El beso perfecto

fotografía de PUAROT

Tímido ese que se da por vez primera, un roce de labios casi imperceptible pero que en la imaginación abre todo un mundo de sensaciones, cuando por primera vez te das cuenta de que estamos hechos para esto, que no sólo podemos ser nosotros, sino que además de ser, puedes hacer sentir a los demás, un poder inimaginable que nace de lo más profundo.

Qué tiene ese beso que engancha, que incita a seguir incansablemente buscando la boca, los labios de la otra persona, en un jugueteo que para cada uno es diferente. Me gusta coger la cabeza de la otra persona entre mis manos, con los pulgares en sus mejillas y los dedos en su cuello, acercarla lentamente y jugar pasando la lengua por sus labios mientras le sonrío, en un atrápame si puedes, en un ¿quieres probarlo?

Qué tienen esos besos perfectos que logran sanar el dolor, que te hacen olvidar los problemas y lo que te rodea y te sumerjen en un estado de inconsciencia de instintos primitivos, donde las matemáticas y el lenguaje ya no existen y dejan paso a una comunicación muy especial, a algo muy cercano al cielo.