De La Solana al Rio Tajo, de recortes sanitarios disfrazados de mejoras para el paciente

Complicando más lo complicable, todo puede ir a peor. Si con el gobierno anterior todo estaba ya patas arriba, las medidas del presente, más que ser un bálsamo parecen ser una balsa de agua que nos echan encima día sí y día también. No dejan títere con cabeza, matrículas para la Universidad a precios escandalosos, para que el país avance, como debe ser, para que los ricos sigan siendo los más listos por tener más dinero y no por sabiduría, como en la antiguedad, recortes en la televisión pública aprovechando el verano y el tiempo de ocio para reponer Ana y Los Siete y ese programa matutino para mayores con consejos repetidos, por no hablar de la medida absurda de impedir que se pueda publicitar nada en un programa de televisión si dicha publicidad no está concertada previamente. Cada uno anuncia lo que le sale del bolo.

Prohibiciones y más prohibiciones, recortes absurdos. Ayer lucían bonitos carteles de papel en el hospital donde indicaban que el agua para los enfermos lo tendrían que proporcionar los familiares. Vivan los recortes, al enfermo ya ni agua, por si no fuese ya difícil estar enfermo y los familiares nerviosos como para que te priven de un bien de primera necesidad en un hospital, el agua.

Hace dos días llegó lo que ya intuíamos, una carta de traslado. Ese centro de salud en el que pasé horas y horas tras mis vacunas de la alergia, que vio mis fiebres, gripes y enfermedades comunes, desaparecerá y quedará en la nada, puede que quizá el día de mañana sea una prolongación de un centro social o a lo mejor una tienda… a tiro de piedra en diez minutos, ahora todo se mueve a otro lugar, de La Solana a Rio Tajo, veinte minutos de diferencia, para que si estás enfermo, cuando llegues lo estés más, y además ya puedes llevar el agua en un refrigerador portátil… de vergüenza ajena. Pero no hablan de recortes y de lo que se van a ahorrar, que eso nunca dicen dónde irá a parar porque nos siguen quitando lo mismo o más para la sanidad, sino que encima tienen el valor de venderlo de una mejora en la gestión y para el paciente, ya que dispondremos de Fisioterapia y Odontología. Como si a dos pasos de allí no estuviese el centro de rehabilitación para esos menesteres. No tienen vergüenza.

Desde aquí a todos los que han apoyado esa medida les digo: “Vayanse a la mierda”. Este país se merece que ahora, más que nunca, desdigamos las normas como forma de protesta, ya que ni manifestaciones ni hojas de firmitas con las que se limpian el culo, llegan a ninguna parte. La gente se está volviendo loca, inhumana, y casi no me cabe duda de que una parte importante de la crisis en la que estamos envueltos sea por culp de todos estos descerebrados que toman decisiones por nosotros, que mueven el dinero de un lado a otro. Si lo paran, ya sea por miedo (que al menos esto es razonable) o por salvar el culo cuando tienes cuarenta chalets de veraneo, la rueda se para, y estamos en un círculo ya peligroso como para hacerlo aún más complicado.