Soy fan de ti

Admiro todo en ti, lo que me haces sentir cuando estás cerca, lo que me haces sentir cuando estás lejos como si estuvieras cerca. Soy fan del sonido de tu voz, soy fan de todo lo que imaginas en tu mente y que intentas hacer realidad cambiando mi mundo por completo, dándole un respiro. Soy fan de tu mirada que me arranca una sonrisa, soy fan de tu sonrisa que me ilumina la mirada.

Frágil

Cuando Yoko llegó a casa por primera vez, comenzaron los preparativos para esa noche. Preparamos una caja de cartón en la que pudiera sentirse protegido, una manta para no pasar frío y un reloj para simular latido de un corazón, para recrear el mismo escenario maternal. No teníamos ni idea de animales ni de los cuidados, lo preparamos todo rápidamente y por suerte todo salió a la perfección, poco después descubriríamos el por qué y aprenderíamos parte de los secretos de la fauna doméstica.

Aquella caja improvisada, frágil, duró apenas un par de semanas como vínculo entre la vida que llevaba hasta ahora y la que iba a vivir desde ese momento. Pronto no hizo falta una caja, ni una manta ni el sonido del tic tac de un reloj despertador, él se convertiría en el despertador de toda la familia. El vínculo ya estaba sellado.

De tarde en tarde

Regresan cada dos años, más o menos, otros de tarde en tarde, para endulzarnos el oído y regalarnos notas, melodías que se insertan en nuestra cabeza y que salen a la luz cuando el entorno y las circustancias son propicios, provocando un subidón de vida inexplicable, como de ganas de respirar el mundo entero.

De tarde en tarde apareces, justo en el preciso instante,
en que empiezo a convencerme, que es momento de olvidarte,
de tarde en tarde apareces, me encantas el corazón,
me regalas un billete de ida y vuelta a la ilusión,

De tarde en tarde apareces, y montas tu tenderete,
para hacer el numerito, que sabes que me enloquece,
te presentas en la pista, con triple mortal sin red,
y vas pasando revista a nuestras lunas de miel,

De tarde en tarde apareces y me invitas a cenar,
y te lo perdono todo y otra vez vuelta a empezar,
de tarde en tarde apareces, me diviertes como nadie,
y te asusta enamorarte  y te vas,
de repente se hace tarde, ya quedamos otra tarde,
de esas que de tarde en tarde, tu me sueles regalar.

De tarde en tarde apareces, salvado por la campana,
si no fuera por las ganas que siempre tengo de verte,
de tarde en tarde apareces, listo para la función
y hacer algún papelito donde envolver mi emoción,

De tarde en tarde apareces y me invitas a cenar
y te lo perdono todo y otra vez vuelta a empezar,
de tarde en tarde apareces, me diviertes como nadie
y te asusta enamorarte y te vas, de repente se hace tarde
ya nos vemos otra tarde , esas que de tarde en tarde
tu me sueles regalar,

y si llevamos media vida y sigue en tablas la partida,

de tarde en tarde apareces, me diviertes como nadie
y te asusta enamorarte y te vas, de repente se hace tarde
ya nos vemos otra tarde de esas que de tarde en tarde
tu me sueles regalar.

El tiempo de los placeres fugaces

No hace mucho tiempo atrás había un tiempo distinto, en que aquellas series de dibujos animados de apenas veintiseis episodios parecían durar una eternidad porque no se emitían varios episodios seguidos para acabarlas cuanto antes, donde se podía disfrutar semana a semana de las aventuras y sus personajes eran tan carismáticos que eran el peluche objeto de deseo en las tómbolas de las ferias de la ciudad.

No hace mucho en que un cd de música, un libro o un programa de la televisión eran un foco de conversaciones a través de cuyos entresijos giraba el tiempo, en que una balada perduraba en los oídos, un párrafo en la memoria y una imagen en la retina.

Es tiempo ahora de los placeres fugaces, en el que para que un párrafo, una imagen o una balada perduren debe ocurrir algo extraordinario, porque donde antes sólo había una canción ahora hay un millón, donde sólo había unas páginas ahora hay cien mil, porque donde antes las cosas impactaban nuestros sentidos lentamente, ahora lo hacen a un ritmo atropellado en el mismo espacio de tiempo. Y cuando ese tiempo se escapa, porque no hay posibilidad de atraparlo entre las manos, se pierde la esencia, se pierde ese otro tiempo para valorar en profundidad el trabajo de quien lo hace, de quien se ha sacrificado para que lo disfrutemos.

Ya es cuestión de cada uno no dejarse llevar y dosificar el impacto, de tal forma que haya un mañana en que uno pueda tener una canción de su vida como antes, cuando en las radios no dejaba de sonar una y otra vez porque era la sensación, unas palabras que le lleguen al corazón mientras se sienta a leer o una buena serie que le haga derramar una lágrima o arrancar una risa, o ambas cosas, sabiendo que tendrá que esperar una semana, un mes o varios meses hasta dar con la respuesta, atando cabos sueltos, desarrollando la imaginación, sin que a los dos minutos te hayan puesto ya el siguiente episodio cuando aún no has saboreado la esencia del anterior.

No perder nunca la esperanza

Resulta curioso observar a un perro cuando se cierra una puerta que quiere cruzar. Da igual cuantas veces pasemos y salgamos de la habitación, el animal siempre insiste y permanece atento a cada movimiento para intentar meterse dentro, aunque sea imposible, aunque lo haya intentado días, semanas, meses sin éxito, como si nunca perdiera la esperanza.

A diferencia de nosotros que, tras insistir un poco, entendemos que no tenemos nada que hacer y nos alejamos de esa puerta, agachamos la cabeza y reconocemos que nunca nos dejarán pasar.

Qué pasa por la mente de un perro para insistir una y otra vez cuando todo lo que hace, todo lo que espera, es para nada. Y qué pasa por nuestra mente para decidir que está todo perdido.

Flash mob dance

Como si de un musical se tratara, desde hace un tiempo a esta parte se han puesto de moda, especialmente el pasado año, los flash mob dance. Pueden ocurrir en tu centro comercial, en un aeropuerto o en cualquier lugar de la calle donde menos esperes. Un grupo de gente sincronizada y dispuestas a montar un espectáculo al que es imposible no unirse.

De entre todos los flash mob que he visto, uno de los más impresionantes fue el que viví en el Eurovision Song Contest 2010, todos los países de Europa, algunas de las ciudades emblemáticas de cada uno, se unían en un baile que comenzaba sus primeros pasos en el plató para replicarse por todos los países europeos durante 8 intensos minutos. Conexiones en directo, una sincronización perfecta que batió todos los records y que hacía el honor al lema de aquel año: Share the moment (Comparte el momento).

Acorralados, risas, tensión y guerra de gallinas a las 2 de la madrugada

Que el estreno de Acorralados no ha estado tan brillante como la mejor edición de Supervivientes queda claro. De unos meses para otros los concursantes están más resabiados, Jorge Javier se pasa ya con comentarios graciosos y ya no todos causan la gracia que debieran por notarse forzados y el casting mismo parece forzado a querer buscar lo mejor de lo mejor, cuando quizá en la sencillez y personalidades menos controvertidas está el éxito. De todas formas el estreno del programa arrasa de nuevo en audiencia tratándose de un nuevo formato (o una nueva forma de entender la antigua “La Granja”) y nos ha regalado momentos únicos de troncharse de risa por el suelo, de sufrir una tensión sin igual y de quedarse boquiabierto con su traca final.

Una presentación rápida y amena de los concursantes. Se acabaron esos largos y aburridos vídeos, ahora todo va al grano, un par de frases guionizadas, entra el carromato (que vaya tela) y a currar. Una prueba que nos trae grandes descubrimientos, ya no sólo por los aspirantes al casting del Circo del Sol en ese interminable enredo que uno se quedaba mirando intentando averiguar de quien era cada pierna en un nudo imposible de huesos humanos, sino por Blanca de Borbón, un auténtico descubrimiento de mujer, ya más conocida por su aspecto y modales como “La Pochola”. Su insistencia en llamar Jose Javier al presentador, su inocencia televisiva (un bien muy preciado en estos tiempos de Aídas y Antonio Davides resabiados de televisión) y ese momento de tensión con plumas, que nos puso el alma en vilo, en que no sabíamos si estaba muerta o viva bajo aquel manto blanco y su posterior forma de expulsar mocos y plumas, le han granjeado un gran número de seguidores que a buen recaudo la salvarán de la quema esta semana en que ha sido nominada por una incómoda Bárbara Rey a la que no le gusta que le quiten protagonismo, aunque intente aparentar lo contrario y mostrarse humilde.

Pasando por el pozo de Sonia Baby y la cantidad de cosas que podrán guardar en su vagina cuando no tengan espacio, además de llevar chubasquero cuando se abra de piernas la susodicha (quizá por los miembros a los que debe hacer frente en la sala en la que trabaja, que ya nos quedó ayer claro es no apta para miembros de menos de 24 cm), otro de los grandes descubrimientos fue el Dionisio, o dícese de “ese hombre duchándose”. No contento con tirar casi toda la estructura del programa, nos regaló ese momento “casi vomito” de tirarse al suelo de la risa, mezclado con la tensión de ver cómo su cara se quedaba roja a causa de las plumas en el interior de su esófago. Gran tensión la de la prueba, todo un alarde de imaginación y buen hacer de un equipo ganador. Las continuas referencias de JJ a los robos, que si muebles pegados a la superficie para que no se los lleve y otras similares, culminaron con el robo de Antonio David de una velas, a lo que el famoso ladrón respondió diciendo que “después dicen que el Dioni”, magnífico.

No nos libramos esta vez de un concursante que va con otras intenciones. Brenda, la pija valenciana, magnífica pretendienta en Mujeres y Hombres y Viceversa, la fama pronto se le subió a la cabeza y perdió toda la naturalidad cuando se dejó levar por un grupo de manipuladores que aún hoy mueven sus hilos. De repente su novio se llama Gerard, ex pretendiente en su trono al que la propia presentadora echó del programa al descubrirse que él y otro compañero habian sido pedidos por la tronista, a sabiendas de que eran de la misma agencia y trabajaban en el mismo local que recientemente han inaugurado Rafa Mora y Yago, un asunto que no olía nada bien y que ahora tampoco huele a rosas precisamente, y menos cuando la primera intervención de Brenda alude a su novio en el programa para darle protagonismo. ¿Algo más patético? Es inevitable que esto recuerde a cierto GH y a Julio “el feroz” y termine de la misma manera o parecida. Tiempo al tiempo.

Enlace al vídeo oficial

He de reconocer que, tras los grandes momentos de risas, el cansancio hizo mella en mí y comenzaba a aburrirme, hasta el punto de quedarme dormido a ratos. Pero he aquí que cuando parecía que todo estaba acabando, a las 2 de la madrugada se produjo un momento de esos que te dejan descolocado, máxime cuando ves que a los presentadores les está sucediendo lo mismo y no saben cómo actuar. Toda una pelea de gallinas en la noche, un momentazo televisivo de estos para ver una y otra vez y para analizar detenidamente hasta sacarle todo el jugo.

Todo comenzó con la elección de Bárbara Rey como aspirante a capataza por parte de las chicas, lo mismo por parte de los chicos que eligieron a Maria Ángeles, madre de Aída. Raquel Sanchez Silva poco podía imaginar mientras las enchanchaba en la prueba de lucha por una habitación con cama y baño, que segundos después estarían ambas a punto de sufrir un accidente, sería agredida y viviría uno de los momentos más tensos y extraños de su carrera profesional. Tras un primer intento de Mª Angeles, Bárbara tomó carrerilla y aplicó el “todo vale” abrazándose a un brazo de la estructura. Ante una madre de Aída indignada por las normas y que tiraba de la ex vedette con vehemencia, la estructura comenzó a desmantelarse. Raquel Sánchez enseguida actuó, llamando la atención a la vehemente para que dejara de tirar, ante cuya negativa pidió a Bárbara que se descolgase del palo.

Poco pudo hacer, el palo cayo sobre ella y Raquel intentó ayudarla a levantarse, llevándose un manotazo en lugar de las gracias de una Bárbara loca y encendida que enseguida se puso en pie, agarró a su rival del pecho y la arrojó como una asesina contra el suelo subiéndose sobre ella e intentando agredirla, aunque al final sólo lo hizo verbalmente llamándola “mal bicho”. Grandes momentos de tensión en que uno no sabía si entonar una risa o estar preocupado, en que Mª Angeles lejos de estar asustada parecía encantada mientras cantaba “Teatro” en honor a la gran interpretación de su rival ene l juego, un juego que llegó demasiado lejos quizá.

Acorralados repite el mismo esquema que Supervivientes, es decir, lo imprevisible dentro de lo previsible, lo que significa que en cualquier momento puede saltar, en este caso, la liebre, y no hayq ue quitar ojo. Muy seguramente muchos se fueran a la cama antes del duelo final creyendo que ya estaba todo visto. Decirles que se perdieron una de las escenas más impactantes de la televisión, podrán verla repetida, pero nunca sentirán la tensión del directo de una situación impredecible de esas que pueden ocurrir cuando menos te lo esperas. Así son los realities y por eso nos gustan tanto.