Los confines de la ciudad antigua

tajo 1

Cada vez que miro al río Tajo no puedo evitar sentir un cierto aire de nostalgia, de las viejas historias que me contó mi padre, de cuando el río se convertía en playa improvisada de verano y de los días calurosos. Ya me lo imagino en bañador lanzándose de cabeza desde la orilla y recorriendo de orilla a orilla su cauce.

También escuchaba con atención las historias y peligros de sus profundidades, que hicieron, entre otras cosas, que se impidiese el baño hace ya algunas décadas.

El río se sitúa allá en los confines de la ciudad antigua, la ciudad de pocas murallas y los puentes de piedra y de hierro, porque siempre ha sido una ciudad abierta, que algún día crecerá hacia la otra orilla.

tajo 2

Hoy me he quedado mirando a los coches pasar de un extremo a otro y he caído en la cuenta de que jamás he cruzado hacia el otro lado, ese otro lado que es como un pequeño misterio, para mí tan aficionado a las series, algo así como lo que hay al otro lado de la escotilla por ejemplo.

Tengo que cruzar y averiguar lo que se esconde en ese lugar que siempre he imaginado.

2 comentarios en “Los confines de la ciudad antigua

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