Calles desiertas bajo el sol del verano

verano calles desiertas

La ciudad desierta, con sus calles vacías, el asfalto suplicante y una sombra acuciada por el tiempo. Y desde la sombra se escucha el sonido de algún motor, de las ruedas castigando la superficie, el sonido de una voz que sale de alguna terraza regañando a un niño que llora, risas en la otra calle y pisadas de chanclas sobre el suelo.

De vez en cuando una brisa se digna a darme un poco de aire, mientras un coche pasa por delante con las ventanas abiertas, risas y voces que intentan entonar la canción que llevan puesta a todo trapo.

verano calles desiertas 2

Ruido de llaves abriendo una puerta, alguien que está fregando los platos de después de la comida y su tintineo al soltarlos llega hasta mis lejanos oídos. Mis ojos empiezan a cerrarse con esta armonía de sonidos, dibujándome una sonrisa mientras los párpados pesan como piedras y en un leve intento por mantenerlos abiertos, el cansancio puede más. Me sumerjo en uno de los mayores placeres de la vida.

Caza la emoción

peugeot-rcz-r-concept-03

Creo que es la primera vez que hablo de coches en el blog, pero merece la pena. Hoy, echando un vistazo a la revista National Geographic del mes de julio me he encontrado con el coche de mis sueños. No es que estuviese en mis sueños, porque no lo había visto antes, de hecho hasta ahora mi coche deseado siempre ha sido el Hyundai Coupe.

peugeot-rcz-5

Me molan los coches deportivos, son mi debilidad, que tenga curvas y una forma especial, no sé, esto es como cuando te enamoras, no sabes exactamente por qué es, sólo sabes que te excita de una forma sobrehumana. Ahora mi nuevo coche soñado es el Peugeot RCZ, alq ue ya anuncian con el lema “caza la emoción”. Ha sido verle y enamorarme, dee su aire futurista, tan alejado del patrón de automóvil que conocemos, un deportivo aerodinámico con carrocería iluminada con leds.

¡Me encanta!

peugeot-rcz-r-concept-05-1024x512

Mi primer billete nuevo de 5 euros

5 euros cara a

Tenía muchas ganas de que llegase el euro, el hecho de manejar una nueva moneda no es algo que ocurra a menudo a no ser que viajes de un país a otro. Fui uno de los que se fue al banco el primer día que salió la moneda, para recoger esa famosa bolsita de euros donde venían todas las monedas actuales. Durante bastante tiempo estuve pensando, supongo que como el resto de españoles y gente de Europa, y comparando con la moneda antigua, en nuestro caso la peseta. Si iba a comprar una barra de pan, cuando me cobraban, inmediatamente mi mente lo convertía a pesetas.

Afortunadamente con el tiempo dejé de pensar en las pesetas aunque de vez en cuando, sobre todo para comparar cómo nos la metieron doblada, hago cuentas y me pregunto cómo es posible que antes se llenase un carro de la compra con 5,000 pesetas y ahora con 30€ no compras ni dos chuminadas, o comprar un libro por un precio que ahora nos parece medio normal por 25€ y que te dé por pensar que se corresponde con casi 4,000 de las antiguas pesetas, una burrada.

5 euros cara b

Los billets de 5€ hace poco tiempo que cambiaron, los había visto en imágenes pero en el intercambio de moneda no había caído aún ninguno en mis manos. Este, el primero, llegaba de forma curiosa por una confusión de Círculo de Lectores por la que me llegaban dos libros repetidos, uno gratis y el otro cobrándomelo. Al darme cuenta, el hijo del agente volvió a llevarse el libro y devolverme el dinero. Y fue en ese intercambio cuando me quedé extrañado al darme los 5€ pero enseguida caí en la cuenta de que este billete ya era distinto.

Cada moneda y cada billete tiene su pequeña historia, algunas son bastante interesantes. Por ejemplo, ¿qué probabilidades hay de viajar a otro país europeo, dar un billete en el que has escrito algo y que algún día ese billete vuelva a caer en tus manos? El destino sería poco 😛

Vega presenta Wolverines

vega wolverines

Cada vez que escucho algo de ella, cada vez que una de sus canciones me anima, cada vez que me llena de emoción, no puedo dejar de ver a esa chica cordobesa con su guitarra que se plantó frente a un micrófono en su primer casting, no puedo dejar de pensar en el momento en que comenzó a tocar y cantar las primeras notas y letras y me dije “ya soy fan de esta chica”.

Han pasado ya más de 12 años desde aquel día y su carrera continúa. Somos parte de ella, porque vivimos aquellos momentos con ella, porque le cogimos cariño a su música y la entendimos como algo propio. Cada canción de Vega es un mundo dentro del que poder descubrir sentimientos intensos y su nuvo tema, ‘Wolverines’, vuelve a lograr un clima nuevo. Es su cadencia, o como bien dice una fan de cuyo comentario también me he enamorado:

Original,conmovedor, con una perseverancia y garra que sólo llevan la firma de Vega. Ese coraje que posee, esa disposición a comenzar de cero sin miedo con todas las ganas de un inicio que empezó hace 10 años, un ejemplo a seguir, una mujer a la que agradecer las canciones que desde que nacen de su tintero ya se vuelven valientes, a la que agradecer unas letras que nos hacen sentirnos vivos y deseosos por lograr nuestros objetivos

 

El tiempo es un río

time river

El tiempo es un río, que nace de la casualidad en alguna parte, que crece, que fluye entre rocas y juncos. El tiempo es un río que se desboca, que se concentra, que explota, que se bifurca. El tiempo es un río que crea otros tiempos, que sigue abriéndose camino hasta el fin de sus días.

El tiempo es un río, que envuelve y que guía, a través de senderos, de caminos inoportunos. Todo se puede hacer con el tiempo, excepto una cosa, que su corriente cambie de sentido.

fotografía de koppdelaney

Mala praxis

mala praxis 2

Según reza la enciclopedia del presente y del futuro, la mala praxis es el término que se utiliza para referirse a la responsabilidad profesional por los actos realizados con negligencia. Aunque suele utilizarse más concretamente para referirse a negligencias médicas, lo que ayer me ocurrió no me hizo pensar sino en estas dos palabras y ahora me pregunto si a los comerciales también se les puede aplicar la mala praxis.

El último comercial que entró en casa, porque no volverá otro a pisar por aquí, o eso espero, actuó como se esperaba de él, sobre todo para los que le dan esas pautas de malnacidos. Llegó en un tono amable (aunque por suerte en mi familia tenemos un radar que nos advierte de que alguna gente guarda algo sucio bajo la manga) y llegó a perder los modales cuando no quisimos el producto, gritó, intentó dividir la opinión de mis padres para ponerles en un aprieto. Una persona a la que apenas conoces, la metes en tu casa y en una hora te está gritando porque no le quieres comprar nada. ¿Pero esto qué es?

Estuve a punto de darle un buen par de hostias y llamar a la policía porque esto no se puede tolerar. El sistema de ventas comerciales de hoy es agresivo y lo único que consigue es engañar a la gente con poca personalidad y que se valora poco. ¿No sería más fácil aplicar unas formas más suaves y basadas en la fuerza del producto que vendes más que en la moral del cliente final?

Ayer llegué a casa después del trabajo y mi madre me avisó que habían llamado de nuestra compañía ISP (proveedor de servicios de internet) para ofrecernos una oferta móvil. A su vez me informó de que el comercial le había dicho que ya me había llamado a mí y que yo estaba interesado. Mi madre se dio cuenta de que mi móvil estaba en casa, no me lo había llevado al trabajo, así que se lo dijo al comercial, que eso era imposible porque mi móvil estaba encima de la mesa. Primer engaño y último.

mala praxis 3

El comercial iba a llamar en unos minutos. ¿Es ya posible escuchar agradablemente una oferta cuando sabes que han intentado timar a tu madre? La respuesta es NO. Aún así tenía ganas a esa llamada. La oferta móvil no me interesaba en absoluto, pero quería saber hasta dónde podía llegar para conseguir un descuento en la factura total.

Todo transcurrió con normalidad, lo típico, no te dejan apenas hablar, te lo cuentan todo de retahila según lo tienen escrito (por suerte o desgracia ya me sé todos los trucos de una compañía así) y después empieza ese juego de preguntas y respuestas tan interesante.

No acepté la oferta, mi intención era conseguir una rebaja en la factura. Me ofreció lo que yo ya sabía por adelantado, 10€ de descuento, pero le rebatí diciendo que no podía aceptar eso porque lo que me quitaba por una parte me lo ponía por la otra después de un año. “¿Pero es gratis don José, no quiere algo gratis?”, insistía en el año gratis, él tenía que vender, yo tenía que conseguir mi rebaja del 50% y tampoco iba a parar y uno de los dos iba a perder los nervios, sólo adelantaré que no sería yo.

Si hasta un hipnotista profesional hace unos años no podía entender mi mente y su funcionamiento y se extrañó (mira, una buena historia que contar), iba a poder manipularme este. Si de algo puedo sentirme orgulloso de mi carácter es de mi personalidad y de mi postura ante las injusticias y la defensa de mis ideas. Y no se me caen los anillos si he de alabar las cualidades y la forma de pensar de otra persona, de hecho lo hago a menudo y aprendo.

Llevé las riendas de la llamada a posta  intenté sacarle la oferta que le ofrecieron a una compañera, una oferta real, del 50% de rebaja en factura y un servicio adicional gratis durante 1 año. Él insistía en que trabajaba allí y que no había otra oferta y que nadie iba a hacerme una oferta como yo le decía, mientra que yo le insistía en que estaba seguro de que si colgaba ahora la llamada y llamaba al servicio atención al cliente tendrían una oferta mejor para mí.

Así estuvimos entre careo y careo con la misma serenata y entonces llegó ese magnífico momento en que sacó su carta de la manga, esa carta de la mala praxis permitida a un comercial, denunciable para mí, en que abandonó su profesionalidad y gastó el último cartucho intentando insultarme sin llegar a hacerlo, muy sibilinamente, poniendo a mi madre en contra de mí. Le seguí insistiendo en mi oferta, en la única que podía interesarme. Sabía que no me la iba a ofrecer, pero él también supo, ante mi postura con su pérdida de profesinalidad, que tenía ya la batalla perdida.

Perdió las formas y, después de estar durante toda la llamada dirigiéndose a mí por mi nombre terminó diciendo en un tono ridículo “de acuerdo entonces don Rodolfo”. ¿Perdonaaa? Me entró la risa, porque mira que hay comerciales de todo tipo, algunos muy amables y que no llegan a dañar a nadie porque tienen escrúpulos al menos, pero este ya había traspasado la línea entre una relación comercial y una llamada amenazante y denunciable a todas luces. Mi respuesta fue clara y concisa “pudes llamarme como quieras si te apetece, pero hasta aquí hemos llegado, buenas noches”.

mala praxis 1

Acto seguido llamé a atención al cliente y les obligué a ponerle una reclamación, por intento de engaño y por traspasar los límites de una relación comercial-cliente perdiendo las formas al final de la llamada. Trabajando donde trabajo, sé que no va a llegar a ninguna parte, ya me las sé todas, pero lo consideré oportuno porque era lo que merecía.

Quiero que este artículo sirva a aquellos que son comerciales, les animo a no seguir esas estúpidas reglas preconcebidas del comercial agresivo, que vende un producto a costa de la intimidación y el engaño, dejando a vndedor y comprador con la extraña sensación de haber perdido un poco de humanidad cada vez, que aprendan a ser más humanos, que vendan con convicción pero que escuchen las necesidades de su cliente, que empaticen con él en lugar de utilizar su entorno, que no jueguen con los sentimientos de la gente, que no se metan en sus vidas, ni con lo que gastan, ni con lo que tienen y menos conla gente que les rodea, siendo capaces de dejar un aire de putrefacción y mierda a su paso.

Quiero que este artículo les sirva a muchos para abrir los ojos de una vez, para hacerles comprender que como consumidores tenemos el poder en nuestra mano, que hay que sentirse a gusto con lo que compras y comprarlo porque te apetece. Que aprendan a no dejarse utilizar ni intimidar, que aprendan a decir NO cuando se traspasan los límites de la cordialidad.

Por qué no ha funcionado Gran Hermano catorce como se esperaba

gh catorce final 1

Ayer los votantes (que ni siquiera la audiencia) de Gran Hermano catorce alzaban a Susana como ganadora de esta edición. Una edición que desde ya, y a falta de un debate, se ha convertido en la menos vista de la historia del reality. Tuve claro quién iba a ganar, aunque siempre queda el gusanillo ese de si es verdad lo que piensas, cuando Desi quedó relegada a la tercera posición, una Desi que probablemente tenga mucho más futuro que todos los concursantes juntos y que merecía el premio, por haber sacado del encasillamiento a una edición anodina.

Cuando tenía claro que ganaba Susana pensé que no estaba ni tan mal, pues el programa este año tenía la ganadora que merecía, un MUEBLE. Una chica que ha hecho esfuerzos hasta para enamorarse sin sentir nada, que no ha tenido relevancia, que incluso ha pasado desapercibida muchas semanas. Y yo me quejaba de la ganadora de GH 2, Sabrina. Esa por lo menos se enamoró de verdad, lloró detrás de un sofá y salvó a una gallina haciéndole el boca a boca (la trilogía que le hizo ganar, que ya es para morirse).

Comenzaré diciendo cómo me he sentido como espectador, como el que no se ha perdido ni una sola gala de las cientos y cientos desde que todo comenzó en abril del 2000, seguidor de las ediciones especiales, reencuentros, revueltas y VIP’s. Y esto me cuesta mucho decirlo, pero pienso que hay que hacer un balance y decir la verdad, porque este concurso está hecho para divertirse, no para aburrirse y soportarlo sea cual sea el precio. Excepto en las galas de la expulsión de Miriam y de Juan Carlos, apenas ha habido una en la que no me durmiese durante las entrevistas y he tenido esa fastidiosa sensación de mirar el reloj, ver que eran las 23:00 de la noche, que apenas había pasado una hora y que no pasaba nada interesante, que ya sabía quién se iba a ir y que me quedaban casi tres horas aburridas para irme a dormir. Y de ese tiempo tan sólo una vez me quedé a ver la casa en directo.

Yo, fiel seguidor desde el principio, que adoro a Mercedes Milá, me he sentido mal sintiendo esto, ver cómo de repente mi programa favorito de la televisión me estaba comenzando a aburrir soberanamente. Y he tenido tiempo para pensar en lo que a mí personalmente, y estoy seguro de que a muchos también coincidirán, esta edición me ha fallado. He dejado de sentir ese cosquilleo al escuchar la sintonía.

gh catorce final 4

Para comprender por qué me ha ido decepcionando poco a poco hay que empezar por el principio. Uno tiende a auto engañarse, sobre todo cuando es fiel seguidor de un programa. Le pasa una, le pasa dos, le pasa diez, pero llega un momento en que por mucho que te quieras engañar, sabes que algo pasa. Se tiraron semanas y más semanas diciendo “asómate y siente el vértigo”, “asómate y siente el vértigo”. Puse las espectativas muy altas, que si una casa de dos pisos, que si iban a vivir por encima del suelo… ideas que, aunque no hubieran sido reales, sí podrían haberse implantado mejor, al menos de una forma tan divertida como el pasado año con esa habitación inclinada.

Todo para nada, para ver a dos personas tirarse desde una altura considerable, a los que ni siquiera vimos la cara ni nos los presentaron desde ahí arriba para sentir un poco el vértigo, ya bastante los conocimos mientras caían en dos segundos sin  la menor ilusión. Otros que entraban en una bola gigante de plástico (ohh qué vértigo) y otros que, para repetir jugada del año anterior, metían en una habitación sobre el suelo que de repente se abría. Todo esto repetido una y otra vez sin pizca de gracia.

Reconozco que al principio los concursantes me interesaron mucho y llegué a pensar que era el mejor casting hecho jamás. No podía estar más equivocado.

Muchos dicen que hicieron mal en estrenarlo contra Tu Cara me Suena y posteriormente contra algo nuevo en televisión como Splash!, ya que era directamente suicidar al programa. No voy a negar que hacer este movimiento supuso que muchos no se enganchasen desde el principio y decidiesen no ver esta nueva edición, pero creedme que esto a un seguidor fiel de GH no le ocurre. Y no voy a ponerme a decir esa gilipollez de que no voy a verlo más. No, lo voy a ver hasta el día del juicio porque sé que pueden hacerlo mejor y lo van a hacer.

Como siempre ha dicho Mercedes Milá, Gran Hermano es grande y si sus concursantes son grandes y hay grandes historias, GH ganará al fútbol, a Cuéntame y a lo que le echen encima. Pero este año ni había grandes historias ni grandes concursantes (algunos sí pero llegaron tarde).

Un arranque un poco flojo y unas siguientes galas penosas hicieron replantearse el concurso. Con concursantes que no tenían nada que aportar, no había vídeos interesantes y las galas ya se centraban en el plató, en el directo y alguna nueva forma de nominar o alguna ocurrencia y poco más.

En mi más sincera opinión, a muchos les sorprendrá, que el principal fallo de esta edición y por lo que creo que ha sido la menos vista, ha sido el no emitir tantos vídeos como otras veces. Los vídeos son vida para el espectador. Gracias a ellos conocemos a los concursantes. ¿Por qué muestras un minuto de los vídeos de la prueba semanal y encima a la vuelta de publicidad cuando casi nadie lo ve, cuando ha habido pruebas divertidísimas? ¿Por qué después pones el mismo vídeo una y otra vez durante media hora dando a conocer el inicio de una historia de amor que realmente interesa poco?

Anoche con la final me reafirmé en esto cuando ví el vídeo de RAKY a su paso por la casa. Mientras lo veía no paraba de mirar a mi madre y preguntarme: “¿qué están haciendo? ¿por qué muchas de esas cosas graciosas de Raky no las he visto nunca en las galas? ¿qué edición he estado viendo que no reconozco a la Raky que me están mostrando ahora?”. Miraba a la vez la cara de Raky y lo sentía por ella, porque quizá esa de los vídeos era ella realmente, la que era un poco “machorra y malhablada”, o quizá era la otra chica con carácter de los directos. Y sentí pena, sentí pena porque con ese vídeo me daba cuenta de que no nos habían mostrado lo suficiente, de que muchas situaciones graciosas las intercambiaron por momentos de amor en los que aprovechaba para ir a hacer pis. Sentí pena porque esta edición basada en jueguecitos, entradas y salidas y mentiras y exceso de información del exterior por subir un poco de audiencia se había ido a la mierda. Y por el camino me había perdido lo mejor de los concursantes, porque apenas había visto nada de ellos.

gh catorce final 3

Disfrazado de un “lo hacemos proque nos da la gana”, la información del exterior, esa regla inamovible de no trasladarla a los que están en la casa para preservar su “virginidad”, quedaba rota. Bien saben en Gran Hermano y los que lo seguimos, el dolor que ha provocado y puede provocar que se cuele información de fuera. Una casa en la que están encerrados las 24 horas y en la que todo se convierte en una comidilla gigantesca, donde una sola palabra de despedida podía truncarte tu experiencia allí dentro (¿verdad Carola?). Este año sólo ha faltado meter internet allí dentro. Ex novias, repescas que filtraban todo tipo de información de fuera, llamadas telefónicas de familiares aconsejándoles qué hacer, profesoras de Zumba… y tampoco hacían lo suficiente para dejar que la gente de fuera filtrase información a través de los megáfonos, interesaba también esto.

Con lo que molaba la entrevista a un invitado, saber que llegaba intacto al plató, que tú sabías lo que iba a ver pero él no. Esa era la fortaleza de las entrevistas. Si ya no existía ese efecto de “concursante virgen”, ¿qué sentido tenía la entrevista? Por no hablar de concursantes que cuando entraban por la puerta del GH se te pasaba por la mente decir “bueno, ya ha llegado al plató, se puede ir a su casa”, porque algunos se pasaron su estancia en la casa como si fuese cualquier cosa, sin disfrutarla, jugando al billar o durmiendo. Para eso, quédense en su casa.

Y después de ese “lo hacemos porque nos da la gana”, llegó la aplicación famosa donde el público decidía. ¿Entonces en qué quedábamos? ¿Hacemos lo que nos da la gana o dejamos que hagan lo que les dé la gana? Tan incoherente como poner un lema a una edición y olvidarse de seguir una línea con ese lema: “siente el vértigo”, un vértigo que no existió y del que nadie se acordaba hasta la final. Una final que no pudo ser más extraña, con figuras del arte y letras y sustituyendo al fuego y la magia por la infografía y la edición digital, para mi gusto, la peor final de todas. Con lo sencilla y emocionante que fue la final de GH VIP 2 cuando Ivonne salió de su cuarto, se encontró sola en la casa y Jesús Vázquez le preguntó si sabía lo que eso significaba, coste cero y emoción infinita.

Este año se han tratado de encauzar y meter con calzador muchas situaciones, cuando la principal cualidad de todos los GH ha sido dejar que todo surja sin miedo. Esta vez se ha notado y mucho, que no todo fluía de forma natural, que estaba forzado por el miedo a que no surgiesen situaciones interesantes dentro de la casa. ¿Cómo van a surgir si no muestras imágenes de cosas sencillas como una conversación y recortas el tiempo de los vídeos para meter las trrilladas historias de amor de siempre?

Excepto la interesante historia de Dany y Susana y la pareja de él, la mejor entrevista de la historia, la de Juan Carlos en su primera expulsión de la casa, Miriam, Igor y sus respectivos y la alegría y el color que ha aportado Desi a esta edición que sin ella no hubiera sido la misma, no me llevo casi nada más en la maleta de los recuerdos.

gh catorce final 2

No voy a entrar en expulsiones disciplinarias ni otras decisiones, los duelos finales fueron maravillosos y épicos y este Gran Hermano ha tenido cosas muy buenas. Nunca podrá agradecerse lo suficiente la idea de la prueba de los modelos “posé” con los japoneses y en directo, con esas nominaciones que recordaré toda la vida, nominacines donde cada plano era una obra de arte, nominaciones sangrientas.

Daba la sensación de ir rehaciéndose semana a semana, lo cual siendo el programa que es, donde cualquier cosa puede suceder, no es tan malo, pero sí se ha echado en falta una línea que seguir, la seguridad de que las cosas no se hacen porque sí, que ya estaba planeado, eso que gusta de las grandes series (un saludo a los seguidores de Perdidos). Como si las cosas se hiciesen para perseguir la audiencia y crear conflictos que no existían para frenar la caída, creando una atmósfera irreal, no dejando que surgiese todo con naturalidad.

Excesivas conexiones en directo y pocos vídeos mostrando las vidas de los que jugaban y a los que queríamos conocer. No podría entender a Sindi si no la hubiera escuchado tanto tiempo hablar con Pepe o Marta. Me hubiera encantado tener más tiempo para escuchar a Desi hablar sobre su vida, eso de lo que Mercedes hablaba pero que yo nunca vi en una sola gala. ¿Cómo voy a querer ver a alguien si no me dejas conocerlo?

Anoche, cuando se apagaban las luces de la casa y Mercedes susurraba unas palabras preciosas, volví a sentir la grandeza y volví a llorar, recordando que dentro de esas paredes habían pasado tantas cosas, pero anoche fue diferente, porque además de eso lloraba porque deseaba sentir más de lo que lo hacía.