Noddy sobrevive. Los maltratadores de animales no descansan en verano.

Ayer cuando mi cuñado se acercó a ver a los perros en la parcela, a Noddy, a las dos perras y al Husky Siberiano, se encontró un escenario dantesco. Lleno de bultos en la cabeza y otras partes del cuerpo el Husky yacía inmóvil y solitario en el terreno. Algún hijo de puta maltratador que no tenía nada mejor que hacer, se cebó con él. Al ir a recogerlo, se le derramó la sangre por los oídos, le habían reventado por dentro a base de golpes. Ahora descansa en paz junto con Lobito.

Todos los demás perros, las dos hembras y Noddy, habían desaparecido y no habían dejado rastro. Esta mañana temprano, al regresar, al menos no todo fueron malas noticias, no se sabe de dónde, Noddy había regresado totalmente sano y a salvo, aunque las otras dos perras están en paradero desconocido, quizá se las llevaron o quizá también terminaron huyendo del hijo de puta ese.

De Noddy no era de extrañar, pequeño, ágil y veloz como ya pude descubrir el pasado verano inolvidable que pasamos juntos, ha conseguido salvar su vida. Volver al piso ya no es una opción, todo este tiempo al aire libre con mucho terreno para correr y jugar, lo han adaptado a ese estilo de vida. Habrá que seguir soñando con esos mordiscos en los talones y con su manía de subirse a todos los bancos de la calle.