Punto muerto

En ciertos momentos la vida se queda en stand by, como si alguien oprimiese un botón y uno no lograse avanzar, ni siquera acertar para retroceder y coger carrerilla para seguir adelante. Un día tras otro se va tornando en ligera monotonía y hasta te terminas acostumbrando tanto a las sorpresas y los sobresaltos que parece que nos quiten el filtro de la emoción y nos quedemos en by pass, esa situación emocional en la que ya puede estar hundiéndose el mundo a nuestro alrededor, que al final lo hacemos y lo sentimos todo de la misma forma.

Suerte que siempre hay algo o alguien que vuelve a oprimir ese botón para darle al play, hacernos funcionar de nuevo y ponernos el filtro de la aventura. Y todos esos que oprimen ese botón casi sin darse cuenta son afortunados.

Me da vértigo el punto muerto, y la marcha atrás.
Vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio.
Las tardes de domingo y hasta la linea recta.
Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido.

Parado frente al mar, mientras el mundo gira.

fotografia de mary martín