acto, cuando la historia ya ha terminado y comienza la lucha de la reflexión en tu cabeza. Esa última parte se corta con el alboroto por salir del local, el bullicio de gente que comenta con palabras algo que pertenece a la intimidad.

Por eso disfruto a solas los créditos finales de las películas de misterio y drama, para pensar, porque me dejan desahogarme durante el tiempo suficiente, con la música adecuada para que afloren todo tipo de sentimientos encontrados, necesarios para obtener el premio, la moraleja, la razón, la similitud de lo visto con lo vivido, para imaginar un poco más allá.

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Comencé a leer “Los Juegos del Hambre” porque leí sobre su éxito en muchos países, sería un imbécil si nolo hiciese, máxime cuando mi historia preferida de todos los tiempos, la de Harry Potter, se convirtió en tal gracias a un recorte de periódico en el lugar y el momento oportunos, cuando nadie sabía que existía.

Si bien la historia de Suzanne Collins está muy lejos de alcanzar las cotas de la trama de la obra de J.K. Rowling e incluso el primer libro me dejó con una sensación encontrada entre la simplicidad y mi amor por los realities a los que tanto se ataca en él, aún es pronto para evaluarla en su conjunto cuando me restan dos libros a los que echar mano. No soy de los que se lanzan a leer y disfrutar de las típicas historias de amor, pero tanto la autora como el director de la película han conseguido hacer interesante y bastante original un argumento que cada día tiene lugar en nuestras vidas, el de las difíciles elecciones.

La película ha influído muy positivamente a mis ganas de continuar leyendo, porque detrás de la historia de los 74º juegos del hambre se aventura algo de dimensiones que parecen épicas, de conspiraciones en un mundo controlado por el gran hermano que todo lo ve (recordándome aunque sea un pòco a una de mis obras literarias preferidas, “1984”).

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Safe & Sound es la canción de Taylor Swift que suena tras el final del film, en unos créditos que merecen ser escuchados, mientras las letras, los nombres van pasando a ritmo lento por la pantalla, en la cabeza la canción va entonándose como un himno que deja también sentimientos encontrados, algo así como un collage de melancolía y superación.

The Name Game

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Ha conseguido lo que parecía imposible, remover el podio de mi lista de series. Después de la intocable Perdidos y la maravillosa Mujeres Desesperadas, American Horror Story se ha ganado el tercer puesto en mi ranking particular, con el permiso de Dexter.

La primera temporada fue fabulosa y trepidante, pero con tan solo dos episodios de la nueva temporada, vuelvo a sentir ese gusanillo y esas ganas de darle vueltas a la cabeza, de desear ver uno nuevo y ver lo que pasará, vuelve esa misma intensidad que tenía con las primeras temporadas de las dos primeras series de mi lista. Y es que lo tiene todo, las abduciones de las que tanto se hablaba en los años 60, los siquiátricos, las monjas y todo lo que ocurría en aquellos lugares, cuando no había casi noticias ni investigaciones y muchos secretos permanecían entre las cuatro paredes, los exorcismos, juega un poco con la historia, el misterio que encierra cada lugar y cada puerta, unos personajes tan carismáticos que cada uno es una entidad, bien construídos y definidos.

Esta semana descubría el video promocional del episodio 10, en la que Jessica Lange interpreta un tema con años de historia y que además se convierte en el título del propio episodio, The Name Game. Meter esta canción en una serie de terror y hacer que tenga sentido, esto es ARTE. (Dejo al final un mini vídeo puesto que por copyright el original no está completo en nuestro país hasta que se emita).

Los ricos también lloran

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Hubo un tiempo en mi vida en que se cruzaron series y telenovelas, en el que era tal la similitud, que distinguirlas era cuanto menos una cuestión de percepción personal, más que de definiciones de eruditos y más cuando uno era tan pequeño que no levantaba más de seis palmos del suelo. Era la época de Santa Bárbara, de Dinastía, de Dallas, de Los Ricos También Lloran, de Falcon Crest, de Cristal y La Dama de Rosa, cuando las revistas de televisión en el kiosko se vendían como churros cada semana, cuando entre sus páginas se escondía un coleccionable del capítulo anterior y te regalaban una carpeta para recopilarlos todos, con los protas en la portada.

‘Cristal’: Momentazo, Victoria descubre que Cristina es su hija!!!!

De pequeño solíamos reunirnos todos en el salón para ver la primera telenovela que recuerdo, ‘Los Ricos También Lloran’, alrededor de esa televisión de tubo y sin mando a distancia, que tenía unas resistencias para graduar el brillo y el color y unos botones para cada uno de los nueve canales que podían programarse, no más. Pero no supe diferenciar por mí mismo entre telenovela y serie hasta que llegó ‘Cristal’ y esa Chari antes de cada episodio, la mari ganchillo del siglo XX que se colaba en nuestros televisores, muy cotilla, ella para hablar de lo ocurrido y ponernos los dientes largos al final de cada episodio.

‘Mi vida eres tú’ y sólamente tuuuu

Sólo así aprendí a diferenciar lo que era una telenovela, o lo que era para mí al menos, un serial hecho en los países latinoamericanos, con tramas extensas y trepidantes basadas en relaciones, amores, odios, engaños, parejas ideales que sabes que acabarán juntas al final pero que entre medias se lían y deslían y lían a los que les rodean, hijos abandonados que años más tarde se reencuentran con sus madres, finales en los que se desvela que ese personaje es tu hermano y el de más allá muere mientras te susurra al oído un secreto inconfesable que es la comidilla de los siguientes cien episodios. Argumentos que tienen como eje principal más el mundo de los sentimientos y emociones humanas que cosas ajenas a él.

Los Ricos También Lloran

Es el maravilloso mundo de la ficción, en que la imaginación es tu único límite. Me hacía gracia hoy leer a Gilda Santana, escribir que a veces se levantaba, y mientras echaba la pasta en el cepillo de dientes pensaba “bah, que le secuestren a la hija, que eso me da pa dos o tres semanas”.

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Es hiriente escuchar a la gente maldecir sobre las telenovelas, que si son baratas, que si siempre los mismos argumentos. Pero miradas desde otro punto de vista, cada una de ellas es una peqeña obra de arte, así como el artista saca su pincel y traza líneas por donde la inspiración le lleva, el escritor o guionista plasma en letras e historias los desvaríos de su imaginación.

Un tiro certero a ese personaje que tanto te gusta, una escotilla de la que sale una luz en mitad de una isla perdida, esa nota en el buzón de una mujer desesperada, el oscuro pasajero desvelado. Yo ahora soy más de series que de telenovelas, porque saben jugar a la vez con mi corazón y mi cabeza y unirlos con un nudo en la garganta difícil de desatar.

Y esto es lo que no es una telenovela

Larry Hagman, J.R. Ewing, muere en Dallas

Hay personajes que trascienden a la televisión y llegan a convertirse y formar parte de la vida real. Cuando era pequeño nunca llegué a enterarme de las tramas de ‘Dallas’, simplemente me gustaba ese rato en que me sentaba junto a mi madre, mi padre y mis dos hermanas a ver la serie, una serie que me parecía interminable, que siempre estaba ahí, con mi idea de “JR es malo” y “Sue Ellen es un bruja”, personajes que iban y venían y finales impactantes.

Cada verano durante mi infancia, con la llegada de otras series como ‘Falcon Crest’, JR siempre estaba presente, ya fuese para compararlo con la malísima de Ángela Channing, como para mencionar algo así como “eres más malo que JR”.
Y fue por todo esto que el pasado verano no pude evitar la emoción al saber que llegaba la nueva ‘Dallas’. Cientos de series más tarde, ahora que mi mente ha aprendido a valorar las cosas bien hechas y que podría decirse soy un completo adicto a ellas, después de dejar Wisteria Lane con un suspiro, después del sentimiento indescriptible de ver a Vincent acompañando en sus últimos momentos a Jack, por fin podría regresar a esas buenas series del pasado que iniciaron este camino, con la tecnología y las ideas del presente. Sí, soy de los que se emociona tarareando las sintonías de las series de televisión y cuando comenzó ‘Dallas’ de nuevo, la disfruté, una sintonía que nunca se olvida.

El universo a menudo tiene un gusto irónico y juega con nuestra realidad y nuestra ficción para brindarnos, como en las mejores series, finales inesperados a nuestras propias vidas. Que Larry Hagman y J.R. Ewing hayan fallecido en Dallas, quizá fuese lo inevitable, o quizá que el destino quería jugar imponiendo su propio argumento.

Terminando el sombrero

La vida. Es lo que significa al fin y al cabo el proceso de cruzarse con la gente, de las afindades y los desencuentros que van creando hilos desde que nacemos hasta que morimos. Y una vez dejamos el mundo, aún quedan flecos sueltos a nuestro paso capaces de tejer por sí mismos otras prendas, de colores y formas inimaginables, infinitas.

Con un beso de amor verdadero

“Y un día se encontraron atrapados en un lugar en el que la felicidad les había sido robada, nuestro mundo. Así es como sucedió…”

Crecí a mis espaldas con las historias de Pinocho, ese muñeco de madera hecho con tanto mimo por Gepetto, que de repente una noche mágica cobró vida, disfruté de sus aventuras, de esa nariz que crecía con sus mentiras y que nos dejó ese “te va a crecer la nariz como a Pinocho”, y de cuando finalmente un hada lo convirtió en el hijo de carne y hueso que aquel hombre deseaba.

Hansel y Gretel que cayeron en la tentación de la dulce casa de chocolate, el despistado Pulgarcito, la niña que no quería ver la realidad de su mundo y se internaba en aquel país de las maravillas con el sombrerero loco y su té en la eterna fiesta del feliz no cumpleaños.

La imagen de la bruja en el libro de cuentos, gorro puntiagudo, cara demacrada, alargada nariz, una verruga, vestida toda de negro y con una roja y envenenada manzana en sus manos, preparada para vengar su odio hacia la mujer que el espejo consideraba la mujer más hermosa del mundo. Un ataud de cristal velado por siete enanitos, donde yace Blancanieves. Un príncipe roto de dolor que, con lágrimas en los ojos, da a su amada el último beso de amor verdadero.

Allá donde acabaron aquellos cuentos, sólo quedaba vivirlos una y otra vez, generación tras generación, millones de niños creciendo, como yo, con sus historias, sus finales felices y moralejas que uno no lograba entender hasta que pasaba el tiempo. Pero nunca nos preguntamos tras ese “vivieron felices y comieron perdices” qué ocurrió. ¿Qué cúmulo de casualidades hicieron que Pepito Grillo llegase a ser la voz de la conciencia? ¿Por qué Gepetto nunca pudo tener el hijo deseado hasta que apareció Pinocho? ¿De dónde nació esa manzana roja envenenada? ¿Por qué la malvada bruja tenía aquel odio tan grande hacia Blancanieves como para desear su eterno suspiro? ¿Qué hubo antes y que pasó después de las historias que nos contaron y leímos?

No podré agradecer lo suficiente a Adam Horowitz y Edward Kitsis que hayan recogido todos esos cuentos de nuestra infancia, a todos los personajes que tan bien conocemos, como si fuesen parte de nuestras vidas, tanto que no necesitan presentación, hayan decidido contestar a todas esas preguntas que jamás nos hicimos y mezclarlas y entrelazarlas como piezas de un complejo puzle para dar vida a una obra de arte llamada “Érase una vez”.

Ojala pudiéramos recuperar todo lo perdido con un beso de amor verdadero, aunque si uno lo desea muy muy fuerte, quizá, aunque no sea como lo imaginamos, consigamos traer de vuelta de ese mundo de fantasía, un suspiro que bien vale una vida.

Algo está cambiando en las marquesinas

Cualquiera que me conozca un poco sabe que una de mis pasiones en mi tiempo de ocio es ver series. Cuando me recuerdo por primera vez jugando con algún juguete me veo en Córdoba, recortando un tigre y una gaviota de un libro de cuentos y jugando con ellos a hacer una serie… pero esto es otra historia. Como yo digo, las series me salen hasta por los poros.

Aunque no es la primera vez, al menos sí que se está convirtiendo en algo habitual y la foto que acompaña este texto y que tomé en una parada de autobús esta misma semana, lo atestigua. Ya pasó con Juego de Tronos y recientemente con Revolution, la nueva de Abrams en su estreo en primicia en Canal +. Hasta aquí todo bien, una cadena de la que hemos visto innumerables anuncios por todas partes. Lo que no me esperaba es ver en las marquesinas el estreno de una serie en Calle 13, concretamente 666 Park Avenue con Terry O’Quinn y Vanessa Williams mirándome desde cada parada de autobús.
Me gusta ver así la ciudad, empapelada con algunos de mis personajes preferidos. Quien sabe si un día de repente Dexter nos pille por sorpresa en la calle o los chicos de Cómo Conocí a Vuestra Madre arranquen una sonrisa a medio camino recordando aquella escena

The last remember Mujeres Desesperadas

Aunque sabía que se estaba acercando, mi cabeza parecía no querer admitirlo, pero ya no le ha quedado más remedio, de repente los episodios han tomado un rumbo que huele a un final, de esos que me dejarán delante del televisor, durante varios minutos, con un gran vacío cuando todo acabe.

‘Mujeres Desesperadas’ llegó a mi vida hace ocho años, un jueves por la noche, en la misma semana en que se estrenó en nuestro país ‘Perdidos’. Ambas iniciaban un camino que la cadena FOX España daba a conocer como “las series de nueva generación”. Estas series se diferenciaban de las otras que habíamos visto de pequeños en sus tramas, mucho más elaboradas y complejas, además de una mezcla de géneros en los que tenía cabida el misterio. ‘Mujeres Desesperadas’ era y es la mezcla perfecta de comedia, drama y misterio.

Vi el primer episodio en el salón, y aún recuerdo ese cosquilleo y esas ganas de descubrir otra de las nuevas series que abrirían un camino que en ese momento jamás hubiera acertado a pronosticar. Hacía pocas horas que mi boca se había quedado abierta con el final del piloto de ‘Lost’, así que decidí olvidar todo lo visto y me dejé sorprender con la primera y sorprendente escena en que su protagonista principal se suicida. Por mi cabeza pasan las imágenes de un día normal, de Martha Huber acercándose a por su batidora cuando por la ventana ve el cuerpo y el charco de sangre. Y aquel final en que las cuatro amigas reciben una carta de amenaza y el misterio hace acto de presencia mientras la cámara se aleja, dejándome con tantas ganas de más y preguntándome por qué Mary Alice se suicidó.

La primera temporada fue trepidante, combinando el sentido del humor (he de confesar que muchas veces han consegido que me tire por el suelo de la risa) con los pequeños detalles que ayudaban a resolver el misterio del suicidio, tan complejo, que fui incapaz siquiera de imaginar la realidad de lo sucedido. Una traca final de sucesos que me dejaron impresionado por el detalle con que se había cuidado cada personaje y movimiento.

El resto de temporadas se basaron en otros misterios concretos que me resultaron algo más sencillos de resolver, sólo a la espectativa de saber si mis intuiciones eran ciertas. Mientras que la sensacional primera temporada se centraba en el suicidio de Mary Alice y la tormentosa relación de la familia Young, la segunda nos trajo a Wisteria Lane a nuevos inquilinos, los Applewhite y el misterioso personaje que guardaban en secreto en el sótano. El final de aquella fase nos trajo a Orson y la desaparición de su mujer, una temporada irregular debido a la huelga de guionistas que hizo que los misterios se desencadenasen antes de lo previsto. Con la cuarta temporada, la casa de los sucesos (casi comparable ya a la de American Horror Story) recibía después de doce años a su antigua propietaria, Katherine Mayfair con todos sus secretos, permitiéndonos conocer más detalles.

La quinta temporada nos trajo consigo un sensacional regalo, cinco años adelante en el tiempo. He de decir que fue una de las temporadas que más disfruté después de la primera, quizá por el hecho de ver a esos pequeñajos de Wisteria, que ahora ya no eran tan enanos, tomando el control de muchas de las tramas, haciendo cobrar vida y dando un nuevo sentido al barrio residencial más famoso de la tele. De hecho, a fecha de hoy, cada vez que veo a Porter, Juanita o MJ, echo la vista atrás, como si a pesar de saber que sólo es una serie de televisión, realmente hubiera formado parte de mi vida de alguna forma.

MJ siempre ha conseguido sacarme una sonrisa gracias en parte a su sensacional doblaje al castellano, esa cara de pillo e inteligente y esa vocecita, se convertiría sin quererlo en uno de los protagonistas del final de la quinta temporada como parte de los planes de Dave. La siguiente y sexta temporada se centró en el misterio de los nuevos vecinos, los Bolen, una familia aparentemente familia y perfecta, nada más lejos de la realidad. Tras esta temporada, decidieron rescatar a viejos personajes, puede que ya intuyendo el cercano final de la serie, resolviendo por fin los cabos sueltos de Paul Young.

Para la última temporada y final, después de tantas vicisitudes, ya no serían ni nuevas familias ni antiguos vecinos, sino el crimen de las propias protagonistas, una vuelta de tuerca final para aquellas que siempre habían visto todo desde la ventana, ahora el misterio eran ellas mismas.

La serie me deja momentos inolvidables. Nunca olvidaré algunas de las muchas frases finales de cada episodio que, a modo de epíteto, ponían cada semana punto y final al episodio en la voz de Mary Alice, frases que siempre han conseguido emocionarme y hacerme llorar, algunas veces con una sonrisa acompañando y otras con una desconsolación total por la intensidad de las palabras y lo acertado de su mensaje, basadas en cosas que todos los seres humanos hemos pensado o vivido en alguna ocasión.

No podré olvidar el intenso final de “Bang!”, el episodio del supermercado, el que hasta el momento ha sido inigualable y es por derecho el mejor episodio de una serie que haya visto jamás además de la verdadera esencia de ‘Mujeres Desesperadas’. Como tampoco podré olvidar los emocionantes episodios que sólo encuentran comparación con series como ‘Falcon Crest’, en que vivimos esa incertidumbre del suceso de la avioneta o del tornado que llegó a Fairview.

Esta última temporada me ha dejado otro de los grandes momentos,y ahora comprendo que necesario, que ha conseguido que me tire todo un episodio llorando, precisamente, como bien dije antes, por el hecho de que la serie y sus personajes llegan a formar parte de la vida de uno, se meten cada semana dentro de ella y juegan a tocarte en lo más profundo. Es por ello que, si bien el final del episodio de la muerte de Mike Delfino, uno de mis personajes preferidos, de esos que pedí muchas veces hablando solo al televisor “por favor que no se muera nunca”, me dejó trastocado, no fue tan intenso como lo que vino después con su funeral, uno de esos episodios “flashback” que tanto me gustan (como el del manitas) en que la serie te muestra que el día a día cobra sentido con cada persona que nos cruzamos, que todo lo que nos dicen y nos enseñan sirve para remodelar nuestras vidas en uno u otro sentido aunque parezca que no son importantes hasta que las perdemos.

Ayer asistí a una de esas grandes escenas que me costará olvidar y que hizo que las lágrimas fluyesen, la secuencia en la que Susan reconduce el dolor de MJ por la pérdida de su padre lanzando unos botes de mermelada hacia la pared. No puedo describir lo que sentí cuando MJ deja resbalar por su mano uno de los botes y decide que su dolor debe ser compartido a través del abrazo de su madre.

Porque esta serie está llena de momentos mágicos que de repente hacen que tu mundo se pare, te hacen reflexionar, con palabras o simplemente llevándote de la mano a través de una historia para terminar en un tiempo en el que tu vida y la de los personajes parecen darse de la mano. Entonces sale una sonrisa de complicidad o unas lágrimas de tristeza, creando un lazo que te une a ella, inseparable.

Ahora estas dos, las dos primeras series de esa llamada nueva generación se acaban para siempre, en mi espacio temporal. Nunca escribí sobre el final de ‘Perdidos’, probablemente nunca escribiré sobre el final de ‘Mujeres Desesperadas’, quizá porque, al igual que hice con ‘Lost’ y acabo de hacer ahora, prefiera contar lo que siento antes de que todo termine, y una vez termine, no haga falta contar nada porque ya se sepa lo que siento sin necesidad de hablar, algo así, tan parecido, como cuando perdemos a alguien que queremos tanto.

American Horror Story Asylum, regreso al terror

Una auténtica locura, una genialidad, una vuelta de tuerca al género de las series y, en concreto, al terror, tan irresistible como comer pipas una detrás de otra sin parar. Y es que definir American Horror Story en su primera vuelta no es tan sencillo, algo inimaginable cuando ya estamos pasados de rosca con géneros tan trillados y que apenas sorprenden, después de haber dejado por el camino a ciertas Mujeres Desesperadas y algunos Perdidos.

Con temporadas cada vez más cortas (que la BBC puso tan de moda hace unos años), son de agradecer esos magníficos 12 episodios, que aunque intentase alargar en el tiempo, uno por semana o a veces incluso uno cada dos semanas alternando a Dexter y Smallville entre otras, se hicieron cortos, pero bien intensos. Ya desde el principio logró llamarme la atención una historia común, la de aquellos niños cercana la década de los 80 en la casa del crimen. Fueron sus personajes, la niña con Síndrome de Down, Addie, tan misteriosa y sin embargo nada tan sencillo e inocente, y posteriormente esos brillantes papeles de personajes que se entremezclaban tras el salto temporal, cada uno con su misterio a cuestas.

Lo que más aprecio en una serie es que todo esté hilvanado, que desde el principio uno se dé cuenta de que la historia ya está escrita y tendrá un principio y un final, que no haya personajes satélite de estos que aparecen de la nada para crear otra línea argumental ajenos a la historia que interesa de verdad. En American Horror todo pasa por un motivo, la casa del terror en la que el pasado se hace presente y en la que no existe un futuro hacia el que mirar más allá de la muerte.

Cuento los días para disfrutar de otra maravillosa temporada a la que han nombrado Asylum. Será la primera vez que una serie de nueva generación (y dudo si alguna vez alguna otra serie no procedimental ha hecho esto), cuente con muchos de sus protagonistas de la primera temporada haciendo distintos papeles. Otra genialidad y otra vuelta de tuerca para hacernos disfrutar. La primera noticia llegó al saber que Asylum contaría de nuevo con Jessica Lange (nuestra querida Constance) en el papel de monja en un hospital siquiátrico, con la cantidad de historias que un hospital lleno de menbtes enfermas puede aportar. Sólo espero que no recurran a los sustos fáciles y sepan mantener el nivel de “agobio” y misterio que destiló la primera entrega.

Durante estos días nos han asaltado varios teaser trailers de lo que nos depara el mes de octubre, cuando sará comienzo, pocos días después en FOX España. Seguro que detrás de cada uno de estos teaser hay una historia escondida que descubriremos en menos de tres meses.

Hey Girl con Zooey Deschanel de ‘New Girl’

Nueva comedia por la noche, no estaba interesado, pero mientras me comía las galletas con leche, por qué no echarle un vistazo. Chica nueva en un piso compartido por tres chicos. ¿Convencional? Algo estaba a punto de ocurrir, esto…

No pude evitar quedándome con la boca abierta y partirme de risa mientras la galleta pringada de leche caía desmenuzada al tazón, ¿este opening era real? Sin duda que me llamó la atención por su frescura y sentido del humor, sin duda si algo no era es convencional, sobre todo la cara del payasete de Fred Schmidt, interpretado por Max Greenfield, uno de los actores de la serie con mayor recorrido. De hecho hemos podido verle en Veronica Mars, The O.C. o Melrose Place, si bien se le recuerda más recientemente por su papel en Betty.

Hace relativamente poco, supe que la cabecera era simplemente la porción de una canción más larga, y que quien la canta no es ni más ni menos que Zooey Deschanel, la actriz protagonista que interpreta a la payasa de Jess, y es que si por algo me enganchó la serie es por su papel, completamente original, diferente a lo visto hasta ahora. Una magistral actuación, sencilla y a la vez coplicada por el simple hecho de que es inimaginable la cantidad de tonterías que hace por minuto. Rasgo que destaca también en alguno de sus compañeros de piso, a cada cual más peculiar, algo que me recuerda a la antigua serie de “Apartamento para tres”.

Y aquí está la canción que ahora ocupa mi cabeza y que hace que tararear y mover los pies sea un acto reflejo.

Don’t let the sunshine fall from the sky;
Just find the sunshine in your own eyes.
You’re a lollipop, no second prize;
An apple somewhere, in somebody’s eyes.

Hey girl, whatcha’ doing?
Hey girl, where you going?
Shot in the arm, a twinkly eye
She could have fell, fell out of the sky;
She could have fell right out of the sky.
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

Don’t let the moonshine cry up the night.
Step from your shadow, and make it bright.
You’re a lollipop, no second prize;
An apple somewhere, in somebody’s eyes.

Hey girl, whatcha’ doing?
Hey girl, where you going?
You get down, and make a frown;
She’ll come turn, turn, turn it around;
She’ll come turn, turn, turn it around
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

Hey girl. Whatcha’ doing?
Hey girl. Where you going?
You get down, and make a frown;
She’ll come turn, turn, turn it around;
She’ll come turn, turn, turn it around
Who’s that girl? (Who’s that girl?)
Who’s that girl? (Who’s that girl?)

It’s JESS !

Así fue la Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012

Una película en directo, ese fue el regalo que Danny Boyle, responsable de, entre otras, Slumdog Millionaire, nos hizo a los asistentes para una noche mágica. Una vuelta de tuerca a la inauguración de Atlanta 96 añadiéndole este concepto cinematográfico y muy diferente a la del pasado año, sin duda por tratarse Pekín de una ciudad milenaria en la que es más complicado hacer un recorrido rápido, mientras que Londres, al igual que Atlanta, tienen menos recorrido histórico, aunque no menos importante. Debido a esto precisamente, todos tenemos más reciente su historia y todo fue más cercano al espectador, pudiendo reconocer cada escena y cada acto con una sonrisa, con melancolía y a veces mezclando sensaciones.

En su día Slumdog Millionaire me resultó extraordinaria, la forma en la que, sin palabras, con la banda sonora, era capaz de transmitir todas las emociones. Ayer en la ceremonia volví a tener esa sensación, cuando los obreros paraban para recordar a las víctimas de las dos guerras mundiales, todosd en silencio, vista baja o al cielo y mano en el pecho y sonaban esos silbidos y la banda sonora o en esa maravillosa danza de la lucha entre la vida y la muerte, un auténtico film en directo.

El paso del espacio verde a la industria fue espectacular, a raíz de unas palabras de la obra de Shakespeare. Ver cómo todos esos voluntarios convertían un escenario de campo en una nave industrial quitando vallas, derrumbando casas, levantando grandes chimeneas, hasta el final de un primer acto que ponía los pelos de punta, con la fundición del quinto aro olímpico que se elevaba en el cielo para unirse a los otros cuatro y volar hasta la estratosfera marcando al mundo, comunicando al resto de la galaxia que allí había una celebración.

Otro de los puntos fuertes y que más me emocionó fue el hospital de niños, lugar de cuentos donde se dieron cita grandes personajes, buenos y malos, salidos de la mente de autores ingleses. No puedo obviar que cuando vi a Lord Voldemort se me aceleró el corazón, pues soy un terrible fan de Harry Potter (que bien podría haber sustituído a la niñera más famosa del cine, Mary Poppins) y hasta pensé que al quedarse solo en el centro del escenario, íbamos a presenciar esa última batalla entre el bien y el mal con el otro protagonista. El remate ya fue ver a J.K. Rowling, que tanto ha hecho por la literatura ya no sólo en el Reino Unido, sino en el mundo entero, todo un símbolo.

El salto de la reina de Inglaterra del helicóptero, a pesar de que las secuencias no se correspondían en tiempo, uno de esos puntos de humor inglés que al menos despertó sonrisas, al igual que Mr Bean, utilizando su humor para recordar la grandísima historia de “Carros de fuego”. Un comentarista español durante la ceremonia, no recuerdo quién, decía que los helicópteros por la noche no vuelan. Entonces por ejemplo ¿algunos ganadores de Gran Hermano cómo llegan al plató, volando con sus alas? No sé a qué se refería exactamente. A partir de aquí sin duda la ceremonia estuvo enfocada al salto generacional, dando mayor importancia a la juventud y las nuevas generaciones, bailes dinámicos, la irrupción de internet en nuestras vidas con la presencia del creador de internet y mucha música. Inentendible el momento en que la serie “Cuéntame” ocupa uno de esos momentos de las mejores series de la historia, no es que esté mal, pero tanto como para estar ahí junto con leyendas de la televisión es más que excesivo, aunque la decisión, por mucho que digan que a Danny le gusta la serie, quizá vendría motivada por la relación entre la BBC y RTVE, una mancha negra sin duda que me dejó un mal sabor de boca por el atrevimiento, sobre todo porque el mítico Doctor Who, todo un icono en Reino Unido y en todo el mundo, tuvo una aparición casi insignificante.

Tras el soporífero desfile, a pesar de que en esta ocasión fue más ameno gracias a los tambores, la música y rapidez y ese misterio que portaban los niños en sus brazos y que desfilaban al lado de cada uno de los abanderados de los más de 200 países, pudimos asistir a los momentos tradicionales, el izado de la bandera olímpica y los juramentos y apertura de los Juegos Olímpicos.

Quedaba el misterio mejor guardado, el encendido del pebetero olímpico. Pero, ¿dónde estaba? Lo cierto es que no sé si jugaron al despiste, pero yo encontré cuatro posibles lugares, primero una extraña estructura de color rojo que se alzaba por fuera del estadio olímpico, posteriormente, tras el último relevo de la antorcha a los 7 jóvenes relevistas, según iban corriendo por la pista y se paraban pensé, ¿será la campana que se da la vuelta? Pero pasaron de largo hasta el siguiente punto, el roble sobre el montículo, ¿sería el propio árbol el pebetero? Pero también pasaron de largo y ya sólo quedaba un lugar.

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De repente, aquellas más de doscientas piezas que los niños portaban al lado de los abanderados, estaban ensartadas en unas varillas que radiaban del centro del estadio, los jóvenes relevistas se acercaron y prendieron fuego a siete de ellas, un fuego que se dispersó por el resto de aquellos más de 200 pequeños pebeteros mientras sonaba una música que será difícil de olvidar. Un lugar donde no había estado nunca, jamás en la historia el pebetero se encendió en el mismo centro del Estadio Olímpico y no había un sólo pebetero, sino decenas de ellos en representación de cada país participante. Celestial el momento en que las varillas se alzan hacia el cielo y se unen en un solo fuego, sin palabras, el mejor encendido de la historia de los juegos, imaginativo, innovador e imposible de predecir (y eso que en las invitaciones y cuadernos de prensa, los periodistas y espectadores lo tenían delante de sus narices desde haca semanas).

No hay palabras, sino sensaciones, para describir esta película que Danny Boyle nos regaló, mezclando el bien y el mal, las prisas de un mundo en movimiento con la calma del corazón, esos momentos únicos que te hacen sonreir mientras un nudo aprieta en alguna parte del cuerpo creando un sentimiento de felicidad y melancolía a la vez. The best ever, muchas gracias por el regalo.

La isla que no tuvo Navidad

Atemporal, infinita, imperecedera, tal y como ahora perdura en nuestros recuerdos, la isla nunca tuvo una Navidad.

No tuvo adornos, ni tambores o panderetas ni árboles decorados de espumillón y bolas de colores brillantes.

Lo más cerca que estuvo fue de las estrellas y del tan desconocido y a la vez apasionante espacio que habita entre el cielo y el infierno.

Los pájaros

Antes de que los guionistas de Perdidos decidieran que los pájaros chocasen contra las ventanas, Hitchcock ya hizo que su comportamiento se saliera de lo habitual. Nada de plácidos vuelos en días soleados sobre el océano.

Los Pájaros de Alfred Hitchcock

Perdidos

 

Verano Azul, 30 años después

Nunca he querido volver a ver Verano Azul de nuevo. Al margen de las cientos de repeticiones, de la cantidad de chistes sobre el final de Chanquete o del evidente cambio de los protagonistas que un día nos sentaron a media España delante de la tele, lo que quiero que quede es aquella sintonía, aquellos personajes, sus historias y lo poco o mucho que me hiceron sentir mientras disfrutaba paralelamente de mi propio verano. No fueron muchos episodios, y tampoco había entonces una necesidad de continuar lo que bien había acabado, pero dejó un poso imborrable en todos.

Han pasado 30 años y los protagonistas de esa maravilla se reúnen de nuevo para compartir los lugares que les vieron rodar de pequeños o jóvenes, sin Chanquete. El tiempo pasa para todos y algunos han cambiado más que otros.

El triste adiós a Andy Whitfield

Consiguió acabar en la ficción con la honorable casa de Batiato, consiguió esa ansiada libertad y cruzar las puertas camino de una historia que ya nunca más volverá a protagonizar. Quedará esta como su obra póstuma, con la imagen de un guerrero luchando por unos ideales y por la venganza de un amor arrebatado.

La noticia me pillaba por sorpresa como a la gran mayoría de fans esta mañana, a la que siguió un bajón imposible de superar ahora mismo, como es normal cuando se va una persona a la que no conoces pero que en las pocas semanas que se ha colado en tu vida a través de la pantalla, interpretando a un personaje por el que has sufrido y has llorado y con el que te has ilusionado, se ha ganado cierto cariño. Un personaje que vi por primera vez en un iPod de un compañero de trabajo, cuando aún sin salir en España, ya me recomendó la serie de Spartacus, enseñándome las espectaculares imágenes de uno de los episodios. Y fue justo desde ese momento en que la apunté y disfrutaría de la misma casi un año más tarde.

Andy viajaba más allá del sol y las estrellas en la mañana del domingo 11 de septiembre en un escenario muy diferente al de la arena que pisaba en la ficción. No había esclavos ni rivales, sino amigos y familia, no había una mujer por la que perseguir venganza sino que era ella la que con sus brazos le daba el último adiós, la que le conducía a esa libertad lejos de las cadenas. Y estoy seguro de que no se enfadará allá donde esté si se nos escapa alguna lágrima.

He hecho esto porque es justo.

La sangre exige sangre.

Hemos vivido y perdido con sus caprichos durante mucho tiempo.

Y no quiero que sea así.

Vuestra vida es vuestra,

forjaos un camino o unios a nosotros

y juntos…

¡veremos cómo tiembla Roma!

Antes de que todo termine, una mirada atrás a Harry Potter

Hace ya muchos años que el ticket de cine de la primera película de Harry Potter, la Piedra Filosofal, descansa entre la tapa y la primera página del libro. Con el tiempo ha ido perdiendo la impresión de tinta y muy pronto no será más que un pequeño papel en blanco del que tan sólo yo sabré lo que tenía impreso, pero la tinta que no se borra es la que dejó en el recuerdo.

La historia de cómo y con quién fui a ver la primera película al cine tiene su pequeña historia. Cuando había tres libros de la saga en el mercado y el cuarto se disponía a salir, me encontraba en la ciudad de Cuenca (lugar donde adquirí el primer libro entre el desconocimiento de los propios libreros), en la residencia universitaria. Allí conocí a una de las que hoy es mi amiga, Almudena y la convencí para que leyese los libros. Le dejé los dos primeros que devoró en apenas unos días sin poder parar, hasta el punto de convertirse en una de las más fieles seguidoras de Potter y consiguiendo el tercer libro en la biblioteca, ya que me era imposible desplazarme a casa para ir a por él por la enorme distancia y donde iba cada 15 días.

Cada noche al bajar al lugar de ocio, me la encontraba con la lámpara de mesilla encendida apartada a un lado sentada en el sofá y leyendo alguno de los libros. Fue en ese año cuando se anunció la llegada de la película y una semana antes de su llegada a los cines de nuestro país, ya estábamos preparando la velada. Juntos fuimos recorriendo la ciudad hasta llegar a los cines y nos hicimos con las entradas, una de esas que ahora pierde su tinta. Nos sentamos en las butacas dispuestos a dejarnos impresionar. No teníamos internet y tan sólo habíamos sido capaces de ver los rostros de los actores que darían vida a Harry Potter, Ron y Hermione Granger, pero desconocíamos el resto de sorpresas, de quiénes encarnarían a Hagrid, a la profesora McGonagall, a Severus Snape y a otros tantos personajes hoy ya una leyenda de la literatura de ficción moderna. Juntos asistimos a esas primeras veces, viendo cómo cada uno de los personajes que habíamos imaginado a nuestra manera recorriendo las páginas de los libros, cobraban vida ante nuestros ojos. Y ya nunca más pudimos imaginar a aquellos que se construyeron en nuestra mente.

Quizá, y ambos coincidimos al salir de la sala, tras reconocer que nos emocionamos y un nudo atravesó nuestra garganta en el momento Espejo de Oesed, ese es el mal mayor de lo que se ha hecho con esta saga. Aún sin haber terminado la obra literaria, se nos presentó a unos personajes que hicieron que toda la imaginación que habíamos construído en nuestra cabeza, quedase relegada al presentarnos a esos personajes de carne y hueso. Ese Harry Potter endeble y mucho más inocente como lo imaginé, desapareció al leer el cuarto libro, al leer Hermione o Ron, se me venían a la cabeza las imágenes de los actores y ya nunca más regresaron los bocetos imaginarios. Quizá un poco más de tiempo, esperando a que la obra estuviera finalizada, todo hubiera sido distinto. Quizá y como reconoce la autora, en ciertos aspectos se dejó impregnar por las películas para idear algunas escenas en posteriores libros, los cuales tienen un toque distinto a los tres primeros. Si bien siguen la línea argumental sin cortar la emoción, el elemento narrativo gana un peso importante, con descripciones mucho más detalladas que en los tres primeros libros.

Lo hecho, hecho está y como seguidor he ido viendo todas y cada una de las películas, las cuales han tenido quizá uno de los mayores elencos de directores de una saga cinematográfica. Una saga, que al igual que los libros, ha ido creciendo en la gran pantalla, volviéndose cada año más oscura, tenebrosa y complicada y que para los fans ha supuesto, a veces disgustos, a veces sorpresas, una forma de adentrarse en otros detalles adicionales a la historia verdadera y única, la contada en los libros por J. K. Rowling.

Hace unos años le dijimos adiós a los libros y ahora le toca el turno a las películas, una saga que ha llevado un ritmo trepidante y que no nos ha dado tregua en estos casi 15 años, 20 si contamos el tiempo desde que Harry Potter apareció en la cabeza de Joanna por primera vez. Después de 7 libros, de 8 películas, de obras adicionales tanto de la propia autora como de otros que quisieron hablar acerca del fenómeno Harry Potter, el futuro se escribe con los fan fics de los fans de la saga y muy pronto en Pottermore en varios idiomas, los retazos de la historia y mucho más en una aventura que seguirá viva para siempre.

Decía Joanna en su primer libro, aún cuando no tenía dinero ni para imprimir una copia original, que Harry Potter se convertiría en el mago más famoso, que todo el mundo conocería su historia y sus hechos. El niño que vivió, se va ya para siempre.

Que comience el espectáculo

El cuarto de baño y su habitación son camerino improvisado. Con cuidado desenfunda ese traje tan especial, uno que provoca risas incontroladas, ese que hace que de vez en cuando las caras de quien mira se queden desencajadas reflejando en su semblante auténtica sorpresa y asombro… y lo sabe. Por eso lo cuida como si fuese un tesoro y lo trata con mucho respeto.

Mientras se refleja contra el cristal y cambia todo su rostro, la persona que se oculta debajo de aquel nuevo cuerpo piensa en su destino, su escenario, el que no está lleno de luces de colores, ni focos que iluminan a una estrella sobre él, tampoco hay cortinas ni telones, ni sillas ni atrezzo para decorar. Su escenario está bañado por la luz de la luna, a veces la del sol, sus asientos son las calles, toda la obra está al descubierto y la decoración la pone la naturaleza urbana.

Con firme decisión, después de muchos años con la misma ilusión infinita, agarra sus pertrechos y se evade del mundo, aún sabiendo que hará disfrutar a los que le rodean, para ofrecer todo lo que sabe hacer, esta es su vida, su otra vida.

Falling Skies se aproxima

Están de moda las series con pocos episodios. Algunos piensan que así tienen mejor calidad, como si fuera imposible que una serie con 24 episodios por temporada no la tuviese. Al fin y al cabo, cuando una serie de pocos episodios llegue a esos 24, tendrá la misma calidad que si todos los hubieran emitido de seguido, es algo que por lo menos a mí no me encaja y nunca lo hará. Recordemos esas grandes series, esas primeras temporadas de Perdidos, de Mujeres Desesperadas, derrochando calidad por los cuatro costados. No tiene sentido.

Muy pronto, en pocos días, Steven Spielberg (que por cierto quedan apenas dos meses para el estreno de Super 8 ) estrenará Falling Skies, cinco días después estreno en España todos los viernes por la noche, una serie dramática y de ciencia ficción que tendrá 10 episodios y guardará un curioso parecido con la historia de V, por eso de la invasión alienígena, aunque contará con otros ingredientes narrativos más allá de acabar con esta horda de visitantes. Una vez más Steven Spielberg muestra su pasión por los seres extraterrestres y este año por partida doble, además de rescatar a los dinosaurios en el próximo Terranova de cara al otoño. Quizá es que le ha imbuído el espíritu de J. J. Abrams, lo cual me parece perfecto. Todavía quedan en mi mente los maravillosos episodios de Tierra 2 que inexplicablemente fue cancelada a pesar de su calidad.

Una de las series para no perderse este verano. Esperemos que por su apariencia a simple vista, diste mucho de Jericho.

Un año sin LOST

Hoy domingo se cumple exactamente 1 año desde que el 23 de mayo de 2010 finalizase para siempre mi serie de televisión preferida. Aquella mañana del pasado año, mientras el despertador (que marcaba las 8:15) sonaba apasionadamente, medio mundo estaba presenciando las últimas escenas visionadas por la señal de la ABC para otras cadenas en exclusiva.

Mientras eso ocurría, me duché, me puse los cascos del ipod escuchando una y otra vez a Mamma Cash Elliot y su “Make your own kind of music” mientras me vestía y me ataba los cordones de las zapatillas.

Cuando terminé de prepararme, quité la música y salí a la calle consciente de que desde ese momento me esperaba una semana difícil, andando entre personas, fans y no fans, recorriendo caminos, en el trabajo, intentando esquivar cualquier comentario acerca del episodio final…

Lo conseguí, conseguí que esas escenas finales que me llenaron con una sensación de pérdida y vacío fuesen únicas, parte de mi vida, poniendo fin a ese enorme puzle que llenó todo mi tiempo entre semana y semana durante seis largos años que nunca olvidaré. Intentando mantener el espíritu de la serie intacto, como si aquellos años jamás hubieran pasado y me encontrase de nuevo frente a mi televisor de 14 pulgadas de tubo con mi tostada en la mano sobre la mesa de la máquina de coser de mi madre.

Lo que vivimos… fue real alguna vez.

Cómo hacerse un nombre en el mundo del porno

La traducción y lo que no es traducción (made in Spain) de los nombres de las películas porno, es cosa de chiste, algunas con rimas tan fáciles que parecen sacadas al más puro azar. Títulos cinematográficos como Los Pichapiedra, Rabocop, Abierta hasta el amanecer, 7 pollas para 7 hermanas… otros un poco más subidos de tono como Házmela escupir, Torpedeadas por la popa o Gorditas rellenas de chorizo, esas con rimas a las que me refería, Las novatas se abren de patas, Vino a por trabajo, y le comieron lo de abajo, Señor negro no se si me va a caber todo eso  o Caray con el mayordomo qué largo tiene el maromo.

Y azar es básicamente lo que utilizan los actores y las actrices del cine porno para hacerse un renombre, un nombre artístico como los cantantes, que les permita anteponer una especie de velo de seguridad que proteja de alguna forma su intimidad de cara al mundo “real” y cotidiano. Trucos como utilizar tu apellido y ponerle detrás el nombre de tu mascota o poner como apellido artístico adjetivos relativos a la industria pornográfica u otros más genéricos.

Hoy día existen numerosas páginas en las que pasar un breve pero divertido rato averiguando qué nombre te va mejor en el mundillo, como por ejemplo esta para chicas o esta para chicos.

Vamos, que si ahora me lanzase a cobrer un extra por acostarme delante de las cámaras, me haría llamar Randy Rockhard (algo así como Randy piedra dura, más comunmente traducido como Randy pito duro).

Die this way

Dexter se ha ido convirtiendo temporada tras temporada en la serie más sorprendente y genial que se puede encontrar en la televisión. Muy pronto llegará doblada la quinta temporada mientras que la cuarta nos dejó giros argumentales magistrales, incluso varios en algún que otro episodio, además de un final impactante e inesperado.

El opening de la serie fue todo un revulsivo hace unos años por su particular forma de reflejar el sufrimiento en todos los actos de la vida cotidiana, mientras que el ending con “Die this way” ofrece ese toque de punto y seguido que a uno consigue ponerle los pelos de punta.

Lore Lore, Macu Macu, de la ficción a la realidad

Hay un paso muy fino que separa la ficción de la realidad. Los actores y actrices y todo lo que sucede dentro de esa caja llamada televisión, pueden llegar a atravesar la pantalla sin necesidad de hacerlo físicamente, sino a través de ideas, de frases o canciones.

Enlace al vídeo

Muchos episodios han pasado en Aída desde que Lore y Macu entonaran un estribillo que fue la sensación en su momentos y que a día de hoy nos ha dejado otras interpretaciones basadas en el mismo ritmo, pero desde la propia serie, quizá sin proponérselo y sin pensar que llegaría a sucederse todo un fenómeno social en internet, quisieron reforzar ese famoso baile de las dos protagonistas de la serie y lo consiguieron con creces.

No solo se ha convertido en uno de los vídeos más comentados y buscados de la red en determinadas redes sociales, sino que la productora ha sacado un videoclip oficial preentando toda la letra que no pudimos disfrutar en el episodio debido a que el Luisma es tonto xD

Por lástima, las pretensiones eran rivalizar con la selección del Festival de Eurovisión, aunque como se ve el episodio llega con un poco de retraso. Estoy seguro de que muchos, y me encuentro entre los que así piensan, preferirían ya puestos que esta canción fuera nuestra representante antes que (por llamarlo finamente) ese despojo que ha sido elegido (me refiero a la canción) y al que ahora están retocando a marchas forzadas para que no parezca la mierda que parecía, es decir, haciendo una vez más lo que les das la gana y mal, hablando claro.

Por cierto, os invito a recorrer internet, porque desde el domingo no dejan de sucederse las parodias al vídeo, como es costumbre…

Un día chachis de fiesta
quedamos sobre las ocho
es la hora de la ingesta
Jefe, dos calimochos

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu,
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Fiestóoooon!

Y a la media hora de farra,
yo me subo a bailar a la barra.
Yo en el suelo la coreo
que si me subo, me mareo.

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Subidoooon!

Un tío nos lanza un guiño
y otro me llama cariño.
Yo me ajusto el corpiño
y al más bajo le incorpiño.

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu,
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Macizorroooo!

Si el alto es guapo y es de noche
yo me lo trisco en su coche.
Yo ni en el coche, ni en hostal,
hoy el quiqui en el matorral

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Casqueteeee!

Vuelta al bar ya desahogada
a saltar como si nada.
Subo al bafle y bailoteo,
ya me da igual el mareo

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Desfaseee!

Y salimos dando tumbos
cuando la fiesta se agota.
Si estoy bien sigo mi rumbo
y si estoy mal echo la pota

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
¡A dormirlaaa!

Y mañana con resaca
la Macu me va a decir.
Joer Lore que fiestaca
esta noche, a repetir

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
¡Fiestoooon!

Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu
Lore, Lore, Macu, Macu…

Slumdog grabado a fuego

Haciendo unas pruebas de sonido, he cogido el blu ray de Slumdog Millionaire y ha comenzado a sonar la famosa canción que enseguida me ha traido aquellas inolvidables imágenes y momentos. No era el momento y lo he parado para probar con otro disco. Me ha gustado sentir que Slumdog sigue ahí, grabado a fuego en algún lugar, y que este simple tráiler me ponga un nudo en la garganta es suficiente para confirmarlo.

Bien está… lo que bien acaba, recordando “Cinco en Familia”

No tengo la costumbre de hablar profundamente de aquellas series que me han hecho vivir tantos momentos y que se han mezclado con otros tantos de mi vida de una forma u otra. No suelo hacerlo porque si me pusiera a escribir sobre ello seguramente dejase olvidadas algunas cosas importantes, porque habría tanto que contar que casi sería inabarcable expresarlo. Quince, sí, quince años es lo que me ha costado decidirme a hablar sobre una de las series de mi vida. Y aún así muchas cosas se han quedado fuera. Quizá dentro de otros 10 años pueda definir lo que he sentido con PERDIDOS, pero para saber lo que ha significado algo, hace falta tiempo.

Era la noche del 12 de septiembre de 1994, cuando nacía en FOX la serie de drama familiar ‘Party of Five’. Por aquel entonces en nuestro país la inmensa mayoría no contábamos con internet, no existían portales de descargas de series extranjeras no comercializadas en España y sólo contábamos con la información televisiva de las series que iban llegando a nuestra pequeña pantalla, sin posibilidad apenas de saber lo que se cocía más allá de nuestras fronteras, en resumen, nuestra mente estaba aislada, nos perdimos muchas buenas series y sólo podíamos ver lo que nos traían de fuera. Por suerte para todos, ahora el panorama ha cambiado mucho. Rara es la serie que no llega hasta nosotros y si no es así, somos precisamente nosotros los que vamos a por ella.

Las imágenes de este artículo están extraídas de los DVD oficiales, de los momentos clave de la serie que he pretendido ilustrar.

‘Party of Five’ no llegaría a España hasta el verano del año 1996 y sólo tras haber conseguido el serial con sus dos primeras temporadas un Globo de Oro a la Mejor Serie, algo que hizo que la misma fuese valorada por la crítica consiguiendo registros de audiencia muy lejanos a los bajos índices cosechados en su primera temporada, tras la cual la serie estuvo a punto de ser cancelada definitivamente.

Imagen de la primera secuencia de la serie

Ese Globo de Oro en 1996 sirvió para que viese la luz en nuestro país. La cadena encargada de tal labor fue Telemadrid, pionera en la emisión de series juveniles durante varios veranos tras el rotundo éxito y que pronto se propagó por el resto de cadenas autonómicas. Así ‘Party of Five’ se convirtió en ‘Cinco en Familia’ en las sobremesas de verano de la cadena, emitiéndose las dos primeras temporadas seguidas en discontinuidad (el espectador era sorprendido con uno, dos y días de incluso tres episodios sin saberlo previamente).

La serie contó antes de su emisión con una promoción como ninguna otra había disfrutado en la cadena hasta entonces, ocupando todas las franjas juveniles hasta las 21:30 y aportando a la misma un aire de frescura añadiendo a las imágenes canciones de éxito del comienzo del verano, la primera de ellas de Robbie Williams. El día en que vi la primera promo me encontraba en medio del pasillo de mi casa, no sabía absolutamente nada cuando empezó a sonar aquella canción que tanto éxito estaba teniendo, así que rápidamente me dirigí al salón donde estaba puesta la tele. Allí de pie fue donde por primera vez vi las imágenes de la serie de mi vida (con permiso de ‘Perdidos’), con Owen en los brazos de Claudia con una Neve Campbell que firmó un pacto con el diablo para no envejecer desde que la ví por primera vez en ‘Catwalk’, ese Bailey interpretado por Scott Wolf que ahora se codea con los visitantes y con ese personaje interpretado por Matthew Fox que tampoco sabía que ocho años después iba a hacer que estuviera PERDIDO, que ocuparía cinco años de mi adolescencia y que sin yo saberlo, me ayudaría a elegir mi destino dos años después.

Claudia toca el violín en cuya funda siempre guarda la foto de su madre
Charlie se presenta en la serie por primera vez

La serie pronto se ganaría el respaldo de la audiencia y poco después, junto al tandem formado en cada sobremesa con ‘Mamma Mía’ de Francine Galvez y Víctor Sandoval, se convertiría en una de las franjas de mayor éxito autonómico sólo superada por el cine (según los datos ofrecidos por el responsable de contenidos en una visita que tuve en Madrid). Verano tras verano, cada año llegaba puntual en julio la temporada correspondiente, aunque esta vez a emisión de un episodio por día, emitiéndose las temporadas previas a finales de junio para dar paso a la novedad. Los dos primeros veranos de los años 1996 y 1997 en mi casa se creaba una pequeña rutina diaria, tras acabar de comer, me dirigía a mi habitación con mi perro (sí, Yoko) y mientras él se sentaba a mirarme esperando salir a la calle, yo comenzaba a ver el capítulo que deseaba con tantas ganas. En la primera publicidad larga, aprovechaba para sacar a mi mascota y después ya veía el resto del episodio tranquilamente antes de ir a la piscina.

Primera vez que se muestra el logo del restaurante de los Salinger

En el verano de 1998 sufrí la primera inflexión en mi vida. Tras haber estado estudiando la EGB y posteriormente FP2 y tras haber sido rechazado en la Universidad Politécnica de Madrid por un error al informarme del empadronamiento que no tenía en la ciudad en 1997 y haber pasado un año haciendo COU de letras y la selectividad (todo aprobado y con muy buena nota), se me abrieron dos caminos importantes, uno con la nota de FP2 y otro con la nota de la PAU, ciencias o letras (que no es tan filosófico como hombre de ciencia, hombre de fe, pero casi). Mi gusto por el cine y la televisión eran crecientes y decidí que no podía desaprovechar una oportunidad como la que me ofrecieron ante mis ojos, una carta de la Universidad Complutense de Madrid me informó de que había sido aceptado para realizar los estudios de Comunicación Audiovisual. Enseguida me dispuse a buscar piso en la capital, encontrando un bonito ático económico que compartiría con el que ahora es el marido de mi prima. Todo estaba ya dispuesto a tan solo unas semanas de poder hacer la matrícula…

Thurber, siempre presente en la serie, desde el principio hasta el final

En uno de los episodios de la temporada 4ª de ‘Cinco en Familia’ en aquel momento, Julia, interpretada por Neve Campbell, estaba en la misma situación que yo, la duda. A escondidas de sus hermanos, echó una carta de petición para una Universidad y mientras se alejaba de aquel buzón, la pantalla se fundió en negro. Yo hice lo mismo. Sin que nadie se enterase, y habiendo aprendido la lección de 1997 en que me quedé sin nada, decidí asegurar mi futuro con dos opciones. Aún no lo sabía, pero aquel gesto impulsado por aquella escena, me conduciría pocos días después a lo que hoy soy y a conocer a los amigos que ahora tengo, algo increíble y que jamás cambiaría por nada.

Efectivamente, unos días después, fui elegido en el puesto nº 11 (el nº 11 siempre persiguiéndome) para realizar Ingeniería Técnica de Telecomunicación en Sonido e Imagen, allí estaba, yo parado frente a la mesa de la biblioteca antigua mirando mi nombre seleccionado. De repente mi cabeza se distanció de aquel lugar, aquella aceptación implicaba vivir en el mismo lugar donde lo hizo mi hermana años antes, lejos de la ciudad donde nací, lejos de todo, como comenzar una nueva vida con nueva gente. La idea fue tan tentadora que, tras una semana intensa de discusiones con el que iba a ser mi compañero de piso en Madrid, viajes de ida y vuelta sin hablarnos al tener que ir a recoger la fianza y discusiones y distanciamientos con mi prima incluída (algo por suerte ya subsanado con el tiempo), ya no había marcha atrás, decidí quedarme con Cuenca. Una historia amarga en sus inicios, pero con el final más feliz imaginable, mis primeros amigos DE VERDAD.

Owen toma su biberón de la mano de Bailey

Los siguientes veranos de los años 1999 y 2000, la serie continuó su camino emitiendo las temporadas 5ª y 6ª, siendo esta la última temporada. Durante todo este tiempo intenté mantener intacta esa especie de tradición, sin bien ahora Yoko salía más tarde a la calle y ya no me perdía nada de los episodios (de hecho aún hoy hay partes de las dos primeras temporadas que no he visto, incluído el momento de la muerte de una de las novias de Bailey). De entre todos, recuerdo del final dos episodios muy especiales, el de noche vieja y la escena final.

La familia Salinger no se caracterizó por tener una vida fácil en la pequeña pantalla, de hecho la serie comienza apenas seis meses después de que sus padres murieran en un accidente de tráfico al ser golpeados por un turismo que conducía un hombre en estado de embriaguez (y que conocerían más tarde). A eso hay que sumar los maltratos de Julia, el cáncer de Charlie, la enfermedad mental de una magistral Kirsten (Paula Devicq) y la adicción de Bailey al alcohol, los típicos temas que antes no lo eran tanto, un recurrente en otras series que ahora sin embargo caerían en saco roto.

La última promo

[Hago un pequeño paréntesis porque no me gustaría seguir adelante sin mencionar lo especial del personaje de Kirsten, que aparece en la serie como un ángel por la puerta de la casa de los Salinger y cuya presencia en cada episodio iba a ser especial de una forma que aún hoy me hace sentir una cierta emoción como aquellos días. Kirsten era un personaje habitual, con su rol protagonista pero sin llegar a serlo, de hecho no fue hasta las últimas temporadas que comenzó a salir como personaje principal. Tras la ruptura con Charlie, se convirtió en un fantasma, en una esperanza, en alguien a quien deseabas volver a ver con muchas ganas. Episodio tras episodio, mientras los rótulos iban pasando por la pantalla al comienzo, miraba atentamente esperando impaciente a que saliera su nombre, Paula Devicq, allí abajo. De aparecer, supondría sorpresa. Podría ser en medio de una calle, en cualquier parte, ella estaría allí, siempre fue y será como un amuleto para la serie, los que lo veíamos esperábamos con ansias que tras aquel fatídico episodio de la boda, Charlie y ella volvieran a unirse, pero los guionistas hicieron que desesperásemos amando esa escena, conscientes de que su personaje estaba destinado aúnn a seguir vagando. Hoy me queda en el recuerdo Kirsten como uno de los personajes de una serie a quien más amé, a quien intenté comprender y que me acompañó de cierta manera entre la adolescencia y el mundo adulto. Aún recuerdo su rostro contra el cristal del coche en una tarde de sol… en aquel momento dejé atrás mi adolescencia progresivamente de alguna forma.]

Llaman a la puerta, Bailey abre y aparece un ¿ángel? No, es Kirsten Benett

Llegaba la nochevieja del año 1999 al 2000, el episodio ya nos llegaba un poco tarde. Pocos saben hoy cuál era el nombre del perro de los Salinger, lo nombraron pocas veces, aunque siempre estuvo allí, se llamaba Thurber. Fue en aquella noche de perros después del año nuevo cuando decidió abandonar a la familia para siempre. En el episodio, uno a uno, Julia, Bailey, Charlie, Claudia, Owen, eran conducidos hasta aquel hospital veterinario donde todos se reunieron para decirle un último adiós y el día después esparcir sus cenizas en un lugar que prefiero no desvelar. Una vez más la serie tocó en el futuro mi propia vida. Sería seis años después cuando en una situación similar dijese adiós a Yoko para siempre.

La escena final de la serie me pilló en mi habitación. Me senté en la silla donde comencé a verla hacía cinco años atrás, en el mismo lugar, en el mismo televisor, todo estaba llegando a su término y el episodio pasó en un suspiro cuando en la escena final retiraron aquel mueble de la habitación y destaparon una pequeña “caja de pandora” del tiempo que desconocían, un guiño final que dejó un sabor de boca inmejorable. Bien está lo que bien acaba. Lágrimas en mis ojos con sollozos que no pude contener, sin querer que aquella magia acabase, sin querer que se me escapase de las manos aquella serie que me había acompañado en alguno de los momentos más difíles de mi vida, cambiándola para siempre. Aquella tarde pude descargar la tristeza aunque su recuerdo me quitó el aliento y me puso un nudo en la garganta durante varias semanas.

Tradición familiar, desde la muerte de sus padres, siempre quedan para cenar en el restaurante

Es octubre de 2010, han pasado más de diez años desde aquel momento en que por primera vez me despedí de una serie de la que era consciente de su importancia. Un tiempo en que las cintas de VHS permanecen aún intactas en la estantería con todos y cada uno de sus ciento cuarenta y dos episodios con carátulas creadas con una máquina de escribir, fotocopias y un poco de arte por mi parte, esperando volver a cobrar vida a pesar de que me resisto a verla de nuevo porque prefiero recordarla como lo que fue y lo que me transmitió, pero caeré en la tentación un día. Porque alguien me enseñó que está bien mirar hacia el futuro, pero que lo que vivimos en el pasado y aprendimos, es lo que hace de nosotros las personas que somos hoy, y nunca debe pesarnos el echarlo de menos, porque aunque la tristeza aflore y de nuevo notemos un nudo en la garganta, es esa sensación por lo que merece la pena estar vivos.

Sherlock vuelve

El más famoso detective de todos los tiempos creado por Sir Arthur Conan Doyle que ha inspirado miles de novelas, personajes, que ha tenido su propia serie de dibujos animados y otras inspiradas en el nombre del personaje (“Detective Conan”), ha regresado.

Opening Sherlock

Muy pronto en España, el canal TNT será el encargado de traernos los tres episodios de hora y media de duración de la primera temporada de Sherlock del siglo XXI emitida por la BBC y cuyo éxito ha sido arrollador. Será todos los domingos a partir de las 22:00 desde el 21 de noviembre.

Ending titles Sherlock

The Walking Dead – Opening

Un policía asiste al escenario de un accidente sin supervivientes, de repente una pequeña niña inocente recoge su osito de peluche de la carretera y el policía llama su atención. La niña se da la vuelta con su cara desencajada y el instinto de ambos se pone en marcha…

Así comenzaba ayer The Walking Dead en FOX España, cinco días después de haberse emitido en su país de orígen. No pude resistirme a ver este comienzo, aunque después la dejé grabando para poder verla tranquilamente, algo de lo que no me arrepiento, ya que ahora dan la versión extendida del episodio piloto un día después.

‘Perdidos’: La Colección Completa

Artículo escrito para FormulaTV (pincha en el enlace para ver todas las imágenes de esta colección)

En Blu Ray y en DVD, a un precio recomendado de venta de 299,95€ y 174,95€ respectivamente, llega hoy 3 de noviembre a nuestro país y a otros lugares del mundo entero la colección completa de ‘Perdidos’ en una cuidada Edición de Coleccionista.

Una caja de cartón duro con motivos dorados inspirada en las paredes con jeroglíficos del templo y con cierre imantado (no podía ser menos, al ser este un fenómeno importante dentro de la serie), guarda en su interior ese objeto de deseo para los verdaderos fans que se precien:

– Un libreto de 42 páginas (42) a todo color especial con los resúmenes de cada episodio acompañando cada página con una imagen esencial de los grandes momentos.

– Juego de mesa Senet (el juego del más allá). El juego al que Jacob y su hermano juegan en la playa en el episodio “Across the Sea”. Incluye tablero de cartón duro desplegable, 5 piedras negras y 5 piedras blancas de diferentes formas totalmente reales como si las hubiéramos encontrado cerca de la orilla, 4 palos de contar grabados y reglas del juego en la contraportada de la caja especial que contiene todos los elementos.

– 1 cruz egipcia (Ankh) coleccionable de souvenir en cuyo interior hay un pequeño pergamino desplegable con inscripciones egipcias en forma de jeroglífico con un mensaje oculto.

– Mapa físico de la isla representado en la tapa interior de la sobrecubierta de la caja de la Edición Coleccionista.

– DVD El Disco Perdido con contenidos adicionales:

Además la caja incluye todas las temporadas de la serie en formato Blu Ray o DVD tal y como fueron lanzadas en su día, sin un nuevo empaquetado y con los mismos contenidos extras. Los Blu Ray vienen en multipack por temporada mientras que los DVD están contenidos en estuches slim.

Museo Coconut presenta… “Maricón y Tontico”

Atrás quedan las cuatro temporadas de Muchachada. Estos artistas, algunos de los cuales se conocieron en la Residencia Universitaria Bartolomé Cossío y donde, repito, están guardadas sus primeras cintas haciendo el ganso (esas que sólo unos pocos afortunados residentes allí hemos visto), lanzaron ayer con éxito su primer Museo Coconut en Neox, seduceindo al 4,3% de la audiencia, record histórico desde que Neox existe en la TDT y casi doblando la audiencia que venían haciendo cada miércoles por la noche en La2 con Nui.

Sin duda, aparte de la tremenda historia de las personas dobles de color de ayer, lo que más gustó fue la nueva tira cómica animada, que aunque no llega al nivel de risas que nos ofrecía Enjuto Mojamuto (que no sé si regresará a nuestras vidas, esperemos que sí), sí consiguió sacarme bastantes carcajadas, si no con la presentación, sí con la primera parte de sus aventuras. Maricón y Tontico, nacen dos personajes que llegarán muy lejos xD

“Dejándoles ir: Reflexiones sobre un viaje de 6 años”, el último adiós a Perdidos

Artículo escrito en exclusiva para FormulaTV

Jack, Kate, Sawyer, Sayid, Ben, Hugo, Locke, Jin, Sun y muchos más… todos nuestros ‘Perdidos‘ descansaron en paz en el último episodio de la serie. Un punto y final que a muchos, deseosos de respuestas a las preguntas, hubieran deseado que fuese diferente, cuando las respuestas en realidad están contenidas dentro de la obra, sólo hace falta pensar un poco y aportar nuestro granito de imaginación. Otros, en cambio disfrutamos de ese sabor a despedida en un mundo etéreo, sostenible sólo en el pensamiento, en el alma, lo que quiera que sea, el lugar perfecto para comprender que los misterios, el sufrimiento, el tiempo, no son sino las herramientas que el mundo en el que hemos nacido pone a nuestra disposición para llegar a un destino común, la muerte.

Al fin y al cabo la vida no deja de ser como una cuerda, tiene un punto de partida y un punto de llegada, aunque se corte, ese corte supone un final, y entre medias, cualquier cosa imaginable es posible.

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