Antes de que todo termine, una mirada atrás a Harry Potter

Hace ya muchos años que el ticket de cine de la primera película de Harry Potter, la Piedra Filosofal, descansa entre la tapa y la primera página del libro. Con el tiempo ha ido perdiendo la impresión de tinta y muy pronto no será más que un pequeño papel en blanco del que tan sólo yo sabré lo que tenía impreso, pero la tinta que no se borra es la que dejó en el recuerdo.

La historia de cómo y con quién fui a ver la primera película al cine tiene su pequeña historia. Cuando había tres libros de la saga en el mercado y el cuarto se disponía a salir, me encontraba en la ciudad de Cuenca (lugar donde adquirí el primer libro entre el desconocimiento de los propios libreros), en la residencia universitaria. Allí conocí a una de las que hoy es mi amiga, Almudena y la convencí para que leyese los libros. Le dejé los dos primeros que devoró en apenas unos días sin poder parar, hasta el punto de convertirse en una de las más fieles seguidoras de Potter y consiguiendo el tercer libro en la biblioteca, ya que me era imposible desplazarme a casa para ir a por él por la enorme distancia y donde iba cada 15 días.

Cada noche al bajar al lugar de ocio, me la encontraba con la lámpara de mesilla encendida apartada a un lado sentada en el sofá y leyendo alguno de los libros. Fue en ese año cuando se anunció la llegada de la película y una semana antes de su llegada a los cines de nuestro país, ya estábamos preparando la velada. Juntos fuimos recorriendo la ciudad hasta llegar a los cines y nos hicimos con las entradas, una de esas que ahora pierde su tinta. Nos sentamos en las butacas dispuestos a dejarnos impresionar. No teníamos internet y tan sólo habíamos sido capaces de ver los rostros de los actores que darían vida a Harry Potter, Ron y Hermione Granger, pero desconocíamos el resto de sorpresas, de quiénes encarnarían a Hagrid, a la profesora McGonagall, a Severus Snape y a otros tantos personajes hoy ya una leyenda de la literatura de ficción moderna. Juntos asistimos a esas primeras veces, viendo cómo cada uno de los personajes que habíamos imaginado a nuestra manera recorriendo las páginas de los libros, cobraban vida ante nuestros ojos. Y ya nunca más pudimos imaginar a aquellos que se construyeron en nuestra mente.

Quizá, y ambos coincidimos al salir de la sala, tras reconocer que nos emocionamos y un nudo atravesó nuestra garganta en el momento Espejo de Oesed, ese es el mal mayor de lo que se ha hecho con esta saga. Aún sin haber terminado la obra literaria, se nos presentó a unos personajes que hicieron que toda la imaginación que habíamos construído en nuestra cabeza, quedase relegada al presentarnos a esos personajes de carne y hueso. Ese Harry Potter endeble y mucho más inocente como lo imaginé, desapareció al leer el cuarto libro, al leer Hermione o Ron, se me venían a la cabeza las imágenes de los actores y ya nunca más regresaron los bocetos imaginarios. Quizá un poco más de tiempo, esperando a que la obra estuviera finalizada, todo hubiera sido distinto. Quizá y como reconoce la autora, en ciertos aspectos se dejó impregnar por las películas para idear algunas escenas en posteriores libros, los cuales tienen un toque distinto a los tres primeros. Si bien siguen la línea argumental sin cortar la emoción, el elemento narrativo gana un peso importante, con descripciones mucho más detalladas que en los tres primeros libros.

Lo hecho, hecho está y como seguidor he ido viendo todas y cada una de las películas, las cuales han tenido quizá uno de los mayores elencos de directores de una saga cinematográfica. Una saga, que al igual que los libros, ha ido creciendo en la gran pantalla, volviéndose cada año más oscura, tenebrosa y complicada y que para los fans ha supuesto, a veces disgustos, a veces sorpresas, una forma de adentrarse en otros detalles adicionales a la historia verdadera y única, la contada en los libros por J. K. Rowling.

Hace unos años le dijimos adiós a los libros y ahora le toca el turno a las películas, una saga que ha llevado un ritmo trepidante y que no nos ha dado tregua en estos casi 15 años, 20 si contamos el tiempo desde que Harry Potter apareció en la cabeza de Joanna por primera vez. Después de 7 libros, de 8 películas, de obras adicionales tanto de la propia autora como de otros que quisieron hablar acerca del fenómeno Harry Potter, el futuro se escribe con los fan fics de los fans de la saga y muy pronto en Pottermore en varios idiomas, los retazos de la historia y mucho más en una aventura que seguirá viva para siempre.

Decía Joanna en su primer libro, aún cuando no tenía dinero ni para imprimir una copia original, que Harry Potter se convertiría en el mago más famoso, que todo el mundo conocería su historia y sus hechos. El niño que vivió, se va ya para siempre.

4 comentarios en “Antes de que todo termine, una mirada atrás a Harry Potter

    • jaja, no podría ir al cine a ver el final de Harry Potter, me llamarían memo porque cuando se encendiesen las luces estaría llorando a lágrima viva xD Y más sabiendo cómo acaba y que supone el fin a 15 años.

  1. ohhhh, bueno entonces sino te gusta el cine nos vamos a tomar algo, que digo yo que los bares si te gustaran, no? jejeje, a no ser que ssi tienes novia, no se vaya a enfadar….

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