Lost

Ya no está ahí tu precioso pelo rojizo que siempre acariciaba, día tarde y noche, ni tu morro sobre mis piernas pidiendo salir a la calle o un trozo de comida. Se perdieron aquellos lugares convertidos en una fotografía distinta. Ya no están esas monedas de domingo, ni las cenas de nochebuena y ese beso de despedida. No hacen eco ya las risas de cuando éramos pequeños. Ya no escucho tu voz.

Por todo aquello que hemos perdido.