Cuentos de terror

Una noche aparentemente apacible, un fuego que arde sacando de la oscuridad las inmediaciones, haciendo que titilen con brillos rojizos los ojos de aquellos que se aventuran a acercarse. Troncos, cajas de madera, el propio suelo, harán hueco a los seres impacientes que están dispuestos a escuchar acerca de sombras en la oscuridad, de hombres sin cabeza, de mujeres sin ojos, de leñadores con guadaña sin rostro, de seres amorfos con sierras mecánicas, de bandadas de cuervos con miradas desafiantes.

Los seres impacientes quedarán satisfechos, pero esa noche, antes de caer rendidos de sueño, vigilarán su espalda, aunque sepan que todo son cuentos de terror.

Supervivientes 2011, una final con una ganadora moral y otra inmerecida

Ya van casi 12 años a nuestras espaldas en cuanto al formato. En todo este tiempo pocos han sido los realities que se me han escapado, apenas un par de ediciones de un Supervivientes que se estaba volviendo cansino en sus dos últimas ediciones y algún que otro programa copia barata cancelado de estos que a A3 se le da tan bien hacer como “La Vuelta al Mundo al Plató” (se titulaba de otra forma pero en realidad fue tan patético ver cómo se desplazan tan lejos para enseñar durante 3 horas un interior convertido en plató… que no hay palabras para describirlo) y no estoy hablando de “El Barco”, que incomprensiblemente no ha gustado a pesar de estar medianamente bien.

Con el paso del tiempo hemos aprendido, hemos aprendido a dejarnos sorprender y no dar nada por hecho. Somos conscientes de que dentro de la serie de ediciones de un reality, algunas son un verdadero despropósito, nos divierten y entretienen, pero no hacen que nos involucremos hasta el punto de sufrir con las expulsiones como otras sí lo hacen. Al igual que el camino de Gran Hermano, que esta edicion que viene afronta un reto importante en audiencia intentando recuperarse de ese bajón, Supervivientes había marcado el pasado año uno de sus peores datos en un año que no resultó muy bueno en cuanto a audiencias en ningún formato estrenado ni en los concursos ya veteranos. Por ello Telecinco decidió dar un cambio importante, con Jorge Javier como presentador y la queridísima Raquel Sanchez Silva como copresentadora desde Honduras, una mujer a la que muchos tenemos en alta estima por su labor al frente de las dos últimas e inolvidables ediciones de Pekin Express.

Ellos dos, las gracias de Jorge Javier cada dos por tres, la simpatía de Raquel, unido a un excelente casting de concursantes (aunque no se puede ser perfectos y concusantes mueble salen por todas partes) hicieron que cada gala fuera única e irrepetible, batiendo records semana a semana y convirtiéndola en la edición más vista de la historia del formato, congregando a las 2:29 de la noche, en la elección de su ganadora, a más de 4 millones de personas y el 71,9% del share, algo inaudito que jamás ha sucedido a esas horas de la madrugada en la historia de la televisión en nuestro país.

Los que esperaban una final al uso, donde los concursantes pasaban uno a uno e iban viendo su paso por la isla, más ese careo de palabras final convenciendo a la audiencia y otras formalidades, se encontraron con el mayor espectáculo nunca visto. Todo comenzaba en un lugar que hoy ya sin duda será parada obligatoria de cualquier fan de realities, los exteriores de los estudios de Telecinco nunca antes fueron el escenario de una de las escenas más conmovedoras e impactantes de la televisión (superando la llegada de Ismael Beiro en helicóptero). Sonia, ante la indignación de todos los que la apoyábamos por su entrega, era expulsada por la audiencia a las puertas de la final, en uno de estos movimientos telefónicos que algún día una persona sabia cambiará. Los aliados de Rosi, Rosa y Tatiana se unían para echar a una de las mayores supervivientes de la historia, una mujer que lo dio todo, que aunque hizo más o menos su papel en la isla, demostró ser una luchadora y así lo demostró dejándose la piel por ella y por sus compañeros en cada prueba de líder y de recompensa.

Todo tirado por la borda, los votantes (a los que debería caérseles la cara de verguenza por haber votado en contra del espíritu del concurso y por votar en contra de una verdadera superviviente) decidían que la anónima Rosi Arcas era la elegida para su pase a la final. Sonia caía destrozada y rota al suelo, sin encontrar consuelo en las palabras ni de una Rosa que se tiraba junto a ella ni de las de Raquel que tuvo que sostenerla en volandas, ni de una Tatiana que casi la pisa al escuchar que era expulsada. Sin duda el rostro de la desolación y que dejó las imágenes más impactantes de la noche. Estaba ya claro que la gente prefería como ganadora a otra mujer, que nunca ha ganado una prueba, ni siquiera la última, que ha tenido dos programas de la cadena en que trabaja defendiéndola en su mayoría y que como los demás, cada vez que había que hacer una prueba para conseguir comida, se la confiaban a Sonia. Al final la audiencia es la que decide, pero no la audiencia, sino los que llaman. ¿Tan difícil es que se pudiera votar gratis y se reflejase así de verdad la opinión de los espectadores? ¿No podrían sacar los beneficions de las llamadas por otra parte distinta y dejar de una vez por fin que España elija?

Vía libre para Rosa a pesar de que los votantes de Sonia se unieron en contra de la colaboradora de la cadena para que ganase Rosi, aunque antes deberían pasar por una prueba que nos dejó otra imagen inolvidable, la prueba bajo el agua (ver vídeo), mostrándonos algo que jamás había sucedido tampoco en ningúna edición de ningún reality. De repente, Rosi Arcas, una concursante que había pasado casi desapercibida durante todos estos meses, en la noche de la final no sólo obtiene un pase a la final, sino que se cuela por méritos propios, a pesar de su estado de nerviosismo, entre las dos candidatas a ganar el título. Tan sólo si echamos la vista atrás, lo más parecido que encontraremos son los hechos ocurridos en Gran Hermano 9, en el que, el que ya era ganador, Rodrigo, quitó pocas horas antes de la final el cartel del número de teléfono de Judith, la que después sería ganadora de la edición. De esta forma, Rosi se abría a ojos del público como una opción que hasta entonces no era posible.

Pero las sorpresas no iba a parar, la final de Supervivientes 2011 ha sido la más intensa que se recuerda, sin un sólo minuto de descanso en emociones durante sus más de 4 horas y media de duración. La entrevista más corta jamás hecha a una concursante, Jessica, la que se merecía por otra parte, el cabreo de una Aída que si no cayese tan mal y montase tanto teatro, la gente podría ver la cantidad de verdades que suelta por la boca, aunque ha de asumir que parte de culpa de que Sonia haya sido eliminada, se debe a ella, ya que inmediatamente, si alguien no lo tiene claro y le cae mal Aida, directamente le lleva la contraria, ley de vida.

Asistíamos minutos antes de la proclamación de la ganadora, a una de las peleas de matrimonio más duras. Rosa ya había confirmado que regresaba de la isla más fuerte, que nadie la tosería encima. Así las cosas, el primero que pagó esta actitud que más que una evolución es una involución de personalidad, fue Amador Mohedano, que sin comerlo ni beberlo, fue dejado por su mujer como un cero a la izquierda, vilipendiado por esa ganadora que dice haber vuelto renovada y libre, pero que en realidad ha vuelto prepotente y con poca paciencia para los que desde fuera tanto cariño y apoyo le han dado. ¿Reprimida antes, cansada de una vida de matrimonio con la única persona a la que ayer hizo daño en la final sin motivo?

El tiempo pondrá todo en su lugar. Está bien que cualquier persona pueda alejarse, evadirse y pensar en su futuro y en lo que le queda por vivir y hacerlo, cumplir sus sueños. Pero hay otras vidas que se han movido con nosotros y hay formas más correctas de cambiar las cosas sin hacer daño a nadie.

Nos quedan muchos realities por vivir aún, no sabemos ni ellos saben, ni productora, ni cadena, ni los que se presentan, si funcionarán o no. El éxito radica en cosas tan sencillas y a la vez tan incomprensibles que es difícil determinarlo, es imposible saber si un concursante va a dar juego hasta que contacta con el resto de concursantes, no importan las decenas de pruebas que se le hayan hecho antes con otro grupo ya que somos impredecibles. Y quizá aquí es donde reside la maravilla de estos programas y a la vez su principal punto débil.

A qué huele el cine

Huele a palomitas, siempre huele a palomitas. A pesar de los años no pierde su esencia. Todo comienza por la taquilla, esa que depende de la hora de la sesión y de la cantidad de publicidad y ese medio tan valioso que es el boca a boca, que a la película que vayas a ver se le ha otorgado. Hay grandes producciones de esas que en su día arrasaron como Jurasic Park (la peli que todos los profesores nos aconsejaron) en la que las colas eran tan grandes que había que esperar más de una hora para sacar entrada, y otras en las que entras sin complicaciones y disfrutas de una película en la compañía justa (o solo a veces).

Nada es comparable a cualquiera de las dos sensaciones. El bullicio y las ganas de la gente se contagian y la emoción del film se multiplica de forma exponencial. Por contra, una película en la casi absoluta soledad y silencio fomenta esa banda sonora y esos detalles que no pasan desapercibidos, temiendo que las luces se enciendan al final, dejando al descubierto tu lado más sensible.

El ruido seco de las pisadas sobre la tarima, las voces apagadas de los susurros de aquellos y los de más allá. Momentos de risa en grupo, una terapia que vista fuera de esas paredes no existiría ni se le daría tanta importancia. Momentos de sorpresas conjuntas y los aplausos finales como agradecimiento a toda esa gente que pasará desapercibida sobre una pantalla que sigue su ritmo mientras la sala se va quedando vacía de nuevo de ruidos secos, de susurros apagados hasta hacerse la oscuridad, preparándose de nuevo para otras personas que van buscando esas sensaciones que nunca se pierden. Sigue oliendo a palomitas.

Cervezas y hamburguesas con mucho ritmo. Las canciones del verano ahora las pone la publicidad

Este verano parece que las marcas de bebidas y alimentos se han copiado las unas a las otras y están compitiendo por meterse en el bolsillo a los consumidores. Su estrategia: presentar un producto activo, lleno de energía, que se puede compartir en compañía de los amigos y que te alegra la vida. Y para conseguirlo nada menjor que meter en la campaña publicitaria una canción creada exclusivamente para la ocasión y hacer que sea tan pegadiza que te recuerde al producto en sí.

Comenzaba el camino la marca de cerveza Cruzcampo, con su ya popular cancion de norte y sur. Al principio resultaba un tanto atípica, pero a estas alturas, ¿quién no es capaz de tararear eso de “todos necesitamos un poco de sur para poder ver el norte”? Una idea muy original, una fiesta, amigos, música y un poco de vidilla y alegría para después afrontar el norte, es decir, los días duros de trabajo y problemas. El sur, esa chispa necesaria sin la cual no se puede vivir.

Anuncio Cruzcampo verano 2011

Tal ha sido el éxito que otras marcas se han sumado a esta misma estrategia que tan buenos resultados está dando. Uno de los casos más patentes los encontramos con el reciente anuncio de otra marca de cervezas (¿casualidad?) que se suma al carro con otra canción tremendamente tarareable y con un ritmo inconfundible. Se trata de San Miguel y sus “ciudadanos de un lugar llamado mundo” (uh ohh). En esta ocasión el elemento común es presentar el producto como el complemento ideal para una fiesta de amigos, pero antes de llegar a esto, la marca es fiel a su lema y el protagonista va pasando por todos los rincones del mundo en los que no falta la bebida cervecera para llegar a su destino. Tiene hasta su propio making off el spot. Mira el video abajo, porque quizá ya sea demasiado tarde para que pilles por suerte el anuncio completo.

Anuncio San Miguel verano 2011

Y no sólo las marcas cerveceras se apuntan a la fiesta. También las grandes compañías como McDonald’s han preparado para este verano un anuncio que recorre el mundo entero con un mismo mensaje bajo una canción también muy pegadiza, ofreciendo en su letra un curioso pedido de un Big Mac. En resumen, mucha gente, un mundo disfrutando de sus hamburguesas y un mensaje de alegría y buen rollo.

Anuncio McDonald’s verano 2011

Vacaciones de verano… ¡por fin!

Siete meses han pasado desde que cogí las últimas vacaciones allá por enero, antes de que todo el panorama laboral comenzase a cambiar día a día. El año comenzó con una reestructuración bastante positiva en la que ayudé pero la cual no quise aceptar, si bien una vez no aceptada, en varias ocasiones me planteé dar marcha atrás. Tampoco huibiera servido para nada, ya que meses después llegaría otro gran cambio. Un doble trabajo, dos cargos distintos en los que no cabían posibles vacaciones debido a la cantidad de cosas por hacer y por aprender. Y no cabían vacaciones no por la empresa en sí, sino por mi propio sentido del trabajo. No me gusta dejar las cosas empezadas y tener que volver a retomarlas sin haberlas aprendido a fondo.

Cuando todo iba como la seda, llegó el gran cambio de servicio, una vuelta al pasado, regresando al lugar donde todo comenzó, aunque esta vez ocupando el cargo con el que deseé entrar por primera vez. Un giro inesperado del destino que ocultaba más cambios en su interior. Un curso de aprendizaje de poco más de medio mes y aprender las nuevas tareas, de nuevo sin vacaciones. Pero los cambios no frenaron, de repente un recorte casi me deja con un pie fuera y de lo que más orgulloso me siento es de que en ese momento clave decidí ser claro, honesto y fiel a mis sentimientos atendiendo a mi situación personal. Afortunadamente todo salió bien, pero algunos compañeros no corrieron la misma suerte. Una de las peores etapas que sin embargo me hacen acostumbrarme a este inestable mundo laboral.

Ahora, siete meses más tarde, no sé lo que deparan las semanas venideras, pero por fin puedo disfrutar de la lectura de un libro o la música de mi iPod al sol, de ir de tiendas y hacer ejercicio por las mañanas y sentarme a ver alguna peli o serie después de comer, al menos en esta primera semana en la que soy el esclavo de dos pequeñas cobayas que te agradecen la comida y el agua xD