La zona

cuello

Temo que descubran uno de mis puntos débiles, aunque evidentemente todos terminan haciéndolo, ya que está a la vista y es inevitable, mi torso.

Pero al margen de esa zona, que me provoca más una mezcla entre risas e ira, hay otra que me vuelve loco, el cuello y cerca de la oreja o por detrás en el nacimiento del pelo, mi preferida. Allí permito todo, desde un masaje interminable con las manos hasta los besos y susurros. Es mi punto de activación de esa genial locura que saca la mejor parte de mí.