Perdón por pasar por aquí

pasaba por aqui

Es una de las situaciones más… no sé cómo definirla correctamente, ¿disparatada? ¿absurda? ¿sin sentido? Una mezcla de todo ello. De repente vas andando por la calle, tuerces una esquina y te encuentras de golpe con una pareja discutiendo a grito pelado y haciendo aspavientos con las manos, ahí en medio de la calle.

Ya no es sólo temer por tu propia integridad, que al encontrártelos de sopetón en uno de esos aspavientos tu cabeza sale volando, ni lo que se están diciendo, sino que encima se te quedan mirando como diciendo “y tú qué coño haces ahí”.

La situación llega al punto de que incluso te hacen sentir mal, aunque la culpa la tengan ellos. Perdona, pero yo sólo pasaba por aquí como todos los días.

La empresaria que piensa que la crisis nos ha venido de maravilla

Es sorprendente que a estas alturas de la vida siga existiendo gente como la que pudimos ver en el programa “Los ojos de Belén”. Cristina de Andrés, empresaria en Vigo y experta en protocolo suelta estas lindezas por la boca que os transcribo aquí.

Podeis ver mi artículo de opinión y crítica al respecto en la nueva web de IDEOFLEXIA, mientras tanto aquí os dejo con las perlitas.

ojos-belen

Lo que opina sobre la crisis en España:

“La gente me pregunta, Cristina, qué te parece lo que ha pasado en España y lo que está pasando con la crisis. Y ¿sabes qué digo Belén? Ha venido de maravilla. Y ha venido bien porque yo en mi casa me enseñaron mis padres a mis tres hermanas y a mi un lema “nunca calces el número que no te corresponde”. Si calzas un número pequeño te aprieta y si calzas uno grande te caen los zapatos”.

Lo que opina de las mariscadoras:

Belén: “He estado con las mariscadoras y tenían unas manos… tenían callos…”

Cristina: “Y ahora me estás diciendo eso porque comparas las mías con las de ellas. Y yo ahora te digo, eso es parte de la imágen que debemos valorar cuando estamos en una mesa por ejemplo tomando almejas. Todo es acorde según el trabajo de cada uno. Yo aquí por ejemplo en este despacho y en mi negocio, ¿a que no me pegarían las manos de las mariscadoras? Tú te has quedado con la imagen de que qué manos tenían las mariscadoras. Y yo no me permitiría a nadie tener las manos de las mariscadoras aquí”.

Belén: “Pues a mí no me importaría tener esas manos que tienen, sabiendo lo que saben esas mujeres”

Cristina: “Pero tampoco te corresponde Belén. Las mariscadoras tienen un mundo, tú tienes uno y yo tengo otro”

Ladrones del tiempo

ladrones del tiempo

La cantidad de tiempo que perdemos llamando la atención de aquellos que no nos hacen ni caso. Sucumbimos a sus encantos, les encumbramos como a Dioses, soñamos con que nos dirijan una palabra, un gesto, una mirada. Cuando eso sucede, entramos en un estado de euforia del que nadie puede sacarnos.

Al final terminamos dándonos cuenta de que el tiempo que malgastamos intentando conseguir algo de una persona para la que no significamos nada, se lo acabamos robando a los que tenemos cerca y lo necesitan.

Cruce de caminos

cruce de caminos

Todos los días hago frente a un cruce de caminos, un juego peligroso en cierto sentido, pero necesario para llegar al destino, un pequeño puzle diario en el que las piezas que juegan son peatones y coches y cuya dificultad se acrecenta en las mañanas en hora punta cuando los niños van al colegio.

Peatones que cruzan desde ambas aceras, coches que van de frente en uno y otro sentido, cuatro giros posibles. En definitiva, un puzle como esos en los que una pieza está atrapada y hay que conseguir sacarla hacia un lado moviendo todas las demás, solo que aquí todas, excepto la pieza que debe salir, están en constante movimiento.

Hace poco vi un documental en National Geographic en que se explicaba que nuestra vista posee un pequeño rango en grados en que podemos ver de forma nítida. Nos perdemos más del 90% de las cosas que suceden a nuestro alrededor. Así es, la mayor parte de lo que vemos es mediante visión periférica y la mayoría de veces nuestras acciones están basadas en lo que apreciamos mediante formas y en experiencias anteriores. Si una figura a la que no enfocamos con la vista se está moviendo en un sentido, nuestro cerebro determina la dirección en la que irá. Pequeños detalles como un intermitente en un coche nos hacen determinar que se producirá la acción que debe suceder a continuación, en este caso que gire hacia ese sentido.

Cuando uno se coloca en un cruce para intentar pasar, se pone en marcha un maravilloso entramado de mecanismos en el que la atención a las señales y nuestra visión periférica no pueden fallar y que está basado en el comportamiento que esperamos de un objeto inanimado que nos es familiar porque estamos acostumbrados a él desde que somos pequeños.

La próxima vez que te situes frente a un cruce, piensa en la cantidad de elementos que el cerebro tiene en cuenta antes de pasar. Luces intermitentes, los gestos de los conductores, la velocidad a la que va cada coche… y lo mejor es que siempre, absolutamente siempre hay un lado por el que cruzar de forma más segura que por el resto, siempre a la derecha, por si quieres ponrte las cosas más fáciles.

Pipas

La ignorancia. Conocer sobre las cosas que nos rodean es siempre estar un paso por delante. No conocerlas lo suficiente, puede ser la causa de todos nuestros problemas. La cantidad de errores que habremos cometido por ignorancia y que habrán cambiado nuestra vida hacia uno u otro rumbo.

… y todo recto hasta el amanecer

todo recto hasta el amanecer

Siempre se empieza de la misma forma y siempre que se puede se acaba de la misma forma. Se pone el sol, la ducha te espera, un rato de relax, el único estímulo relajante de lo que te queda de noche. Crema hidratante y desodorante. Hora de ponerse guapo.

Sin pretenderlo sacas hasta tres o cuatro pantalones y camisetas. ¿Camiseta ajustadita? ¿De cuello de pico?¿Camisa? Cuesta decidirse. ¿Por qué cuesta tanto decidirse? Porque quieres estar guapo y nunca se sabe si esa noche podrás encontrar algo especial, y estar arreglado y sentirte bien ayuda mucho.

Cuando encuentras y le das el visto bueno al espejo, le guiñas un ojo y terminas lo que empezaste. Gomina y perfume. Mientras esos nervios indescriptibles van por dentro, los nervios de las ganas por comenzar ya. Dicen que la oscuridad y la noche encierran misterios. Es cierto, misterios y aventuras emocionantes.

La noche y su oscuridad encierran caminos, risas, gritos, música, besos, sexo, sonrisas. Y al final acaba todo de la misma forma, de la mejor forma. Puede que al lado de una persona que acabas de conocer o puede que con tus amigos, mientras desnudo en la cama echas un vistazo y miras a la ventana y te preguntas cómo pasó pero lo jodidamente maravilloso que fue todo o quizá por una calle dando gritos, recordando todo lo que dio de sí la fiesta junto a unos amigos que no paran de gritar y saltar mientras te diriges a la cama, todo recto, hasta el amanecer.

fotografía de cedequack (la sombra de Peter Pan)

A tale of two cities

oblivion tale of two cities

Hace un par de semanas me puse a ver Oblivion, la última película intepretada por Tom Cruise. Durante los primeros minutos se produjo uno de esas joyas que yo ya llamo “momento LOST”, que también podría describir como “una pequeña nota de color, misterio, recuerdo, sensación o sobresalto que de repente inunda la calma y te hace entrar en un momento de exaltación y euforia”. Por eso lo llamo más corto “momento LOST”, ya que fue esta serie la que me hizo sentir por primera vez esa sensación maravillosa de locura transitoria frente a un televisor.

Jack, otra maravillosa coincidencia lo del nombre, Jack Harper en este caso, entra en su cabaña, en un lugar que aún permanece inalterado ante la invasión alienígena. Un lugar muy parecido a los barracones de Perdidos, otra semejanza más, ambos lugares reducto que parecen anacrónicos y desentonan en el conjunto de la historia y el paisaje global.

Jack pone su mono encima de la nevera y suelta un libro sobre la mesa, encima de otro. En ese momento paro la imagen y, después de tantas coincidencias, surge ese “momento LOST”, cuando me fijo en el título del libro que hay debajo, “A tale of two cities”, historia de dos ciudades, la novela que Charles Dickens publicó en 1859 y que de alguna manera viene a contar la historia de dos sociedades, de dos formas de pensamiento que crecieron apartadas y siguieron sus caminos hasta que el destino las confronta.

oblivion cabaña oblivion mono peluche

Una idea que muchos cineastas y guionistas han tomado ya como universal y que en algunas obras es una auténtica delicia. Mientras que en Oblivion supone la confrontación de dos razas que crecieron en mundos diferentes, su sentido en “Perdidos”, título que además se le dio al primer episodio de la tercera temporada, fue otra confrontación, la de los supervivientes del Oceanic 815 y los Otros, dos vidas que crecieron por caminos separados y que el destino termina uniendo para dar comienzo a una batalla, a una lucha por otro tipo de supervivencia.

Nuestra vida no deja de ser esa novela. Andamos, vamos y venimos, crecemos dando molde a unas ideas, a un espacio. Muchas veces no somos conscientes de que otras vidas crecen, andan, van y vienen y crean sus propios pensamientos y su propio espacio. Entonces un buen día chocas, y de ese choque nacen amores, batallas, se entremezclan las ideas y los espacios y se forma algo nuevo que andará, irá y vendrá y volverá a chocar de nuevo.