The Walking Dead – Opening

Un policía asiste al escenario de un accidente sin supervivientes, de repente una pequeña niña inocente recoge su osito de peluche de la carretera y el policía llama su atención. La niña se da la vuelta con su cara desencajada y el instinto de ambos se pone en marcha…

Así comenzaba ayer The Walking Dead en FOX España, cinco días después de haberse emitido en su país de orígen. No pude resistirme a ver este comienzo, aunque después la dejé grabando para poder verla tranquilamente, algo de lo que no me arrepiento, ya que ahora dan la versión extendida del episodio piloto un día después.

Gran Hermano 12. Bienvenido a lo inesperado.

Ya se anunciaba tras finalizar la edición nº 11, la cuarta dimensión es una puerta al futuro, a lo desconocido. Porque en esta nueva etapa Gran Hermano será lo que los concursantes decidan en gran medida, sus elecciones serán como un libro de aquellos en los que elegir una u otra opción nos llevarán a una u otra página, una historia que se va escribiendo minuto a minuto.

Más de 10 años han forjado una audiencia férrea y fiel, aunque tras las últimas ediciones algunos andemos desesperados por el partidismo incoherente de la presentadora hacia ex ganadores a los que deja hablar mucho y otros a los que saca las uñas enseguida, es su forma de ser y quizá hasta debería agradecerse (aunque no se comparta) que una profesional se inmiscuya tanto en su trabajo, no es que se estile mucho últimamente en televisión alguien así de vehemente, en tiempos en los que el pasotismo tras realizar la labor rutinaria está a la orden del día.

Gran Hermano no cambia de logotipo, pero para esta edición, el original queda a la sombra del nuevo. Estilizado para la ocasión, mucho más cercano al empleado en otras ediciones del mundo, más claro, con más color y más futurista. Se tratará esta de la primera edición nº 12 del mundo, sin contar con versiones VIP y otras realizadas en otros países. Un equipo técnico más amplio y una casa que alcanzará cifra record, 1000 metros cuadrados de estancias. Lejos queda la idea del primer formato, donde nos decían que una casa recogida y pequeña daba lugar a la unión entre los concursantes, el tiempo nos ha demostrado que el espacio no es lo importante, sólo los lugares y las relaciones humanas.

Una escenografía ultramoderna nos hará sumergirnos en cada gala como si estuviéramos en una nave futurista, con mobiliario de reconocidos diseñadores de la talla de Karim Rashid y Aksu+Suardi. De nuevo Mercedes saldrá a saludarnos cada semana con un traje, este año dando la oportunidad a estudiantes de diseño de moda. Y lo más importante, los concursantes, sin los cuales nada funcionaría, porque ellos son y serán el alma de las comidillas de todos los días.

El mal sabor de boca dejado por El Reencuentro que convirtió nuestros sueños en la peor de las pesadillas y su fracaso paulatino en audiencia, unido a los fracasos de todos los realities estrenados esta temporada, incluyendo a OT y Supervivientes, no hace preveer algo bueno, quizá sea este el Gran Hermano menos visto de su historia, o quizá no, todo depende de cómo se desarrollen los acontecimientos y de que GH vuelva a estar en el lugar que le corresponde, sin gatos y sin lavacerebros (para que estos desaparezcan habrá que esperar mucho más y quizá ni ocurra por desgracia), en boca de todo el mundo haciendo crecer el espectáculo.

Bienvenidos a Gran Hermano de nuevo. Bienvenidos a lo inesperado.

Smallville vs Embrujadas

Artículo publicado por mí originalmente para FormulaTV, todos los derechos.

Corrían los primeros años del siglo XXI, cuando en las cadenas de televisión se podía disfrutar de algunas series de las que hoy sería ya inimaginable verlas colocadas en un prime time de una de las grandes, una zona ahora ocupada por programas de telerrealidad, corazón o series procedimentales o de corte histórico, quedando relegada la emisión de series juveniles o de “menos calibre” a las nuevas cadenas de TDT u horarios para los más trasnochadores (aunque siempre existen otras opciones para ver tu serie preferida).

Smallville contra Embrujadas fue un sonado duelo en las noches de los martes durante al menos dos temporadas que mi memoria recuerde. Atrás dejaba telecinco sus series estrella como 90210 y Melrose Place, que aunque a algunos les pueda parecer sorprendente a día de hoy, sí, tenían excelentes audiencias en prime time. En su lugar llegaron nuestras queridas Embrujadas, Piper, Phoebe y Prue, para ocupar el hueco dejado con un notable éxito también. Antes de ser relegadas a las tardes de los domingos, donde repitieron excelentes audiencias hasta el final de su andadura televisiva, tuvieron que verse las caras con un joven Clark Kent.

Brujas contra demonios para ayudar al mundo, un extraterrestre de Krypton salvando a la humanidad del despiadado Luthor, la batalla había comenzado. Ambas series lograban superar los dos millones de espectadores y constantemente estuvieron alternándose el primer y segundo puesto a la vez que una pequeña legión de seguidores de ambas series comenzaba a emerger hasta el punto de encontrarnos a día de hoy con grandes páginas dedicadas. Smallville continuando su andadura cercana al gran final y Embrujadas disfrutando del reconocimiento de una gran obra finalizada de forma magistral en la que los fans han puesto su grano de arena imaginando las aventuras de Chris y Wyatt, símbolos del bien y del mal que hoy tanto nos recuerdan a ciertos personajes de humo y luz “perdidos” en una isla.

En aquellos años lo normal era ser de una serie o de otra. En mi entorno conocí a una gran mayoría que veía Smallville aunque reconocían que Embrujadas también les gustaba, pero debido a la coincidencia de horarios sólo se podía seguir una a no ser que se grabasen. Esa posibilidad personal yo la tuve, pero decidí tomarme la lucha entre ambas series como una guerra personal. Embrujadas y sus tramas llegaron antes a mi vida y Smallville en aquel entonces me parecía una amenaza para una serie que llevaba más tiempo en televisión, llamémoslo la ley de la antiguedad.

Pero las tornas cambiaron y la curiosidad me pudo. ¿Cómo negar un sí a una serie que compite con agallas? Tras ver uno de los episodios de Smallville caí rendido al cuidado con el que detallaban cada trama y esos pequeños guiños hacia la serie que vendría después en el tiempo pero que fue emitida años antes, “Lois & Clark: Las nuevas aventuras de Superman”, así como a las películas y las viñetas de los comics, eran innegablemente deliciosos.

De esta forma Smallville compartió espacio con Embrujadas tiempo después de la guerra. Mientras una se empezó a emitir a diario, la otra disponía de dos episodios semanales y su lucha terminó para siempre. Las hermanas Halliwell siguen por ahí en nuestros corazones, ya mayores, pendientes de sus hijos que ahora combaten en un mundo imaginario de demonios cada vez más poderosos y Clark muy pronto pondrá fin a su adolescencia en una larga y maravillosa aventura de una década, que se dice pronto, para echar a volar a un mundo donde todo es posible.

El final de Embrujadas…

… el de Smallville… ya llegará

Candy Candy, mis primeros recuerdos de una serie animada, domingos de merienda con mis hermanas

Hace mucho, muuucho tiempo, los fines de semana a las 15:30 cuando ya todos los pequeños habíamos terminado de comer, era la hora de sentarse cómodamente a ver los dibujos animados, esos de los que todos hablaban, daba igual qué personajes se presentasen sábados y domingos ante nuestros ojos, muy pronto tendrían sus réplicas en mochilas, muñecos de feria, estuches, llaveros, figuritas a escala… se convertían en un fenómeno social. Antes de todo esto hubo otras series con una repercusión aún mayor si cabe.

Así empezaba Candy Candy

Opening

Voy a viajar hasta aproximadamente el año 1980, donde tras finalizar sus emisiones en Japón tras casi 3 largos años, llegaba a España Candy Candy todos los domingos por la tarde. Yo era aún demasiado pequeño, apenas contaba con dos añitos, pero escuchaba a mis hermanas hablar de Candy, compraban sus recortables y yo me sentaba con ellas cada tarde de domingo en el sofá para ver los dibujos aunque apenas entendía muchas cosas y pocas son las imágenes que se me quedaron grabadas, pero eso sí, a fuego en la cabeza, una chica rubia con el pelo rizado, una amiga y un príncipe, apenas sabía más detalles. Es el primer recuerdo que tengo de una serie animada a la que cuando terminó, aún sin entenderla, ya echaba de menos.

Ending

Angel Beats!

Necesitaba encontrar una serie corta, de unos 12 episodios, que pudiera ver tranquilamente durante las vacaciones antes de ir a dormir. Hay tantas series de anime por ver que hay que buscar hueco donde se pueda. Así llegué hasta una de ellas, 13 episodios, que había seguido de cerca sin conocer el argumento. Semana a semana los fansub colgaban su tremenda y elogiable labor y nos traían esta pequeña gran historia.

Opening

Ending

Lo primero que quedará en la mente de todos aquellos que vean esta serie hasta el final es un sabor a PERDIDOS ya que su totalidad (no seguir leyendo si no se han visto ambas) puede resumirse de muchas formas, pero nada tan acertado como la palabra “redención”. El llegar a un lugar en el que tus recuerdos han desaparecido y es a través de las vivencias, en esa especie de purgatorio, donde los recuperas, conviviendo con los demás en la misma situación. Darse cuenta de que el lugar al que has llegado es una especie de paso intermedio entre tu muerte y una vida eterna más allá, sea cual sea, un lugar en el que te queda algo por cumplir, un lugar en el que todos llegan para darse cuenta y poder realizar aquello que en vida les quedó por cumplir.

Angel Beats! es como sacar la sexta temporada de LOST y hacer una historia aparte con personajes bien definidos, cada uno con una historia propia que encaja a la perfección, con un pasado, un presente y una meta por cumplir. La historia comienza con el personaje principal, Otonashi, que de repente cae en ese “purgatorio” y se encuentra en el instituto conociendo a otros personajes que jamás había visto. En su ánimo por descubrir qué está sucediendo, se acerca a Kanade, una chica a la que llaman Angel, presidenta del Consejo Estudiantil, que le hace descubrir que en ese mundo no puede morir.

En Angel Beats! no hay personajes intocables y auqnue haya dos claros protagonistas, todos tienen una importancia. No hay un guión medido en el que esté estudiado que en cada episodio debamos conocer la historia de un personaje, de hecho nos quedaremos sin conocer la historia de muchos de ellos, lo que parecía en principio el mal, de repente cambia y da un giro inesperado para volver a cambiar de nuevo en un argumento admirable. Algo que se debe tener presente al ver este anime es que no puedes saber nunca lo que va a suceder, puedes intuir el final y seguramente no irás desencaminado, sobre todo una vez visualizados el episodio 9 y 10 (con los que seguramente más de uno necesitará algún clinex), pero el desarrollo es memorable por la cantidad de variables presentes. No hay un momento de tranquilidad emocional y una vez acabado cada episodio querremos irresistiblemente ver otro.

La serie parece lanzar un mensaje muy claro, que combina a la perfección con la citada serie de J.J Abrams cuyo final fue semejante. Nuestro final es la muerte, tarde o temprano, unos son capaces de afrontarla antes que otros y logran despojarse de todo lo que les mantenía en el punto intermedio, mientras que otros deben aún cumplir aquello que les mantenía atados para liberarse de todas las ataduras, logrando por fin la paz eterna. Mientras tanto nuestra vida física ha sido un viaje memorable de recuerdos enlazados, irrepetibles y maravillosos que alguien volverá a sentir y disfrutar en un ciclo ininterrumido en algún lugar del mundo conocido.

El momento más emotivo: Yui y Otonashi, la despedida (1×10)

Goodbye LOST (IV)

Supongo que como muchos otros, desde el primer episodio, siempre creí que el rescate sería ese final de lujo argumental que pondría fin a la serie, al fin y al cabo, la esperanza por abandonar la isla nunca había desaparecido de la mente de la mayoría de sus protagonistas, iniciándose ese proceso de ilusión frustrada con la barca de Los Otros llevándose a Walt. No dejaba de impactarme el hecho de que ese momento como tal no existiese. De repente habíamos pasado de ver a los personajes en la isla a verlos tras el rescate. ¿Qué diablos iban a contar entonces si ya sabíamos que habían sido rescatados? Los guionistas comenzaban a enseñar a los espectadores que PERDIDOS, aparte de su embaucadora mitología endiabladamente perfecta, era principalmente la historia de unos personajes con un recorrido completo en sus vidas, con un principio, un desarrollo apasionante y un final y que todos esos misterios que les rodean no son sino una aguja conduciendo los hilos del argumento para tejer esa historia.

Tras varios días de desconcierto después de visionar el final de la tercera temporada y a poco que se hablase con otros seguidores y se echase un vistazo por internet, esos Jack y Kate a los que por un momento crucifiqué por sentirme engañado durante todo este tiempo, volvieron a conservar de nuevo toda su personalidad, aunque será una sensación que no podré olvidar y permanecerá siempre ahí. Habían nacido los Flashforward, o dicho de otra forma, todo lo contrario a un Flashback, en lugar de ver lo que sucedió hasta la llegada a la isla, podíamos ver lo que ocurría tras salir de la isla.

Durante la tercera temporada, mis hábitos para ver la serie cambiaron. Fue tal el retraso de la emisión por parte de las cadenas, que por primera vez en la historia de las “series de nueva generación”, los DVD salieron a la venta antes de estar finalizada en televisión. Así, durante la temporada y debido al horario de trabajo, me terminé despreocupando de grabar los episodios que ya no podía ver en directo y cambié su día de emisión a mi gusto a los sábados por la tarde, cuando podía verla tranquilamente en mi nueva televisión de 42 pulgadas y sin cortes. Recuerdo la sensación de introducir el DVD cada semana en el reproductor, no dejaba de resultarme extraño estar viendo algo antes en formato físico que en su emisión original y el hecho de no ver ese logotipo de FOX arriba a la derecha.

Habíamos sobrepasado ya el ecuador de la serie sin ser conscientes, poco se conocía entonces sobre un posible final que llegaría en poco más de 3 años y medio. El enorme éxito de The Lost Experience provocó que los guionistas nos preparasen otra delicatessen entre temporada y temporada ya no sólo para aliviar la espera, sino para ofrecernos una historia que encajaría posteriormente a la perfección con el guión principal de la serie, Find 815.

Find 815 nacía un 31 de diciembre de 2007, día de nochevieja, sólo 3 días después de anunciarse la vuelta de las aerolineas Oceanic Airlines, para ser un pasatiempo por capítulos, exactamente 5, que transcurrirían en otras 5 semanas, antes y durante la emisión de la cuarta temporada, que llegaba más tarde que nunca. De hecho ya nunca más veríamos esas largas temporadas de más de la veintena de episodios y todas empezarían a principios de años venideros. Find 815 es una apasionante historia que refleja el contraste entre el espíritu luchador de una apasionante búsqueda y la más absoluta pérdida de esa ilusión cuando el objetivo ya es alcanzado. Sam es su protagonista, un trabajador de Oceanic Airlines que perdió a su novia Sonia en el accidente del vuelo 815 de Oceanic. Su historia da comienzo cuando en los informativos se anuncia el regreso operativo de Oceanic en sus aerolíneas. Entonces comienza su particular odisea, se niega a que la compañía de repente cierre el caso de la búsqueda de los supervivientes pasando página como si nada hubiera sucedido y se lanza en una búsqueda imposible.

El recorrido de la aventura, a pesar de durar tan sólo 5 semanas, fue tremendamente enriquecedor. No sólo poder reencontrarnos con Sonia, la azafata del vuelo y conocer todos los detalles de su historia, sino además creer estar en el camino de descubrir las coordenadas de la isla en el mapa por fin. Recuerdo con especial interés y emoción la última semana de la experiencia, cuando Sam se acercaba a las coordenadas y con nuestras propias manos manejábamos esa pequeña cámara submarina esperando llegar a la costa de la isla y que todo se fundiese de repente con uno de los capítulos del inicio de esa nueva temporada, pero una vez más los guionistas supieron desconcertarnos y lo que pudimos ver nos dejó sobrecogidos, el vuelo 815 de Oceanic se encontraba sumergido. Desde este momento cobraron especial sentido las palabras de Naomi “están todos muertos” y las teorías que apuntaban a la muerte de los protagonistas. Nada más lejos de la realidad, ya que poco tiempo después comprenderíamos que hacía aquel avión sumergido, una réplica exacta surgida de la maquiavélica mente del señor Widmore.

¿Esperábamos otro ojo que despertase? ¿Otra mano que cogiese un disco y lo pusiera mientras hacía sus labores cotidianas? No. Los guionistas dieron un giro a sus comienzos y se basaron en la intriga de la secuencia que tanta expectación logró levantar en los momentos finales de la tercera temporada. Una pila de papayas descansa al sol en una tarde apacible y tranquila cuando un coche la atraviesa seguido de la policía, dando caza tras la persecución a un conductor cuya identidad era desvelada muy poco a poco, inquietando al espectador, una situación que se repetiría constantemente a lo largo de los episodios y con la que los guionistas jugarían, culminando esta serie de “sustos emocionales” con la identidad del personaje que se encontraba en ese ataud que Jack visitaba al final de la temporada 3. Se nombraba por primera vez a Los 6 de Oceanic, algo que aunque aún desconocíamos hacía suponer que sólo 6 habían sobrevivido al rescate.

Una imagen que refleja la ilusión que sentí cuando supe que por fin iban a ser rescatados. Aunque muchos mostraron su felicidad, fue Hurley quien la exteriorizó más que ningun otro. No obstante todo parecía demasiado bonito para ser verdad, teníamos el precedente del barco de Los Otros con nuestras esperanzas frustradas, pero a la vez en el otro lado sabíamos que en un futuro estaban a salvo, por lo tantos los sentimientos estaban contrariados. La escotilla, la liberación de energía electromagnética, la llave de Desmond, sus visiones en las que Claire abandonaba la isla en un helicóptero, el pulso que por un momento dejó la isla al descubierto de los radares, la llegada del barco, todo hacía presumir que el rescate era inminente, aunque por otra parte sabíamos que ese barco no era el de Penny. ¿Eran de fiar sus tripulantes? De nuevo la lucha por descubrir la verdad, por conseguir entrar en la mente de Naomi, creerla o no era cuestión de fe.

Comenzaba la aventura de esta nueva forma de contar la historia, en esta ocasión con Hugo. Se intuía por tanto que podríamos disfrutar de los flashback de los personajes con lo que ocurrió al dejar la isla, de la misma forma que sus historias fueron contadas en pasado anteriormente. El futuro de Hugo Reyes no era más esperanzador que su pasado, encerrado de nuevo en una clínica, las visiones no dejaban de acecharlo, como tampoco las visitas de esos que ya estaban muertos y otros que estaban bastante vivos, como el intrigante señor Abaddon que parecía querer investigar la historia de los famosos supervivientes desde un punto de vista demasiado cercano.

La imagen de Jack y Kate mirando al interior de la cabina del avión, donde experimentaron su primer viaje en la isla en busca del intercomunicador, representa uno de esos momentos de remanso y paz muy contados a lo largo de la serie, donde se deja un espacio de tranquilidad para pensar en la inmensidad y grandeza de todos los acontecimientos sucedidos. Una de esas pequeñas miradas al pasado que invitan a reflexionar y que provocan una sugerente sonrisa fruto de una historia recordada con añoranza.

Se había estado forjando desde el principio, la rivalidad entre Jack y Locke era una confrontación inevitable y, recordando hoy esta imagen, quizá nos vengan a la memoria grandes momentos de reencuentro entre estos dos personajes, momentos en los que la tensión se palpa en el ambiente y no hacen falta palabras. Creer o no creer, esa era la cuestión. ¿Eran dignas de confianza las personas que habían llegado para rescatarles o debían huir de ellos? Era el momento de decidir, ya nadie podía quedarse al margen de esa lucha que acababa de comenzar.

¿Quién estaba en lo correcto? ¿Jack y sus ansias por abandonar la isla le habían hecho confiar demasiado rápido? ¿O Locke quizá se estaba precipitando al desconfiar de los rescatadores? La duda traspasó la pantalla en esta secuencia en la que había que posicionarse. En mi caso la balanza se decantó por Jack, ya que su actitud siempre había sido más semejante a la mía, al que había visto tomar decisiones que yo hubiese tomado. Sin embargo la postura de Locke no desmerecía en absoluto, siempre lo había visto como un personaje envuelto en el misticismo, obsesionado por creer que la isla tenía algo reservado para él, su destino, pero convincente.

Resulta curioso comprobar hoy cómo aquella decisión afectó al rumbo de los acontecimientos y el giro que junto a nuestros sentimientos sufrió ese personaje con el que decidimos quedarnos, como si realmente aquella decisión nos hubiese conectado de alguna manera con el que elegimos. En relativamente poco tiempo la serie tomaría un rumbo que volvería los destinos del revés, el que quería salir de la isla querría quedarse y viceversa, hombre ciencia por hombre de fe.

Nos habíamos percatado de su presencia en algún momento, intuíamos cómo se movían, sabíamos que formaban parte de la isla. Durante cada temporada nuevos personajes iban apareciendo, enriqueciendo la historia, pero todos estos personajes de alguna forma ya estaban en el lugar de los hechos. Con Naomi se inició la entrada de nuevos personajes aparentemente ajenos a la isla. Emocionante fue la llegada de Daniel Faraday. El rescate ya había comenzado, sin embargo en mitad de la tormentosa noche tan sólo una persona se lanzaba desde el helicóptero para organizarlo todo, ¿cómo era posible? Los guionistas volvieron a jugar con nuestros sentimientos. Recuerdo que mientras descubría su rostro, esperaba impaciente ver a un ser conocido, sin embargo no fue su cara la que logró sorprenderme, sino sus palabras: “¿tú eres Jack?”. Había comenzado el principio del fin.

Los nuevos personajes enseguida calaron hondo mientras algo quedaba cada vez más claro, no estaban allí para rescatar a nadie, sino para llevar a cabo una serie de experimentos, y algo más. Si pensábamos que estaban totalmente desvinculados, lo que estaba por llegar nos haría ver que los lazos de esta tierra les unían en algún punto de su existencia que no alcanzaban a recordar.

Es fascinante el hecho de que no recordemos nada de nuestra etapa de niñez más temprana. Yo mismo me veo en fotos a los 2 ó 3 años con mi padre agarrado de la mano, en lugares que no recuerdo ahora, con ropa que no recuerdo haberme puesto nunca. Sólo a partir de los 4 más seguramente 5 años, conservo ciertos recuerdos perdidos, como instantáneas en fotografía. Las vidas de Charlotte y Miles vienen ligadas a la isla de esta forma, por etapas de su vida en las que los recuerdos se desvanecen con la edad adulta, pero eso aún estaba por venir.

La muerte confirmada. Mientras en la isla luchaban por ser rescatados, en el mundo “real” la muerte de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic era un hecho. El juego Find 815 terminaba y se fundía de forma magistral con este episodio en el que las imágenes captadas por el barco en el que zarpó Sam aparecen en la televisión. El avión yace en las profundidades.

¿En qué se habían convertido los supervivientes tras el rescate? Esta escena de apertura del episodio dedicado a Sayid consiguió despertar mi interés por este personaje al que nunca he tenido el más mínimo aprecio. Siempre quise que los guionistas acabasen con él, pero en momentos puntuales llegó a ser interesante.

Llegaba uno de los capítulos más interesantes con uno de los finales más emotivos y sorprendentes de esta temporada. Kate, huída de la justicia, a pesar de ser una de las supervivientes, tendría que hacer frente a ella. Es quizá en estas escenas donde Kate alcanza su madurez como personaje, donde se enfrenta a todo lo que dejó atrás y a los motivos por los que arriesgó su vida y su libertad y donde se refuerza y se debilita a partes iguales su relación con Jack.

Imagen mítica donde las haya, ver a Claire, Kate y Aaron nos hace recordar muchos momentos. Juntas han vivido ese nacimiento, en una escena que regresaría para ser recordada y juntas han sufrido el revés del destino, reencontrándose en unas circustancias adversas en las que sus vidas por separado han  sido influenciadas por la inquietud y la desesperanza. Debería pasar mucho tiempo para comprobar que el tiempo había forjado algo totalmente distinto a lo que vivieron en Los Barracones. Otra magistral muestra de la representación de la maldad y la bondad viajando de lado a lado en los seres humanos.

Estába esperando escucharlo de su boca. LOST nos había enseñado ya tantos secretos que estábamos aprendiendo a discernirlos antes de que llegasen. Uno de los finales más sorprendentes cuando Kate pronuncia el nombre de Aaron, otro de esos momentos donde me levanté del sillón y mi mente comenzaba a pensar vertiginosamente recopilando datos pasados, intentando discernis qué se me había escapado desde que la visión de Desmond predijo que Claire sería rescatada.

La Constante, un trepidante episodio donde las escenas se sucedían vertiginosamente, tanto como la mente de Faraday permitía, sin dejar tiempo apenas para pensar en lo que estaba sucediendo, pero dejando tras de sí un mar de dudas sin respuesta que me harían pensar bastante tiempo. Un segundo intento de los viajes en el tiempo que vendría a abrir el camino a la arriesgada quinta temporada.

Tras la trepidante acción, llegó un poco de calma y de nuevo volvían a sorprendernos retornando a los flashback en la isla, retomando la importancia de Juliet en la historia así como los sentimientos despertados e intentando jugar con nuestra inteligencia intentando discernir en qué periodo de la trama nos encontrábamos, ¿pasado o futuro? Y eso que aún no habíamos conocido otra de las formas de contar la serie.

Siempre que comenzaba una nueva parte de la historia de Jin y Sun, me acomodaba para vivirla de forma intensa. Quizá para muchos sean una parte más sin mucha importancia como para mí lo era Sayid, pero su simple presencia me hacía sentir la necesidad de seguirla atentamente, aún hoy me es difícil explicar el por qué. Es curioso que el azar dos años después terminase juntando en el mismo destino a los tres personajes, queridos y odiado.

Esta escena en la que parece que Jin va a cierto lugar fue realmente inesperada, un camino cruzado entre el pasado y el futuro, el flashback y el flashforward con el que los guionistas una vez más nos dejaron con la boca abierta. Simplemente maravilloso.

La reaparición de Michael fue otro de los grandes momentos. Le vimos abandonar la isla junto a Walt tras cometer aquel atroz acto en el búnker. Hasta ese momento nunca supimos si las coordenadas que Los Otros le indicaron les habían guiado a la salvación o a un destino incierto.

Los niños no han tenido un lugar muy especial en LOST, sólo Walt destacó hasta que fue raptado, en pequeños momentos después tanto de forma real tras su huída, en su etapa más adulta y como parte de esos seres atrapados en la isla y otros han sido meros extras, aunque he de mencionar esa escena en detalle de unos pies cruzando la selva mientras con las manos uno de Los Otros niños arrastraba a un oso de peluche desgastado por el paso de los días, sugerente en su tiempo y una lástima que no se les concediese una parte especial.

Una de las escenas que me produjo la mayor sensación de desasosiego desde el comienzo de la serie. De repente en unos segundos la historia de la mujer francesa, su señal que llevaba recorriendo el espacio de la isla 16 años, tras el reencuentro con su hija perdida, acaba de forma repentina con una sencillez pasmosa. Rousseau siempre fue uno de esos personajes de los que temí que perdiese la vida, la consideraba un pilar fundamental. Aunque estaba deseando conocer más detalles sobre ella, prefería incluso que no apareciese para evitar tener que presenciar su muerte y, en un momento, tal y como ocurre en el fiel reflejo de la vida real, se había ido para siempre. Por fortuna ese “para siempre” fue un hasta luego que llegaría en forma de reencuentro sorprendente e inesperado. Pero una vez más había que esperar para que todo encajara en el puzle.

Impactante la frialdad de Keamy, sin ningún tipo de sentimientos acaba con otro de los personajes ante la aparente  serenidad de su padre. Pero debajo de esa serenidad se gestaba el odio y el sentimiento de culpabilidad quer jamás desaparecería y que sería una constante en su vida. Por suerte para él, llegaría el tiempo de la redención.

La venganza de Ben nos llevaría a otro de los grandes momentos. Nos hizo imaginar que había otra forma de salir de aquella isla apareciendo en un desierto. La aparición de Ben en la noche en la habitación de Widmore para amenazarle no llegaba a convencer del todo. ¿Realmente Ben era tan malo como intentaba aparentar? El ídolo que se había ganado su título por méritos propios, comenzaba a destapar sus verderos puntos débiles.

Ahora esta imagen me dice muchas cosas, pero entonces me desorientó por completo. El humo negro comenzaba a reclutar a su ejército, utilizando los sentimientos para colarse por esas pequeñas rendijas por la que introducir su veneno.

El padre de Jack vuelve a aparecerse ante su hijo, ya lo hizo en la isla como la única forma de guiarle hasta el lugar donde encontrar agua potable y hasta su ataud vacío y ahora lo hacía de nuevo en el futuro. Nuevas preguntas surgen ahora incluso vistos nuevos episodios. Quizá una vez finalizado todo sea capaz de comprender el por qué a todas ellas poco a poco.

Otra maravilla de episodio estaba al caer, un flasback inolvidable que transcurriría en la niñez y adolescencia de Locke desde antes de su nacimiento. El momento en que Richard hace aparición en la vida de Locke es magistral así como la determinación de Locke de escoger el cuchillo. Tras su visión una idea me quedó clara, el destino de los supervivientes estaba marcado por su pasado y la influencia de otras personas, aunque aún no era consciente de en qué medida. ¿Fueron los supervivientes dueños de sus propios destinos en todo momento o fueron guiados hacia él sin oportunidad de forjarlo? Richard consiguió captar mi atención de nuevo, su inmortalidad era una incógnita.

A modo de anécdota, esta imagen de Horace ahora cobra más sentido que nunca, ya no sólo por lo que estaba por llegar en la siguiente temporada donde sería uno de los protagonistas, sino por formar parte de esos seres que no pudieron seguir adelante.

El encuentro entre Locke y Christian, aunque sorprendente, seguramente nos pasó desapercibido en un primer momento. Hoy lo vemos con otros ojos, donde uno veía respeto, el otro buscaba esa rendija por la que colarse.

Los 6 de Oceanic. Por primera vez una season finale de tres partes intensas. Ya había vivido sus futuros por separado, afrontando las consecuencias, llegaba el momento de ver el rescate, ese que había imaginado como final de lujo para la serie, se convertía en un merecido final de temporada que aún nos regalaría momentos inolvidables en sus últimos y trepidantes minutos: el grito desgarrador y desesperado de Sun al que me uní, tras la explosión del barco con Jin en su superficie, lo que nos quedaba por pasar echando ahora la vista atrás, Ben moviendo la isla a través de un mecanismo que me dejó petrificado por su extrema sencillez y que siempre imaginé como algo más sofisticado (una vez más lograban sorprenderme como en el caso de la escotilla), el rescate en el barco de Desmond y Penny y los primeros encuentros surgidos de la desesperación por las personas que dejaron atrás y de las que prometieron guardar secreto para proteger la isla, imágenes que hablan por sí solas.

En un magistral movimiento, aquel final de la tercera temporada que nos mostró los primeros compases del futuro, enlazaba a la perfección con el final de la cuarta temporada para dar sentido a la historia completa tras el rescate. Pero aún quedaba por zanjar esa secuencia que nos había inducido a pensar entonces que Jack visitaba el ataud de su padre en un flashback. Aquel cuerpo inerte se desvelaba en los últimos segundos previos al final dejándome de nuevo con la cara desencajada y una expresión de admiración.

Todo estaba preparado para poner rumbo de nuevo al lugar del que no debieron huir jamás. Siguiente parada: Dharmaville.

Goodbye LOST (parte III)

Son pocas las obras creadas en el mundo de la cultura que gozan de un universo rico en detalles, capaces de sustentarse por sí mismas, como si realmente existiesen en una realidad paralela, con una vida propia que a veces dé la sensación que se desvincula por completo de sus creadores para tomar su propio rumbo. Tales son los casos de obras antiguas de la literatura que perduran a día de hoy como “El señor de los anillos”, donde Tolkien inventó un mundo, unos seres y un lenguaje únicos donde más allá de la historia uno podía imaginar otras situaciones. Otras obras literarias más recientes como “Harry Potter” también han conseguido este mismo efecto, el hacer sentir al espectador que más allá de la historia contada, despiertan secretos, un mundo abierto donde la imaginación del lector no tiene fin.

La isla de PERDIDOS es como ese mundo, a uno le gustaría perderse en ella, con osos polares, con humo negro, con Los Otros, tiene vida propia más allá de los supervivientes, le otorga al espectador la capacidad de imaginar nuevos personajes, nuevos lugares y situaciones a su antojo, porque han sabido recrearla con todo lujo de detalles, con misterios en cada rincón y con el principal ingrediente, la ilusión.

Verano del año 2006, aún en emisión la Temporada 2. Poco antes, en USA, coincidiendo con una pausa publicitaria del episodio del 2 de mayo, se insertaba un anuncio de 15 segundos de duración “Desde el principio de los tiempos, el hombre ha sido curioso, imaginando que todo es posible. La Fundación Hanso, buscando un mañana mejor. Descubre la experiencia por tí mismo.” A continuación aparecía un nº de teléfono en pantalla para que todos los que quisiesen participar llamasen e insertasen su password en la web thehansofoundation.org. Acababa de dar comienzo una de las experiencias que marcaron la serie y a todos los que la seguimos y que siempre nos ha ayudado a comprender esos ricos detalles del universo LOST que quedaban imperceptibles a los ojos del resto de seguidores. No han sido muchos los guiños a la experiencia, pero suficientes para comprender toda su grandeza e inmensidad.

Aquel verano daba comienzo así The Lost Experience, una experiencia en la que me embarqué por casualidad y que una vez comenzada no pude dejar de exprimir hasta la última de sus consecuencias. Sin ser consciente, me convertí en la primera persona que la tradujo al castellano empleando por aquel entonces los nuevos foros de la web FormulaTV, recibiendo el apoyo de muchos usuarios y de gente venida desde Chile. Aunque no hubiera tenido una sola lectura, hubiera seguido traduciéndola igualmente. La sensación de estar ante algo grande podía con las horas de esfuerzo que me supuso llevarla a cabo. Muchos después hicieron sus propias traducciones e incluso comencé a redactar lo que hoy es ese apartado The Lost Experience en la descomunal Lostpedia en español, completando otros usuarios el trabajo allí.

Hoy recuerdo con satisfación aquellas largas horas rebuscando webs, imágenes y traduciendo y, aunque me perjuré que jamás volvería a meterme de lleno en una experiencia así, volví a caer y volví a hacerlo con Find 815, aunque esto ocurriría tiempo después, cuando miles de blogs proliferaban ya por internet y otros con más tiempo se adelantaban siempre, pero dejo esto para su espacio de tiempo concreto.

Con The Lost Experience comenzaba una serie de ARG’s que vendrían a rellenar el espacio vacío entre temporada y temporada para los más acérrimos fans, aunque ningún otro ARG logró superar al primero en riqueza argumental. A grandes rasgos, esta experiencia nos enseñó acerca de detalles interesantes como la identidad de algunos pasajeros que murieron en el accidente del vuelo 815, los libros que leía Sawyer en la isla, hasta elementos de gran calibre que vendrían a desvelarnos una historia hasta entonces inédita, la realidad de La Iniciativa Dharma, los misteriosos tripulantes del Black Rock (La Roca Negra) y una de las interpretaciones del misterio de los números. Allí aprendimos que La Iniciativa Dharma era un proyecto contratado por Tha Hanso Foundation, cuyo director era Alvar Hanso, nieto de Magnus Hanso, que era el capitán que zarpó La Roca Negra. Esta iniciativa de la que hasta entonces poco sabíamos, se dedicaba a realizar una serie de experimentos de diversa índole, uno de ellos centrado en animales (tiburones marcados con el símbolo de Dharma). La historia bastante extensa puede ser leída, aunque desgraciadamente ya no es interactiva por el cierre de algunos servidores de páginas e imágenes enlazadas, en el siguiente enlace THE LOST EXPERIENCE. Siempre que he encontrado a personas que me dicen que los guionistas de LOST han perdido el norte, les conduzco hasta ahí, porque todos los que la han seguido comprenden perfectamente que muy pocos son los cabos que no están atados desde el comienzo. Quizá para muchos, el momento más especial llegaba al final de la misma, cuando una vez unidas todas las piezas conseguíamos un vídeo completo con la explicación del significado de los números 4 8 15 16 23 42 y la verdadera razón de la existencia de la Iniciativa Dharma.

Una vez terminada, quedaban varios meses aún por delante para el estreno de la Temporada 3, pero como todo, al final llegó.

Una vez más, tal y como hicieron magistralmente en el comienzo de la segunda temporada, los guionistas se propusieron descolocarnos en el espacio para que nos preguntásemos ¿quién es ella? ¿dónde estamos? ¿qué se les ha ocurrido esta vez? Primero fue el ojo de Jack, después el ojo de Desmond y de nuevo en la secuencia de apertura, un ojo, el de Juliet. Los detalles de la escena parecían coincidir casi milimétricamente con los de la anterior temporada: despierta, una mano y la mano cogiendo un disco en esta ocasión bajo la batuta de Petula Clark y su “DownTown”, pero al contrario que ya sucedió, esta secuencia de parecidos se rompe y no tenemos que esperar al final para saber quién es.

Una casa aparentemente normal en la que una mujer aparentemente normal aunque en la que denotamos cierta preocupación (que no adivinaríamos hasta bien avanzada la trama) reunía a un club de lectura aparentemente normal. Queaceres diarios con tropiezos de lo más común y una llamada de una vecina aparentemente normal. Pero hasta aquí la normalidad subyacente, porque los guionistas no sólo nos habían trasladado en el espacio hasta Los Barracones donde vivían Los Otros, sino que en apenas unos segundos el nexo de unión que ya conocíamos, Ben, comienza a llamar a personajes nuevos y otros conocidos, desvelando misterios de la trama y acercándonos a un nuevo punto de vista del día del accidente del vuelo 815 de Oceanic.

Toda una metáfora convertida en objeto surgía de entre los primeros episodios, La Bailarina de Cristal. Muchos eran los significados que se le podían atribuir a esa pieza que caía al suelo rompiéndose en pedazos, como las relaciones sentimentales. Precisamente los sentimientos encontrados se convertirían en una importante columna vertebral en esta nueva temporada, profundizando en los personajes, el lo que sienten y en lo que sentían. Descubrimos que la relaciónentre Jin y Sun era más complicada de lo que parecía y a la vez asistimos a uno de los momentos álgidos en la relación entre en trío Jack, Sawyer y Kate.

Lo mejor de recordar una serie, es que el paso del tiempo hace que la visión sobre la misma en conjunto sea aún más excepcional. Resulta curioso que hace dos años desde este momento Sawyer estuviera disparando a un oso polar y de repente los propios protagonistas estuvieran encerrados en las jaulas que los contenían. Conocíamos así una de las instalaciones de la Iniciativa Dharma , haciendo así un guiño también a The Lost Experience, donde descubrimos que se llevaban a cabo este tipo de experimentos (uno de ellos destinado a alargar la vida).

El momento en que la mente maquiavélica de Ben comienza a trabajar en serio, enseña a Sawyer dónde se encuentran exactamente, revelándole la existencia de otra isla. Es increíble saber ahora la de idas y venidas que se han pegado los personajes entre una y otra. El semblante de Ben serio e imponente hacía difícil distinguir su verdad de sus mentiras, sus miedos de sus confianzas. Pero con el tiempo descubriríamos que nadie puede conservar por mucho tiempo el mismo estado de ánimo sereno.

Entonces esta imagen me resultó curiosa, Los Otros se disponían a decir adiós a uno de los suyos, todos vestidos de blanco. Las respuestas se encontraban en el inicio del último episodio de la quinta temporada, Jacob era la respuesta.

El humo negro seguía siendo una presencia constante en la serie, siempre imponente, produciéndome pánico con su sonido, nada de eso había cambiado, al contrario, se había intensificado. Por aquellos días surgió una teoría acerca de él, inspirada en la nanotecnología, capaz de mover en grupo partículas diminutas para seguir una trayectoria. Era bastante razonable en su explicación física. Llegado este momento, asenté la idea de que el humo era una especie de justicia, que castigaba a los malos y dejaba vivir a los que habían realizado buenas acciones a lo largo de su vida. En estos momentos en que escribo, aún faltan por ver los episodios finales, pero nada más lejos de la realidad, visto ahora globalmente el humo negro exterminaba a todo aquello que podría llegar a dificultarle su salida de la isla.

Aquella preocupación de Juliet que intuimos en el piloto de la temporada al mirarse al espejo y suspirar, llega a su conclusión, descubriendo cómo, por qué acabó en la isla y por qué Ben la tiene atrapada, comprendiendo así muchos de sus comportamientos. De nuevo los personajes se cruzan en el tiempo y el espacio para contar su historia.

¿Existen las coincidencias? Si viviese en esa isla y hubiera sufrido todo lo que sufrieron sus protagonistas, ya no me quedaría duda alguna. Una isla, un experimento, un error, un avión que pasaba por allí, un médico cirujano experto, una persona que necesita una exhaustiva operación. Las coincidencias existen, o todo estaba ya planeado desde el principio. Una de las maravillosas ideas de esta serie plasmada en imagen.

De nuevo, otro de esos guiños a los seguidores de The Lost Experience, los experimentos llevados a cabo con imágenes para intentar controlar el subconsciente del ser humano, el Cuarto 23, donde más tarde en forma de miniepisodios descubriríamos que Walt estuvo encerrado por Los Otros.

No estábamos faltos de personajes misteriosos e interesantes, pero me bastó ver por primera vez a Eloise Hawking para intuir que más adelante volvería a verla. Una de estas veces que te da la sensación de estar ante un personaje carismático del que quieres descubrir más cosas debido a su halo de misterio.

Una de las principales cualidades de PERDIDOS reside en que no hay un claro protagonista principal, nadie destaca especialmente sobre el resto, consigue enseñarnos a los protagonistas en su faceta más acentuada, buena o mala, dejando a nuestro criterio convertirnos en sus fans más fervientes. Y cuando ya idolatramos esa figura, de repente nos enseña sus debilidades, convirtiéndolo incluso en un ser despreciable o simplemente más humano de lo que queríamos llegar a ver, mostrándonos que la dualidad perfecta, bien o mal, no existe.

Tras el suceso en la escotilla, Desmond adquirió la habilidad para poder ver el futuro en ocasiones puntuales, “flashes ante sus ojos”, las reminiscencias de la liberación del pulso electromagnético. En su interior guardaba un gran secreto, una imagen que daría paso al final de temporada.

Concíamos la mala suerte de Hugo, pero desde luego el impacto de un meteorito no entraba dentro de mis planes, recuerdo el momento en que lo ví, no daba crédito a lo que acababa de ocurrir. ¿Realmente era posible que a una persona le saliese todo tan mal como para que hasta un meteorito destrozase el lugar de tu trabajo? Hurley y sus fantasmas se enfrentaron a esa mala suerte y lograron cambiar el curso de los acontecimientos.

La escena de la furgoneta de la Iniciativa Dharma fue como un canto de vida, un oasis en medio del desierto donde respirar. Que uno de los cadáveres dentro de ese automóvil tuviera aún cosas que contar, era otra historia.

Siempre me ha dado la sensación de que la historia de Hugo transcurría de forma diferente, a un ritmo más pausado, ajeno a todos los acontecimientos, siguiendo su propio ritmo. Libby había marcado su terreno sentimental, no sería la última vez que veríamos esta genial escena de despedida.

Si alguien echaba en falta el espíritu de telenovela, también estaba incluída en LOST, aunque de una forma necesaria para unir los lazos que vendrían con el rescate de los 6 de Oceanic. La ya de por sí interesante historia de Claire, daba un giro inesperado. No sería el único giro, otro estaba a punto de fraguarse.

Hasta este espectacular momento, sabíamos los milagros que la isla había obrado sobre Locke, detalles de su pasado, pero no sabíamos nada acerca de cómo llegó a estar en silla de ruedas. Su venganza estaba servida en bandeja. No sería la última vez que regresaríamos a este escenario de caída libre. Alguien ya había movido los hilos para asegurar la supervivencia de la isla.

La obsesión de Locke por no abandonar la isla llegó a límites extremos, destruyendo la única posible vía de escape, el submarino, una imagen que volvería a repetirse bajo otras circustancias, curiosamente.

Para muchos, incluidos los propios guionistas, un capítulo olvidable que nunca debió haberse creado, para otros como yo una pequeña maravilla sin la que la serie hubiese sido la misma, pero sin una pequeña joya en su interior, uno de mis episodios preferidos. Cierto es que Nikki y Paulo estaban metidos casi a calzador en algunas escenas, aunque en otras encajan a la perfección a medida que vamos recordando su estancia en la isla antes de conocer su final. Su historia es como un breve respiro apetecible que deja un buen sabor de boca, como un cuento dentro de otro cuento que te deja sorprendido y con una mueca de admiración en la cara. Ese demoledor final nos hacía partícipes de algo a lo que no estábamos acostumbrados, un secreto que ninguno de los personajes conocería jamás. Una historia que de haber sido contada con personajes protagonistas, muchos hubieran ensalzado como obra de arte. Pocas historias logran el dinamismo, emoción y desesperación como la de “Exposé”.

El miedo por el humo negro, a pesar de no desaparecer, se convertía poco a poco en pasión. Era el único elemento que siempre estaba ahí presente, una especie de hilo conductor del que cada detalle descubierto era una pequeña gran satisfación para los sentidos. Descubrimos un importante detalle: al igual que los personajes, no era invencible, tenía sus debilidades. Una de ellas era la barrera de sonido de Los Barracones, algo que emplearía después Widmore.

Aquella mujer que se despertó en la cama sobresaltada por la noticia de la existencia de la isla, iba a hacer aparición. Los seguidores de The Lost Experience ya sabíamos lo suficiente sobre los proyectos de su padre, Charles Widmore, pero no lo bastante como para adivinar todos los entresijos que se acercaban. Todos querían encontrar la isla, todo estaba relacionado, acción por acción.

Esta imagen logró inquietarme. Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de sonreir de puro nerviosismo, porque me hace revivir aquel momento en que ella cae del cielo en paracaídas. La mujer que vino a hacer un guiño a todos aquellos que decían que los personajes estaban todos muertos con la frase: “No hubo supervivientes del vuelo 815. Están todos muertos”. Otra vez conseguían descolocarme, ya no sabía qué esperar mientras bajaban el cuerpo, pero esa tensión no desapareció ni una vez le quitaron la máscara, había aprendido a desconfiar.

Nuevo viaje a la estación médica. La historia de Jin y Sun seguía avanzando a la vez que obteníamos más detalles acerca de los embarazos en la isla. La experta: Juliet. Aún recuerdo con cariño un episodio que vendría más adelante sobre el nacimiento de esa criatura.

Nunca terminaré de perdonarle a Hugo ni a los guionistas lo que hicieron, aunque una vez vea el final quizá tenga que retractarme, pero La Roca Negra ha sido todo un símbolo en el que han ocurrido grandes cosas. Era el momento de llevar a cabo aquella venganza servida en bandeja, demostrando que dos pueden más que uno, y no sólo físicamente.

Cuando Ben había alcanzado ese grado supremo de maldad, calculador, controlador, que tanto fascinaba a la gente, era el momento de desmitificar al personaje y hacerlo cambiar bajo la atenta mirada del espectador, mostrando su difícil pasado en la isla. La serie estaba cambiando su forma de narrarse, variando los flashback por otros basados en la isla y los nuevos personajes. Por primera vez veíamos a ese Ben en su niñez, al que se le pidió cometer el acto más atroz de su vida (curiosamente el mismo pacto que Richard hizo con Ben lo hizo con Locke), todo por unas creencias en alguien a quien jamás había conocido. La necesidad de escapar de uno, se convirtió en una brecha para Richard por la que colarse para conseguir el objetivo de Jacob.

No puedo dejar pasar esta escena en la que Ben ve a su madre, Emily, tras la barrera de sonido. Aún tendrían que pasar unos años para saber el por qué de estas apariciones. Esta escena siempre me recuerda a Harry Potter, cuando Harry ve a sus padres a través del Espejo de Oesed, sin duda un espectacular guiño no intencionado a la obra de J.K Rowling.

Lo que llevábamos tanto tiempo esperando parecía haber llegado, por fin sabríamos quién era Jacob. De la más absoluta oscuridad surgía una cabaña. Tras la emisión de este episodio surgió una gran controversia, ya que los creadores intercalaron una imagen de un personaje en la mecedora en la cabaña, sobre el que se estuvo especulando mucho tiempo. En esta escena vimos por primera vez el gesto de imploración de Ben, sus miedos y su sensación de inferioridad cuando todo por lo que había luchado de repente se entrega a otro que acaba de llegar, hecho que desemboca en otro de los momentos impactantes de la serie. Ben comenzaba a descubrir que el destino para el que había sido preparado estaba siendo destruído.

El gran final que nos tenían deparado para esta temnporada se estaba gestando, pero antes nos regalaría grandes momentos inolvidables.

La historia de la mujer francesa Rousseau, comienza a tomar forma. Aquella historia que escuchábamos de su boca sobre su hija a la que se llevaron, ya nos sonaba lejana e incluso improbable, pero fuimos testigos de cómo se hacía realidad el encuentro. Aún narrada su historia, quedaba algo más por ver, pero eso llegaría más tarde.

Una de las imágenes más impactantes, el sacrificio de Charlie para conseguir el rescate. La escena de su cuerpo flotando en el agua será tan imborrable como la de otros que le acompañaron en el camino más tarde.

Parecía que lo habíamos visto todo ya, pero los guionistas nos estaban preparando un nuevo giro inesperado que nos volvería a dejar con el corazón en vilo y sumergidos en un mar de dudas.

Recuerdo esta escena final en la que nuevamente estaba desorientado. El principio del fin comenzaba con una escena que nos hacía creer que Jack estaba en su flasback, en el momento en que iba a visitar el ataud de su padre. De repente queda con alguien en el aeropuerto.

Aún conservo viva la sensación de la llegada de ese coche en la oscuridad y del hormigueo indescriptible que me invadió al ver la cara de Kate. Mi cabeza comenzó a dar vueltas a todo como un torbellino: si estamos en un flashback, ¿qué hace Kate cruzándose con Jack? ¿Se conocían de antes y han estado engañando a todos hasta ahora? Incluso llegué a pensar que ellos eran los causantes del accidente.

Dejaron claro que el rescate no era lo importante, había historias más interesantes que un rescate, había comenzado una nueva forma de contar PERDIDOS.

“We have to go back Kate, we have to go back!”