Lo que los cuadernillos rubio me enseñaron

¿Quién no se acuerda de estos entrañables cuadernillos? Sí, ahora son entrañables aunque en su día nos crearon más dolores de cabeza que otra cosa. De matemáticas, de caligrafía, de problemas, para colorear, generación a generación siguen planteando los mismos conocimientos básicos con los que todos hemos aprendido de pequeños.

Mi letra de caligrafía, ahora mismo debido a años entre instituto y universidad, no dejan lugar a dudas que ha evolucionado a peor, por circustancias que obligan a ello, hace tiempo que abandoné las florituras al hacer ese rabito de la “o” o ese lazo de la “h” en la parte alta, hubiera sido imposible hacerlo con el ritmo de los apuntes, pero gracias a aquellos años, cuando escribo tranquilamente aún puedo permitírmelo, porque se me quedó grabado a fuego en la mente. Atrás quedan los años en que me decían que tenía “letra de chica”, una letra bonita y que daba gusto leer. El recuerdo queda en alguno de esos cuadernos y escritos posteriores en la escuela.

Aunque había muchos más cuadernos, en mi caso sólo cayeron dos tipos más, el de matemáticas y, años más adelante, el de problemas. Reconozco que odiaba el de problemas, sobre todo cuando el enunciado comenzaba por algo del tipo: “Un coche sale de Madrin a una velocidad de…” me ponía de los nervios porque sabía que no lo iba a saber resolver. Mi favorito era el de matemáticas (aunque odiaba las divisiones porque al principio no las entendí bien), con sumas emn las primeras páginas y restas sencillas para pasar a cosas más complicadas en los cuadernillos de matemáticas varias. De ellos aprendí los campos en los que mejor me desenvolvía, la literatura y las matemáticas, y que confirman lo que hice después (una historia bastante larga) con mi vida de estudiante y como persona.

Los veo ahora en manos de mis sobrinos cuando vienen a hacer los deberes y me traen buenos recuerdos. Con prestar un poco de atención, gracias a ellos uno puede saber dónde destaca e incluso aventurar el camino que debe tomar en su oficio. No sé si fui el único, pero para mí los cuadernillos eran pura diversión y algún que otro verano después cayeron como pasatiempos en el largo verano.

2 comentarios en “Lo que los cuadernillos rubio me enseñaron

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s