Los días más largos

Las paredes aún conservan, entre las sombras de los muebles, el intenso color que la luz del sol les ofrece. Son las seis de la tarde y se agradece con una sonrisa que, a pesar de las nubes que cruzan el cielo, esos rayos se cuelen entre ellas para imprimir más vida al día, sin hacerlo morir repentinamente.

Ya se siente el olor a primavera, los abrigos van sobrando.