Lo que Sandy se llevó

Tendemos a separar a los elementos de la naturaleza, la fuerza del viento, la volatilidad del fuego, el poder del agua. Todo parece en orden y en calma, como una persona cuerda y tranquila.

Y cuando a la naturaleza se le cruzan los cables, olvida cada elemento por separado y los une a todos para sembrar el caos sobre La Tierra. Un grito desesperado.

Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”

Aún faltaban muchos años para que yo naciese, cuando la gente se reunía con vecinos y amigos en aquella noche de 1969 frente a los pocos televisores en blanco y negro para ver pisar la luna por primera vez, escuchando esas palabras, ya leyenda, de un hombre que nos abandona hoy, Neil Armstrong, a la edad de 82 años, algo que deja constancia de que los viajes al espacio al menos no son tan nocivos.

Aquella frase, estuviera o no preparada para cuando se pisase el suelo lunar, significó el primer paso de un rumbo, un camino que continúa para el hombre, abriéndose paso por el universo, incluso llegando a sus orígenes. Miramos al cielo y sólo vemos un vacío inmenso salpicado de estrellas, pero allá arriba, invisibles a nuestros ojos porque no brillan, hay satélites que siguen indagando en la vida desconocida, naves que van en busca de respuestas a preguntas.

Al final todo es roca, agua, elementos, y las respuestas que buscamos las tenemos tan cerca como que somos nosotros mismos la composición de aquello que podamos encontrar ahí fuera por muchos años luz que haya de diferencia. Aún así, la ilusión sigue intacta, porque aunque podamos encontrar parecidos allá afuera, nunca se sabe lo que el tiempo y el espacio han podido hacer a su antojo y albedrío.

Estar en la Luna, ¿de verdad te gustaría?

Como si fueran dos mundos paralelos, somos incapaces de ver con nuestros propios ojos la inmensidad de La Tierra pero podemos verla a ella y ella no puede ver su inmensidad, pero puede admirar la nuestra. Tan cerca pero tan lejos, estar en la Luna.

Hoy National Geographic ha aportado algunos datos muy curiosos de la vida cotidiana que en nuestro satélite cambiarían por completo y nos obligarían a llevar otro estilo de vida diferente. Algo tan común como comunicarse sería imposible, adiós a los gritos, a las canciones que tanto nos gustan, a conversar, a silbar tarareando una melodía o al ducharse, porque en la Luna no hay viento ni sonido. Y lo de ducharse va a ser que no, ya que de quitarnos el traje espacial nuestra sangre herviría de forma instantánea, evaporándose de nuestro cuerpo y dejándonos como estatuas blanquecinas inertes.

La alegría tampoco tendría lugar si viésemos a nuestro equipo meter un gol, ya que nuestro peso se reduciría casi una séptima parte y la disminución de la gravedad haría que dar un  salto fuese tan peligroso que podríamos salirnos del planeta y perdernos para siempre.

Además de estos datos, hay otras curiosidades, como que la superficie del satélite es más pequeña que el continente asiático, que ha llegado más gente a la Luna que al fondo de nuestros océanos, o que cada año la Luna se aleja de la Tierra 3,8 centímetros, con lo que algún día dejarán de exisitir los eclipses lunares y cambiarán los ciclos que tienen que ver con las mareas, implicando a todo el planeta.

Por cierto, con luna llena la gente no se comporta de forma extraña, si quieren achacar su comportamiento a este fenómeno, que lo hagan, pero queda demostrado que no nos influye.

 

Instinto

No llevamos aquí unos meses, ni años, ni siglos, llevamos viviendo milenios, viviendo nuestras vidas bajo un patrón común, unas necesidades básicas que no nos podemos saltar. Podremos practicar más o menos deporte incluso obviarlo, podemos decidir si ver la tele, escuchar música, estudiar una carrera y convertirnos en artistas. Y mientras estas decisiones se llevan a cabo no podemos olvidar que las necesidades originales siguen ahí, recordándonos lo que somos.

Que unas pequeñas partículas en nuestro cuerpo puedan conservar y arrastrar la memoria y las costumbres a lo largo de generaciones durante miles y miles de años produce algo de miedo, partículas que nos confieren la necesidad de respirar cuando salimos del vientre materno, el instinto que nos lleva a cometer acciones antes incluso de que podamos haberlas aprendido.

El eclipse lunar más largo de la década, esta noche 15 de junio

Según los expertos, este eclipse será el más largo y oscuro de todos los habidos durante más de 10 años. Durante dos horas podremos admirar cómo las sombras se apoderan de nuestro satélite para envolverlo en un color anaranjado. Que podamos asistir a este duradero espectáculo se debe a que el camino que recorrerá la sombra de la Tierra, interponiéndose entre la Luna y el Sol, será pasando directamente por el centro de la Luna.

El último eclipse de esta duración tuvo lugar en el año 2000 y no se repetirá uno igual hasta el 2018. Cincuenta minutos será lo que tarde aproximadamente la sombra en envolver por completo a la Luna para sumirla en la oscuridad absoluta. Podrá observarse desde cualquier punto de Europa excepto desde el norte de Escocia y Escandinavia.