El quinto cumpleblog

Este mi blog, este pedacito de mi vida, nacido de una ilusión, después refugio de mis lágrimas y ahora conservando los recuerdos, que se hace hueco en un mar interminable al que cada día lanzo, sin espacio, sin tiempo, pequeños retazos que algunos entienden y deciden atrapar, que otros simplemente cazan al vuelo porque en ese preciso instante “pasaban por allí”.

Con más de cinco años de vida, va madurando, va tomando forma y cambiando de color, pero siempre indefinido. Un deseo, un recuerdo, una frustración, una imagen inspiradora, ese “algo” que me asalta durante el día sobresaliendo de la rutina, la necesidad de contar algo al mundo, una canción…

No quise que esta entrada se correspondiese con el verdadero quinto cumpleaños en el mes de octubre, porque de alguna manera ya las fechas van desapareciendo en el calendario, porque con el paso del tiempo las imágenes en el recuerdo se van borrando sin remedio y uno siente tristeza por no poder hacer nada para rescatarlas mientras se van hundiendo en este extenso mar. Sé que al final sólo quedarán en mi mente su mirada, sus gestos, las sensaciones, pero su imagen se borrará y sólo quedarán las fotos para ayudarme a imprimirlas de nuevo en mi retina y alargar la agonia de su desvanecimiento.

Nunca agradeceré lo suficiente al destino, a lo inevitable, que pusiera en mi camino a los que compartieron y comparten conmigo ese sueño que nadie recuerda, ese secreto callado de la piedra blanca, a todos aquellos que antes o después ven partir a sus peludos seres queridos, sintiendo en lo más profundo de su corazón, que todos los perros van al cielo.