El regreso de J.K. Rowling con “Una vacante imprevista”

Hace ya algunos años que Harry Potter nos abandonó. Atrás queda esa última tarde de lectura, que decidí terminar en el lugar que tantos buenos ratos me ha dado entre sus páginas, a pesar de que me congelase de frío, ya no sólo por la temperatura del exterior, sino por los nervios de saber que se acababan 10 años de lectura, que iba a llegar al final de todo después de haber imaginado durante una década entera.

Es muy bonito, y hasta romántico, el saber que algo no volverá, que ha terminado para siempre. Esa simple idea sobrevolando la mente, crea un profundo y complejo universo de emociones en el interior. Harry, Hermione y Ron siguen ahí para siempre, en los fan fics de los más fans, en los dibujos de los niños pequeños.

JK. Rowling no le ha abandonado, es difícil y sería absurdo desprenderse así de repente de un personaje que te ha dado tanto y del que todo el mundo habla (algo que vaticinó la escritora en el primer capítulo de la saga, aún cuando ni siquiera había sdo publicado, me rio yo de los profetas antiguos). Mientras dedica sus esfuerzos a completar Pottermore, un lugar mágico que nos desvela curiosidades sobre el mundo de Potter y sobre la propia escritora, J.K. Rowling ha lanzado ya un nuevo libro que poco tiene que ver con la magia.

La autora desembarca así en el terreno de la literatura para público potencialmente adulto, aunque ni Potter era para niños, por mucho que algunos que se creen expertos se empeñen, ni nadie puede asegurar que este libro no sea devorado por niños.El libro llevará en España el título de “Una vacante imprevista”, la historia que habla de la variedad de situaciones y acciones humanas ante un mismo hecho, la muerte de un concejal y la lucha y loq eu la gente es capaz de hacer para conseguir ese puesto que ha quedado libre. El libro será publicado, como los de Harry Potter, por la editorial Salamandra. El perfecto regalo para estas navidades, porque se pone a la venta el 19 de diciembre.

Y nada mejor como homenaje y para recordar viejos tiempos, que ponerme a leerlo una buena noche del 24 de diciembre por la madrugada, tal y como hice ya hace 12 años con la historia del niño que vivió. Sólo echaré de menos cuando lo haga a mi pequeño ser, mi otra mitad que descansaba a los pies de la cama mientras soñaba entre las páginas.

El eclipse solar total del 13 de noviembre de 2012 será el más remoto del siglo

Mientras la Luna se pasea entre La Tierra y el Sol, arrastraá consigo una sombra de proporciones épicas sobre nuestro planeta, una sombra de más de 160 kilómetros de ancho que viajará por el océano Pacífico y la gran barrera de coral hasta llegar a Australia.

El eclipse total podrá ser visto en el norte de Australia, aunque sólo la ciudad de Cairns podrá disfrutar de apenas dos minutos mientras la Luna tapa casi por completo el astro. Por suerte y gracias a las tecnologías, podrá ser seguido online a través de internet.

Se trata por tanto del eclipse solar más remoto de este siglo, ya que el camino de su sombra apenas roza tierra firme. Eclipse de navegantes y, para algunos, el principio del fin.

Sor Sonrisa vaga de nuevo por los pasillos con “Dominique”

Mientras la hermana Jude recorre los pasillos del siquiátrico en ‘American Horror Story: Asylum’, hay algo que no para de sonar y que se queda en nuestras cabezas. Esa música no está ahí puesta por casualidad y se trata de todo un éxito musical del año 1963 llamado “Dominique” e interpretado por la monja belga Jeanine Deckers, más tarde apodada como Sor Sonrisa.

El éxito le llevó a sacar un segundo disco que no triunfó y en el año 67 dejó el convento y no sólo eso, sacó a la luz su verdadera condición sexual yéndose a vivir con una compañera monja del mismo lugar. En ese momento el apodo de Sor Sonrisa se quedó dentro del convento al considerar que era propiedad de la congregación (y sus beneficios, claro).

Bajo el nombre de Luc Dominique compaginó labores sociales con la composición de canciones de protesta a favor de los métodos anticonceptivos, luchando contra la iglesia y sus doctrinas, y también con canciones para niños.

Cuando en los años 80 el gobierno belga le solició más de 200,000 euros en concepto de impuestos royalties por su éxito “Dominique” en el pasado, ella apeló a que los derechos ya eran del convento, los cuales se lavaron las manos cuando se trataba de pagar. Para intentar saldar la deuda, lanzó un remake de su éxito pero, sin obtener la recaudación esperada, se sumió en una depresión y se suicidó junto a su pareja un 29 de marzo de 1985 a los 51 años de edad.

“Dominique” vaga encerrada entre los pasillos de la ficción, y quizá también en los de la realidad, martirizando a aquellos que un día la dejaron vendida y le llevaron a su trágico destino.

Laika

Son muchas las ilusiones que unos padres vuelcan en sus hijos. Los tiempos cambian, las oportunidades son diferentes y todo aquello que un día ellos no pudieron llevar a cabo, hacen maravillas para que los que les siguen puedan lograrlo al fin, incluso esas pequeñas victorias que nacen y culminan las toman como logros personales, aunque no sean suyos propios.

Inconscientemente depositamos en nuestras mascotas otra serie de deseos. Les cubrimos bien con una manta cuando hace frío, les colmamos de caricias y jugueteamos con ellos, queremos que sean ajenos a los problemas del ser humano, son una evasión, nuestra evasión.

Hace ya 55 años, una perrita llamada Laika se convirtió en el primer ser vivo que viajaba al espacio. Toda una temeridad de aquellos a los que se les ocurrió la idea de utilizar un animal como conejillo de indias, poco valiente y algo que no comparto. Algo así como “pon tú la mano en el fuego y así si quema me avisas”. Ellos no tienen voluntad para decidir lo que quieren hacer cuando nuestra orden está ya dada.

Y es que cuando de relaciones entre mascotas y humanos se refiere, puede haber puro interés o puro sentimiento y sólo cuando uno es capaz de entender que su mascota no es recipiente de sueños y que nuestros caprichos pueden hacer daño, empieza a crearse una cierta relación de empatía que no necesita expresarse con palabras.

National Geographic España, 25 años de magazine

Hace ya 25 años que National Geographic en Español forma parte de mi vida. No hay rincón de la casa que no esté teñido por ese característico color amarillo del marco de su portada. Llevo un retraso de varios años en la lectura, cierto es, pero todos los números están ahí, desde el primero en octubre de 1997, algunos antiguos que tengo sin leer pueblan las estanterías más cercanas a mi cama, otros ya leídos están en sus encuadernaciones de piel, mientras que los más modernos se apilan sobre las estanterías del salón junto a las decenas de mapas, esperando sus tapas como los demás.

Recuerdo que lo compré una tarde con mucha ilusión, me acerqué a la papelería que acababa de abrir en el barrio y allí conocí a la dependienta, que me dio la revista y me invitó a ir allí cada mes, que ella me la guardaría, y así ha sido durante casi 300 meses cruzando sus puertas, como esta misma mañana para comprar el último número.Y ha sido hoy cuando casualmente he caído en la cuenta de que había pasado tantísimo tiempo, mientras leía por encima las páginas del número especial sobre el Universo, al pensar cuán pequeño era nuestro planeta, como un grano de arena en una inmensidad gigante, extensa y profunda.

Esa primera tarde, después de tanto tiempo deseándolo, sabiendo que era una de las revistas más prestigiosas en EEUU y que ahora estaba en mis manos traducida, me sentí especial, como con un tesoro entre las manos. Difícil olvidar la primera portada de los niños indígenas tocando los tambores, abrí sus páginas y comencé a leer, una lectura que comenzó aquel día, que trataba sobre la historia, sobre la ciencia, sobre la fé y los conocimientos y sobre la aventura del ser humano dentro y fuera de su espacio, una lectura que comenzó entonces y que aún no ha acabado.

Marilia Andrés Casares comienza la grabación de su primer disco en solitario

¿Cómo aguanta uno la separación de su grupo de música favorito? ¿Cómo sobrevivir “musicalmente” a diez años de ausencia de aquella voz que tanto te transmitía?

Hace ya más de una década que Ella Baila Sola dejó de existir como el dúo formado por Marta y Marilia. Durante todos estos años sus canciones no han dejado de sonar, en mi ordenador, en la cadena de música, en mi iPod, en mi móvil, allá donde he ido, siempre me han acompañado, como siempre, músicas imperecederas, audiciones infintas, de estas que de tanto escuchar, cuando uno ve una imitación en un programa a lo “lluvia de estrellas”, es capaz de detectar hasta la mínima variación de notas, nada escapa a un verdadero fan.

Marta Botía, tan sólo poco más de un año tras esta separación traumática, lanzó su primer álbum en solitario “Cumplir lo prometido”, que aunque no salió muy bien parado en ventas, fue un respiro, un soplo de aire fresco y más del espíritu de Ella Baila Sola para sobrellevar la noticia. Marilia también tenía entre sus planes el lanzamiento de un disco que sin embargo no llegaría nunca.Hubo que esperar hasta hace casi ya tres años para que el dúo EBS regresase, bajo sus siglas y con una nueva voz, según explicó Marta Botía, porque Marilia no quería regresar al mundo de la música.

Desconozco (y en cierta manera me gustaría saber la otra versión) si es que Marilia se lo ha pensado mejor y sus ideas han cambiado porque le haya visitado la inspiración o s realmente no deseaba regresar como dúo, sea lo que fuere, hoy Marilia Andrés Casares, después de tantos años, por fin nos desvela que se encuentra grabando, con mucha ilusión y nervios, desde esta semana en los estudios de Londres el que será su primer trabajo discográfico en solitario, del que todavía se desconoce el nombre ni estilos musicales.

Sólo tenemos una fotografía de ese estudio, con micros y una guitarra, pero ya es suficiente, y si lo unimos a que EBS continúa con su segundo álbum, las separaciones de los grupos musicales no son ni tan malas, mirándolo dsde el lado positivo.

Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”

Aún faltaban muchos años para que yo naciese, cuando la gente se reunía con vecinos y amigos en aquella noche de 1969 frente a los pocos televisores en blanco y negro para ver pisar la luna por primera vez, escuchando esas palabras, ya leyenda, de un hombre que nos abandona hoy, Neil Armstrong, a la edad de 82 años, algo que deja constancia de que los viajes al espacio al menos no son tan nocivos.

Aquella frase, estuviera o no preparada para cuando se pisase el suelo lunar, significó el primer paso de un rumbo, un camino que continúa para el hombre, abriéndose paso por el universo, incluso llegando a sus orígenes. Miramos al cielo y sólo vemos un vacío inmenso salpicado de estrellas, pero allá arriba, invisibles a nuestros ojos porque no brillan, hay satélites que siguen indagando en la vida desconocida, naves que van en busca de respuestas a preguntas.

Al final todo es roca, agua, elementos, y las respuestas que buscamos las tenemos tan cerca como que somos nosotros mismos la composición de aquello que podamos encontrar ahí fuera por muchos años luz que haya de diferencia. Aún así, la ilusión sigue intacta, porque aunque podamos encontrar parecidos allá afuera, nunca se sabe lo que el tiempo y el espacio han podido hacer a su antojo y albedrío.