Angel Beats!

Necesitaba encontrar una serie corta, de unos 12 episodios, que pudiera ver tranquilamente durante las vacaciones antes de ir a dormir. Hay tantas series de anime por ver que hay que buscar hueco donde se pueda. Así llegué hasta una de ellas, 13 episodios, que había seguido de cerca sin conocer el argumento. Semana a semana los fansub colgaban su tremenda y elogiable labor y nos traían esta pequeña gran historia.

Opening

Ending

Lo primero que quedará en la mente de todos aquellos que vean esta serie hasta el final es un sabor a PERDIDOS ya que su totalidad (no seguir leyendo si no se han visto ambas) puede resumirse de muchas formas, pero nada tan acertado como la palabra “redención”. El llegar a un lugar en el que tus recuerdos han desaparecido y es a través de las vivencias, en esa especie de purgatorio, donde los recuperas, conviviendo con los demás en la misma situación. Darse cuenta de que el lugar al que has llegado es una especie de paso intermedio entre tu muerte y una vida eterna más allá, sea cual sea, un lugar en el que te queda algo por cumplir, un lugar en el que todos llegan para darse cuenta y poder realizar aquello que en vida les quedó por cumplir.

Angel Beats! es como sacar la sexta temporada de LOST y hacer una historia aparte con personajes bien definidos, cada uno con una historia propia que encaja a la perfección, con un pasado, un presente y una meta por cumplir. La historia comienza con el personaje principal, Otonashi, que de repente cae en ese “purgatorio” y se encuentra en el instituto conociendo a otros personajes que jamás había visto. En su ánimo por descubrir qué está sucediendo, se acerca a Kanade, una chica a la que llaman Angel, presidenta del Consejo Estudiantil, que le hace descubrir que en ese mundo no puede morir.

En Angel Beats! no hay personajes intocables y auqnue haya dos claros protagonistas, todos tienen una importancia. No hay un guión medido en el que esté estudiado que en cada episodio debamos conocer la historia de un personaje, de hecho nos quedaremos sin conocer la historia de muchos de ellos, lo que parecía en principio el mal, de repente cambia y da un giro inesperado para volver a cambiar de nuevo en un argumento admirable. Algo que se debe tener presente al ver este anime es que no puedes saber nunca lo que va a suceder, puedes intuir el final y seguramente no irás desencaminado, sobre todo una vez visualizados el episodio 9 y 10 (con los que seguramente más de uno necesitará algún clinex), pero el desarrollo es memorable por la cantidad de variables presentes. No hay un momento de tranquilidad emocional y una vez acabado cada episodio querremos irresistiblemente ver otro.

La serie parece lanzar un mensaje muy claro, que combina a la perfección con la citada serie de J.J Abrams cuyo final fue semejante. Nuestro final es la muerte, tarde o temprano, unos son capaces de afrontarla antes que otros y logran despojarse de todo lo que les mantenía en el punto intermedio, mientras que otros deben aún cumplir aquello que les mantenía atados para liberarse de todas las ataduras, logrando por fin la paz eterna. Mientras tanto nuestra vida física ha sido un viaje memorable de recuerdos enlazados, irrepetibles y maravillosos que alguien volverá a sentir y disfrutar en un ciclo ininterrumido en algún lugar del mundo conocido.

El momento más emotivo: Yui y Otonashi, la despedida (1×10)

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