Cumplir 12 años en la cafetería

Una docena de años hace ya desde que, una noche en la sala de prensa haciendo el tonto con los amigos, recibí una llamada de teléfono. Rubén estaba a punto de nacer, preparado para venir al mundo un 21 de febrero del año 2000 (al menos no nacería un 29 de febrero). Enseguida entré en la sala y se lo comuniqué a todos, me fui a la habitación y comencé a preparar todas las cosas para irme al día siguiente. Y así es como la mañana después llegué a la clínica donde mi hermana había dado a luz y donde por primera vez vi a Rubén.

Ayer celebramos su 12 cumpleaños en la cafetería de sus padres, las cosas han cambiado tanto que si nos llegan a decir que vamos a estar celebrándolo de esta forma y en este sitio, no lo hubiésemos creído. Un momento al que preceden muchas alegrías pero también muchos problemas, situaciones de toda una vida. Muy pronto estará preparado para recibir el escrito que hice para él aún cuando no había nacido y que le entregaría cuando fuese lo suficientemente mayor como para entenderlo.

Una noche memorable, con reencuentros con gente a la que hacía tiempo que no veía, como suele pasar en estas reuniones de familiares y amigos, entre hamburguesas, sandwiches mixtos, problemas de matemáticas (a quién si no a mí iban a acudir para los deberes sobre la mesa de celebración, que hasta en los cumpleaños los deberes no descansan), coca cola, acuarius y una tarta de chocolate con dos velas que se resistiron a apagarse tras pedir el deseo, así hasta cerrar el local.