Acorralados, risas, tensión y guerra de gallinas a las 2 de la madrugada

Que el estreno de Acorralados no ha estado tan brillante como la mejor edición de Supervivientes queda claro. De unos meses para otros los concursantes están más resabiados, Jorge Javier se pasa ya con comentarios graciosos y ya no todos causan la gracia que debieran por notarse forzados y el casting mismo parece forzado a querer buscar lo mejor de lo mejor, cuando quizá en la sencillez y personalidades menos controvertidas está el éxito. De todas formas el estreno del programa arrasa de nuevo en audiencia tratándose de un nuevo formato (o una nueva forma de entender la antigua “La Granja”) y nos ha regalado momentos únicos de troncharse de risa por el suelo, de sufrir una tensión sin igual y de quedarse boquiabierto con su traca final.

Una presentación rápida y amena de los concursantes. Se acabaron esos largos y aburridos vídeos, ahora todo va al grano, un par de frases guionizadas, entra el carromato (que vaya tela) y a currar. Una prueba que nos trae grandes descubrimientos, ya no sólo por los aspirantes al casting del Circo del Sol en ese interminable enredo que uno se quedaba mirando intentando averiguar de quien era cada pierna en un nudo imposible de huesos humanos, sino por Blanca de Borbón, un auténtico descubrimiento de mujer, ya más conocida por su aspecto y modales como “La Pochola”. Su insistencia en llamar Jose Javier al presentador, su inocencia televisiva (un bien muy preciado en estos tiempos de Aídas y Antonio Davides resabiados de televisión) y ese momento de tensión con plumas, que nos puso el alma en vilo, en que no sabíamos si estaba muerta o viva bajo aquel manto blanco y su posterior forma de expulsar mocos y plumas, le han granjeado un gran número de seguidores que a buen recaudo la salvarán de la quema esta semana en que ha sido nominada por una incómoda Bárbara Rey a la que no le gusta que le quiten protagonismo, aunque intente aparentar lo contrario y mostrarse humilde.

Pasando por el pozo de Sonia Baby y la cantidad de cosas que podrán guardar en su vagina cuando no tengan espacio, además de llevar chubasquero cuando se abra de piernas la susodicha (quizá por los miembros a los que debe hacer frente en la sala en la que trabaja, que ya nos quedó ayer claro es no apta para miembros de menos de 24 cm), otro de los grandes descubrimientos fue el Dionisio, o dícese de “ese hombre duchándose”. No contento con tirar casi toda la estructura del programa, nos regaló ese momento “casi vomito” de tirarse al suelo de la risa, mezclado con la tensión de ver cómo su cara se quedaba roja a causa de las plumas en el interior de su esófago. Gran tensión la de la prueba, todo un alarde de imaginación y buen hacer de un equipo ganador. Las continuas referencias de JJ a los robos, que si muebles pegados a la superficie para que no se los lleve y otras similares, culminaron con el robo de Antonio David de una velas, a lo que el famoso ladrón respondió diciendo que “después dicen que el Dioni”, magnífico.

No nos libramos esta vez de un concursante que va con otras intenciones. Brenda, la pija valenciana, magnífica pretendienta en Mujeres y Hombres y Viceversa, la fama pronto se le subió a la cabeza y perdió toda la naturalidad cuando se dejó levar por un grupo de manipuladores que aún hoy mueven sus hilos. De repente su novio se llama Gerard, ex pretendiente en su trono al que la propia presentadora echó del programa al descubrirse que él y otro compañero habian sido pedidos por la tronista, a sabiendas de que eran de la misma agencia y trabajaban en el mismo local que recientemente han inaugurado Rafa Mora y Yago, un asunto que no olía nada bien y que ahora tampoco huele a rosas precisamente, y menos cuando la primera intervención de Brenda alude a su novio en el programa para darle protagonismo. ¿Algo más patético? Es inevitable que esto recuerde a cierto GH y a Julio “el feroz” y termine de la misma manera o parecida. Tiempo al tiempo.

Enlace al vídeo oficial

He de reconocer que, tras los grandes momentos de risas, el cansancio hizo mella en mí y comenzaba a aburrirme, hasta el punto de quedarme dormido a ratos. Pero he aquí que cuando parecía que todo estaba acabando, a las 2 de la madrugada se produjo un momento de esos que te dejan descolocado, máxime cuando ves que a los presentadores les está sucediendo lo mismo y no saben cómo actuar. Toda una pelea de gallinas en la noche, un momentazo televisivo de estos para ver una y otra vez y para analizar detenidamente hasta sacarle todo el jugo.

Todo comenzó con la elección de Bárbara Rey como aspirante a capataza por parte de las chicas, lo mismo por parte de los chicos que eligieron a Maria Ángeles, madre de Aída. Raquel Sanchez Silva poco podía imaginar mientras las enchanchaba en la prueba de lucha por una habitación con cama y baño, que segundos después estarían ambas a punto de sufrir un accidente, sería agredida y viviría uno de los momentos más tensos y extraños de su carrera profesional. Tras un primer intento de Mª Angeles, Bárbara tomó carrerilla y aplicó el “todo vale” abrazándose a un brazo de la estructura. Ante una madre de Aída indignada por las normas y que tiraba de la ex vedette con vehemencia, la estructura comenzó a desmantelarse. Raquel Sánchez enseguida actuó, llamando la atención a la vehemente para que dejara de tirar, ante cuya negativa pidió a Bárbara que se descolgase del palo.

Poco pudo hacer, el palo cayo sobre ella y Raquel intentó ayudarla a levantarse, llevándose un manotazo en lugar de las gracias de una Bárbara loca y encendida que enseguida se puso en pie, agarró a su rival del pecho y la arrojó como una asesina contra el suelo subiéndose sobre ella e intentando agredirla, aunque al final sólo lo hizo verbalmente llamándola “mal bicho”. Grandes momentos de tensión en que uno no sabía si entonar una risa o estar preocupado, en que Mª Angeles lejos de estar asustada parecía encantada mientras cantaba “Teatro” en honor a la gran interpretación de su rival ene l juego, un juego que llegó demasiado lejos quizá.

Acorralados repite el mismo esquema que Supervivientes, es decir, lo imprevisible dentro de lo previsible, lo que significa que en cualquier momento puede saltar, en este caso, la liebre, y no hayq ue quitar ojo. Muy seguramente muchos se fueran a la cama antes del duelo final creyendo que ya estaba todo visto. Decirles que se perdieron una de las escenas más impactantes de la televisión, podrán verla repetida, pero nunca sentirán la tensión del directo de una situación impredecible de esas que pueden ocurrir cuando menos te lo esperas. Así son los realities y por eso nos gustan tanto.

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