Papilla de frutas (receta pre veraniega)

papilla de frutas

Sé cocinar lo justo y necesario como para no morir de hambre, pero si hay algo que se me da muy bien, que me invita a innovar y a probar cosas nuevas, esos son los postres. No sólo me gusta comerlos, sino que disfruto haciéndolos. Por cierto, es la primera vez que introduzco cocina en el blog después de estos casi 7 años, mmm, no se me había ocurrido hacerlo antes.

Una de mis recetas favoritas es la tarta de galletas con chocolate y crema, pero dado que es casi veranito, qué mejor que compartir una receta ya no solo veraniega, sino que vale para cualquier temporada. Lo mejor es que fresquita está más rica y además vale para todas las edades.

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La papilla de frutas es muy beneficiosa y es aconsejable comerla recién hecha para que la fruta y sus vitaminas no pierdan sus propiedades. Sirve como digestivo, te aporta vitaminas y te deja como nuevo.

Ingredientes (para 2 personas o 1 si comes mucho, yo reconozco que esto me lo comí solo):

– Leche (cantidad en función de gustos, se explica en la elaboración)

– Galletas (x5)

– Manzana (1, se puede sustituir por una pera u otra pieza de fruta)

– Melocotón (1, se puede sustituir por otra pieza de fruta)

– Plátano (1)

– Yogur (a elegir sabor, natural, con trozos de fruta o con trozos de chocolate)

– Virutas de chocolate (de pastelería)

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Elaboración:

Troceamos la manzana, el melocotón y el plátano en pequeños trozos. Cogemos una jarra de medida o similar y vertemos leche hasta llenar sólo el culo de la jarra. Esto se hace para que cuando echemos los trozos de fruta dentro, que es lo siguiente que debemos hacer, no se queden pegados en el fondo al batir.

Troceamos, sin llegar a desmenuzar, las galletas y las echamos dentro junto con la fruta. Abrimos el yogur y lo echamos dentro cubriendo la capa de galletas para que al batir no salgan las migas hacia arriba.

El hecho de utilizar el plátano y las galletas tiene su sentido. Ambos van a actuar de tal forma que le van a dar consistencia a la papilla, sin que quede muy caldosa. Si por el contrario deseas que quede caldosa, es aconsejable utilizar otra pieza de fruta más acuosa que un platano y no echar galletas.

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El siguiente paso es también muy importante, ya que es el que va a decidir si la papilla queda espesa o no. Para tomarle la medida a este punto importante hay un truco. Agarra la batidora y empuja desde arriba hacia abajo aplastando las frutas y galletas dentro de la jarra hasta que se asienten, todo esto sin batir aún. Una vez hayas hecho esto, si quieres que quede muy espesa, vierte leche de nuevo a la mezcla poco a poco y sólo hasta que veas que empieza a rebosar por encima de la mezcla. Si por el contrario la deseas muy cladosa, echa leche a tu gusto o ve agregando mientras bates.

Ya sólo queda batir, aconsejable a media-alta velocidad y durante unos 4-5 minutos para que no queden tropezones. Una vez la mezcla quede homogénea, vierte la papilla en un plato hondo y listo para servir.

En estas imágenes no tenía, pero puedes hacerte con una bolsita de virutas de chocolate de pastelería que venden en supermercados y pastelerías o incluso rallar una tableta de chocolate con rallador si lo quieres hacer de forma casera. Después sólo esparce las virutas sobre la papilla ya servida. Esto la hará aún más irresistible.

¡Y a disfrutar!

GALERÍA: PAPILLA DE FRUTAS

Vuelta al helado

yogur helado

Sí, aún no ha comenzado el verano, pero en enero tampoco era primavera y la alergia ya acechaba en cada esquina (¿cuántas cajas de antihistamínicos llevo desde entonces? He perdido ya la cuenta). Aún con días fríos, las maravillosas tardes cada vez más largas dejan calor suficiente como para dormir sin mantas, casi sin sábanas y con muy poca ropa.

Hace unos días ya llegaron a casa los primeros helados, pero faltaban todavía los reyes de la fiesta, los reyes del verano, esos que descubrí el año pasado y de los que difícilmente me podía desprender. De limón, los más ricos, de fresa y frambuesa, super sabrosos, de stracciatella, en tamaño normal y gigante, los naturales azucarados.

Ahora han regresado, para amenizar una merienda o una cena, o cualquier otro momento. Es un placer disfrutar de nuevo de los yogures helados. Tan ricos como la fotografía que les he hecho a estos de nuevo sabor tropical. Así que como me toca aguantarme con la alergia unos días más, ¡feliz verano!

Esperando que llegues a casa

Te apoderas de mi espacio y de mi vida, aunque desde un principio quiera mantener las distancias y hacer de nuestra relación lo que somos por naturaleza, con el paso del tiempo las diferencias se van haciendo más estrechas, diminutas, hasta volverse inexistentes. Después de pasar por el común proceso del “esto no” y “aquí no”, llegamos al punto en que todo lo tuyo es mío, en que no existe un momento en que no estés a mi lado y en que los breves momentos en que no es así, los demás me preguntan por tu ausencia, porque somos uno.

Por eso cuando te vas me queda el cincuenta por ciento, porque los paseos los cambié por prisas, porque las caricias las sentí por las ganas de acariciar, porque tras cada yogur medio acabado miro el fondo, recordando que alguien se acercaba a terminarlo cuando escuchaba el rápido golpeteo de la cuchara.

Deberías ser tú el que estés esperando cómodamente en casa esperando a que llegue y entre por la puerta, atento a cada sonido, mis pasos, mi voz, pero la historia cambió y ahora soy yo el que cada día añoro que regrese lo que se perdió y apenas he de conformarme con sueños.