Encaje y esponja

No sé si puede haber imágenes más fuertes que las vividas en los últimos días en el país, concentraciones que terminan a hostia limpia entre manifestantes y funcionarios a los que pagamos para que nos den de hostias, que ya es el colmo de la estupidez humana, pero la escena que he presenciado esta mañana me ha dejado con cara de asco y repudio.

Los niños son como esponjas, absorven todo tipo de información y, sin que nos demos cuenta, están pendientes de nuestros gestos y palabras con los cinco sentidos, por algo después los hijos salimos casi siempre a los padres.

Tras la salida del colegio, una madre estaba hablando a sus dos hijos pequeños, que no tendrían más de 5 ó 6 años, acerca de lo malo que es el presidente actual, de los despidos y recortes a los funcionarios, una serie de información imposible para un niño de esa edad. Por supuesto no he podido escuchar toda la conversación mientras iba detrás por el mismo camino, pero lo que he escuchado en cierto momento de cada uno de los dos pequeñajos me ha dejado asombrado y asustado: “todos los políticos son una mierda”, “sí, hijo, son todos una mierda”. Todo mientras la madre seguía con su charla como si estuviese hablando con adultos, explicando en lenguaje tierno a sus dos hijos la situación actual y lo que a ella le convenía sobre la presindencia actual y la anterior. Inaudito.

Por qué no dejan que los niños sean niños, bastante tienen ya en el colegio como para que una madre les machaque con sus problemas como si fueran adultos, metiéndoles ideas preconcebidas en la cabeza con las que crecerán sin dar lugar a que puedan opinar libremente porque eso ya estará ahí dentro influyendo en sus decisiones aunque no lo quieran.

Hoy una vez más me alegro por haber tenido y tener la madre que tengo, porque no me saturaba la cabeza con problemas de mayores, por dejarme decidir a cada momento sin hilar mi vida y plasmarla en una tela previamente cortada para que yo encaje en ella a su perfección.