Una realidad y una ilusión

Las pesadillas y las situaciones irreales de vez en cuando se presentan sin avisar, dicen que siempre, aunque en ocasiones al despertar no lo recordemos, mientras dormimos, con guardia baja y sin poder controlar pensamientos ni emociones, de recuerdos dormidos, buenos y malos, dando rienda suelta.

Lo que más nos gusta es soñar despiertos y ser por un momento los dueños y señores de lo que queremos ver, sin que las pesadillas enturbien el momento, sin que la oscuridad de la noche venga a por nosotros y nos desarme dejándonos sin protección. Somos entonces capaces de atravesar paredes, de subir a las nubes e imaginar que son cualquier cosa que deseemos que sean.