Las burbujas son sólo para los soñadores

Alguna vez has imaginado lo que sería estar dentro de una burbuja, respirar un aire de delicioso perfume, como si fuese arrastrado de fuera a adentro y, al pasar el filtro de la fina capa, se imbuyese de un olor omo de espigas de trigo tras la lluvia. Poder andar sobre los mares y océanos y disfrutar de una puesta de sol en medio de la nada o subir a los cielos y volar y mirar todo desde una nueva perspectiva, con el mundo a los pies.

Las burbujas son sólo para los sueños, son una herramienta para los soñadores, para los que, incluso despiertos, buscan ese instrumento para escapar lejos y mirar todo desde un nuevo rincón que les aporte los minutos de calma que necesitan antes de pisar de nuevo la tierra. Porque en realidad no queremos vivir en una burbuja eternamente, por eso son débiles y al menor contacto se rompen y te hacen caer con un duro golpe y probar el salado sabor del mar, porque son efímeras. Pero ese tiempo, ese efímero tiempo de evasión, sirve para amortiguar la caída. Una pequeña incursión en un mundo desconocido que ayuda a sobrellevar el mundo conocido mucho mejor.