Por qué no ha funcionado Gran Hermano catorce como se esperaba

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Ayer los votantes (que ni siquiera la audiencia) de Gran Hermano catorce alzaban a Susana como ganadora de esta edición. Una edición que desde ya, y a falta de un debate, se ha convertido en la menos vista de la historia del reality. Tuve claro quién iba a ganar, aunque siempre queda el gusanillo ese de si es verdad lo que piensas, cuando Desi quedó relegada a la tercera posición, una Desi que probablemente tenga mucho más futuro que todos los concursantes juntos y que merecía el premio, por haber sacado del encasillamiento a una edición anodina.

Cuando tenía claro que ganaba Susana pensé que no estaba ni tan mal, pues el programa este año tenía la ganadora que merecía, un MUEBLE. Una chica que ha hecho esfuerzos hasta para enamorarse sin sentir nada, que no ha tenido relevancia, que incluso ha pasado desapercibida muchas semanas. Y yo me quejaba de la ganadora de GH 2, Sabrina. Esa por lo menos se enamoró de verdad, lloró detrás de un sofá y salvó a una gallina haciéndole el boca a boca (la trilogía que le hizo ganar, que ya es para morirse).

Comenzaré diciendo cómo me he sentido como espectador, como el que no se ha perdido ni una sola gala de las cientos y cientos desde que todo comenzó en abril del 2000, seguidor de las ediciones especiales, reencuentros, revueltas y VIP’s. Y esto me cuesta mucho decirlo, pero pienso que hay que hacer un balance y decir la verdad, porque este concurso está hecho para divertirse, no para aburrirse y soportarlo sea cual sea el precio. Excepto en las galas de la expulsión de Miriam y de Juan Carlos, apenas ha habido una en la que no me durmiese durante las entrevistas y he tenido esa fastidiosa sensación de mirar el reloj, ver que eran las 23:00 de la noche, que apenas había pasado una hora y que no pasaba nada interesante, que ya sabía quién se iba a ir y que me quedaban casi tres horas aburridas para irme a dormir. Y de ese tiempo tan sólo una vez me quedé a ver la casa en directo.

Yo, fiel seguidor desde el principio, que adoro a Mercedes Milá, me he sentido mal sintiendo esto, ver cómo de repente mi programa favorito de la televisión me estaba comenzando a aburrir soberanamente. Y he tenido tiempo para pensar en lo que a mí personalmente, y estoy seguro de que a muchos también coincidirán, esta edición me ha fallado. He dejado de sentir ese cosquilleo al escuchar la sintonía.

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Para comprender por qué me ha ido decepcionando poco a poco hay que empezar por el principio. Uno tiende a auto engañarse, sobre todo cuando es fiel seguidor de un programa. Le pasa una, le pasa dos, le pasa diez, pero llega un momento en que por mucho que te quieras engañar, sabes que algo pasa. Se tiraron semanas y más semanas diciendo “asómate y siente el vértigo”, “asómate y siente el vértigo”. Puse las espectativas muy altas, que si una casa de dos pisos, que si iban a vivir por encima del suelo… ideas que, aunque no hubieran sido reales, sí podrían haberse implantado mejor, al menos de una forma tan divertida como el pasado año con esa habitación inclinada.

Todo para nada, para ver a dos personas tirarse desde una altura considerable, a los que ni siquiera vimos la cara ni nos los presentaron desde ahí arriba para sentir un poco el vértigo, ya bastante los conocimos mientras caían en dos segundos sin  la menor ilusión. Otros que entraban en una bola gigante de plástico (ohh qué vértigo) y otros que, para repetir jugada del año anterior, metían en una habitación sobre el suelo que de repente se abría. Todo esto repetido una y otra vez sin pizca de gracia.

Reconozco que al principio los concursantes me interesaron mucho y llegué a pensar que era el mejor casting hecho jamás. No podía estar más equivocado.

Muchos dicen que hicieron mal en estrenarlo contra Tu Cara me Suena y posteriormente contra algo nuevo en televisión como Splash!, ya que era directamente suicidar al programa. No voy a negar que hacer este movimiento supuso que muchos no se enganchasen desde el principio y decidiesen no ver esta nueva edición, pero creedme que esto a un seguidor fiel de GH no le ocurre. Y no voy a ponerme a decir esa gilipollez de que no voy a verlo más. No, lo voy a ver hasta el día del juicio porque sé que pueden hacerlo mejor y lo van a hacer.

Como siempre ha dicho Mercedes Milá, Gran Hermano es grande y si sus concursantes son grandes y hay grandes historias, GH ganará al fútbol, a Cuéntame y a lo que le echen encima. Pero este año ni había grandes historias ni grandes concursantes (algunos sí pero llegaron tarde).

Un arranque un poco flojo y unas siguientes galas penosas hicieron replantearse el concurso. Con concursantes que no tenían nada que aportar, no había vídeos interesantes y las galas ya se centraban en el plató, en el directo y alguna nueva forma de nominar o alguna ocurrencia y poco más.

En mi más sincera opinión, a muchos les sorprendrá, que el principal fallo de esta edición y por lo que creo que ha sido la menos vista, ha sido el no emitir tantos vídeos como otras veces. Los vídeos son vida para el espectador. Gracias a ellos conocemos a los concursantes. ¿Por qué muestras un minuto de los vídeos de la prueba semanal y encima a la vuelta de publicidad cuando casi nadie lo ve, cuando ha habido pruebas divertidísimas? ¿Por qué después pones el mismo vídeo una y otra vez durante media hora dando a conocer el inicio de una historia de amor que realmente interesa poco?

Anoche con la final me reafirmé en esto cuando ví el vídeo de RAKY a su paso por la casa. Mientras lo veía no paraba de mirar a mi madre y preguntarme: “¿qué están haciendo? ¿por qué muchas de esas cosas graciosas de Raky no las he visto nunca en las galas? ¿qué edición he estado viendo que no reconozco a la Raky que me están mostrando ahora?”. Miraba a la vez la cara de Raky y lo sentía por ella, porque quizá esa de los vídeos era ella realmente, la que era un poco “machorra y malhablada”, o quizá era la otra chica con carácter de los directos. Y sentí pena, sentí pena porque con ese vídeo me daba cuenta de que no nos habían mostrado lo suficiente, de que muchas situaciones graciosas las intercambiaron por momentos de amor en los que aprovechaba para ir a hacer pis. Sentí pena porque esta edición basada en jueguecitos, entradas y salidas y mentiras y exceso de información del exterior por subir un poco de audiencia se había ido a la mierda. Y por el camino me había perdido lo mejor de los concursantes, porque apenas había visto nada de ellos.

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Disfrazado de un “lo hacemos proque nos da la gana”, la información del exterior, esa regla inamovible de no trasladarla a los que están en la casa para preservar su “virginidad”, quedaba rota. Bien saben en Gran Hermano y los que lo seguimos, el dolor que ha provocado y puede provocar que se cuele información de fuera. Una casa en la que están encerrados las 24 horas y en la que todo se convierte en una comidilla gigantesca, donde una sola palabra de despedida podía truncarte tu experiencia allí dentro (¿verdad Carola?). Este año sólo ha faltado meter internet allí dentro. Ex novias, repescas que filtraban todo tipo de información de fuera, llamadas telefónicas de familiares aconsejándoles qué hacer, profesoras de Zumba… y tampoco hacían lo suficiente para dejar que la gente de fuera filtrase información a través de los megáfonos, interesaba también esto.

Con lo que molaba la entrevista a un invitado, saber que llegaba intacto al plató, que tú sabías lo que iba a ver pero él no. Esa era la fortaleza de las entrevistas. Si ya no existía ese efecto de “concursante virgen”, ¿qué sentido tenía la entrevista? Por no hablar de concursantes que cuando entraban por la puerta del GH se te pasaba por la mente decir “bueno, ya ha llegado al plató, se puede ir a su casa”, porque algunos se pasaron su estancia en la casa como si fuese cualquier cosa, sin disfrutarla, jugando al billar o durmiendo. Para eso, quédense en su casa.

Y después de ese “lo hacemos porque nos da la gana”, llegó la aplicación famosa donde el público decidía. ¿Entonces en qué quedábamos? ¿Hacemos lo que nos da la gana o dejamos que hagan lo que les dé la gana? Tan incoherente como poner un lema a una edición y olvidarse de seguir una línea con ese lema: “siente el vértigo”, un vértigo que no existió y del que nadie se acordaba hasta la final. Una final que no pudo ser más extraña, con figuras del arte y letras y sustituyendo al fuego y la magia por la infografía y la edición digital, para mi gusto, la peor final de todas. Con lo sencilla y emocionante que fue la final de GH VIP 2 cuando Ivonne salió de su cuarto, se encontró sola en la casa y Jesús Vázquez le preguntó si sabía lo que eso significaba, coste cero y emoción infinita.

Este año se han tratado de encauzar y meter con calzador muchas situaciones, cuando la principal cualidad de todos los GH ha sido dejar que todo surja sin miedo. Esta vez se ha notado y mucho, que no todo fluía de forma natural, que estaba forzado por el miedo a que no surgiesen situaciones interesantes dentro de la casa. ¿Cómo van a surgir si no muestras imágenes de cosas sencillas como una conversación y recortas el tiempo de los vídeos para meter las trrilladas historias de amor de siempre?

Excepto la interesante historia de Dany y Susana y la pareja de él, la mejor entrevista de la historia, la de Juan Carlos en su primera expulsión de la casa, Miriam, Igor y sus respectivos y la alegría y el color que ha aportado Desi a esta edición que sin ella no hubiera sido la misma, no me llevo casi nada más en la maleta de los recuerdos.

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No voy a entrar en expulsiones disciplinarias ni otras decisiones, los duelos finales fueron maravillosos y épicos y este Gran Hermano ha tenido cosas muy buenas. Nunca podrá agradecerse lo suficiente la idea de la prueba de los modelos “posé” con los japoneses y en directo, con esas nominaciones que recordaré toda la vida, nominacines donde cada plano era una obra de arte, nominaciones sangrientas.

Daba la sensación de ir rehaciéndose semana a semana, lo cual siendo el programa que es, donde cualquier cosa puede suceder, no es tan malo, pero sí se ha echado en falta una línea que seguir, la seguridad de que las cosas no se hacen porque sí, que ya estaba planeado, eso que gusta de las grandes series (un saludo a los seguidores de Perdidos). Como si las cosas se hiciesen para perseguir la audiencia y crear conflictos que no existían para frenar la caída, creando una atmósfera irreal, no dejando que surgiese todo con naturalidad.

Excesivas conexiones en directo y pocos vídeos mostrando las vidas de los que jugaban y a los que queríamos conocer. No podría entender a Sindi si no la hubiera escuchado tanto tiempo hablar con Pepe o Marta. Me hubiera encantado tener más tiempo para escuchar a Desi hablar sobre su vida, eso de lo que Mercedes hablaba pero que yo nunca vi en una sola gala. ¿Cómo voy a querer ver a alguien si no me dejas conocerlo?

Anoche, cuando se apagaban las luces de la casa y Mercedes susurraba unas palabras preciosas, volví a sentir la grandeza y volví a llorar, recordando que dentro de esas paredes habían pasado tantas cosas, pero anoche fue diferente, porque además de eso lloraba porque deseaba sentir más de lo que lo hacía.

Mujeres y Hombres y Viceversa cumple 5 años

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Érase una mujer a una escalera pegada

Afortunadamente con Gran Hermano aprendí a decir a los cuatro vientos lo que veo o dejo de ver sin ningún tipo de problema. De repente se abrían las puertas y ya no hacía falta decir las cosas con la boca pequeña por miedo a que alguien te dijese “¿pero ves eso?”, aunque después de haber pasado más de 13 años todavía me encuentro con quien me lo pregunta. Como bien supondréis, mi respuesta es la no respuesta, porque así, entre nosotros, me la suda a estas alturas.

Y sí, veo Mujeres y Hombres y Viceversa. No me he perdido ningún programa desde aquel 9 de junio de 2008 en que se estrenó. Ese día lo vi por pura curiosidad. Intenté informarme de la procedencia del programa, formato basado en el homónimo italiano Uomini e Donne que con gran éxito sigue en las tardes de la RAI temporada tras temporada desde hace más de una década y que a su vez sale de una bonita historia de amor que surgió en un programa de la misma cadena, Amici. Con estas premisas, cómo me lo iba a perder.

La caída de Jenny, uno de los momentos más divertidos de la historia del programa, no sólo por la caída, sino por las intenciones con las que iba hacia su pretendiente

Os contaré un secreto, el segundo día, que además era verano, tenía vacaciones y estaba muerto de sueño, pnsé en dejar de verlo. El programa duraba mucho y a veces se me hacía monótono. Iba a quitar la tele cuando de repente uno de los pretendientes de una de las primeras tronistas, David (que después estuvo de tronista y gancho del público varias temporadas) se puso a hacer el tonto y me hizo algo de gracia. No recuerdo bien qué es lo que hizo en ese momento, pero me volví a sentar en el sofá y desde entonces no he dejado de asistir a cada cita cada día, aunque ahora tenga que ser por internet debido al horario de trabajo incompatible.

mercedes mila en mujeres y hombres y viceversa el crossover

¿Qué sucedería si Mercedes Milá y Emma García se cambiasen de “familia”? Os invito a leer el resultado en The Salingers

El programa me enganchó por completo y en esa época empezaron los blogs de la página de telecinco. Allí entraba todos los días, primero con comentarios breves y leyendo el resto. Más tarde, cada vez elaboraba comentarios más largos y elaborados hasta terminar relatando y poniendo mi punto de vista sobre cada situación de aquella larga hora y media de programa. Comentarios que tengo enfrente de mí, resumidos en una libreta que guardo como oro en paño. Incluso tuvimos la enorme suerte, hasta que el programa se lo prohibió, de hablar con algunos de los tronistas y pretendientes (Vicente, David, Vanessa_D, Marisa…).

Muchos dicen que sólo va gente guapa que no tiene problemas para encontrar pareja. Eso es porque no han visto todos los programas porque ha ido gente de todo tipo. Respecto a lo de guapos y guapas sin pareja, sólo hay que detenerse un momento a mirar su comportamiento y actitud y uno entenderá a la perfección por qué no tienen pareja estable y sólo rollos de una noche.

Enseguida la respuesta de la gente fue abrumadora. Sin pretenderlo me encontré con gente que ansiaba mis palabras diariamente, que se preocupaban si escribía más tarde de lo habitual, gente que necesitaba leerme. Gracias a ellos nació un blog al que tengo mucho cariño y que aún hoy, después de haberlo dejado aparcado desde hace ya exactamente 4 años, sigue recibiendo cientos de visitas diarias, en parte a ese reciclaje de pretendientes y tronistas que no paran de volver una y otra vez, con lo que nunca está del todo desactualizado. Ese blog llamado mujeresyhombresyviceversa.wordpress.com, el no oficial y con el que Telecinco jamás me ha puesto ninguna pega lo cual agradezco enormemente pues sabían de mi pasión por el programa, guarda algunos de esos textos (el rewsto están en los blogs de tronistas por ahí perdidos), algunos de los que estoy realmente orgulloso y que traté de traer aquí, los de las despedidas de algunos tronistas.

Esta canción compuesta por Alexander Rod iba a ser la sintonía del programa hace tres años, con motivo de la nueva temporada del programa, incluso grabaron el vídeo oficial con Miriam y Pipi. Finalmente se desestimó, pero la escuché durante tantos días que para mí es como si fuese su sintonía.

Muchos son los que me preguntan qué es lo que me gusta de un programa que ellos consideran guionizado, al que sólo van chonis y cuerpos de gimnasio, al que sólo van para buscar bolos y dinero. No puedo quitarles la razón del todo, siempre digo que MYHYV es un programa donde hay un 99% forzado. Pero lo que me gusta es que, en el momento menos esperado, sale ese 1% real que nadie puede frenar y que es maravilloso. Me vienen a la cabeza momento impresionantes como aquel, de los primeros, en que Verónica y David tienen que despedirse. Quizá ambos iban por rumbos distintos y con unas metas, pero tanto tiempo juntos terminó por crear una relación única y cuando los sentimientos iban avanzando y chocaban con sus metas, pusieron una barrera en la que se notó que ya había surgido algo que les costaba dejar.

Recuerdo la realidad que nos brindó Fanny, una tronista de la calle, no reciclada, que llegó a coger cariño a Vicente, ese al que nadie quería, demostrando que tenía sentimientos reales e incontrolables, el día en que llegó y contó una historia tan increíble que parecía una excusa, pero que después del paso de los años se ha demostrado que era cierta. Recuerdo el flechazo de David cuando iba buscando pretendientas para su trono y chocó con Ana que trabajaba en una tienda. Allí había química, ellos lo sentían y traspasaba la pantalla.

Tamara puso de moda una palabra llamada “confidencia” que desde entonces no ha dejado de utilizarse y asociarse a un sonido característico en el programa

Es esa realidad del 1% la que me hace querer seguir viéndolo día tras día. El amor no tiene edad y no necesita cambiar su esencia, por eso aquellos que hoy lo vean sin haberlo visto desde el principio, apenas notarán más que unos cambios estéticos sin importancia.Que un programa que crea tanto rechazo entre un sector del público, sea capaz de aguantar 5 años en la televisión sin variar apenas en su mecánica, es todo un éxito.

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La figura de Mari Ganchillo comenzó sin ella. Un buen día Emma propuso a una chica del público que siempre iba y hacía ganchillo que bajase para que le pusisen una mesita y allí se quedaba a opinar sobre el programa. Días más tarde se creó la figura de Mari Ganchillo con una mujer mayor

Han sido cinco años intensos, entre la familia poliamorosa (un saludo a indignadísima si me lee), la Jenny, el insorportable Rafa Mora, a mi odiado Efren y su gran engaño (todavía no sé cómo se llama su madre), mi odiada Tamara que se convirtió en una imprescindible después, a mi querida Verónica, a la dulce Astri. A tantos y tantos tronistas y pretendientes, a una Emma García que redescubrí, a todos ellos mil gracias por divertirnos.

Hoy por primera vez saco a la luz algunas fotografías de esa libreta que es oro, en la que un buen día me puse a escribir pequeños retazos sin saber el enorme valor que tendrían hoy.

Todo sobre la injusta expulsión de Argi de la casa de Gran Hermano catorce

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Todos sabemos ya, los que somos seguidores desde el principio de los tiempos de Gra Hermano, cómo funciona esto. Ya pueden pasar años y décadas, que Íñigo seguirá siendo el chaval pesado del polo verde (a pesar de molestarse con Mercedes Milá porque se le recordase por esto tal y como pudimos ver hace poco), Bea “la Legionaria” y la que no para de tirarse un pedo donde le dé la gana, Pepe Herrero “el estratega” del nominator, Niki el de los papeles de la paella… y así podríamos seguir con cada uno de los cientos de concursantes que han pasado por la casa. A cada uno se le recuerda por algún momento concreto de su estancia, sea o no agradable y a Argi le ha tocado la peor de las etiquetas posibles, una etiqueta que está manchada con las huellas de todos y cada uno que desde el pasado martes por la noche no ha dejado de dar bombo a una broma (sí, broma, yo no la pongo entre comillas como hacen otros medios que no conocen ni la mitad de este reality y lo que significa estar allí encerrado) de mal gusto, hasta el punto de elevarla a otra categoría.

En Gran Hermano todo está grabado. Sabemos cómo funciona el mecanismo del 24 horas, si algo importante sucede dentro de la casa, nada mejor que enfocar al ojo o al jacuzzi o donde no haya nada para después emitirlo en las galas o resúmenes. Ya es que ni nos molesta, lo hemos dejado por imposible. Pero lo que no pueden es evitar cosas como la que sucedió en directo, además mientras se hacía emisión por el nuevo canal 9, y que me pilló cenando por suerte. Los concursantes se encontraban preparando la cartelería para hacer una manifestación dentro de la casa y reivindicar las cosas que necesitaban dentro de la casa, algo como un minimundo aparte manifestándose contra el gobierno (aquí el súper). Obviamente el tema de conversación giró en torno a las manifestaciones y Argi, que como ella misma se describe es una bocazas, volvió a meter la pata y en broma dijo que ella la única manifestación a la que había ido era para que volviese “la ETA”.

Sus compañeros de alrededor se rieron como nos podemos reir cada uno de nosotros al escuchar estas bromas de humor negro y macabro. Sale por instinto, auqnue inmediatamente reaccionamos, como lo hicieron sus compañeros y ella misma, reconociendo que había sido de muy mal gusto.

Este pequeñísimo momento que duró un suspiro, si bien después Argi, sabiendo que estaba en la tele, estaba preocupada por si se emitía fuera, en otra época sin redes sociales de por medio, se hubiera quedado como lo que es, una simple broma de las tantas que se han hecho en nuestro país sobre bandas terroristas, asesinatos y muertes entre amigos. Pero no, las redes sociales tienen ese poder a veces maravilloso, a veces terriblemente cruel. Durante más de una hora me quedé observando las reacciones bajo la pantalla, por la que iban desfilando esa suerte de mensajes sms que toman el pulso a las opiniones que se van formando entre la gente. Y mientras los seguidores de Argi la defendían diciendo que era una broma sin importancia aunque de mal gusto, los detractores de la concursante, que también hay muchos, se dedicaron a elevar esta broma a otro grado diferente, haciéndose notar igualmente en todas las redes sociales.

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Lo de las redes sociales como digo, es a veces terriblemente cruel, ver cómo una serie de personas que no se conocen de nada, de repente se unen con una facilidad pasmosa para crear un hashtag y hacerlo trending topic, cómo una persona con un poder de convicción elevado, puede destrozar en segundos la vida de otra persona sin que nadie pueda remediarlo.

Una información que hace unos años hubiera quedado en la nada, se difundió como la pólvora por los medios (a los que ya no les hace falta casi ir a la puerta de la casa de nadie, con seguir su twitter les sobra y les basta para contrastar información) y obviamente con la Asociación de Víctimas contra el Terrorismo hemos topado, que al leer las informaciones trastocadas, porque twitter no deja de ser un teléfono escacharrado como al que jugábamos de pequeños, no tardaron tanto como asociación como su presidenta, en pedir al programa la expulsión inmediata de la concursante y tomar medidas en el asunto. Y digo información trastocada y además no contrastada, porque en su twitter piden esta expulsión porque la concursante, según ellos “pidió la vuelta de ETA”, lo cual es mentira.

El jueves la bola siguió creciendo más y más sin límites, tanto que Argi y los hashtags de apoyo a la concursante se convirtieron en trending topic nacionales. Lo más curiosos es que, mientras los impresentables que habían sembrado la semilla desaparecían sin dejar rastro, el papel de los defensores de que aquello no era para tanto, se tornaba harto complicado ante un fuego que una vez creado ya no podían apagar de ninguna forma. Ni siquiera la invitación de la productora de Gran Hermano a Argi en el confesionario para retractarse de sus palabras y pedir perdón por el desafortunado comentario eran ya suficientes (ver el vídeo en este enlace), ni sus lágrimas, ni los nervios que tantos vimos reflejados en ella al sentir que era ya consciente de que la había liado sin querer. (Dónde estaría su cabeza en esos momentos sabiendo la repercusión de una frase desacertada, los que seguimos el concurso lo sabemos).

Ya lo dije hace un tiempo, cuando el caso La Noria, cuando los anunciantes hicieron boicot a un programa por no estar de acuerdo con una situación puntual. Lo dije. Dije que si conseguían salirse con la suya y acabar con el programa, en aquel momento estaríamos en un punto de inflexión en que la televisión dejaría de ser como la conocemos, dejaría de ser ese medio con libertad de expresión, con programas variados y libertad para crear.

A Argi ayer no la expulsó Gran Hermano ni la productora que está detrás (ya tuvieron la oportunidad de dejarlo claro), una productora que en todo momento ha tratado este tema como se merece, como un comentario desafortunado sin más, como tantos otros se han hecho en la casa sin consecuencias (véase a los gemelos diciendo que “estás más perdida que Marta del Castillo” o “antes prefiero estar muerto que ser gay”), dando libertad de expresión y dejando en manos de la audiencia decidir lo que considera ético o no, que para eso somos personas con la capacidad de decidir lo correcto o lo que no lo es. Dentro de esa casa, donde algunas veces llegas a olvidarte de las cámaras, se llegan a producir situaciones tan reales como en la vida misma. Como tantas veces dice Mercedes Milá, si a cada uno de nosotros nos pusieran una cámara al hombro las 24 horas del día, no podríamos aguantar después ver todo lo que hemos dicho y hecho si se emitiese públicamente.

La AVT no jugó limpiamente, enfrentándose a una persona que no se podía defender y dar explicaciones normalmente porque estaba encerrada dentro de una casa (y ellos son los primeros que deberían haber pensado en ello y haberse enterado de las cosas antes de escribir impulsivamente en una red social).

A Argi no la expulsó Mediaset, aunque así se lo dijeran porque tenían que hacerlo de esa manera, para desvincular de esa responsabilidad a la productora del programa.

A Argi la expulsaron esos anunciantes que se cargaron La Noria y a los que un día se les dio un poder que no les correspondía. Ahora saben cómo meter presión, ahora se creen jueces, ahora se creen dioses capaces de decidir lo que debe o no debe ser. Un camino que, como dije en su momento, es muy pero que muy peligroso y que cada vez se hace notar más. Ayer la víctima fue Argi, pero mañana puede ser otro cualquiera. No piensan en las consecuencias ni en nadie, ni siquiera en sus potenciales compradores, aunque ellos los hagan con la intención de desvincularse de ciertas opiniones socialmente mal vistas.

Va a resultar ahora que los que pisen cierto centro comercial o cierta clínica dental son santitos todos, que sólo ven documentales de La2 o Saber y Ganar como quieren hacer crees sus anunciantes. Pues no, esas mismas personas que pisan esos comercios, son gente normal, con sus defectos, con opiniones variadas, no son perfectos. Defienden a un tipo de audiencia que no existe, porque es una audiencia imaginada, perfecta, blanca, inmaculada.

Durante estos días he seguido muy de cerca este asunto y he escrito vehementemente las palabras según las sentía en los diferentes medios habituales que tengo para escribir. El poder que un día se dió a los anunciantes va a tener sus repercusiones y sólo espero que de tanto usarlo al final la tortilla se dé la vuelta y la sociedad sepa reaccionar para hacer ese boicot que tanto estilan últimamente a quien lo merece, porque ayer me dolía ver el hashtag BoicotGH cuando debería haber sido BoicotAnunciantesInquisidores, porque eso es lo que son, inquisidores en una sociedad que cada día pretende ser más libre. Ayer Argi no fue libre, fue una de esas tantas “brujas” cazadas y quemadas en la hoguera para disfrute de sus ejecutores que necesitaban saciar su sed y dar ejemplo, un ejemplo que no existe.

La presión hizo que a Mediaset no le quedase otro remedio que expulsar a la concursante, a pesar de que si por ellos fuera no lo hubieran hecho, ya que como demuestran las imágenes, las disculpas son más que aceptables. Pero como todo grupo empresarial en este sector, están cogidos por los mismísimos huevos, o eso o vivir un caso La Noria. Un chantaje digno de llevar ante los tribunales.

Si bien este asunto me exaspera, hay otro que no quiero dejar pasar por alto. Ayer la Asociación de Víctimas contra el Terrorismo me dejó francamente desilusionado, por su actitud, de escribir  sin pensar, sin contrastar antes la información, difundiendo con un comentario algo tan grave, acusando a una persona de hacer apología contra el terrorismo. Como digo, los principales culpables de toda esta situación son los que con sus dedos intentaron tecla a tecla poner una etiqueta a una persona (cuánto nos gusta esto eh) sabiendo que estaban actuando mal, pero creo que tenemos el deber, que tienen el deber, los que saben que tienen más fuerza social, el de hacer el caso que se merece a las redes sociales. Las redes sociales no deben elegir por nosotros, no deberían llevarnos a un estado de euforia, no deberíamos creer todo lo que en ellas se dice, son un teléfono escacharrado lleno de medias verdades o verdades a medias y hay que ponerlas en su lugar antes de que se les dé también un poder que no deberían tener.

Tras la expulsión, mientras se emitía José Mota, leí que en 13tv estaban debatiendo sobre Gran Hermano. Ya que estaba siguiendo todas las reacciones, por qué no ver algunas más. Lo que escuché me dejó boquiabierto y con ganas de ir al servicio a potar. Una mesa de debate en la que poco menos que ponían a Argi como una terrorista infiltrada, colaboradores que hablaban sin saber, acusándola de hacer apología contra el terrorismo. Uno de los momentos más indignantes fue la intervención telefónica de la presidenta de la AVT, que tuvo los santos cojones de decir que ella nunca había pedido la expulsión de la concursante. Por suerte para esta señora, tenemos una cosa que se llama captura de pantalla, que la disfrute tanto como ha disfrutado del poder que ayer le concedieron, ese poder que cuando uno lo tiene entre las manos o le quema y lo suelta o le hace más cruel de por vida.

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Gran Hermano lleva con nosotros 13 años, se dice pronto. Juntos nos hemos enfrentado a esa primera vez en que socialmente una puta (por qué no, vamos a llamarlo con todas sus letras) dice que es puta y a las reacciones de la gente, a esa primera vez en que una persona transexual, un gay o una lesbiana confiesan su condición y a ver ls reacciones de la gente, juntos hemos asistido al escarnio público al que fue sometido Carlos “el yoyas” por un jugueteo con su novia que de haber sido hoy lo hubiéramos tomado como algo muy normal, juntos hemos vivido lo que supone el chantaje emocional y el machismo más exagerado (y que sin embargo es tan común) de la mano de nuestra Sindi. Cuando parecía que todo eso ya se estaba empezando a ver en la sociedad con normalidad y que estábamos aprendiendo a discernir entre lo que es grave o lo que no lo es, llega un tema que ha sumergido a un gran número de personas en un debate sin precedentes.

Yo sólo pido desde aquí, aunque sé que será imposible por la larga historia que llevamos a nuestras espaldas, que en la medida de lo posible seamos conscientes de lo que ha sucedido y de quienes son los culpables de que hoy una persona lleve una etiqueta ante la cual ha de ser muy estable emocionalmente para poder sobrellevar y superar. Algunos deberán mirarse a ellos mismos y otros tendrán que decidir si el poder que se les ha otorgado les está haciendo cambiar algo abanderando algo que no existe, la perfección.

Argi para mí no era ni mucho menos la ganadora de esta edición, aunque su evolución en el concurso, de parecerme un simple mueble pasó a mostrar sus sentimientos y ser imprescindible, llegó a conquistarme algunas semanas. Pero no deseo que lleve la etiqueta de “expulsada por la broma sobre el terrorismo”, deseo que lleve la etiqueta de “ganadora moral de Gran Hermano”. Vaya esto por sus seguidores, porque el apoyo durante estos dos días a la concursante y persona ha sido brutal y porque ya es hora de que la sociedad ponga a cada cual en su sitio, el que merece.

Asómate y siente Gran Hermano catorce. Así viví la gala de presentación

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Sí, este año se cambian los números por las letras, todo sea para diferenciar cada edición y hacerla en este sentido menos tradicional, al igual que el pasado año se evitó la mala suerte con ese número 12+1. De cualquier forma los números tampoco acompañan a esta edición, que ayer comenzó muy bien, pero muy lejos de los datos de audiencia de una gala de estreno comparada con la de otras ediciones anteriores. Antes Gran Hermano podía con todo, desde hace un tiempo ya no, pero para los que nos gusta y nos divertimos, mientras se mantenga, eso qué más da.

No seré yo el que juzgue ese arranque que sin embargo era de esperar (para inflar share), una cuenta atrás que finalizaba a las 22:00 de la noche para enseñarnos un poquito del plató, la cancioncita de “Vértigo” con ese “un… dos… tres… catorce” e irse a publicidad para acto seguido hacer lo mismo por segunda vez. Teníamos muchas ganas, pero con esto consiguieron que esas ganas se convirtieran en otra cosa, algoq ue estoy segurísimo, los no fans, los que pasaban por allí, no aguantaron y marcharon a otro lugar.

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Decía Mercedes Milá ayer, casi antes de acabar la gala de presentación, que “hay que justificar la sensación de vértigo”, pero esa justificación se quedó en cierto sentido algo floja. Nos prometieron que cada concursante entraría de forma diferente a la casa, pero en realidad, a excepción de la mujer con tacones en el borde de un tejado a 9 pisos de altura y con casco para protegerse de una posible caída, que es de traca, ni sentí ese vértigo ni me motivaron mucho los cuatro escenarios en los que se centró la atención.

Esa cuerda a varios metros de altura, con un lanzamiento que duraba tan pocos segundos que era imposible sentirse parte de él. Otra cosa hubiera sido ver a Mercedes Milá acompañando en las alturas a esos concursantes, viendo cómo les ponían los mecanismos de seguridad para después lanzarlos, pero nos restaron ese toque de emoción y miedo, por no hablar de la trola que nos metió Mercedes diciendo que se tiraba desde allí arriba, una coña de las suyas que nunca vimos.

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La pelota de plástico con sorpresa dentro bajando por una rampa causaba indiferencia, no sería el único que pensé que eso de “vértigo” se estaba convirtiendo en una tomadura de pelo. Apenas la tirolina tenía algo de emoción, mientras que el confesionario pobre con su balanceo tampoco consiguió su objetivo. Durante un breve momento recordé la entrada de Gran Hermano 8 con la vaquilla y las banderillas y me entristecí un poco porque las cosas no estaban saliendo como yo las imaginaba de emocionantes.

Estaba triste, sí, bastante triste. Mi padre por primera vez se quedó dormido al igual que mi madre, y de repente me quedé viendo Gran Hermano solo. Pero algo estaba a punto de ocurrir al filo de la medianoche que lo cambiaría todo.

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La casa de la broma, ¿no queríamos parto en directo?

Gran Hermano es una mezcla entre el destino y sus concursantes, Gran Hermano es la pura realidad televisada y si es tan cierto eso de que de una boda sale una boda y de que en toda familia o patio de vecinos hay una oveja negra, ayer se demostró que allá donde hay un grupo de gente, siempre ocurrirán cosas extraordinarias. A veces estas cosas extraordinarias sólo necesitan un pequeño empujoncito y… caen por sí solas.

La casa de la broma fue una de esas genialidades. Muy superior a los otros tipos de vértigo, Gran Hermano nos propuso este pequeño e interesante juego en el que sólo uno era concursante y los otros dos actores. Un guiño para todos los seguidores del programa, entraron esos que siempre aparecen en las quinielas: el gótico, la obesa y nuestra querida embarazada. ¿No queríamos ver un parto en directo? Pues magistralmente GH jugó con esta petición, que ya es todo un clásico desde hace más de una década, y la convirtió en una broma con la que reirnos de nosotros mismos y con los demás.

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El confesionario se estrenó antes de lo esperado

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El otro empujoncito llegó por sorpresa y sin esperarlo, como suele ocurrir siempre con los mejores momentos. Llegaba la entrada en la casa del último concursante, Álvaro, todo culto él y emperifollado con su atípica vestimenta, se alzaba por encima de sus compañeros que le animaron a saltar. Pero al super no le dio tiempo ni a mencionar lo que debía hacer cuando Álvaro cogió carrerilla y, sin coger la tirolina, se lanzó al vacío.

En aquel momento no sé lo que sentí, sólo sé que le vi correr, saltar y de repente no aparecía ya en la pantalla. Me partí de risa, me caí del sofá al suelo y no paré de reir en toda la noche durante más de una hora hasta quedarme sin respiración. Mis padres despertaron y no pegaron ojo ya en lo que quedaba de noche, enganchándose de nuevo a la vida en directo. (FELIZ, otra vez GH en compañía)

No hablo ya del pelanas, el pelos, que menudos sustos pegó a todos, sobre todo a Susana cuando salió de entre las bolas y no sé si pensó que era un animal o a Lorena cuando apareció de la nada en el fregadero.

Muchos que me conocen y saben lo mucho que me gusta el programa, me preguntan ya por mi favorito/a. Hasta ahora y sólo con la excepción de Gran Hermano 2 (aunque Fran terminó desencantándome, por eso de que en su pueblo estaba todo ya preparado para votarle y nosotros como audiencia no estábamos acostumbrados a esas cosas aún por aquel entonces), todas mis favoritas siempre fueron chicas. Pero este año la historia de Juan Carlos y su personalidad me hicieron aplaudirle en silencio cuando terminé de ver su vídeo de presentación. Su historia y su fuerza me recordaron a la fuerza de un antiguo compañero de la Universidad. Enseguida me recordó al momento en que lo conocí, la sensación que me provocó verle hablar y darme cuenta de que tartamudeaba y poder ver su evolución durante varios años. También me fijé en mi reacción y en la de aquellos que lo conocían por primera vez. Me gustaba ver la reacción del ser humano ante algo que no espera y cómo actúa después. Y ayer pude verla de nuevo y eso es maravilloso. (Por cierto, alguien se dio cuenta de que tartamudeaba mucho más con cierta chica al lado eh).

He jugado un poco con los peinados de los concursantes, a ver cómo quedaba otro con los pelos y el pelos con el peinado de otro. El resultado es sorprendente.

juan carlos pelanas pelanas

Y es que así es Gran Hermano, no es esa casa sin vida que algunos creen, en la que unos vagos van a vivir del cuento para después hacer bolos fuera o abrir su propio negocio, eso son otras historias que no tienen que ver con el programa. Gran Hermano es esa casa que uno mira durante horas y a la que se echa de menos cuando las luces se van apagando dentro de ella, recordando sonidos y situaciones en cada rincón.

La gran final de Gran Hermano 12 + 1, This is the night

“¿Quién quieres que gane?”

“Pipi”

“Pero si Sindi no puede ganar, es más uno”

“Claro que puede”

Qué bonito, qué emocionante, ¡qué todo! Esta noche “this is the night” en la que conoceremos el nombre del ganador o ganadora de Gran Hermano 12 + 1, el del dale la vuelta, el único Gran Hermano de edición numerada en que el ganador no sabrá nunca si ha ganado por sí mismo o si en realidad ha ganado gracias a su + 1. Será una duda que nunca obtendrá respuesta, y cuando digo nunca es nunca, lo cual reconcomerá por dentro a más de uno.

Pipi aún puede ganar, si no el maletín, que en el mejor de los casos lo portaría María, sí al menos los 20,000 € de premio. Todavía recuerdo el comienzo de este nuevo Gran Hermano, de repente aquella chica llamada Sindia que paseaba por la plaza de Callao en Madrid se vio sorprendida por una pantalla gigante con Mercedes Milá informándole que era concursante oficial, la primera concursante más uno de la historia de todo Big Brother mundial y la última más uno elegida. Mientras eso sucedía, en la casa no paraban de entrar el resto de concursantes de una forma poco natural y aquellos que lo hacían boca abajo con el saloncito al revés, se preguntaban quién era Sindia (Cinthia, Sandy, Cindy, como le llamaba cada vez Noemí). Hasta que llegó ella, nuestra Macu de GH que poco a poco se fue alejado de la idea de este personaje de Aída para pasar a llamarse “la Pipi”, una chica divertida, con mucho carácter y que ha vivido lo que quizá para ella fue una simple discusión, pero que aquí vimos como un fiel reflejo de lo que pasa en muchas relaciones de pareja poco sanas.

Sólo ella ha podido regalarnos los momentos más intensos junto a su antes pareja (por lo que parece) Sergio, una especie de maltrato sicológico (te vas a quedar sola, lo he dado todo por tí, he dejado un trabajo, no me gusta que vistas así pareces una guarrilla, no vale de nada todo lo que he hecho por nosotros, etc etc etc, miles de barbaridades que sólo saben soltar los COBARDES). Pero ella decidió salir adelante, despojándose de las vestiduras que le ataban. Dentro de Gran Hermano ha descubierto que hay amigos, que hay diversión, que hay otro mundo ahí fuera mucho mejor que el que tenía antes. ¿Para qué si no sirve entre otras cosas Gran Hermano, sino para cambiarte la vida?

Este año ha sido peculiar, particular, sencillo pero complicado, un regreso a los orígenes pero con la experiencia aprendida. Y mucha parte del éxito reside en que ya no hay tantos programas a los que ir para dar voces y discutir, para sacar mierda y más mierda de las vidas privadas, saben que ahora su paso por la casa han de vivirlo intensamente, porque no tendrán otro lugar al que ir una vez acabe. Se acabaron los chulos de discoteca y las chonis mal habladas que van buscando su sitio como colaborador, se acabaron los gritos interminables para hacerse notar y discusiones con todo el mundo y una vez fuera poder “hacerse platós”. Esta edición ha sido, de las últimas 10 ediciones, en la que menos discusiones y gritos ha habido. Y no ha hecho falta y tampoco han hecho falta payasetes que nos hicieran reir cada semana (que los ha habido y de vez en cuando hacen gracia). Naturalidad, esa es la palabra que ha definido esta etapa. This is the night y parece que va a ganar Pepe (muchos seguro que le votan por su similitud con el nombre de cierto ganador de GH 7), aunque nunca se sabe.

El ganador cargará al final de la noche con un peso ya tradicional, el peso de la soledad, esos minutos mágicos en que se queda a solas, con las conversaciones, las risas y las emociones que atesoran los recuerdos en cada rincón. Cargará con el peso de Zulema la mística, Azucena y su mal genio, el del primer concursante que entra por una apuesta, Arístides “aristidín”, el único que abandonó, nuestro Chema el panadero de Barrio Sésamo David, la eterna mujer de Pepe, Mary Joy, la más uno que llegó en coche la primera, Verónica, la chica que nació en una casa muy muy pequeñita, Ochoa, el que fuera se dio cuenta de que sentía, Michael, la única concursante de la historia que no tuvo su entrevista, Berta, Juan el pater demasiado moderno, Sergio el novio de Sindia pero que nunca lo será de Pipi, el graciosete machista que se volvió ogro y que es la única persona de Gran Hermano en la historia que me ha gustado, dejado de gustar y vuelto a gustar así infinitas veces, Cristian, el que tenía novia fuera y no sabía ni qué puerta elegir, Hugo, Ales, el italiano que tuvo que aguantar mucho, María, esa chica que al principio sólo era guapa y al final demostro que podía pensar con la cabeza para ganar este concurso, Dani, el que vino en caravana y no le gustaban los frikis y feos hastaq ue se dio cuenta de que todo lo que no le gustaba lo tenía frente al espejo (adorablemente gracioso), Ari, su perfecto complemento, la chica de los agujeros, Noemí, la que deberá emplear el dinero ganado en un buen sicólogo que le ayude a superar sus problemas de identidad, primero dulce y cariñosa, después víctima y después malvada y mentirosa sin querer, que es lo peor que le puede ocurrir a una persona, desquiciada diría yo.

Y me dejo a tres. Muchos soñamos que llegarían juntos y así ha sido al final, no de la manera que imaginamos, pero posible gracias a que todo ha dado la vuelta y todo por puro azar o como diría alguien, por lo inevitable. Pepe, el de corazón, Marta, la chica alegre con su pinza y Pipi, el gusano que un día se encerró en su capullo y emergió una bonita mariposa.

Feliz noche, feliz final de Gran Hermano. Y que nadie sienta esta vez esa sensación de vacío al ver cómo se apagan las luces de la casa, porque donde un día hubo un dale la vuelta, siempre hubo después la oportunidad de volver a poner de nuevo las cosas en su sitio, donde siempre debieron estar.

Podcast El Ladrido de Yoko – Episodio 9: Decisiones

Aquel día en que parecía no llegar nunca la noche, aquella noche de hace ya 12 años en que 10 personas desconocidas agarraban sus maletas sin saber lo que iba a ocurrir y sacaban su mejor sonrisa, nerviosa o despreocupada, mientras eran víctimas de unos flashes que ya jamás les abandonarían, en que por sus mentes pasaban tantas cosas y nada a la vez. Mientras todo esto ocurría, durante y mucho tiempo antes, todo el mecanismo se había puesto en marcha. Desde Ivan e Ismael y la sonrisa que lograban sacarnos cada día cuando se cepillaban los dientes frente al espejo, desde aquel puzle enorme y aquellas cartas con las que Ania se sentía tan feliz o la primera expulsión que fue como vivir lo más parecido a un “funeral” por la pérdida de la primera concursante. Después de ellos vendrían decenas más, amores ahogados detrás de un sofá, una boda en el patio, rivales desconocidas y encontradas, vacas asesinas, botellas y vasos de agua voladores… tantos detalles que van viniendo a la mente al recordar, toda una vida que un pequeño de 12 años ha podido vivir.

Todo lo que llegaba hasta nosotros era un elaborado trabajo de un grupo de personas a las que los fans de Gran Hermano no les podremos agradecer nunca lo suficiente el habernos narrado y resumido horas y horas de convivencia. Sólo veíamos el resultado de su trabajo, pero no a ellos, sabíamos lo que veíamos, pero no conocíamos en cómo y el por qué. Internet está lleno de lugares y sorpresas maravillosas y Gilda Santana es una de esas sorpresas, con la que he tenido el gusto de intercambiar algunas palabras escritas de vez en cuando. Guionista entre otros de mis queridos Gran Hermano y La Casa de Tu Vida, decidió escribir un relato en su blog sobre su propia vivencia titulado “Decisiones”, reflejando en gran parte una historia similar que estaba teniendo lugar dentro de la casa de GH 12 + 1 entre Sindia y Sergio, la historia de tantas mujeres cuyas vidas no han sido suyas, sino del poder de otros hombres, hasta que ellas han conseguido ver el verdadero significado de la palabra libertad en su más amplio sentido.

Gran Hermano, al que yo muchas veces me refiero como “el ojo de la ceradura”, se ha convertido poco a poco en una ventana donde observarnos a nosotros mismos, en la que horrorizarnos por barbaridades cometidas dentro y de las que tantas veces hemos sido protagonistas así como en la de emocionarnos por sentimientos que conocemos bien o a los que no podemos dar explicación. Y es que no hay nada más nostálgico, bonito y emocionante a la vez que llorar sin saber por qué, por un simple gesto o por unas palabras, unas lágrimas cuyo origen es probable que nunca conozcamos, pero que salen de lo más profundo, más que del dolor y la felicidad.

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Hace unos días pedí permiso a Gilda Santana para darle voz y música a su relato y ahora, una vez recuperado de la afonía, aquí está este regalo impagable del que nos ha hecho disfrutar y pensar. Para ti Gilda, por darnos tanto. Para todos, que lo disfruteis, hecho con la mejor de las intenciones.