Caídos del cielo

¿Alguien se acuerda de estos muñecos caídos del cielo?

Una avioneta pasó surcando el cielo, llevando tras su estela un mensaje publicitario que ondeaba al viento. Como un mago que chisca los dedos, pasé de la ciudad y de 2012 a una playa de la Manga del Mar Menor en los años 80, cuando entre el baño en el mar salado, las risas y juegos con el frisby y el miedo a las picaduras de esas inoportunas medusas, otra avioneta sobrevolaba nuestras cabezas y lanzaba a la tierra montones de muñecos de plástico con paracaídas.

La parada de autobús que perdió su encanto

La parada de verano dejó de existir, pero los autobuses seguían yendo y viniendo de aquí a Los Alcores, otras rutas, otras historias, pero nunca tan divertidas como las primeras. El verde se transformó en gris asfalto y los arbustos los cambiamos por coches y aceras, un lugar donde hacer una acampada improvisada no tiene mucho sentido y lo peor de todo, cambiamos la parada de verano por una parada de autobús, literalmente.

Perdió su encanto, sólo hay que verlo y peor es sentirlo. Un ejemplo claro de que algunas cosas es mejor no tocarlas, porque pierden su esencia. El problema viene cuando quien hace el cambio, no ha participado de las risas ni de los viajes, decisiones que no dependen de los que realmente viven y sienten las cosas

El infeliz siempre tiende a ser la causa de la infelicidad de los demás.

Torso de GH 12 + 1 ha crecido tanto…

Ni siquiera ver al ganador de GH 12 + 1, Pepe (primer nombre que se repite como ganador en la historia del concurso) en el centro de un universo con su sol, su luna, las estrellas y un montón de polvo de estrellas que hicieron de ese el momento más mágico que se podía crear en televisión, pueden sustituir mi propio momento especial, en el que ni estaban presentes Pepe, ni Sindi, ni Marta y su pinza ni las risas de Dani, en una gala, que para qué engañarme, me resultó aburrida, ya no había vídeos que comentar ni lazos que desatar porque todo eso se había hecho antes, una decisión que supongo han tomado porque la final es tan precipitada que después todo se queda en el tintero.

Tras un vídeo, de repente apareció esa cosita, que en su día no sabíamos si era perrita o perrito y así estuvimos a vueltas varias semanas (y yo aún hoy lo dudo). No quería, no podía creerlo, quizá por la falta de costumbre después de tantos años desde que Yoko nos dejó, allí estaba aquella cachorrita nerviosa que tuvo también su momento de protagonismo gracias a Arístides. Y no podía dar crédito porque estaba enorme, en apenas 3 meses ya se ha convertido en casi una adulta y es que olvidé ya que durante los seis primeros meses los perros crecen hasta su tamaño máximo.

Torso creó en casa un momento mágico, porque sin tener que decir nada ni mirarnos, en Torso estaban nuestros recuerdos de alguna forma. Imagino que al igual que a mí, a mi madre le vendrían muchos momentos vividos. Hoy he visto la foto colgada y no me he podido resistir, porque es preciosa y porque para los que hemos seguido el concurso y hemos tenido una mascota a la que hemos perdido, significa mucho más de lo que enseña.

El mundo al revés

Hoy he recordado alguno de esos juegos de cuando éramos enanos, tan tontos y tan simples pero llenos de risas y buenos ratos, algunos como el teléfono escacharrado han formado parte de algo más que la niñez y uno descubre con asombro que siguen sin perder la frescura y la gracia. Cada vez que recuerdo el beso, verdad o atrevimiento no puedo desviar de mi cabeza la imagen de una noche en Córdoba en la calle a la luz de las farolas, pero eso es otra historia. Hoy quiero hablar del mundo al revés, de cuando imaginábamos cosas absurdas e imposibles como andar por el cielo o volar por la tierra, escribir con un papel en el boli, calentar la comida poniendo un poquito de hielo o enfriar la sopa poniéndola a cocer, andar con la cabeza y pensar con los pies.

La verdad es que nunca entró en mi imaginación que las cabras andasen por los tejados en lugar de por las montañas. Y la verdad es que a medida que el tiempo pasa y el mundo evoluciona es más difícil jugar a este juego porque cada vez hay menos cosas imposibles.

Mirada a medias

Una escena de terror, una mirada vergonzosa, una broma infantil, una esperada sorpresa. Cuántas veces hemos puesto nuestras manos en los ojos mirando a medias.

Cuando ese personaje de ficción atraviesa un pasillo en la penumbra y sabemos que alguien aparecerá detrás para asestarle un golpe o algo peor, retiramos la mirada o nos llevamos las manos a los ojos dejando una abertura y haciendo que el terror se alivie de alguna forma, aunque la situación no cambie, aportándonos algo más de seguridad.

La persona que nos gusta y que se desnuda ante nosotros pidiéndonos que no miremos, obligándonos a tapar los ojos con las manos aun a sabiendas de que dejaremos un pequeño hueco entre los dedos para observar la belleza de aquello que deseamos.

El famoso cu-cu-ta que inexplicablemente tantas risas provoca a los niños y que nos piden repetir una y otra vez. Cuando nos llevan engañados a un lugar donde descubrir lo que nos espera o nos piden tapar la vista mientras nos ponen frente a una sorpresa que no lleva envoltorio.

Sólo aquellos que no tienen deseos ni miedos y que no disfrutan de las sorpresas ni de las risas, son capaces de reprimir una mirada a medias.