Este año Pekin Express en La Ruta del Dragón

Sí, soy un empedernido seguidor de realities, de los más criticados por sus polémicas y de los más alabados por su cultura. No comencé a ver Pekin Express en su primer programa, sino desde el segundo. Desde entonces no he fallado una sola semana, reí en aquel mítico viaje en el transiberiano, me hice fan de las gemelas y lloré en su amarga despedida, el final de la primera temporada me puso los pelos de punta, comencé una nueva aventura siguendo de cerca a nuestras queridas “brujas” cabreándome con, maldiciendo y aprendiendo a querer a Alazne y a su madre y celebré la victoria de Carmela y Antonio sobre los policías, saboreando tan lentamente como entraba Carmela en Bollywood antes de saber que eran los ganadores.

La ruta vuelve a ponerse en marcha y esta vez es más dura que nunca. No hay que ser tan fuerte como un dragón para superarla. Hay que ser el dragón.