Gran Hermano catorce, asómate y siente el vértigo

gh catorce

Al ritmo de ‘Born This Way’ de Lady Gaga (vídeo que pongo tras su correspondiente promo por si alguien quiere hacer más conjeturas sobre lo que traerá esta edición), este año el ojo no es de alguien detrás de las cámaras, ni de un concursante, ni siquiera de la mezcla de todos los ojos de los inquilinos de la casa más famosa de España. Este año el ojo es de Mercedes Milá, que nos promete que veremos lo nunca visto.

“Asómate y siente el vértigo” es el lema de este año, que sustituye al del año anterior “dale la vuelta”. Y es que desde hace un par de años, los lemas de cada edición han sido determinantes en el devenir de los acontecimientos y la vida diaria en la casa.

Gran Hermano catorce: Promo 2 (Lady Gaga ‘Born this way’)

Los videos promocionales sugieren a todas luces algo ambientado en el futuro y si confiamos en la infografía 3D del final del primer vídeo promocional que sigue a este párrafo, al ritmo de U2 y su canción ‘Vértigo’ que vuiene al pelo con ese “un, dos, tres,… catorce”, puede que veamos una casa futurista y de varias plantas, con lo que lo de “asómate y siente el vértigo” podría ser literalmente.

Gran Hermano catorce: Promo 1 (U2 ‘Vértigo’)

logo gh catorce

Ya queda muy poco para ver la decimocuarta edición de Gran Hermano, que coincidirá durante su emisión con su decimotercer aniversario en televisión, la primera edición que no llevará cifras en su logo, sino la palabra “catorce” acompañando al ojo que todo lo ve.

Para los impacientes, una sorpresa. Gilda Santana, guionista del programa durante 10 años, está digitalizando la primera edición, todas las galas y resúmenes, para que podamos disfrutarla como hace 13 años lo hicimos, minuto a minuto. Aquí su canal.

Torso de GH 12 + 1 ha crecido tanto…

Ni siquiera ver al ganador de GH 12 + 1, Pepe (primer nombre que se repite como ganador en la historia del concurso) en el centro de un universo con su sol, su luna, las estrellas y un montón de polvo de estrellas que hicieron de ese el momento más mágico que se podía crear en televisión, pueden sustituir mi propio momento especial, en el que ni estaban presentes Pepe, ni Sindi, ni Marta y su pinza ni las risas de Dani, en una gala, que para qué engañarme, me resultó aburrida, ya no había vídeos que comentar ni lazos que desatar porque todo eso se había hecho antes, una decisión que supongo han tomado porque la final es tan precipitada que después todo se queda en el tintero.

Tras un vídeo, de repente apareció esa cosita, que en su día no sabíamos si era perrita o perrito y así estuvimos a vueltas varias semanas (y yo aún hoy lo dudo). No quería, no podía creerlo, quizá por la falta de costumbre después de tantos años desde que Yoko nos dejó, allí estaba aquella cachorrita nerviosa que tuvo también su momento de protagonismo gracias a Arístides. Y no podía dar crédito porque estaba enorme, en apenas 3 meses ya se ha convertido en casi una adulta y es que olvidé ya que durante los seis primeros meses los perros crecen hasta su tamaño máximo.

Torso creó en casa un momento mágico, porque sin tener que decir nada ni mirarnos, en Torso estaban nuestros recuerdos de alguna forma. Imagino que al igual que a mí, a mi madre le vendrían muchos momentos vividos. Hoy he visto la foto colgada y no me he podido resistir, porque es preciosa y porque para los que hemos seguido el concurso y hemos tenido una mascota a la que hemos perdido, significa mucho más de lo que enseña.

La gran final de Gran Hermano 12 + 1, This is the night

“¿Quién quieres que gane?”

“Pipi”

“Pero si Sindi no puede ganar, es más uno”

“Claro que puede”

Qué bonito, qué emocionante, ¡qué todo! Esta noche “this is the night” en la que conoceremos el nombre del ganador o ganadora de Gran Hermano 12 + 1, el del dale la vuelta, el único Gran Hermano de edición numerada en que el ganador no sabrá nunca si ha ganado por sí mismo o si en realidad ha ganado gracias a su + 1. Será una duda que nunca obtendrá respuesta, y cuando digo nunca es nunca, lo cual reconcomerá por dentro a más de uno.

Pipi aún puede ganar, si no el maletín, que en el mejor de los casos lo portaría María, sí al menos los 20,000 € de premio. Todavía recuerdo el comienzo de este nuevo Gran Hermano, de repente aquella chica llamada Sindia que paseaba por la plaza de Callao en Madrid se vio sorprendida por una pantalla gigante con Mercedes Milá informándole que era concursante oficial, la primera concursante más uno de la historia de todo Big Brother mundial y la última más uno elegida. Mientras eso sucedía, en la casa no paraban de entrar el resto de concursantes de una forma poco natural y aquellos que lo hacían boca abajo con el saloncito al revés, se preguntaban quién era Sindia (Cinthia, Sandy, Cindy, como le llamaba cada vez Noemí). Hasta que llegó ella, nuestra Macu de GH que poco a poco se fue alejado de la idea de este personaje de Aída para pasar a llamarse “la Pipi”, una chica divertida, con mucho carácter y que ha vivido lo que quizá para ella fue una simple discusión, pero que aquí vimos como un fiel reflejo de lo que pasa en muchas relaciones de pareja poco sanas.

Sólo ella ha podido regalarnos los momentos más intensos junto a su antes pareja (por lo que parece) Sergio, una especie de maltrato sicológico (te vas a quedar sola, lo he dado todo por tí, he dejado un trabajo, no me gusta que vistas así pareces una guarrilla, no vale de nada todo lo que he hecho por nosotros, etc etc etc, miles de barbaridades que sólo saben soltar los COBARDES). Pero ella decidió salir adelante, despojándose de las vestiduras que le ataban. Dentro de Gran Hermano ha descubierto que hay amigos, que hay diversión, que hay otro mundo ahí fuera mucho mejor que el que tenía antes. ¿Para qué si no sirve entre otras cosas Gran Hermano, sino para cambiarte la vida?

Este año ha sido peculiar, particular, sencillo pero complicado, un regreso a los orígenes pero con la experiencia aprendida. Y mucha parte del éxito reside en que ya no hay tantos programas a los que ir para dar voces y discutir, para sacar mierda y más mierda de las vidas privadas, saben que ahora su paso por la casa han de vivirlo intensamente, porque no tendrán otro lugar al que ir una vez acabe. Se acabaron los chulos de discoteca y las chonis mal habladas que van buscando su sitio como colaborador, se acabaron los gritos interminables para hacerse notar y discusiones con todo el mundo y una vez fuera poder “hacerse platós”. Esta edición ha sido, de las últimas 10 ediciones, en la que menos discusiones y gritos ha habido. Y no ha hecho falta y tampoco han hecho falta payasetes que nos hicieran reir cada semana (que los ha habido y de vez en cuando hacen gracia). Naturalidad, esa es la palabra que ha definido esta etapa. This is the night y parece que va a ganar Pepe (muchos seguro que le votan por su similitud con el nombre de cierto ganador de GH 7), aunque nunca se sabe.

El ganador cargará al final de la noche con un peso ya tradicional, el peso de la soledad, esos minutos mágicos en que se queda a solas, con las conversaciones, las risas y las emociones que atesoran los recuerdos en cada rincón. Cargará con el peso de Zulema la mística, Azucena y su mal genio, el del primer concursante que entra por una apuesta, Arístides “aristidín”, el único que abandonó, nuestro Chema el panadero de Barrio Sésamo David, la eterna mujer de Pepe, Mary Joy, la más uno que llegó en coche la primera, Verónica, la chica que nació en una casa muy muy pequeñita, Ochoa, el que fuera se dio cuenta de que sentía, Michael, la única concursante de la historia que no tuvo su entrevista, Berta, Juan el pater demasiado moderno, Sergio el novio de Sindia pero que nunca lo será de Pipi, el graciosete machista que se volvió ogro y que es la única persona de Gran Hermano en la historia que me ha gustado, dejado de gustar y vuelto a gustar así infinitas veces, Cristian, el que tenía novia fuera y no sabía ni qué puerta elegir, Hugo, Ales, el italiano que tuvo que aguantar mucho, María, esa chica que al principio sólo era guapa y al final demostro que podía pensar con la cabeza para ganar este concurso, Dani, el que vino en caravana y no le gustaban los frikis y feos hastaq ue se dio cuenta de que todo lo que no le gustaba lo tenía frente al espejo (adorablemente gracioso), Ari, su perfecto complemento, la chica de los agujeros, Noemí, la que deberá emplear el dinero ganado en un buen sicólogo que le ayude a superar sus problemas de identidad, primero dulce y cariñosa, después víctima y después malvada y mentirosa sin querer, que es lo peor que le puede ocurrir a una persona, desquiciada diría yo.

Y me dejo a tres. Muchos soñamos que llegarían juntos y así ha sido al final, no de la manera que imaginamos, pero posible gracias a que todo ha dado la vuelta y todo por puro azar o como diría alguien, por lo inevitable. Pepe, el de corazón, Marta, la chica alegre con su pinza y Pipi, el gusano que un día se encerró en su capullo y emergió una bonita mariposa.

Feliz noche, feliz final de Gran Hermano. Y que nadie sienta esta vez esa sensación de vacío al ver cómo se apagan las luces de la casa, porque donde un día hubo un dale la vuelta, siempre hubo después la oportunidad de volver a poner de nuevo las cosas en su sitio, donde siempre debieron estar.

Podcast El Ladrido de Yoko – Episodio 9: Decisiones

Aquel día en que parecía no llegar nunca la noche, aquella noche de hace ya 12 años en que 10 personas desconocidas agarraban sus maletas sin saber lo que iba a ocurrir y sacaban su mejor sonrisa, nerviosa o despreocupada, mientras eran víctimas de unos flashes que ya jamás les abandonarían, en que por sus mentes pasaban tantas cosas y nada a la vez. Mientras todo esto ocurría, durante y mucho tiempo antes, todo el mecanismo se había puesto en marcha. Desde Ivan e Ismael y la sonrisa que lograban sacarnos cada día cuando se cepillaban los dientes frente al espejo, desde aquel puzle enorme y aquellas cartas con las que Ania se sentía tan feliz o la primera expulsión que fue como vivir lo más parecido a un “funeral” por la pérdida de la primera concursante. Después de ellos vendrían decenas más, amores ahogados detrás de un sofá, una boda en el patio, rivales desconocidas y encontradas, vacas asesinas, botellas y vasos de agua voladores… tantos detalles que van viniendo a la mente al recordar, toda una vida que un pequeño de 12 años ha podido vivir.

Todo lo que llegaba hasta nosotros era un elaborado trabajo de un grupo de personas a las que los fans de Gran Hermano no les podremos agradecer nunca lo suficiente el habernos narrado y resumido horas y horas de convivencia. Sólo veíamos el resultado de su trabajo, pero no a ellos, sabíamos lo que veíamos, pero no conocíamos en cómo y el por qué. Internet está lleno de lugares y sorpresas maravillosas y Gilda Santana es una de esas sorpresas, con la que he tenido el gusto de intercambiar algunas palabras escritas de vez en cuando. Guionista entre otros de mis queridos Gran Hermano y La Casa de Tu Vida, decidió escribir un relato en su blog sobre su propia vivencia titulado “Decisiones”, reflejando en gran parte una historia similar que estaba teniendo lugar dentro de la casa de GH 12 + 1 entre Sindia y Sergio, la historia de tantas mujeres cuyas vidas no han sido suyas, sino del poder de otros hombres, hasta que ellas han conseguido ver el verdadero significado de la palabra libertad en su más amplio sentido.

Gran Hermano, al que yo muchas veces me refiero como “el ojo de la ceradura”, se ha convertido poco a poco en una ventana donde observarnos a nosotros mismos, en la que horrorizarnos por barbaridades cometidas dentro y de las que tantas veces hemos sido protagonistas así como en la de emocionarnos por sentimientos que conocemos bien o a los que no podemos dar explicación. Y es que no hay nada más nostálgico, bonito y emocionante a la vez que llorar sin saber por qué, por un simple gesto o por unas palabras, unas lágrimas cuyo origen es probable que nunca conozcamos, pero que salen de lo más profundo, más que del dolor y la felicidad.

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Hace unos días pedí permiso a Gilda Santana para darle voz y música a su relato y ahora, una vez recuperado de la afonía, aquí está este regalo impagable del que nos ha hecho disfrutar y pensar. Para ti Gilda, por darnos tanto. Para todos, que lo disfruteis, hecho con la mejor de las intenciones.

Podcast El Ladrido de Yoko – Episodio 2: Lo que somos y lo que los demás ven

Con la expulsión de Arístides de la casa de Gran Hermano queda patente que volvemos a tropezar una y otra vez con la misma piedra sin remedio. Hay una gran diferencia entre lo que realmente somos y lo que proyectamos a los demás sin pretenderlo. En este segundo episodio del podcast dedicado a Gran Hermano, además los posibles motivos del abandono de David de la casa, la iniciativa que una lectora de “Diez años en Gran Hermano. Diario de una Guionista” que fue expuesta por Gilda Santana, la guionista, a la editorial Anaya para hacer un DVD muy especial.

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El podcast aún no está perfecto, le queda mucho recorrido, el no ponerme nervioso mientras realizo la grabación (lo que da como resultado una voz poco natural xD), el efecto “pop” con la pronunciación de la “p” por ser el micro demasiado sensible y alguna que otra cosilla que espero sepáis perdonar por ahora.

La iniciativa para el libro de Gran Hermano de Gilda Santana

Propuesto y hecho. Después de que no pudiera pegar ojo desde la noche de mi cumpleaños en que Mercedes Milá me felicitó antes de finalizar el programa, ya tenía claro a qué iba a ir destinada una parte del dinero de mi aniversario, al libro de “Diez años en Gran Hermano. Diario de una guionista” que cuando termine de leer desmenuzaré en elogios aquí mismo, por lo que estoy leyendo hasta el momento.

El libro nos transporta a ese side-flashforward (a ver, palabra de la cultura LOST, el que no lo entienda que no lea xD), ese lado opuesto, los acontecimientos que mientras nosotros vivíamos frente al televisor, incluso tiempo antes de que pudiésemos disfrutarlos, ya eran un mecanismo puesto en marcha sin remedio hacia el éxito, aunque entonces nadie lo sabía y confiaron ciegamente. Sólo por eso ya lo vale todo, porque no puedo imaginar mejor recuerdo que aquel día de la primera expulsión, en que decenas de compañeros nos juntamos por primera vez a ver la tele en el mismo lugar, incluso con apuestas en la mano, ni la noche que siguió con risas e imitaciones y un día que amaneció con un país convulsionado por un programa de televisión que cambiaría nuestras vidas.

Por eso, por ese prólogo de Mercedes Milá que vale oro y porque estoy en deuda con tantas horas de emociones, de ilusiones y de sueño que gracias a profesionales como Gilda hemos podido disfrutar, no podía dejar de hacerme la foto con el libro, una iniciativa de una lectora que la editorial ha tenido en cuenta y que se utilizarán para proyectar en las futuras presentaciones del libro que comienzan este viernes en la FNAC de Callao.

352 páginas que significan 10 años de historia, de quién me pone la pierna encima, de no lloréis que me voy a casar con ella, de nomino a la familia monster entera, de pa chulo chulo mi pirulo, de pipos de sandía y miguitas de pan, de la casa de Gran Hermano no nos moverán….

¿Quién quiere casarse con mi hijo?

Cuántas veces los seguidores de Mujeres y Hombres y Viceversa nos hemos preguntado durante gran parte de estos casi 4 años de emisión (sí, 4 años, y al que le disguste que se aguante), qué sucedería con pretendientes y tronistas detrás de las cámaras, en la famosa Posada de las Animas. Emma ya bromeó un día con la posibilidad de colocar una cámara allí las 24 horas del día para hacer seguimiento y seguramente hubiera sido muy divertido comprobar cómo una y otra vez nos mienten en nuestra sensible cara, aunque ya lo intuyamos y sea este uno de los motivos por los que nos encanta el programa, para detectar la mentira y disfrutar de la verdad.

¿Quién quiere casarse con mi hijo? comenzó con una mecánica que los seguidores del dating show matutino conocemos bien, algo así como 5 tronistas buscando el amor de su vida entre las 10 pretendientas para cada uno de ellos, 10 pretendientes en el caso del tronista gay. Si es que ya se lo dijimos y se han adelantado, que un trono gay al final da mucho que hablar, ahora Mujeres y Hombres y Viceversa ya no tendrá la exclusiva por esperarse tanto. Una parte llena de similitudes entre un programa y otro pero con un aliciente principal, el condimento ideal e imprescindible: las madres.

Y uno se pregunta por qué las madres y no los padres para enfrentarse a este reto. Los padres por norma general son menos abiertos, los hombres no solemos abrirnos tanto a las emociones expresándolas en abierto, más reservados, menos televisivo. Sin embargo las madres tienen esa empatía, ese lenguaje casi no verbal que identifican unas con otras, porque lo expresan, porque lo cuentan y eso hace que el espectador se sienta identificado. ¿Qué madre no le ha dicho a su hijo que necesita una chica, sentar la cabeza o casarse ya a cierta edad? ¿Qué madre no ha sido cómplice de las historias que le contamos al llegar a casa sin que papá se enterase, la que nos ha guardado todos los secretos y la que nos ha dicho qué ropa debemos o no llevar, la que ha hurgado en nuestra mente con sabiduría para conseguir el bien (o lo que ella cree) de su hijo pequeño?

Las similitudes continúan con las expulsiones, aunque entre el programa de Emma y el de Luján la diferencia estriba en que mientras que en el primero son por voluntad propia, en el segundo son obligadas, para al final quedarse con 6 candidatas/os con los que comenzar una aventura que hasta aquí se nos ha parecido mucho al reality de Telecinco y con el que se acaban diferencias y comienza la diversión.

No se escapa al ojo del espectador un detalle importante que se repitió en cada plantel de pretendientas/es, y es que de cada grupo, siempre había alguien que se salía de la norma y daba el pego, llegando incluso a pensar que pudiera ser un personaje colocado por el propio programa para hacer eso precisamente, por decirlo de alguna forma y que de ellos, curiosamente todos han pasado la primera criba, ya sea porque los hijos casaderos buscan emociones distintas a las que habitualmente se les presentan en la calle o algo que con tantos años de seguimiento de este tipo de gente carne de reality, no se nos puede acusar de pensar, que sólo busquen gente que les dé juego para hacerse un poco más famosos, que seguro que más de uno hay y eso se nota. Qué hace que un equipo de casting elija a una chica que lleva al extremo su estilo gótico diciendo en su primera cita que no le gusta la gente y que le encanta maquillar muertos, a otra que se contonea mientras habla como una gata en celo pidiendo guerra a la que sólo le faltó ponerse de rodillas delante de su tronista, o a otra que parece sacada de un musical de cabaret, si no es precisamente eso lo que buscan.

Lo cierto es que a nivel televisivo, los que seguimos estos programas ya hemos aprendido bastante y aunque intuyamos de qué palo va cada uno, al final sólo queremos divertirnos, porque además sabemos que entre ese % de falsedad al final siempre existe un otro % pequeñito de realidad que se engrandece y agradece cuando llega.

Una de las novedades más interesantes es la posibilidad de poder ver cómo transcurre el proceso más allá de un programa de televisión. No dejamos de observar cosas que ya conocemos, los típicos grupitos que se crean con el roce, en los que al final dos chicas de fuera que duermen en el mismo hotel se vuelven de la misma condición y atacan a las de otro hotel con más ahinco incluso si van más avanzadas en su camino, eso es y seguirá siendo así de por vida. Ayer entre ellas nacieron las primeras envidias, los primeros choques y reacciones que eran de esperar. Lejos de todo eso que conocemos, se nos abre esta nueva oportunidad de ver un desarrollo diferente en el cortejo por ambas partes, un proceso que se enriquecerá aún más cuando sus vidas comiencen a entrelazarse, cuando conozcan las personas y las vidas (y las camas en algún que otro caso) de aquellos con quienes pretenden casarse. Un rumbo delicioso y apetecible de ver.

Entre los perfiles de chicos en edad de casarse, en la variedad está el gusto, todos muy diferentes entre sí.

Daniel es quizá el perfil de chico que más conocemos, por mucho que a la gente le resulte raro que un chaval de su edad aún sea virgen, será que se sorprenden para evadir la realidad, que muchos son como él aunque no lo reconozcan. No es especialmente guapo, pero tampoco es excesivamente feo, un término medio para un tio instruído e inteligente que se ha visto envuelto en una situación poco común. De una habitación de pocos metros cuadrados y un ordenador ha pasado a estar en el mundo abierto con nada más y nada menos que 10 chicas que están por él, que quieren besarle y comérselo. Todo un sueño, ¿verdad? Por lo que muestran las imágenes de lo que pasará más adelante, su camino no será fácil y habrá lágrimas. Ahora uno se pregunta si todas esas chicas que dicen querer conocerlo, realmente están diciendo la verdad, porque en caso negativo, sólo conseguirían mermar la autoestima de su pretendido, aunque parece que el chaval ya lo tenía más que asumido antes de esto y eso fortalece, se quiera o no, ante petardas de este estilo que sólo buscan la ruina a la gente por conseguir llevar tetitas nuevas a costa de los sentimientos de los demás, nada nuevo tampoco.

David, un tipo lanzado, demasiado lanzado y poco creíble, parece que su meta sea el dar espectáculo para después poder seguir en su vida real dando espectáculos. Si hay algo de realidad en todo lo que muestra, la pregunta sería: ¿Está buscando una pareja con la que pasar el resto de su vida o un simple polvo de una noche? En la primera cita conjunta demostró lo segundo, además de pretender explotar sus dotes de trabajo como stripper en todo momento, bailando con las chicas y morreándose mientras se pasaba por el forro los sentimientos de unas chicas que, fingidamente o no, demostraban sus primeros celos. Lo de estas chicas y su chico, digamos que es algo así como un mal día.

José Luis queda innegable y absolutamente eclipsado por su madre, Toya, que bien podría haber sido la casera de la mansión de nuestro querido programa Las Joyas de la Corona. Cuesta creer que aún quede gente así en este mundo, que le dé tanta importancia a un vestido antes que a un gesto, a un objeto antes que a unas risas, que vayan tan de punta en blanco y sin mácula que parezcan no tener ni vida ni esperanza. Por decirlo claro, odio a este tipo de gente que parece, que quiieren dar la sensación de que en su vida se han tirado un pedo, echado un buen polvo salvaje en la cama o rebañado el plato del postre con los dedos y la lengua. Lo mejor de todo es pensar que tuvieron que hacerlo, para crecer como niños, para procrear, el cómo… eso ya es otra historia.

Luis Ángel es el gay del programa y así se quedará, porque es una de las primeras veces que asistimos al cortejo de varios chicos hacia otro y esto marcará en un futuro alguna que otra comparación, esa es su suerte. Los que hemos vivido en alguna ocasión en entornos de personas con relaciones entre el mismo sexo, estamos acostumbrado ya a la situación de tensión que en este caso se produjo en la cafetería. No es la primera vez que veo una de estas discusiones porque haya tensión sexual entre un trío o un cuarteto de tios, es bastante habitual, enfrentamientos que tienen que ver con puyas, puñaladas traperas que se clavan a cuchillo por la espalda y a las que siguen otras tantas cuchilladas verbales, siempre respetuosas pero tan insulsas como una discusión de patio de colegio. Luis ya dejó claro que huye de estos comportamientos de niños y también dejó clara su inclinación hacia uno de sus pretendientes, al que sin duda se llevaría a la cama la primera vez que le vio (y la madre si hubiera podido también). Por cierto, le sientan muy bien las canas, todo hay que decirlo.

Llegamos al chaval más morboso y atractivo que tendrá hoy a todas las niñas locas, Rubén. Un tipo apañao, sin complejos, capaz de mostrarse con total naturalidad delante de las cámaras y que ayer nos mostró todas sus intimidades como si andase por su casa, y es que con ese cuerpo, puede permitirselo. Aunque tiene un físico similar al de David, menos musculado, es más reservado, aunque es una lástima que de vez en cuando saque esa vena Rafa Mora (que por cierto, no dudo ni un segundo en que todos estos se conocen entre sí de la noche) que lo hace prepotente en lugar de gracioso. Yo si fuese una de sus chicas lo tendría claro. Quizá no tan evidente como en el caso de David, sí despierta sospechas acerca de lo que ha ido a buscar, seguramente una experiencia que termine convirtiéndose en algo que él no espera.

Un intenso recorrido del que aún nos queda mucho por ver, pero uno de esos programas en los que mientras se disfruta, no se puede dejar de pensar en su apoteósico final. Un final que culminará con hijos que por fin vuelan de casa e inician su propia vida en un mundo de obstáculos diferentes, con otros a los que les cueste olvidar su habitación, ese cuarto que se hace frío, cada vez un poco más (como diría Marilia Casares). Un final en el que esas madres tendrán que decir adiós a sus pollitos y que quizá, ya en la soledad de su sofá, recuerden a ese niño que jugaba con los cochecitos a sus pies y sus ojos se humedezcan pensando en el día en que decidieron hacer la pregunta de ¿quién quiere casarse con mi hijo?