Los ricos también lloran

los ricos tambien lloran

Hubo un tiempo en mi vida en que se cruzaron series y telenovelas, en el que era tal la similitud, que distinguirlas era cuanto menos una cuestión de percepción personal, más que de definiciones de eruditos y más cuando uno era tan pequeño que no levantaba más de seis palmos del suelo. Era la época de Santa Bárbara, de Dinastía, de Dallas, de Los Ricos También Lloran, de Falcon Crest, de Cristal y La Dama de Rosa, cuando las revistas de televisión en el kiosko se vendían como churros cada semana, cuando entre sus páginas se escondía un coleccionable del capítulo anterior y te regalaban una carpeta para recopilarlos todos, con los protas en la portada.

‘Cristal’: Momentazo, Victoria descubre que Cristina es su hija!!!!

De pequeño solíamos reunirnos todos en el salón para ver la primera telenovela que recuerdo, ‘Los Ricos También Lloran’, alrededor de esa televisión de tubo y sin mando a distancia, que tenía unas resistencias para graduar el brillo y el color y unos botones para cada uno de los nueve canales que podían programarse, no más. Pero no supe diferenciar por mí mismo entre telenovela y serie hasta que llegó ‘Cristal’ y esa Chari antes de cada episodio, la mari ganchillo del siglo XX que se colaba en nuestros televisores, muy cotilla, ella para hablar de lo ocurrido y ponernos los dientes largos al final de cada episodio.

‘Mi vida eres tú’ y sólamente tuuuu

Sólo así aprendí a diferenciar lo que era una telenovela, o lo que era para mí al menos, un serial hecho en los países latinoamericanos, con tramas extensas y trepidantes basadas en relaciones, amores, odios, engaños, parejas ideales que sabes que acabarán juntas al final pero que entre medias se lían y deslían y lían a los que les rodean, hijos abandonados que años más tarde se reencuentran con sus madres, finales en los que se desvela que ese personaje es tu hermano y el de más allá muere mientras te susurra al oído un secreto inconfesable que es la comidilla de los siguientes cien episodios. Argumentos que tienen como eje principal más el mundo de los sentimientos y emociones humanas que cosas ajenas a él.

Los Ricos También Lloran

Es el maravilloso mundo de la ficción, en que la imaginación es tu único límite. Me hacía gracia hoy leer a Gilda Santana, escribir que a veces se levantaba, y mientras echaba la pasta en el cepillo de dientes pensaba “bah, que le secuestren a la hija, que eso me da pa dos o tres semanas”.

cristal

Es hiriente escuchar a la gente maldecir sobre las telenovelas, que si son baratas, que si siempre los mismos argumentos. Pero miradas desde otro punto de vista, cada una de ellas es una peqeña obra de arte, así como el artista saca su pincel y traza líneas por donde la inspiración le lleva, el escritor o guionista plasma en letras e historias los desvaríos de su imaginación.

Un tiro certero a ese personaje que tanto te gusta, una escotilla de la que sale una luz en mitad de una isla perdida, esa nota en el buzón de una mujer desesperada, el oscuro pasajero desvelado. Yo ahora soy más de series que de telenovelas, porque saben jugar a la vez con mi corazón y mi cabeza y unirlos con un nudo en la garganta difícil de desatar.

Y esto es lo que no es una telenovela

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