Nuestros años pitufos

Comienzan sus vacaciones de verano bien contentos, tras una fiesta de viernes tarde y noche, de esas cuyo sonido se cuela por la ventana a altas horas, con las notas cada vez más cerca, la cartulina plegable donde pone P.A., Bien, Notable o Sobresaliente con buena caligrafía sobre los puntitos diseñados para ello. Cada final de curso de los pequeños, me trae recuerdos lejanos y uno de ellos más fuerte que los demás, quizá por la intensidad con que lo viví, la tómbola fin de curso del colegio.

José María y Rubén acaban las clases y hoy, echando un vistazo a las fotos de la cámara me di cuenta que no publiqué estas, en las que se aferran a un Papá Pitufo. Los pitufos, esos seres azules atemporales que nosotros disfrutábamos cada sábado por la tarde después de comer y que ahora disfrutan en canales de cable o la televisión digital, tras haber pasado ya más de un cuarto de siglo. No sé si la aparición de Gargamel sigue dando miedo o ya dan por hecho que los pitufos van a salir de esa, o si la aparición de Papá Pitufo impone respeto, si la actitud de Tontín provoca risas o realmente creen que es tonto, o si donde antes Pitufina era la dama siempre en apuros, ahora no pensarán que con quién será el siguiente pitufo con que se líe.

Absolutamente todo ha evolucionado, para ellos y para nosotros, disponemos de más información y nadie me quitará de la cabeza que los niños cada vez son más listos a edades más tempranas. No menosprecio para nada la inocencia de nuestros años pitufos, fue la que tuvo que ser, currándonos todo con menos medios, como también tuvieron que hacer nuestros padres, juguetes hechos con cartón, trabajos a máquina con su cinta de tinta negra y roja (y la blanca para borrar con la combinación exacta de teclas), soñar con eso que salía en la tele, que tenían en EEUU y tú nunca podrías tener. Ahora los juguetes ya vienen hechos, el ordenador nos quita trabajo tedioso e internet hace que tener algo que está al otro lado del mundo pueda ser nuestro en veinticuatro horas.

Y hasta con este panorama, nada consigue que la imaginación se acabe, simplemente se pone otros límites distintos. Hasta dónde llegarán nuestros pequeños pitufos… será cuestión de verlo.

Un comentario en “Nuestros años pitufos

  1. No podría estar más de acuerdo contigo. El momento en que mi hija acaba las clases y empieza sus vacaciones me recuerda invariablemente el mío de hace… casi cuatro décadas: se abría un mundo casi infinito de posibilidades: los amigos, la piscina, la bicicleta, correr por el campo, el cine de verano…

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