Los vaqueros del siglo XXI ya no llevan caballos

Ahorrar tiempo, el mundo se mueve demasiado rápido como para que todo siga igual. El tándem formado por el vaquero a lomos del caballo y ayudado por un perro, parece estar pasando a la historia. En Australia y en otros lugares del mundo, para dirigir un rebaño probablemente se necesitaría contratar a varios hombres y mujeres, sin contar con la cantidad de tiempo que les llevaría, en determinadas zonas, hacerse con las cabezas de ganado y reconducirlas.

El vaquero sigue ahí y su fiel perro también, aunque no imprescindible, pero la figura del caballo, antes en parte símbolo de rapidez, ha sido sustituída por la máquina, unos helicópteros especiales con los que cubrir de una sola vez varias zonas en un tiempo record que jamás conseguirían varios hombres por tierra. Es capaz de estar allí donde se le necesita en un abrir y cerrar de ojos.

Los vaqueros ya no agarran las riendas, agarran los mandos, y sustituyen la compenetración y amistad con un animal por la habilidad con un ser inerte. Después dirán algunos que por qué echamos tanto la vista atrás, si estamos dejando que el mundo y sus seres con prisas nos domen con su tiempo, en lugar de domarlo nosotros sin tener que dejar por el camino lo que nos hace sentir bien.