Yoko y Yo

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Hay personas a las que les gusta estar dentro de unos límites establecidos y controlar la situación desde sus confines, donde se sienten más seguros. Los hay que viven y están al límite impuesto por las normas sin salirse de los patrones marcados pero con un pie deseando cruzar a la otra parte.

Desde muy pequeño siempre he intentado ser otro tipo de persona, no la que se queda ahí dentro, llegando a ser el que sueña con poner un pie ahí fuera y finalmente consiguiendo ir más allá. Siempre pienso que, si cuando era ese enano que cada día inventaba un guión improvisado con los muñecos y cajas de cartón con las que jugaba imaginando un capítulo nuevo, si todas esas historias hoy las tuviera escritas, grabadas y entre manos, serían un gran documento.

No había tarde en que no saliese del colegio y me dedicase a inventar, a crear. Tuve mis propias versiones en maqueta y papel, de un simple sobre podía hacer maravillas, de unas cuantas cartulinas podía crear escenarios inmensos… el poder de la imaginación en la palma de la mano.

Toda esa creatividad en algún momento se vio sacudida por la falta de tiempo y apenas sin darme cuenta quedó dormida en un lugar profundo. De vez en cuando salía para regalarme grandes momentos frente a un papel en blanco, con poemas y relatos, algunos que tuvieron la enorme suerte de aparecer en revistas y un libro, otros que siguen esperando su momento, en una carpeta que guardo con recelo y que sería el primer objeto que rescataría de las llamas antes de huir a salvo.

Que los que cada día o esporádicamente llegan aquí no teman, tengo tanto cariño por este blog y sus casi siete años de existencia que me supondría un trauma dejarlo. He compartido tantos sentimientos y pensamientos que no podría dejar escapar. No me gustan los límites, me gustan mis límites y eso significa que no quiero límites a la imaginación.

Llevo madurando esto desde que todo comenzó hace siete años y la pasada semana todo se precipitó con una lluvia de buenas ideas que este fin de semana por fin verán la luz poco a poco. Es hora de cruzar de nuevo los límites, de explorar, de crear, de probar, de imaginar y sentir la emoción de ver el proceso, el resultado y esperar al “a ver qué pasa ahora”.

Y esta nueva experiencia no podría llevar mejor nombre que Yoko y Yo.

Sobre la especulación de precios con los nombres de dominio y dominios con grandes nombres con páginas que dan pena

dominio

Quizá no sea ni comparable, pero aquello sembró lo que hoy tenemos, ya no solo en parte la situación económica del país, sino una nueva idea para ganar dinero de manera rápida y más eficaz imposible. Era la época de la burbuja inmobiliaria (qué hago yo hablando de estos términos, pero el reportaje lo merece), donde la gente especulaba con los precios de las viviendas, personas que se hacían con ellas para venderlas posteriormente hasta un 40 o 60% más caras del valor al que las habían adquirido. Una burbuja que explotó dejando la mierda que hoy tenemos por todas partes.

Hasta ese momento, con lo único que se especulaba era con las entradas de conciertos de grandes cantantes, revendiéndolas a la puerta de los estadios junto a la ventanilla, y poco más. Hoy hay especulaciones de precios por todas partes. Tenemos como muestra ebay y otros portales de compra venta y subastas. Así, si tuviste la enorme suerte de haber adquirido en el pasado un objeto que hoy se cotiza alto, es tu oportunidad de ponerlo en venta y ganarte un sobre sueldo, o incluso un premio de lotería. En este tipo de lugares, al menos, la suerte tiene una gran parte de responsabilidad. El que compró lo hizo sin saber qué sucedería años o décadas más tarde con el valor de su producto.

Hace pocos días me encontré con un caso que huele raro, a especulación pura con ánimo de lucrarse rápidamente.

Si existe este blog, en parte es porque en su día me gustó mucho la libertad y formas de contar las cosas de un grupo de amigos de Barcelona que se unieron para ir dando forma a una página muy especial. Esa página hace tiempo que dejó de existir y a mí se me ocurrió volver a ponerla en marcha.

Cuando fui a buscar el dominio para registrarlo, me salió que no estaba libre. Tras ponerme en contacto con un colaborador de la página hace unos años y darme la dirección de quien registró en su día el dominio, contacté con él y me confirmó que el dominio ya había caducado.

Tras entrar en una conocida página, 1and1, vi que trabajaban con un partner llamado Sedo, que era el que tenía el dominio en parking y subasta. “Bueno, pues ofrezco 10€ por el dominio y listo”, pensé, iluso de mí. Tras poner esa cantidad, una nota informativa me decía que la oferta mínima para hacer al vendedor era de 60€ pero que el vendedor había fijado el dominio en un mínimo de 200 USD, al cambio ¡¡¡154€ !!!

Aquello fue un “tira de la manta” en toda regla. Sedo es sólo un ejemplo, pero existen numerosas páginas y vendedores que especulan con el precio de la venta de dominios, algo que me dejó impresionado, impresionado en el sentido de que se deje que esto se permita con total libertad. Esta página por ejemplo, expone a cualquier ususario que entra, una muestra de los precios de dominios en venta sin ningún pudor.

Así podemos ver que si deseas hacerte con un dominio llamado bodas.es deberás pagar 250,000€, como si nada. Si quieres uno con un nombre común como chocolate.com debes pagar no menos de 750,000$ o peliculas.es por 9,000€. Algo que a todas luces es una estafa, robo, om como quiera que se le quiera llamar. Tengamos en cuenta que las leyes impiden que cuando registras una patente de un nuevo producto, este lleve un nombre común. De esta forma se preserva la “pureza” de esa palabra contenida en el diccionario y se impide que se utilice como marca algo que pueda llamarse “agua” o “coche” y pueda ser desvirtuada de su significado. Pero los dominios no tienen esta restricción.

Si antes os exponía que en ebay predomina la suerte de haber comprado un producto que después es muy demandado pero del que no hay ya producción, aquí pasa todo lo contrario. Ahora mismo si quieres, pudes registrar en cualquier página por poco más de 1€ un dominio con una palabra del diccionario, alojarla en una página de parking y subastas de dominios y revenderlo por 200,000€ y ganarte 199,999€, así de fácil, con un simple click. Y no sólo eso, sino que la alojas, te crean una página de publicidad y si alguien pulsa, te llevas dinero adicional, todo un detalle.

¿Qué se consigue con esto? Que la persona que realmente quiere hacer algo grande con ese dominio no pueda hacerlo, porque el elevado coste se lo impida, que las grandes páginas a menudo sean las que tienen nombres complicados, difíciles de localizar a simple vista a no ser que estén bien posicionadas en los buscadores. Que encontremos mierdas como estas (enlace a lost.es) y es sólo un ejemplo de los muchos que hay, que a buen recaudo alguien hubiera dado buena cuenta haciendo una preciosa página para los fans de la serie.

Mi única intención era rescatar un sentimiento y volver a ponerlo en marcha con su engranaje original y este tipo de páginas y sus vendedores han acabado con toda espranza de que se haga realidad. Yo sólo soy también un ejemplo de la cantidad de gente que seguramente tenga una ilusión ya creada y pensada y se vaya al traste por este tipo de cosas. Desde aquí dejo mi indignación y queja por escrito, porque no hay derecho a que nadie adquiera algo con intenciones tan deshonestas.

Dar el salto

yokoyyo

Casi siete años blogueando dan para mucho. Mi cabeza, que no deja de inventar, no ha parado en todo este tiempo de idear nuevas formas, nuevos retos y de vez en cuando echo la vista atrás leyendo pensamientos, ideas, sentimientos, plasmados en el pasado, de los que a lo mejor incluso me sorprendo porque mi forma de pensar o de ver las cosas haya cambiado.

No es momento de hablarlo todo ahora, sólo dejo esta imágen de aquí arriba, una imagen que conduce a un nuevo lugar muy especial. Han sido muchos años ideando que, una vez dado el salto, se han precipitado, especialmente ayer, y aún estos días, para dar el salto a otro mundo nuevo lleno de posibilidades.