Celebrando el solsticio de verano por el mundo

Uno de los monumentos en los que uno piensa al hablar de la palabra “solsticio” no es otro que Stonehenge en el Reino Unido. Alrededor de las míticas piedras se dan cita numerosos espectadores para celebrar algo que en la antiguedad tuvo una importancia mucho más relevante que una simple fiesta y diversión, el solsticio de verano. Una fiesta pagana de una religión aún no reconocida, la de los druidas.

Tazumal, las antiguas ruinas mayas, es el otro lado del mundo donde el solsticio tiene una repercusión especial. Una ceremonia que pone en la balanza la energía de la Madre Tierra y a la que los asistentes imploran para tener una buena cosecha.

Times Square en Nueva York no se quiere perder ni un solo segundo tampoco. En este lugar no existe una celebración como en el resto de lugares del mundo, no hay tradición, su diversidad cultural hace que la llamada al solsticio sea una oleada humana de gente que se inclina ante el sol dándole las gracias por existir.

Europa se sume en una fiesta sin descanso en la madrugada. Hogueras, festivales de música y sorpresas que nadie sabe dónde le conducirán.

Y mientras las celebraciones recorren el mundo, la Tierra sufre un balance desigual, mientras en el Polo Norte es el día más largo del año, en el Polo Sur la noche se cernirá antes que nunca.