No me imagino una vida sin ti princesa

Una pared desnuda es como un lienzo que llama al arte. Es el lugar propicio en el que dejar un mensaje para alguien especial o para la humanidad, allí plasmado, perdurando en el tiempo, mientras la pared permanezca en pie.

Un día está vacío y al otro, sin que nadie se de cuenta, como si una mano invisible en la noche lo tocase con su gracia, aparece aquel escrito. Este muro se levantó hace poco, pero ya tiene sus marcas de amor. No sé quién es él, no sé quien es ella, pero cuando cada día paso por allí y lo leo, no puedo evitar una sonrisa, “los dos a 3msc”.

Ella Baila Sola (rarezas) “So long!”

No sería un auténtico fan de mi grupo musical favorito si no tuviera recopildos ya no sólo cada uno de los álbumes que han ido saliendo al mercado, incluyendo recopilatorios y videos, sino también cada una de las canciones en las que han colaborado, en otros discos y con otros atistas.

Hace algunos años, una amiga, Ana, de Medina del Campo, me envió por correo postal una cinta de casete con un concierto de Ella Baila Sola. Aún recuerdo aquella tarde en que me saqué el sobre a la terraza al sol en verano, lo abrí, cogí el reproductor y los cascos y me quedé una hora tarareando esas canciones conocidas, hasta que llegó una grata sorpresa, una canción inedita que Marta y Marilia cantaban cuando aún no había nacido Ella Baila Sola y el grupo llevaba por nombre “The Just”.

Entonces, como ahora, una melodía nueva de EBS provoca en mí un estado extraño, como si el resto del mundo se parase durante unos minutos, mis oídos se deleitan con las melodías, casi sin hacer caso al principio a la letra hasta que no la escucho varias veces. Sé que cada nueva canción es algo especial, porque sé que la cantaré cientos de veces y que me acompañará en muchos viajes y momentos y así la trato, como lo más especial dedicando toda la atención sin darme apenas cuenta.

Dentro de este entramado de hilos que conforman la existencia y que parecen inconexos, hay uno que de repente ha encontrado su sentido y su meta una vez más. Tras varios años carteándonos, por fin conocí a la chica con la que compartía gustos musicales. Nos pasamos toda una noche viendo fotos y vídeos de Ella Baila Sola en aquella visita a Medina del Campo que hice en una escapada de Cuenca un fin de semana. Antes de despedirnos me regaló algo muy especial, un CD con todas las colaboraciones del grupo y con el concierto de 1998 de cadena Dial que dieron en Valencia.

La magia de internet no conoce límites. Parece que han quedado atrás esos momentos en que enseñabas en una foto de papel a tus conocidos el autógrafo de tu artista preferido, ahora podemos hablar con ellos a través de twitter o facebook de tú a tú, como si fuesen de la familia, más cercanos que nunca. He tenido el placer de hablar con quien más ilusión me hacía, por una parte con Marilia que en breve sacar su primer disco en solitario y por otra con Marta Botía.

Se me ocurrió hacer referencia en su facebook al nombre del grupo y sus orígenes, algo que originó una entrada en que daban los detalles y donde decidí echar un vistazo más atrás en el tiempo del grupo y mencionar una canción de la que en aquel momento no recordaba el título. Entre todo conseguimos saber de cuál se trataba y Marta quedó sorprendida de que nos acordásemos después de tanto tiempo, así que pidió que si alguien la tenía que se la pasase o subiese de alguna forma ya que deseaba tenerla.

La cinta no la encontré, pero recordé el CD que me regaló mi amiga y allí estaba el corte, la canción en inglés que es toda una rareza y pieza de coleccionista, tarareable, sencilla, con ritmo, con sonido Ella Baila Sola cien por cien, allí estaba “So long!”. Se la envié a través de mensaje privado y en cuanto lo vio me contestó.

Aquí va como regalo para Marta, que hoy es su cumpleaños y para todos los fans, los que lo somos desde el principio y los que llegan, porque EBS sigue adelante, parece un sueño después de todo lo que hemos pasado, pero es real y es bonito.

So long!

Distrito C

Ni que fuera el aeropuerto. Desconozco la cantidad de cosas que le habrán sucedido a los que recorren sus pasillos y parques cada día, pero en esta, mi tercera visita al Distrito C por motivos de trabajo me ha dejado claro que pasear por un edificio con decenas de puertas y poder traspasarlas libremente se convierte en toda una aventura.

No tan divertido como acceder a las instalaciones. Me da rabia que pite el detector de metales, ese que te hace sentir como un criminal portando una pistola o un cuchillo. Da igual que sepas que no llevas nada extraño, al pasarlo nadie te quita esa sensación de miedo e incertidumbre que te reconcome por dentro y pide a gritos amortiguados para uno mismo “que no pite por favor, que no pite”, simplemente para no ser el centro de atención.

Pues da igual, esta vez me ha pitado, una, dos y tres veces, cada vez que salía del edificio y tenía que regresar, además con cambio de guardia, que lo hace más complicado aún porque no te reconoce y vuelta a pasar la misma vergüenza. Sí, hasta las llaves he tenido que dejar en una bandeja y ya me han dejado como caso imposible, tampoco era cuestión de quitarse el cinturón y montar una escena a lo full monty allí en medio.

Tras más de 5 horas llegaba el momento de salir junto a otros compañeros de la competencia, pero antes, encargo en la planta 1, lo que ha originado que nos perdiésemos por los pasillos cual japoneses por una ciudad (sólo nos faltaban las cámaras de fotos para parecer turistas) y terminásemos dando con las escaleras de bajada, que un compañero al meter la tarjeta en el lugar equivocado se le cayese dentro de la máquina y la perdiese (ayy Hassan xD) y que tuviésemos que regresar al punto de partida por una puerta que parecía inaccesible pero que hemos atravesado sin pudor hasta llegar a los ascensores.

Un momento de risas de varios minutos que nos ha sentado muy bien. Es lo que tiene pasear por lugares desconocidos.

Fotografía Olímpica Londres 2012 – Los Juegos Paralímpicos

Hoy Londres se despierta, digamos, con algo de melancolía, como si le faltase algo. Por sus calles desfilan los últimos deportistas y visitantes de estos juegos que agotan las horas antes de coger un vuelo hacia casa, calles que ya nunca más volverán a ser grises en nuestra mente, porque recordaremos su color, su algarabía, cada uno de sus monumentos dando un toque de distinción a los deportes más comunes.

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Londres seguirá siendo esa joya de la corona, esas cabinas telefónicas contrastando con el color de sus calles, esa gente seria, responsable y ese país de protocolo y del té a la hora en punto, pero las miradas del mundo entero han visto latir su corazón y aunque aún siga conservando ese aire de misterio que le caracteriza, ahora también sabemos que respira.

Despierta

La vida nos sumerge en un estado de letargo, dentro de la rutina, donde todo sigue igual, donde los sueños permanecen dormidos y una extraña red mágica los contiene en un lugar muy profundo, debajo de las piedras de una habitación encantada.

Pero nada, absolutamente nada permanece dormido para siempre, puede tardar más o menos tiempo en removerse el mundo, el tambalearse los cimientos. Puede ser una palabra, puede ser un recuerdo, puede ser una imagen. De repente el sueño dormido emerge a la superficie y uno está llamado a cumplirlo, como está escrito en su destino.

Marilia Andrés Casares comienza la grabación de su primer disco en solitario

¿Cómo aguanta uno la separación de su grupo de música favorito? ¿Cómo sobrevivir “musicalmente” a diez años de ausencia de aquella voz que tanto te transmitía?

Hace ya más de una década que Ella Baila Sola dejó de existir como el dúo formado por Marta y Marilia. Durante todos estos años sus canciones no han dejado de sonar, en mi ordenador, en la cadena de música, en mi iPod, en mi móvil, allá donde he ido, siempre me han acompañado, como siempre, músicas imperecederas, audiciones infintas, de estas que de tanto escuchar, cuando uno ve una imitación en un programa a lo “lluvia de estrellas”, es capaz de detectar hasta la mínima variación de notas, nada escapa a un verdadero fan.

Marta Botía, tan sólo poco más de un año tras esta separación traumática, lanzó su primer álbum en solitario “Cumplir lo prometido”, que aunque no salió muy bien parado en ventas, fue un respiro, un soplo de aire fresco y más del espíritu de Ella Baila Sola para sobrellevar la noticia. Marilia también tenía entre sus planes el lanzamiento de un disco que sin embargo no llegaría nunca.Hubo que esperar hasta hace casi ya tres años para que el dúo EBS regresase, bajo sus siglas y con una nueva voz, según explicó Marta Botía, porque Marilia no quería regresar al mundo de la música.

Desconozco (y en cierta manera me gustaría saber la otra versión) si es que Marilia se lo ha pensado mejor y sus ideas han cambiado porque le haya visitado la inspiración o s realmente no deseaba regresar como dúo, sea lo que fuere, hoy Marilia Andrés Casares, después de tantos años, por fin nos desvela que se encuentra grabando, con mucha ilusión y nervios, desde esta semana en los estudios de Londres el que será su primer trabajo discográfico en solitario, del que todavía se desconoce el nombre ni estilos musicales.

Sólo tenemos una fotografía de ese estudio, con micros y una guitarra, pero ya es suficiente, y si lo unimos a que EBS continúa con su segundo álbum, las separaciones de los grupos musicales no son ni tan malas, mirándolo dsde el lado positivo.