Claro de luna

canvas

Un universo lleno de posibilidades, un pequeño espacio en blanco, vacío pero tan lleno, una puerta al conocimiento y a la imaginación y un lugar desde el que acceder a cosas que de otra forma sería imposible entre las infinitas posibilidades.

La primera vez que accedí a Google hará ya 15 años, sentí el maravilloso poder de tener el mundo en la palma de mi mano. De repente una palabra abría el camino a lo desconocido. Y la primera vez que vi que esas seis letras daban rienda suelta a la imaginación y se convertían en homenajes, recuerdos e ideas me sorprendí.

Desde hace ya tiempo esas pequeñas píldoras de creatividad se abren paso cada día, siempre algo nuevo. Y una de las que más me ha sorprendido ha sido sin duda el claro de luna, el merecido e inesperado homenaje al compositor francés Claude Debussy, una pieza musical surgida del poema de Paul Verlaine que pone fin a estas líneas.

canvas3Your soul is a chosen landscape
Where charming masqueraders and bergamaskers go
Playing the lute and dancing and almost
Sad beneath their fanciful disguises.

All sing in a minor key
Of victorious love and the opportune life,
They do not seem to believe in their happiness
And their song mingles with the moonlight,

With the still moonlight, sad and beautiful,
That sets the birds dreaming in the trees
And the fountains sobbing in ecstasy,
The tall slender fountains among marble statues.

canvas2

Tico y Rigodón

tico y rigodon

Un buen día de mediados de la década de los años 80, me senté a ver la tele cómodamente en el sofá. Un león llamado Willy Fog se metió en un lío de un par de cajones (que diría cierto personaje de ficción) apostando por un imposible y comenzando una aventura que lo llevaría a dar la vuelta al mundo en 80 días.

Para mí aquella fue la historia original, aunque con el tiempo descubriría que estaba basada, esa y las siguientes aventuras por llegar varios años después con 20,000 leguas de viaje submarino y viaje al centro de la tierra, en novelas de Julio Verne. Era la época en que los animales eran un canalizador para el público infantil, para llevarnos la literatura y las mejores historias a nuestro pequeño plano de realidad imaginaria.

Así que para mí Willy Fog no era una persona de carne y hueso, era un león, igual que Dartaçan no era sino un perro mosquetero. Y sin querer hicieron que me interesase por esas historias cuando crecí.

Hace apenas un par de semanas comencé una nueva aventura de la mano de Studio Ghibli y Level 5 con Ni No Kuni y la Ira de la Bruja Blanca. No pensaba yo que a estas alturas de la película algún personaje de videojuego iba a sacarme unas risas, pero hubo uno que lo consiguió y se llama Drippy.

Inmediatamente sus ocurrencias, la soltura al hablar como si todo lo que le viniese a la mente lo soltase sin pensar, su agilidad mental y falta de tacto, me recordaron de alguna forma a ese querido personaje con acento andaluz que acompañaba sin descanso al francés Rogodón en sus aventuras como mayordomo de Willy Fog en su vuelta al mundo.

Tico es ese personaje que sabe que existe algo malo merodeando a su alrededor, pero cuyo carácter hace que ese miedo se disipe, que los fantasmas y peligros al final se conviertan en pequeños ratoncitos indefensos.

Paperman

PAPERMAN

Soy de la generación que disfrutó y que tiene un gran aprecio por Los Pitufos, por Seabert, por El Maravilloso Mundo de los Gnomos, por los Snorkles, Ferdy y que gracias a mis hermanas conocí la existencia de Tao Tao, Candy Candy y muchos otros dibujos animados. También amante de las series infantiles como Los Aurones, Barrio Sésamo y Los Mundos de Yupi que buenas meriendas me hicieron pasar.

Me pilló mi edad infantil a medias en la generación en que llegó D’Ocon con sus Fruittis (Gazpacho, Mochilo, Pincho y compañía) que tanto nos hicieron cantar. Estaban llegando los dibujos animados por ordenador, que poco a poco dejaban de lado las antiguas técnicas del dibujo a mano.

Cuando uno es pequeño no se para mucho a mirar ciertos detalles, pero poco a poco fui sintiendo que aquellos dibujos carecían de algo. Comencé a darme cuenta de que ciertas escenas se repetían, de que los personajes carecían de la expresión facial necesaria para saber si transmitían felicidad o tristeza y de que todo era demasiado perfecto y nítido. Y justo en ese momento comencé a odiar a D’Ocon y su factoría de series (que fueron unas cuantas), todas iguales, carentes de sentido y con una historia tan simple que se convertían en una pérdida de tiempo.

En aquella época decidí volver con Disney, disfruté de algunas veladas con Mickey, Donald, Goofie, Daisy, Minnie, Tío Gilito y sus tres sobrinos. Regresé al dibujo animado de toda la vida, ese que tenía un trasfondo, una historia con moraleja o hecha para echarse unas risas tontas con las tonterías que nos hacen reir siempre, donde las expresiones de aquellos dibujos conseguían traspasar la pantalla hasta llegar a mí.

Las técnicas de animación han evolucionado mucho desde aquellos seres inexpresivos y, aunque aún quedan rescoldos derivados de malos presupuestos, esas nuevas técnicas informáticas y el antiguo y eficiente lápiz han conseguido un punto común de encuentro para convivir.

Aquí está la historia de Paperman, una de esas joyas minimalistas en blanco y negro que auna el pasado, el presente y el futuro de los dibujos animados.

Paperman (de John Kahrs)

(Nominado mejor cortometraje a los Oscar)

Polar Express

polar express

“Los trenes son maravillosos. Es importante saber a dónde van, pero lo más importante es decidirse a subir a ellos”

Sí, es una película para ver en nochebuena, justo en esos instantes en que la bandeja con los mazapanes y los polvorones descansa sobre la mesa con un paño encima, después de cenar, antes de que llegue el sueño, cuando la ilusión está a punto de caramelo.

Aunque ya tiene unos cuantos años encima, ayer la vi por primera vez, no fue en nochebuena y eso le restó ese poquito de magia, pero no importó. Polar Express encierra en su interior una moraleja eterna, con la que crecemos cada uno de nosotros, ese niño interior que con los años se va perdiendo en algún lugar, que sin darnos cuenta dejamos olvidado y no sabemos dónde.

Y aunque no sepamos dónde, sucede en algún momento, ese momento crucial en que frente a nuestros ojos pasa un tren, una oportunidad para ir hacia algún lugar, para confiar en su destino, del que bueno o malo, siempre se aprende. Está entonces, justo en ese instante, justo en ese momento, la decisión de dejar que nos lleve a otro mundo con otras historias. Sólo hay que desear subirse a él e iniciar la aventura.

A la luz del sol volaré

brave

Aunque cuando se habla de películas de Disney muchos piensan inmediatamente en películas baratas y sentimentaloides con contenido infantil y poco argumento, muy lejos de la magia que conseguía en sus obras Walt Disney cuando aún vivía, hay que reconocer que obras como El Rey León consiguen emocionar y tocar el sentimiento. Como una amiga mía decía cuando salíamos del cine: “salgo con el corazón así de grande”.

Volaré

Disney sabe cómo urgar muy adentro y Brave no se queda atrás. Hoy me apetece compartir dos canciones del grupo Russian Red, el elegido para poner la banda sonora a esta nueva película de animación. A cada cual más bonita.

A la luz del sol

Gantz y la escena del metro

Hace ya bastantes años que me la recomendó, la serie de anime y el manga. La seguí con bastante pasión, una serie distinta, extraña, que habla, sacando el contexto de toda la historia, sobre las pruebas que el alma debe superar antes de desaparecer para siempre y permanecer en paz (mi propia interpretación, claro).

Hace unos meses, con motivo de la entrevista de trabajo de jefe de proyecto junior, por primera vez los dos estábamos ante la parada del metro de Madrid camino de Princesa y entonces le pregunté “¿sabes a qué me suena esto?”. Los dos nos miramos y estábamos pensando lo mismo “a la escena de Gantz en el metro”.