No perder nunca la esperanza

Resulta curioso observar a un perro cuando se cierra una puerta que quiere cruzar. Da igual cuantas veces pasemos y salgamos de la habitación, el animal siempre insiste y permanece atento a cada movimiento para intentar meterse dentro, aunque sea imposible, aunque lo haya intentado días, semanas, meses sin éxito, como si nunca perdiera la esperanza.

A diferencia de nosotros que, tras insistir un poco, entendemos que no tenemos nada que hacer y nos alejamos de esa puerta, agachamos la cabeza y reconocemos que nunca nos dejarán pasar.

Qué pasa por la mente de un perro para insistir una y otra vez cuando todo lo que hace, todo lo que espera, es para nada. Y qué pasa por nuestra mente para decidir que está todo perdido.

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