Campamento para niños con diabetes en el Castillo de San Servando en Toledo, XX Colonia

La colonia XX formada por 70 niños y niñas diabéticos, entre los que se encontraba mi sobrino Rubén (el que está más a la derecha en la foto junto a tres de los responsables), se asentó el pasado 19 de julio durante una semana en el Castillo de San Servando en Toledo, que sirvió como escenario para la acampada tradicional que se viene realizando desde hace dos décadas.

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Hasta la fecha ya son más de 1,200 niños los que han disfrutado de esta experiencia cuyo valor principal reside en dos funciones primordiales, enseñar a los niños a llevar una vida cotidiana implementando sus pruebas diarias y vigilando su alimentación y lo más importante, hacerles ver que no son los únicos niños que deben hacer frente a esta enfermedad.

Entre los directores de este campamento, además de algunos cargos en cuestiones de Familia y Juventud, fue importantísima la presencia del ahora endocrinólogo José López, ya que él mismo de pequeño estuvo en la primera promoción de esta iniciativa y eso le llevó a ejercer de lo que hoy es, médico. Nadie mejor que él para aconsejar y saber lo que se siente en esta colonia.

Mi sobrino aún no entiende que el lugar al que ha ido es bastante especial y espero que algún día sepa valorarlo, aunque para él, que era la primera vez que salía fuera de casa solo tanto tiempo, ha sido una pequeña aventurilla sin más consecuencias, echando de menos en todo momento a su madre.

Todos los niños tuvieron que hacer frente a un examen final para valorar los conocimientos adquiridos y Rubén fue valorado como uno de los mejores, su conocimiento de la enfermedad, de las pruebas a seguir, la dosis de insulina a inyectar, la nutrición, ha sido muy bien inculcado por mi hermana, que en todo momento supo coger al toro por los cuernos y llevar adelante a dos niños aleccionándoles sobre lo que tenían frente a sí de una forma tan natural que aquellos primeros días en que todos estábamos bastante tristes, han pasado a un segundo o tercer plano, tras comprobar que la vida que llevan  sigue igual y no ha cambiado en nada.