Old lady

Las arrugas del ser humano son como las marcas de un árbol, allí donde tallamos un corazón se instala un sentimiento, cada golpe y cada hachazo dejan una huella y aquello que le rodea moldea su voluntad.

Son sus anillos de vida cada pliegue de piel de lo vivido. Una semilla infinitamente pequeña enterrada en lo más profundo que, por eso de lo inevitable, se instaló en el lugar oportuno para salir a la superficie. Son sus ojos como una película en la que se adivinan alegrías y sufrimientos.