Cuando las ofertas caen del cielo

Cuánto tiempo y energía hemos gastado buscando esa plaza en la Universidad a la que queríamos acceder y que conseguimos con esfuerzo gracias a un buen trabajo de estudios, ese trabajo de después que tanto ha tardado en llegar después de revisar periódicos, echar curriculos, patearse Madrid en busca de pisos de alquiler medio derruidos de esos que creíamos que ya no podían existir y en los cuales la vida es inhabitable. Cuánto hemos luchado por ser quienes somos y por sacar algo adelante, por sacarnos a nosotros mismos adelante.

Y de repente, de vez en cuando, llega una oferta como caída del cielo y nos abre una brecha que no nos permite conciliar el sueño. ¿Dejar todo lo que hemos conseguido con esfuerzo por una oportunidad a la que no hemos llamado pero con la que siempre hemos soñado? Y el sueño no ha cambiado, sigue ahí perenne en algún lugar secreto y hay veces que tiramos para adelante con él y todas sus consecuencias y otras veces en que descubrimos que realmente nuestro sueño lo tenemos tan cerca como que lo hemos construído día a día y lo estamos tocando.