Podcast El Ladrido de Yoko – Episodio 1: Las aventuras de Lor, el caballo mágico

De vez en cuando abro esa gran carpeta que guardo como un tesoro, en la que desde pequeño recopilo los viejos cuentos que escribía estando en la escuela, los relatos del instituto, los que vendrían después como intentos o como obras preentadas a concursos, también bocetos de historias inacabadas que quizá algún día vean la luz.

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No recuerdo cómo nació Lor, el caballo mágico, que presento en esta historia narrada en el siguiente audio. Formó parte de un trabajo narrativo para el colegio, cuando seguramente contaba con 4 o a lo sumo 5 años de edad, una edad en la que mi imaginación volaba cada tarde inventando cosas nuevas recién salía de clase, cuando mientras tomaba la merienda y veía los dibujos animados, estaba deseando ponerme a dar rienda suelta a todas las ideas que se habían agolpado en mi mente a lo largo del día.

Una vez narrado el cuento, uno observa ahora con el tiempo muchos fallos que desearía corregir, repeticiones de palabras, cambios de escenario inconexos, diálogos demasiado vacíos y rápidos sin detenerse a saborear la historia. Quizá esos fallos sean el fiel reflejo de lo anterior, de las ganas de terminar algo que necesitaba contarme a mí mismo sin pensar cómo lo verían los demás, para dedicarme a narrar la siguiente historia sin perder más tiempo en algo que ya daba por hecho. Y por ese mismo motivo, hubiera sido un sacrilegio mutilar, ampliar o corregir esta historia. Al fin y al cabo es cuento con 30 años de historia de cuando era un enano y que sólo tres personas han leído: mi madre, mi profesor en aquel entonces y yo.

Tres décadas más tardes, con voz y la música que le corresponde, he querido que sea este cuento y no otro. el que abra esta nueva ventana a las posibilidades de seguir compartiendo con el mundo. Un relato que aún conserva en su página principal los colores de los rotuladores con los que dibujé una portada, en una época en la que aún no pasaba por mi mente que un ordenador pudiera después hacerlo todo mucho más bonito, nunca más personal, en el que las letras son perfectas con una caligrafía impensable hoy y en el que se puede leer la anotación detrás del 9 de nota: “demasiado mágico, pero muy bien”.

¿Que de dónde procede la ilusión por hacer “El ladrido de Yoko”? Es una historia muy sencilla que quizá algún día cuente.