El tiempo de los placeres fugaces

No hace mucho tiempo atrás había un tiempo distinto, en que aquellas series de dibujos animados de apenas veintiseis episodios parecían durar una eternidad porque no se emitían varios episodios seguidos para acabarlas cuanto antes, donde se podía disfrutar semana a semana de las aventuras y sus personajes eran tan carismáticos que eran el peluche objeto de deseo en las tómbolas de las ferias de la ciudad.

No hace mucho en que un cd de música, un libro o un programa de la televisión eran un foco de conversaciones a través de cuyos entresijos giraba el tiempo, en que una balada perduraba en los oídos, un párrafo en la memoria y una imagen en la retina.

Es tiempo ahora de los placeres fugaces, en el que para que un párrafo, una imagen o una balada perduren debe ocurrir algo extraordinario, porque donde antes sólo había una canción ahora hay un millón, donde sólo había unas páginas ahora hay cien mil, porque donde antes las cosas impactaban nuestros sentidos lentamente, ahora lo hacen a un ritmo atropellado en el mismo espacio de tiempo. Y cuando ese tiempo se escapa, porque no hay posibilidad de atraparlo entre las manos, se pierde la esencia, se pierde ese otro tiempo para valorar en profundidad el trabajo de quien lo hace, de quien se ha sacrificado para que lo disfrutemos.

Ya es cuestión de cada uno no dejarse llevar y dosificar el impacto, de tal forma que haya un mañana en que uno pueda tener una canción de su vida como antes, cuando en las radios no dejaba de sonar una y otra vez porque era la sensación, unas palabras que le lleguen al corazón mientras se sienta a leer o una buena serie que le haga derramar una lágrima o arrancar una risa, o ambas cosas, sabiendo que tendrá que esperar una semana, un mes o varios meses hasta dar con la respuesta, atando cabos sueltos, desarrollando la imaginación, sin que a los dos minutos te hayan puesto ya el siguiente episodio cuando aún no has saboreado la esencia del anterior.

El desorden de tu nombre, retazos de En Terapia

Uno de esos libros, de aquellos que la profesora de literatura mandaba leer en laépoca del instituto para la clase de lengua. Una estantería llena de libros y “El desorden de tu nombre” seguía ahí en un lateral, un relato que quizá nunca más volveré a leer pero que como cualquier obra que te ha llamado la atención, la recuerdas por determinados pasajes o por algo muy concreto.

“El desorden de tu nombre”, me trae el recuerdo de dos palabras: sicólogo e infidelidad, pero sobre todo me trae un recuerdo imborrable, el sentirme estúpido por no haber caído antes en la cuenta. Algo que siempre había estado ahí, desde la mismísima portada hasta las páginas finales, que me enseñó algo que después volvería a ver en muchos libros más, que a veces, el pasar las páginas de una novela no consiste en dejarse guiar simplemente por ellas, escuchar la historia y dejarla pasar. A veces dentro de las palabras y de todo lo que se cuenta hay algo más profundo que el pasar de las páginas y la narrativa. Puede ser la asociación con propias vivencias, o el saber que todo lo que no entiendes al princpio, tendrá un final apoteósico que terminará poniéndote la piel de gallina, o que remueva tu conciencia o vulnere tus sentimientos.

Es sorprendente abrir el libro después de varios años y encontrarse con algo inesperado, un folio dividido por la mitad dos veces en el que hay un pequeño resumen inacabado que un día escribí para no perderme en la historia y que reza así:

El desorden de tu nombre -> J. J. Millás

Capítulo I

El protagonista, Julio Orgaz sale de la consulta del psicoalnalista diez minutos antes como cada martes y viernes esperando ver a Laura, una mujer que le atrae y en la que encuentra un parecido a alguien que también le atrajo.

3ª persona. Hace un flashback para recordar el día que conoció a Laura, cuando logró hablar por primera vez con ella

Un pasaje inacabado de una historia ya olvidada que hoy pasado el tiempo me trae recuerdos, retazos de la historia que envolvió la primera temporada de In Treatment (En Terapia), en la que el psiquiatra Paul poco a poco se enamora de Laura en esos magistrales episodios con un único escenario la mayor parte del tiempo. ¿Se inspiraron el guionista y el creador de esa trama de cada lunes a las 9:00 a.m. en la historia de Juan José Millás

Antes de que todo termine, una mirada atrás a Harry Potter

Hace ya muchos años que el ticket de cine de la primera película de Harry Potter, la Piedra Filosofal, descansa entre la tapa y la primera página del libro. Con el tiempo ha ido perdiendo la impresión de tinta y muy pronto no será más que un pequeño papel en blanco del que tan sólo yo sabré lo que tenía impreso, pero la tinta que no se borra es la que dejó en el recuerdo.

La historia de cómo y con quién fui a ver la primera película al cine tiene su pequeña historia. Cuando había tres libros de la saga en el mercado y el cuarto se disponía a salir, me encontraba en la ciudad de Cuenca (lugar donde adquirí el primer libro entre el desconocimiento de los propios libreros), en la residencia universitaria. Allí conocí a una de las que hoy es mi amiga, Almudena y la convencí para que leyese los libros. Le dejé los dos primeros que devoró en apenas unos días sin poder parar, hasta el punto de convertirse en una de las más fieles seguidoras de Potter y consiguiendo el tercer libro en la biblioteca, ya que me era imposible desplazarme a casa para ir a por él por la enorme distancia y donde iba cada 15 días.

Cada noche al bajar al lugar de ocio, me la encontraba con la lámpara de mesilla encendida apartada a un lado sentada en el sofá y leyendo alguno de los libros. Fue en ese año cuando se anunció la llegada de la película y una semana antes de su llegada a los cines de nuestro país, ya estábamos preparando la velada. Juntos fuimos recorriendo la ciudad hasta llegar a los cines y nos hicimos con las entradas, una de esas que ahora pierde su tinta. Nos sentamos en las butacas dispuestos a dejarnos impresionar. No teníamos internet y tan sólo habíamos sido capaces de ver los rostros de los actores que darían vida a Harry Potter, Ron y Hermione Granger, pero desconocíamos el resto de sorpresas, de quiénes encarnarían a Hagrid, a la profesora McGonagall, a Severus Snape y a otros tantos personajes hoy ya una leyenda de la literatura de ficción moderna. Juntos asistimos a esas primeras veces, viendo cómo cada uno de los personajes que habíamos imaginado a nuestra manera recorriendo las páginas de los libros, cobraban vida ante nuestros ojos. Y ya nunca más pudimos imaginar a aquellos que se construyeron en nuestra mente.

Quizá, y ambos coincidimos al salir de la sala, tras reconocer que nos emocionamos y un nudo atravesó nuestra garganta en el momento Espejo de Oesed, ese es el mal mayor de lo que se ha hecho con esta saga. Aún sin haber terminado la obra literaria, se nos presentó a unos personajes que hicieron que toda la imaginación que habíamos construído en nuestra cabeza, quedase relegada al presentarnos a esos personajes de carne y hueso. Ese Harry Potter endeble y mucho más inocente como lo imaginé, desapareció al leer el cuarto libro, al leer Hermione o Ron, se me venían a la cabeza las imágenes de los actores y ya nunca más regresaron los bocetos imaginarios. Quizá un poco más de tiempo, esperando a que la obra estuviera finalizada, todo hubiera sido distinto. Quizá y como reconoce la autora, en ciertos aspectos se dejó impregnar por las películas para idear algunas escenas en posteriores libros, los cuales tienen un toque distinto a los tres primeros. Si bien siguen la línea argumental sin cortar la emoción, el elemento narrativo gana un peso importante, con descripciones mucho más detalladas que en los tres primeros libros.

Lo hecho, hecho está y como seguidor he ido viendo todas y cada una de las películas, las cuales han tenido quizá uno de los mayores elencos de directores de una saga cinematográfica. Una saga, que al igual que los libros, ha ido creciendo en la gran pantalla, volviéndose cada año más oscura, tenebrosa y complicada y que para los fans ha supuesto, a veces disgustos, a veces sorpresas, una forma de adentrarse en otros detalles adicionales a la historia verdadera y única, la contada en los libros por J. K. Rowling.

Hace unos años le dijimos adiós a los libros y ahora le toca el turno a las películas, una saga que ha llevado un ritmo trepidante y que no nos ha dado tregua en estos casi 15 años, 20 si contamos el tiempo desde que Harry Potter apareció en la cabeza de Joanna por primera vez. Después de 7 libros, de 8 películas, de obras adicionales tanto de la propia autora como de otros que quisieron hablar acerca del fenómeno Harry Potter, el futuro se escribe con los fan fics de los fans de la saga y muy pronto en Pottermore en varios idiomas, los retazos de la historia y mucho más en una aventura que seguirá viva para siempre.

Decía Joanna en su primer libro, aún cuando no tenía dinero ni para imprimir una copia original, que Harry Potter se convertiría en el mago más famoso, que todo el mundo conocería su historia y sus hechos. El niño que vivió, se va ya para siempre.

J. K. Rowling presenta Pottermore

Así, como su propio nombre indica, tendremos más sobre Harry Potter. Hace unos años terminaron las aventuras del joven mago en los libros, ahora en julio, sus aventuras tocarán fin en los cines del todo el mundo para decir adiós.

Pero J. K. Rowling no quiere que Potter caiga en el olvido, han sido dos décadas de intenso trabajo y mucho material como para dejar que muera perdido en algún rincón. Por eso la autora en colaboración con SONY ha anunciado Pottermore, una experiencia online alrededor de los libros que nada más ser anunciada recibió la visita de más de un millón de personas. En la web que se abrirá el próximo mes de octubre, podremos encontrar nuevo material totalmente inédito para leer acerca de los personajes, lugares y objetos e incluso se podrán adquirir productos y los ebooks de la serie. Y no habrá que temer por el idioma, afrotunadamente llegará en completo castellano.

Esta experiencia interactiva gozará de una versión de prueba beta el próximo 31 de julio, el día del cumpleaños de Harry POtter, para quien no lo sepa, donde podremos comenzar la lectura de Harry Potter y la Piedra Filosofal pero de una forma totalmente novedosa, ya que seremos nosotros los que nos sumerjamos como protagonistas en la aventura, además de disfrutar de nuevos contenidos inéditos mientras leemos.

Descubre en el siguiente enlace Pottermore la página oficial, registra tu correo para recibir información y clica sobre el vídeo a la izquierda traducido al castellano:

Enlace a Pottermore en español

En palabras de J. K. Rowling: “Quería devolver algo a los fans que han seguido a Harry con tanta devoción a lo largo de los años, y llevar las historias a una nueva generación digital. Espero que los fans y todos aquellos recien llegados se divertirán tanto dando forma a Pottermore como yo lo he hecho. Para ayudar a mi aportación en el website, cualquiera podrá unirse enviando sus propios comentarios, dibujos y otro contenido en un ambiente seguro y amistoso – Pottermore ha sido diseñado como un lugar para compartir las historias con tus amigos mientras viajas a través del site.”

Lo que los cuadernillos rubio me enseñaron

¿Quién no se acuerda de estos entrañables cuadernillos? Sí, ahora son entrañables aunque en su día nos crearon más dolores de cabeza que otra cosa. De matemáticas, de caligrafía, de problemas, para colorear, generación a generación siguen planteando los mismos conocimientos básicos con los que todos hemos aprendido de pequeños.

Mi letra de caligrafía, ahora mismo debido a años entre instituto y universidad, no dejan lugar a dudas que ha evolucionado a peor, por circustancias que obligan a ello, hace tiempo que abandoné las florituras al hacer ese rabito de la “o” o ese lazo de la “h” en la parte alta, hubiera sido imposible hacerlo con el ritmo de los apuntes, pero gracias a aquellos años, cuando escribo tranquilamente aún puedo permitírmelo, porque se me quedó grabado a fuego en la mente. Atrás quedan los años en que me decían que tenía “letra de chica”, una letra bonita y que daba gusto leer. El recuerdo queda en alguno de esos cuadernos y escritos posteriores en la escuela.

Aunque había muchos más cuadernos, en mi caso sólo cayeron dos tipos más, el de matemáticas y, años más adelante, el de problemas. Reconozco que odiaba el de problemas, sobre todo cuando el enunciado comenzaba por algo del tipo: “Un coche sale de Madrin a una velocidad de…” me ponía de los nervios porque sabía que no lo iba a saber resolver. Mi favorito era el de matemáticas (aunque odiaba las divisiones porque al principio no las entendí bien), con sumas emn las primeras páginas y restas sencillas para pasar a cosas más complicadas en los cuadernillos de matemáticas varias. De ellos aprendí los campos en los que mejor me desenvolvía, la literatura y las matemáticas, y que confirman lo que hice después (una historia bastante larga) con mi vida de estudiante y como persona.

Los veo ahora en manos de mis sobrinos cuando vienen a hacer los deberes y me traen buenos recuerdos. Con prestar un poco de atención, gracias a ellos uno puede saber dónde destaca e incluso aventurar el camino que debe tomar en su oficio. No sé si fui el único, pero para mí los cuadernillos eran pura diversión y algún que otro verano después cayeron como pasatiempos en el largo verano.

Game of Thrones (Juego de Tronos), el opening de la serie

Se podría decir que junto al del magistral DEXTER, aunque sin comprarlo, el opening de GAME OF THRONES (Juego de tronos) es uno de los más bellos que se ha visto en televisión. La música y las imágenes van recreando un mapa y lo van convirtiendo en un mundo vivo, recorriendo los senderos que marca cada episodio y modificándose en función de las zonas que podremos ver en él. Un anillo grabado con insignias que gira en torno a una fuerza que bien podría ser como un sol iluminando el camino.

Winterfell, El Muro, Pentos… al principio ste comienzo puede dejar con la boca abierta, pero lo más maravilloso de todo es que un vez hemos disfrutado del primer episodio, su segunda visión puede ser tremendamente reconfortante hasta el punto de sentir esa ilusión de que comienza un nuevo episodio de algo grande.

La Cúpula de Stephen King

Tanto las películas basadas en sus libros como las propias novelas de Stephen King, siempre me han despertado una tremenda curiosidad. Nunca se sabe lo que el genio del terror y la ciencia ficción puede tenerte reservado en la siguiente aventura.

Con La Cúpula la acción y el misterio no se encuentran reservados para la página 460 o 673, sino que desde el primer momento nos sumerge dentro de algo desconocido que de repente irrumpe en todas direcciones a las afueras de Chester’s Mill, en Maine. A lo largo de las primeras páginas somos testigos personaje a personaje de cómo el pequeño pueblo ve truncada su vida cotidiana ante la caída inminente e inesperada de una cúpula de cristal que corta a cuchillo todo a su paso y que parece impenetrable tanto desde dentro como desde fuera.

En la edición de Círculo de Lectores, el libro está diseñado en géltex sobre cubierta con la impresión en relieve de la cúpula y las letras reflejando alguno de los accidentes que se producen a su alrededor. El libro está estructurado por pequeños episodios no numerados con título en cuyo interior hay capítulos individuales separados numéricamente. Antes de comenzar la lectura podemos ver un mapa del pueblo de Chester’s Mill y echar una ojeada a las páginas en las que se nos habla de los personajes que estaban en el pueblo cuando cayó la cúpula, aunque los iremos conociendo uno a uno en el transcurso de sus páginas.

Un día normal y apacible en el que de repente deja de existir la normalidad y el caos se apodera de la existencia.

Adios Dobby

“No hay lugar más bonito para morir… entre amigos”

Han pasado ya más de 14 años desde que la casualidad me llevase a Harry Potter, cuando aún nadie lo conocía en nuestro país, cuando una noche de nochebuena un libro de color amarillo succionó mi mente y la hizo suya, mezclándola entre sus páginas y llenándola de un conocimiento nuevo, de una magia indescriptible que se ha prolongado en el tiempo y de la que me he dado cuenta que es inmortal como los recuerdos.

Llegaron otros libros que a su contacto y sumergido en su lectura, me hacían escapar del mundo real, llegaron las películas donde esos personajes que imaginé de forma natural cobraron vida y sólo de una cosa me arrepiento en este camino, de que ese libro tan especial que era como “mi libro secreto”, dejara de ser mío para siempre y pasase a formar parte de la vida de los demás (sí, de hecho a día de hoy ha sido el libro más viajero que tengo en casa, el que más ojos ha visto y el que más mundo ha recorrido en manos de otros).

Ahora, cuando acabo de visionar la primera parte de la película final, lo que me quedan son esos nuevos y mágicos momentos que el director ha querido reflejar para homenajear al libro y a esta tremenda historia que ha compartido más de una década y que perdurará en el tiempo. Dos son los grandes momentos que han conseguido emocionarme (¿yo llorando con una película de Harry Potter aparte del momento Espejo de Oesed?).

Un viaje sin rumbo definido, un mundo desierto en que el mal se ha apoderado de todo, la impotencia del no saber dónde ir, qué hacer y amistades rotas, sentimientos que confluyen en una tienda de campaña con poca luz y el sonido de una radio que recoge ondas de quién sabe dónde, un enternecedor y simpático baile entre Hermione y Harry que es como un canto a la vida, una escena inolvidable.

Y el segundo momento marca el final. A pesar de haberlo vivido con lágrimas en los ojos en su día mientras pasaba unas páginas que parecían borrosas, decir adios a Dobby ha vuelto a ser difícil. En ese mundo complicado, el mal no puede ganar la batalla nunca, mientras haya buenos corazones que arriesguen su vida para que eso no ocurra. Un momento en que la acción deja lugar a la calma, un escenario que refleja el final de un camino, una playa donde las olas mueren y unos amigos, no hay lugar más bonito para morir.

Todos los buenos libros vuelven a abrirse y entonces Dobby volverá a correr y agritar, a volvernos locos con sus propias locuras y es aquí donde los buenos personajes que nos dejan tienen cabida, en ese lugar atemporal donde nunca mueren del todo, porque siempre podemos buscarlos en alguna página perdida.

Descubriendo La Enciclopedia Oficial de Perdidos en imágenes – Unboxing

Artículo escrito para FormulaTV

Ahora que ‘Perdidos’ ya no está entre nosotros, sólo queda el recuerdo de momentos y frases que de vez en cuando sin querer golpean nuestra cabeza y nos hacen sonreir, emocionarnos o volver a sentir ese escalofrío que entonces recorrió todo nuestro cuerpo.

Fueron tantos los detalles que se imprimieron en cada episodio que sería casi imposible recordarlos todos. El paradero de la Estación Médica, las veces que apareció el humo negro, cómo y cuándo, las letras exactas de la carta de Sawyer, de dónde provienen cada uno de esos personajes secundarios en los que no llegamos a reparar, las fórmulas en el diario de Faraday, los ingredientes de las barritas energéticas Apollo…

Durante seis largos años, la lostpedia y numerosos blogs del mundo entero han sido nuestro sustento, el lugar donde sumergirse y explorar sin límite de tiempo, saliendo cada vez con más y más conocimientos, enfrentando datos, jugando cual detective de novelas a unir cabos sueltos y comprender esta maldita y acojonante historia que un día inventaron para dejarnos como ahora estamos, perdidos pero con el corazón lleno.

El pasado verano muchos de esos conocimientos se recogieron en un libro, La Enciclopedia Oficial de Perdidos. Abanderado por la ABC, con prólogo de los productores y guionistas Damon Lindelof y Carlton Cuse y escrita por Paul Terry, redactor de la revista oficial de la serie mientras duró y Tara Bennett, autora de varios libros y guías sobre películas y colaboradora en artículos y entrevistas de diferentes series, llegaba así la guía definitiva, una enciclopedia que recoge todos los detalles de la serie que ha marcado un antes y un después en nuestra generación.

Llega ahora hasta nosotros la enciclopedia rigurosamente traducida por la editorial Grijalbo al castellano de la mano de David González-Iglesias González, experto en Lost y que actualmente se encuentra realizando una tesis sobre la serie en la que disemina las relaciones interculturales, la fonética y las nacionalidades dentro de la misma.

Más de 400 páginas y 1,500 fotografías contenidas dentro de un libro con geltex sobre cubierta de tapa dura, numerosos artículos sobre cada personaje, cada lugar, cada acontecimiento, para recordar y para dar respuestas a todo lo que no habíamos entendido antes, con detalles asombrosos de objetos que pasaron desapercibidos y que tienen un significado dentro del conjunto, desde Aaron Littleton, pasando por El Poste de Luz, hasta Zoe.

Una enciclopedia imprescindible para cualquier seguidor de la serie que ocupará en la mayoría de casos ese lugar privilegiado de nuestra estantería, para que todos puedan verla y para que las generaciones que vengan por delante algún día lo cojan con sus manitas, te pregunten: “¿Esto libro de qué va?” y puedas responder: “Hijo, este libro va de la historia más grande jamás contada”.

El cofre Edición Centenario de Las Aventuras de Tintín, reyes 2011

Los reyes han llegado este año con un regalo muy emotivo, un sueño que se ha tardado en cumplir alrededor de 20 años. El exterior de la caja ya traía la pista definitiva como se puede ver. Sobre las 4 de la madrugada cogí unas tijeras y comencé a abrirla. En su interior había otra caja blanca en cuyo interior se escondía la magia de otros tiempos.

El cofre azul forrado en símil de terciopelo con las esquinas ribeteadas de plata y agarres y apertura de cuero ya desvelaba el secreto en su parte superior, una de las imágenes de El Loto Azul. Abrirlo y dejar al descubierto los 24 tomos de Las Aventuras de Tintín es una sensación única.

Todos aquellos comics que jamás pude reunir estaban allí contenidos, todas sus aventuras, las que nunca terminé de leer, y dos regalos muy especiales, el recopilatorio de Tintín en el País de los Soviets con todas las viñetas recopiladas aparecidas por primera vez hace más de 80 años en el diario suplemento infantil y juvenil Le Petit Vingtième y el tomo inacabado por Hergé, que dejó en bocetos antes de su muerte, Tintín y el Arte Alfa, el cual abrí con especial respeto y admiración antes de irme a dormir, con la sensación de tener entre las manos un tesoro póstumo.

Henders, por Warren Fahy

‘Anihiniki ke ola

“La vida está en una situación precaria”, así reza un refrán hawaiano. Fue bastante fácil decantarme por este libro: una isla, un ecosistema que vivía a su propio ritmo ajeno a los acontecimientos del exterior, un relato que hará las delicias de la generación Perdidos… cualquiera de estos motivos hubieran sido suficientes, pero todos juntos forman una bomba imposible de contener.

Ciento cincuenta años después de que Darwin formulara su teoría de la evolución, un nuevo hallazgo plantea un reto que el padre de la biología moderna jamás hubiera podido imaginar. En una isla a miles de kilómetros de cualquier costa habitada se ha desarrollado un ecosistema que desafía todas las teorías científicas conocidas. ¿Qué debe hacer la humanidad ante un mundo en el que cada una de sus especies puede convertirse en una poderosa arma de destrucción?

De esta forma se presenta Henders, el libro escrito por Warren Fahy, con un doble propósito, contar una historia de misterio que nos mantenga al menos tan atrapados como lo hizo la isla de LOST durante 6 años, aunque en este caso durante las más de 400 páginas, a la par que proponer al lector descubrir las motivaciones del ser humano ante lo desconocido.

La aventura da comienzo el 21 de agosto de 1791. Son las 17:27 . Todo tiene un principio.

Sherlock vuelve

El más famoso detective de todos los tiempos creado por Sir Arthur Conan Doyle que ha inspirado miles de novelas, personajes, que ha tenido su propia serie de dibujos animados y otras inspiradas en el nombre del personaje (“Detective Conan”), ha regresado.

Opening Sherlock

Muy pronto en España, el canal TNT será el encargado de traernos los tres episodios de hora y media de duración de la primera temporada de Sherlock del siglo XXI emitida por la BBC y cuyo éxito ha sido arrollador. Será todos los domingos a partir de las 22:00 desde el 21 de noviembre.

Ending titles Sherlock

El libro de los hechizos por Katherine Howe – Edición Círculo de Lectores

La hechicera Deliverance Dane, condenada hace más de trescientos años en los juicios de Salem, y la investigadora Connie Goodwin mantienen un diálogo a través de los siglos. En éste no sólo está en juego descubrir la verdad de lo que ocurrió en tan oscuros y lejanos días, sino también la vida de quienes, sin saberlo, se cruzan hoy en día con el poder de las brujas de antaño y de sus descendientes.

Peter Petford delizó una larga cuchara de madera dentro de la olla de hierro donde los guisantes se cocían a fuego lento, mientras trataba de alejar la inquietud que le atenazaba el estómago. Acercó el pequeño taburete al hogar y se inclinó ligeramente hacia delante, un codo apoyado sobre la rodilla, aspirando el aroma de los guisantes estofados mezclado con el de los ardientes maderos de manzano. El olor lo confortó un poco, convenciéndolo de que esa era una noche normal, y su vientre dejó escapar un gorgoteo de impaciencia mientras retiraba la cuchara para comprobar si los guisantes ya estaban lo bastante tiernos para comerlos. Peter no era un hombre reflexivo y se aseguró de que a su estómago no le ocurría nada que un bol lleno de guisantes no pudiese curar. “Una mujer joven también sería suficiente”, se dijo con expresión sombría. Él nunca había recurrido a curanderas, pero el bueno de Oliver había insistido. Le había asegurado que las pócimas de esa mujer lo curaban casi todo. Había oído decir que, en una ocasión, había hecho un conjuro para encontrar a un niño que se había perdido. Peter profirió un leve gruñido para sí. Haría un intento con ella, sólo una vez.

De esta forma da comienzo en 1681 dentro del espacio temporal del libro, en el condado de Marblehead, Massachusetts a finales de diciembre, el primer episodio del libro dentro de la primera parte titulada “La llave y la Biblia”, un comienzo bastante sugerente ya que la primera imagen que viene a la cabeza con las primeras descripciones, es la de un caldero gigante, un elemento muy recurrente en los cuentos de brujas.

Con esta novela de más de 390 páginas, Katherine Howe intenta acercarnos al tiempo de la caza de brujas de Salem a través de una investigación llevada a cabo por su protagonista. Es esta la primera novela de Howe, que nacía mientras preparaba su tésis universitaria y que se ha convertido en un best seller mundial alcanzando incluso la segunda posición en la lista de libros más vendidos de The New York Times, aunque antes que esta hemos visto otras novelas suyas posteriores como “La historiadora” y “El cuento número trece”.

La edición de Círculo de Lectores llega en géltex tintado en verde con sobrecubierta, 440 páginas y edición original de Planeta Internacional con traducción de Gerardo Di Masso.

Reescribir el tiempo

Dibuja el escritor con su mano y un bolígrafo un escenario de guerra, un espacio abierto, una casa encantada, da forma siniestra a monstruos y engalana a caballeros poniendo guapas a las damas, mientras sutilmente pincela, debajo de esa sonrisa, pérfidas miradas, nobles caracteres y locos adorables.

Con las finas líneas de tinta traza caminos en el tiempo y el espacio, uniendo aquí, separando allá, rompiendo y uniendo con arte cada senda, como si de un puzle o una telaraña concienzudamente pensada se tratase. Más allá de esos trazos conserva el alma de historias con principios que nunca se conocerán y finales que estarán por llegar, guardando con cariño aquellas páginas desechadas que nunca cumplieron su objetivo, pero que siempre encajarán en otra parte, o quizá no. Con vida propia, lo que encaja y lo que no, conforma una obra hecha para reescribir el tiempo.

Trilogía THE CENTURY – La Caída de los Gigantes, lo nuevo de Ken Follett – Edición Círculo de Lectores

El mismo día que Jorge V fue coronado rey en la abadía de Westminster, en Londres, Billy Williams bajó por primera vez a la mina en Aberowen, Gales del Sur.

El 22 de junio de 1911, Billy cumplía trece años. Su padre empleó su técnica habitual para despertarlo, un método que se caracterizaba por ser mucho más expeditivo y eficaz que cariñoso, y que consistía en darle palmaditas en las mejillas a un ritmo regular, con firmeza e insistencia, una y otra vez. El muchacho dormía profundamente y, por un momento, trató de hacer caso omiso a aquellos cachetes, pero los golpes se sucedían incesantes. Experimentó una brusca y fugaz sensación de enfado, pero entonces se acordó de que tenía que levantarse, de que hasta tenía ganas de hacerlo, de modo que abrió los ojos y se incorporó de golpe en la cama.

Así, como una nueva aventura que comienza cada día, despertamos a la nueva obra de Ken Follett. Aún perduran en la memoria aquellos Pilares de la Tierra que tan buenas ventas y críticas cosecharon y siguen cosechando con la aclamada serie para televisión en 8 episodios, pero que sobre todo perdura gracias a una obra de dimensiones épicas que conformaron para el lector toda una amalgama de buenos momentos, el placer de la lectura en sí mismo.

Con La Caída de los Gigantes, se inicia una trilogía llamada THE CENTURY y que una vez más nos sumerge en lo épico y lo dramático del ser humano. Esta primera obra nos llevará a descubrir a los personajes y su entorno dentro de la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa, mientras que la segunda y tercera obras que están por llegar basarán el entorno del argumento en la II Guerra Mundial y La Guerra Fría.

Muchos recordamos con cariño el comienzo de Los Pilares de la Tierra, tan sólo el principio de una odisea estremecedora que hace que cada personaje se convierta en un ser de carne y hueso en nuestra imaginación, con una historia que pasa por las páginas como si de tiempo se tratase, vivimos su nacimiento, su vida, su muerte, trascendemos a varias generaciones… Billy despierta esa mañana, sin saber que su vida, sufrimiento y alegrías van a ser nuestro placer durante los siguientes años. Cuando todo acabe, ¿recordaremos a Billy? ¿En qué lo habrá convertido nuestra mente?

El día en que me reencontré con El Libro Gordo de Petete

11 a.m. siempre el número 11 cruzándose en mi vida, aquí, allí, en todas partes, desde los 11 años me persigue donde quiera que voy desde aquel día… (eso es otra historia memorable que ya contaré). El Libro Gordo de Petete fue una pequeña obsesión para mí en mi infancia. Lo conocí por primera vez en la casa de mi prima Emi, ella tenía aquel enorme libro y algunos muñecos de Petete y siempre que iba, le pedía que me lo dejase y me pasaba bastante tiempo viendo sus dibujos y explorándolo y ya de paso leyendo algunas palabras, aunque no entendía casi nada, apenas contaba con edad suficiente como para leer algunas sílabas.

La verdad es que la casa de mi prima Emi fue para mí de pequeño como un santuario de diversión y conocimientos, tenía juegos montables, mi primo tenía aquel coche teledirigido que tanto me gustaba y que yo mismo me cargué un buen día… aquella casa siempre fue especial. Aunque el tiempo ha ido pasando, todas esas cosas que viví en la infancia han quedado como pequeños tesoros perennes imposibles de borrar de la mente, tanto es así que hace aproximadamente un año decidí crear un blog con el nombre de El Libro de Petete, dirigido al público infantil y que por falta de tiempo actualizo muy de tarde en tarde, pero sigue teniendo a su público infantil y juvenil enganchado, lo que más agrdecen es la información que les ayuda a hacer trabajos de clase.

De pequeño siempre he sentido atracción por las enciclopedias, por aprender, por leer, algo que no he heredado de nadie, nadie de mi entorno ha influído en ello, yo mismo poco a poco me he ido interesando en ello. El Libro de Petete era para mí como el summum del conocimiento, el agujero negro donde todo estaba contenido, inacabable, interminable.

Hoy, a las 11 a.m. pude haber dado la vuelta al edificio, pero decidí ir por el camino más largo y fijarme en el escaparate de una librería, un escaparate que no suelo mirar muy a menudo, pero hoy todo estaba predestinado. He pasado rápidamente y he echado una rápida ojeada a los libros en él mostrados reparando en los mini libros de Harry Potter y sus reimpresiones: Quidditch a través de los tiempos y Animales fantásticos y dónde encontrarlos, esta vez con tapa flexible. Estos al final han caído para mi compi, le harán ilusión, fan de Harry como yo desde hace años. Pero a su lado había algo más, un libro grande y azul con un grabado en dorado… El Libro Gordo de Petete.

Sin pensarlo dos veces he entrado y la chica me ha dirigido a la planta baja, a la que jamás había descendido en tantos años que llevaba entrando allí. La planta baja era como estar en el cielo de los libros, estaban por todas partes, en las mesas apilados, en estanterías, ocupando cada rincón. Mientras esperaba a que me atendiesen, he podido reparar en libros de los que desconocía su existencia. Cualquier amante de la lectura estaría encantado de pasar unas vacaciones en aquel lugar de ensueño. Finalmente con ayuda de la dependienta localicé El Libro Gordo y le eché un vistazo… era una reliquia exacta, una edición actual del 2009 que conservaba todos los artículos tal cual se editaron en su día, con su portada de tapa dura azul, sus prólogos y presentaciones… todo intacto. Para qué negarlo, la ilusión se ha apoderado de mí hoy con esta joya.

Quizá próximamente me compre uno para mí, pero al tenerlo en las manos he pensado en mis sobrinos, en la ilusión que podría hacerles el tener un libro así con el que su madre, su tía y yo aprendimos tantas cosas. A mí me hubiera gustado tener ese libro cuando era pequeño y no pude, a pesar de que era casi mío ya que lo cogía de la casa de mi prima cuando quería, por lo que he decidido regalarlo a los dos sobrinos más mayores, la pequeña tendrá que esperar a otras cosas cuando crezca. No sé si les hará la misma ilusión que me ha hecho a mí reencontrarme con él, pero con que les guste es suficiente y estaré contento.

El gato azul

Cuentan que un gato azul ronda la noche, vigilando inoportuno las casas, sentándose absorto en farolas, vallas, cubos y escaleras. Discreto. Que con sus ojos todo lo capta, histoias de gente desanimada que tras la fiesta llegan a casa y buscan un rincón donde llorar, de aquellos que conviven sin pronunciarse palabra y de otros que más que palabras tras cruzar la puerta se desviven por amar.

Dicen que el gato azul no muere, que ni siete ni nueve, sus vidas son más. Que de vez en cuando algunas cosas previene con un simple gesto y un ruido oportuno en determinado lugar, provocando la atención de la gente que saca su cabeza por la ventana y miran hacia ese lugar en el que ya no hay nada. El gato azul es sabio, escucha en silencio, mayor silencio que el de su caminar. Con sus ojos retiene historias, historias que jamás contará.

Another isle

Paso a paso, sobre la marcha ando,

mis pupilas, se hacen pequeñas para disimular,

esa tremenda luz que brilla cercana al borde donde todo termina…

Y si pudiera sentir tu mano,

sobre mi pelo acariciando…

un rato de consideración, no es tan malo.

Y si pudiera evitar tu llanto,

recogería tus lágrimas con mis manos,

para llevarlas al cielo y en nube convertidas  dejar que se escapen al viento.

Palmo a palmo, voy aprendiendo algo,

el tiempo así va pasando, las flores crecen en cualquier jardín.

Ver gente paseando, gatos maullando y perros ladrando,

un tren que cruza el paso aquel que tú no puedes olvidar.

Pero entre tanta monotonía,

tanta vida fácil de adivinar,

te cuelas tú en mis sueños para navegar.

Y juntos en un simple barco,

sin nombre, color ni espacio,

viajamos hasta esa isla en la que nada igual volverá a pasar más.

cedequack – 10/09/2010